El cuachalalate, uno de los árboles más comunes de México, es una de las plantas medicinales más antiguas de este país. A lo largo de los últimos años, la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM– se ha dedicado a realizar estudios sobre sus múltiples beneficios para la salud, como por ejemplo: 

– Es ideal para reducir la fiebre, la calentura y la gangrena.

– Reduce los síntomas de los problemas circulatorios, pues ayuda a curar várices y úlceras variciosas.

– La corteza del árbol endurece tus encías, aliviando fuegos y úlceras en la boca.

– Disminuye las molestias urinarias y afecciones de los riñones.

– Ayuda a cicatrizar heridas, en especial en situaciones cutáneas, granos o heridas profundas.

– Alivia la inflamación del estómago, gastritis crónica y úlcera gástrica.  

Ahora, un estudio reciente de la UNAM confirmó la presencia de compuestos antinflamatorios y anticancerígenos en esta planta. De acuerdo con el grupo de científicos del Departamento de Productos Naturales del Instituto de Química de la misma casa de estudios, el cuachalalate es capaz de inocular células cancerosas humanas en roedores de una manera menos tóxica y más efectiva que los medicamentos anticancerígenos convencionales. 

Mario Martínez Vázquez, líder de la investigación, explicó que ya cuentan con las pruebas preclínicas necesarias para comenzar a trabajar con personas. En palabras del investigador, “vimos que nuestros compuestos hacen que el crecimiento tumoral sea lento, con la ventaja adicional de que presentan baja toxicidad”. Estas plantas contienen altos niveles de triterpenos, sustancias antinflamatorias y con una enorme capacidad de inhibir la proliferación de células cancerosas humanas.  

Los investigadores empezaron a estudiar sustancias puras obtenidas del cuachalalate, y así obtuvieron “una serie de derivados en los que buscamos las partes fundamentales de la molécula y elegimos el compuesto más activo”. Después los aplicaron en animales con trasplantes de cánceres humanos o de otros tejidos –modelos xenográficos– y compararon los compuestos de la planta con fármacos, como el cisplatino, y fue así que encontraron la efectividad de ambas sustancias. Se halló que el cuachalalate tiene la misma potencia para reducir el crecimiento tumoral: Sabemos que nuestros compuestos atacan preferentemente dos enzimas: la AKT y la NF-kappa, las cuales se sobrexpresan en diferentes cánceres. Trabajamos principalmente con la AKT porque se manifiesta en forma por demás clara en dos tipos de cáncer comunes: de próstata y mama.