5 bebidas naturales que te ayudarán a dormir más y mejor

Si has pasado noches enteras recorriendo cada extremo de la cama sin poder dormir 8 horas seguidas, prueba estas bebidas naturales.

Las preocupaciones, las angustias y los malestares físicos son las principales causas del insomnio, el cual puede desencadenar una serie de consecuencias fisiológicas, emocionales y conductuales. 

Si has pasado noches enteras recorriendo cada extremo de la cama sin poder dormir 8 horas seguidas, prueba estas bebidas naturales –y caseras– que te ayudarán a descansar el cuerpo y la mente: 

 

– Agua de coco

El agua de coco ayuda a conciliar el sueño; por lo que se recomienda beber un vaso de 200 ml de agua de coco una hora antes de dormir. Esto sucede ya que reduce los niveles de cortisol, hormona del estrés, así como la sensación de indigestión por comidas pesadas. 

 

– Té de lavanda

La lavanda reduce la presión sanguínea y el ritmo cardíaco y, por lo tanto, favorece la relajación. Es recomendable beber el té de lavanda una media hora antes de dormir. Necesitas: 1 cucharada de lavanda fresca o seca y 2 tazas de agua (500 ml). Pon a calentar el agua y cuando esté hirviendo, añade la lavanda, deja reposar por 5 minutos y cuela. 

 

– Jugo de cereza

Es una fuente natural de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño. Es recomendable beber medio vaso –100 ml– de jugo de cereza por la mañana y la noche, pero no más de una taza por día. 

 

– Valeriana

Esta planta es muy usada en tratamientos para el insomnio. Necesitas: 1 taza de agua caliente –250 ml– y 1 cucharadita de valeriana –5 gr–; añade la valeriana al agua hirviendo y deja reposar unos minutos, cuela y consume. 

 

– Té de manzanilla 

Ayuda a reducir la ansiedad, por lo que funciona como bebida relajante. Necesitas: 1 cucharada de manzanilla –10 gr– y 1 taza de agua –250 ml–; pon a hervir el agua y cuando esté al punto de ebullición agrega la manzanilla, deja reposar durante 5 minutos, cuela y consume. 



El intestino tiene mente propia: ¿de qué te sirve saberlo?

Cultiva la inteligencia de este extenso órgano (y te sabrá responder en agradecimiento).

Cuando los seres humanos comenzamos a razonar más profundamente fue cuando generamos una especie de idolatría por el cerebro. Por mucho tiempo consideramos que el intelecto era sólo la capacidad, alojada en el cerebro, de usar la razón para aprender y conocer. Pero ahora sabemos que algunos órganos tienen mente propia.

Es el caso del intestino: un órgano que tiene más neuronas que la espina dorsal.

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Por eso lo apodan “el segundo cerebro”, y sus funciones van mucho más allá de procesar la comida que ingerimos. Aunque, contrario a lo que pensaba Leonardo da Vinci, el intestino no nos ayuda a respirar, lo que es cierto es que sí puede interferir en nuestra salud psíquica.

Este órgano está repleto de serotonina… ¡más aún que el cerebro! Aproximadamente el 80% de este neurotransmisor se produce y se encuentra en el intestino: no sólo regula el humor, sino también las funciones digestivas.

Por eso, muchas investigaciones están estudiando la correlación entre la salud del intestino –que depende de las bacterias buenas– con la salud mental, pues además las bacterias interactúan con el sistema nervioso central, el cual comunica directamente con el cerebro.

Existe otra razón por la que el intestino es llamado el segundo cerebro: tiene su propio sistema nervioso

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El intestino puede funcionar solo y tomar decisiones sin la interferencia del cerebro. El intestino es dominado por el sistema nervioso entérico, un tejido que recubre el estómago y que está destinado sólo a dar órdenes al aparato digestivo. 

Esta autonomía intestinal tiene consecuencias insólitas. Según expertos como la doctora Megan Rossi, entrevistada por la BBC, el intestino reconoce cuando comes cosas con miedo de que te hagan daño. Aunque no seas intolerante al alimento en cuestión, tu intestino reaccionará como si lo fueras y tendrás problemas digestivos.

Así que es necesario no mandar señales de estrés a nuestro intestino, por lo cual expertos como Rossi recomiendan realizar meditación o yoga para reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés que afecta directamente al intestino.

Otro factor a considerar sobre la inteligencia intestinal es que el intestino es el hábitat de miles de bacterias: una forma de vida que forma en este largo órgano su propio ecosistema. Tomando eso en cuenta, es importante respetar nuestro reloj biológico y nuestro cronotipo, pues si los alteramos estaremos alterando también la vida de las bacterias y su trabajo en el intestino –y, como ya vimos, esto afecta también al cerebro.

En ese sentido también debemos comer muchos alimentos probióticos –microorganismos buenos para el organismo– del tipo que incluyen las dietas para la longevidad. Algunos de estos son la sopa miso, el yogurt, el pan y los alimentos fermentados. Los probióticos regeneran la flora intestinal, o lo que es lo mismo: equilibra el ecosistema de bacterias en tu aparato digestivo.

Ya lo sabes: alimenta la inteligencia de tu intestino con buenos hábitos –como meditar, dormir a tus horas y comer bien–, y él te sabrá responder en agradecimiento.



5 alimentos que podrían provocarte ansiedad e insomnio

Si bien existen tratamientos farmacológicos y terapéuticos, es importante comprender cómo los orígenes fisiológicos pueden afectar el estado de ánimo –como por ejemplo, la dieta–.

Algunos de los trastornos psiquiátricos y emocionales tienen orígenes fisiológicos, desde la producción excesiva –o insuficiente– de ciertos neurotransmisores, alteraciones en el sistema endócrino hasta una dieta pobre en nutrientes. Algunos de estas afectaciones mentales pueden estar relacionados con los trastornos de la ansiedad – ataques de pánico, bipolaridad– e insomnio. 

Si bien existen tratamientos farmacológicos y terapéuticos, es importante comprender cómo los orígenes fisiológicos pueden afectar el estado de ánimo. Principalmente cuando se relaciona con la dieta, impactando en el sistema digestivo y nervioso.  A continuación te compartimos cinco alimentos que podrían provocarte ansiedad e insomnio:

Cafeína. De acuerdo con un estudio publicado en la National Library of Medicine sobre los ataques de pánico, el café incrementa los niveles de cortisol –neurotransmisor del estrés–, lo cual produce insomnio y algunos trastornos de la ansiedad; así como dolores de cabeza, fatiga y problemas de concentración. 

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Papas, jitomates, pimientas, etcétera. Las plantas llamadas glycoalkaloides, son naturalmente depredadores de insectos y lombrices. Poseen un químico bloqueador llamado acetilcolinerasa, resultando en la sobreestimulación del sistema nervioso en individuos sensitivos; tales como: fécula de patata, chiles, pimientos, pasta de tomate, el pimentón, la pimienta roja y pimienta. 

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Alcohol. Pese a que puede ser un elemento relajante al principio, el alcohol puede provocar serios problemas de sueño; principalmente provocando una sensación de poco descanso y esto, en casos extremos, puede resultar en ataques de pánico. 

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Comidas fermentadas o curadas. Tales como salami, queso brie, sauerkraut, vino rojo, etcétera. Durante la fermentación, la bacteria puede reducir los los niveles de proteínas a pequeñas moléculas llamadas “aminos biogenes” que se acumulan conforme la comida envejece. Junto con los aminos, se encuentra la histamina que puede perjudicar el sistema digestivo, endócrino, cardiovascular y nervioso, provocando ansiedad e insomnio. 

cheese

 – Azúcar, harina y otros carbohidratos refinados – como junk food, chatarra, dulces, papas fritas, etcétera–. Algunos azúcares y carbohidratos refinados pueden producir efectos negativos en nuestro cuerpo; principalmente en una cadena hormonal que afecta en nuestro estado de ánimo, concentración de energía, apetito e  inclusive en la regulación de cortisol. Esto puede producir síntomas de ataques de pánico, como sudor, palpitaciones y vértigo. 

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