Prácticos consejos para lavar la ropa de manera ecológica

Por ejemplo, elimina las manchas con productos naturales

Lavar la ropa es un menester de cada día, el cual puede requerir un importante impacto en la electricidad, agua y recursos naturales. Con el fin de reducir este tipo de consumo sin afectar la higiene del hogar, a continuación te compartimos algunos consejos efectivos para lavar la ropa de manera ecológica: 

– Lava con menos frecuencia

Esto no sólo reducirá el consumo de agua y recursos naturales, también evitará que las fibras de la ropa se deterioren. Una prende puede durar un par de puestas antes de meterla a la lavadora. En el caso de la ropa deportiva, es recomendable que después de su uso, se extienda para airearse de las moléculas del sudor, volverla a usar una vez más y entonces lavarla. 

– Evita usar secadoras

Dejar la ropa al sol es más barato y ecológico que las secadoras; pues, además, se evita que reduzcan de tamaño o que las fibras del tejido se decoloren o dañen. 

– Utiliza alternativas ecológicas

Mientras la lavadora se está llenando, agrega 1/3 taza de sal de soda, 1 taza y 1/2 de jabón. En caso de ser ropa muy pesada o muy sucia, añade 1/4 raza de bicarbonato de sodio o 1/4 taza de vinagre durante el primer enjuague. También puedes remojar en agua caliente la ropa muy sucia, añadiéndole una media taza de bicarbonato de sodio durante 30 minutos. Para eliminar las manchas, tállalas con jabón líquido y una solución de 2 cucharadas de sal de sodio y 1 taza de agua caliente. 

Como suavizante usa 1/4 de taza de vinagre blanco con el agua del enjuague. 

Para desencoger la lana disuelve 2 tazas de sal en agua caliente y deja que enfríe hasta estar tibia. Remoja la prenda durante tres horas. 

Como blanqueador de ropa blanca prueba agregando 1/2 taza de sal de sodio a cada carga de lavado; o también puedes añadir jugo de limón al ciclo de enjuague y tender la ropa al sol. 

– Elimina las manchas con productos naturales

 

Una vez que la ropa se manche, procura lavarlo lo más rápido posible. La mancha necesita neutralizarse con un agente limpiador como jugo de limón o vinagre y un alcalino como el bicarbonato de sodio; una vez que se agrega esta mezcla sobre la mancha, se lava con agua fría. 

Para los pañales manchados: disuelve 3 cucharadas de bicarbonato de sodio en agua caliente y déjalos remojar por unos minutos. Luego lávalos. 

Para las manchas de fruta y vino, es importante cubrirlas con sal o agua mineral fría. 

En cuanto a las manchas de grasa, filtra el agua hirviendo a través de la manchada –blanca y de algodón–, después ponle bicarbonato de sodio y tállalos con jabón en agua.  También puedes usar una toalla y humedece la mancha con agua, talla con jabón y bicarbonato de sodio, lava en agua caliente y usa jabón extra. 

Para quitar la sangre de la ropa basta con cubrir la mancha con sal o agua mineral fría, remojando la prenda en agua fría. Puedes también mezclar fécula de maíz con talco o con harina de maíz en agua. Espera que se seque y con un cepillo quita los residuos. 



El intestino tiene mente propia: ¿de qué te sirve saberlo?

Cultiva la inteligencia de este extenso órgano (y te sabrá responder en agradecimiento).

Cuando los seres humanos comenzamos a razonar más profundamente fue cuando generamos una especie de idolatría por el cerebro. Por mucho tiempo consideramos que el intelecto era sólo la capacidad, alojada en el cerebro, de usar la razón para aprender y conocer. Pero ahora sabemos que algunos órganos tienen mente propia.

Es el caso del intestino: un órgano que tiene más neuronas que la espina dorsal.

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Por eso lo apodan “el segundo cerebro”, y sus funciones van mucho más allá de procesar la comida que ingerimos. Aunque, contrario a lo que pensaba Leonardo da Vinci, el intestino no nos ayuda a respirar, lo que es cierto es que sí puede interferir en nuestra salud psíquica.

Este órgano está repleto de serotonina… ¡más aún que el cerebro! Aproximadamente el 80% de este neurotransmisor se produce y se encuentra en el intestino: no sólo regula el humor, sino también las funciones digestivas.

Por eso, muchas investigaciones están estudiando la correlación entre la salud del intestino –que depende de las bacterias buenas– con la salud mental, pues además las bacterias interactúan con el sistema nervioso central, el cual comunica directamente con el cerebro.

Existe otra razón por la que el intestino es llamado el segundo cerebro: tiene su propio sistema nervioso

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El intestino puede funcionar solo y tomar decisiones sin la interferencia del cerebro. El intestino es dominado por el sistema nervioso entérico, un tejido que recubre el estómago y que está destinado sólo a dar órdenes al aparato digestivo. 

Esta autonomía intestinal tiene consecuencias insólitas. Según expertos como la doctora Megan Rossi, entrevistada por la BBC, el intestino reconoce cuando comes cosas con miedo de que te hagan daño. Aunque no seas intolerante al alimento en cuestión, tu intestino reaccionará como si lo fueras y tendrás problemas digestivos.

Así que es necesario no mandar señales de estrés a nuestro intestino, por lo cual expertos como Rossi recomiendan realizar meditación o yoga para reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés que afecta directamente al intestino.

Otro factor a considerar sobre la inteligencia intestinal es que el intestino es el hábitat de miles de bacterias: una forma de vida que forma en este largo órgano su propio ecosistema. Tomando eso en cuenta, es importante respetar nuestro reloj biológico y nuestro cronotipo, pues si los alteramos estaremos alterando también la vida de las bacterias y su trabajo en el intestino –y, como ya vimos, esto afecta también al cerebro.

En ese sentido también debemos comer muchos alimentos probióticos –microorganismos buenos para el organismo– del tipo que incluyen las dietas para la longevidad. Algunos de estos son la sopa miso, el yogurt, el pan y los alimentos fermentados. Los probióticos regeneran la flora intestinal, o lo que es lo mismo: equilibra el ecosistema de bacterias en tu aparato digestivo.

Ya lo sabes: alimenta la inteligencia de tu intestino con buenos hábitos –como meditar, dormir a tus horas y comer bien–, y él te sabrá responder en agradecimiento.



Cómo lavar la ropa de manera ecosustentable, descúbrelo

La realidad es que para lavar la ropa de manera ecosustentable, es indispensable realizar una serie de pasos.

Lavar la ropa puede ser un placer o una maldición, pues no sólo requiere parte de nuestro tiempo, también de una serie recursos materiales para lograr este objetivo. Esta dinámica a la larga realmente puede ser un problema para el medio ambiente. Sin embargo, ¿realmente qué cambiarías de este proceso para cuidar tanto a tu salud como a la naturaleza?

Hay quienes eliminarían la lavadora; otros, el suavizante. La realidad es que para lavar la ropa de manera ecosustentable, es indispensable realizar una serie de pasos, como los que te compartimos a continuación:

– Desintoxicar la ropa identificando los químicos tóxicos – los VOC en las fragancias, por ejemplo– que absorben los tejidos de la ropa.

– El agua fría es igual de efectivo que el agua caliente cuando se trata de la limpieza de la ropa –excepto en caso de pañales–.

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– Ahorra en la electricidad evitando usar la secadora. Deja que se sequen mientras están colgados.

– Escoge un detergente con ingredientes naturales y con un empaque sencillo –evita comprar detergentes en botellas de plástico–.

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