¿Por qué el turismo no sostenible es un problema para las Áreas Naturales Protegidas?

Es mediante la actual forma de turismo (sostenible) que se busca minimizar el daño ejercido sobre el ambiente, maximizando los beneficios económicos.

Autor: Jaime del Carmen de Jesús

En México la actividad turística, ya sea de índole local o internacional, realizada dentro de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) representa un importante problema ambiental, económico y social, debido al inconmensurable impacto que genera dentro de las mismas. En los últimos años, la globalización y el aumento del ingreso disponible han hecho del turismo una de las actividades más grandes y de más rápido crecimiento (UNCTAD, 2013), pues de acuerdo con ciertas estimaciones, en 2011 en solo este sector, se generó el 5 % del producto interno bruto (PIB) en el mundo y alrededor del 6 % y 7 % de los espacios de trabajo en todo el globo (OMT, 2012 en UNCTAD, 2013). Estos datos muestran que la actividad turística es de gran importancia, principalmente en términos económicos.

En el presente ensayo se examina el concepto de turismo sostenible, la importancia que tiene esta actividad para nuestro país, enfocándose principalmente en el turismo practicado dentro de las ANP, en los beneficios que conlleva, pero cuestionando a su vez, la eficacia de las estrategias y programas generados para su correcta gestión, los cuales por su “inadecuado” o “nulo” uso han llevado a la degradación de los ambientes que en un principio se buscaban preservar, se concluye haciendo mención de una Reserva Estatal, la cual, es un claro ejemplo de esta problemática, de las causas que la han y están llevando a tal condición y de los puntos que habría que emplear o mejorar para evitar un “turismo no sostenible” en esta u otras áreas protegidas.

En la actualidad, el turismo, así como sus diversas vertientes consideradas como “ambientalmente amigables” son visualizadas como una solución de gran potencial para incluir la conservación del entorno natural junto al desarrollo local (Durand, 2014). Coincidiendo con Barrera y Bahamondes (2012), sin lugar a dudas esta actividad representa una alternativa que favorece enormemente al desarrollo social y económico, al ser una de las actividades humanas más intensas y lucrativas, por lo que se prevé que, en un futuro cercano, sea el turismo la actividad más importante del mundo, consiguiendo superar incluso al petróleo (Morillo, 2007 en Barrera y Bahamondes, 2012). Reig y Coenders (2002), mencionan que los turistas o “viajeros” suelen elegir el lugar turístico de acuerdo a sus preferencias, por lo que las razones que los llevan a escoger entre uno u otro lugar turístico depende de varios factores, mismos que en la actualidad dependen de variables claramente ambientales, esta relación, entre el turismo y la reconsideración de conceptos ecológicos o la convivencia con el entorno natural, que a su vez sustentan los recursos turísticos, son el fomento de la idea del “Turismo Sostenible”.

Es mediante la actual forma de turismo (sostenible) que se busca minimizar el daño ejercido sobre el ambiente, maximizando los beneficios económicos (Delgado, 2004 en Barrera y Bahamondes, 2012) y generando a su vez un mayor bienestar social. El turismo sostenible por lo general suele llevarse a cabo en las áreas naturales (Turismo Responsable, 2010 en Barrera y Bahamondes, 2012), áreas en las que el consumo de los recursos puede ser consuntivo o no consuntivo (Merino, 2006), en México la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) presentó para el manejo y gestión del turismo sostenible la “Estrategia Nacional para un Desarrollo Sustentable del Turismo y la Recreación en las Áreas Naturales Protegidas de México” así como el “Programa de turismo en Áreas Protegidas 2006-2012”.

La primera, tiene como propósito principal fomentar el desarrollo sustentable en comunidades asentadas en las ANP, en las zonas de influencia y en otras áreas con alguna modalidad de conservación, así como la identificación de las acciones necesarias para abordar la amenaza que representa el turismo, mitigando su impacto y aprovechando las oportunidades que produce para lograr la conservación en las áreas protegidas (AP). La segunda, tiene como objetivo primordial que el turismo favorezca a la conservación y desarrollo sustentable de las AP de carácter federal, así como de algunas otras áreas que poseen diferentes modalidades de conservación, convirtiéndose en una alternativa económica que beneficie a las comunidades y usuarios locales a través del control y mitigación de impactos turísticos y de un desarrollo sustentable del turismo.

Ambas, tanto el programa como la estrategia buscan fomentar el desarrollo sustentable en las comunidades establecidas dentro y en las inmediaciones de las ANP, lo cual supondría un buen uso y manejo de los recursos naturales, en otras palabras, una correcta “gestión”, sin embargo, esto no sucede en la mayoría de los casos. Estos documentos no siempre son llevados a la práctica o en el mejor de los casos lo son, pero no de manera adecuada, lo que supone muchas veces la nula obtención de resultados positivos, que beneficie tanto al ambiente como a las comunidades y demás involucrados. El otro problema lo mencionaba hace mucho Hardin (1968) en su trabajo “La tragedia de los comunes” exponiendo como ejemplo a los parques nacionales, instancia en la que se muestra la forma en la que trabaja la tragedia de los recursos comunes, pues estos espacios al encontrarse abiertos para todos y sin ningún límite (mientras que su extensión si posee una extensión delimitada), ocasiona que los valores que los visitantes buscan sean erosionados.

Entonces ¿qué deberíamos hacer? La Reserva Ecológica Rio Pancho Poza, ubicada en el municipio de Altotonga, Ver., es un mero ejemplo de estos problemas. Derivado de la poca intervención por parte de las instancias de gobierno, que no integran e implementan formalmente el uso de la estrategia o plan de turismo antes mencionados, así como de las esporádicas campañas por parte de asociaciones civiles para la restauración y conservación del área, hoy en día esta ANP se encuentra seriamente alterada, pues aunque la zona posee potencial para la actividad turística, el poco interés mostrado por las autoridades en todos los niveles por manejar tanto al área como a los turistas apropiadamente ha propiciado el continuo deterioro de los recursos naturales (perdida de flora y fauna, contaminación, deforestación etc.).

En su momento la resolución de Hardin ante estos problemas fue simple, “hay que dejar de tratar a los parques como recursos comunes…”, hay que venderlos como propiedad privada, o asignando derechos de entrada en base a méritos o estándares.

Por último, debo decir que no puedo estar más en desacuerdo con las medidas anteriores, pues estos problemas derivados del inadecuado manejo turístico en las ANP y que afecta al ambiente y a nosotros mismos, posee una resolución aún más simple. El turismo sostenible puede ser posible si se maneja tanto a los recursos naturales como humanos correctamente, involucrando todos los sectores que de alguna u otra forma dependen o se involucran con las ANP, implementando las estrategias y planes turísticos de manera continua y ordenada, sin dejar de lado los objetivos e intereses de cada sector involucrado en el manejo de las AP; ambiental, económico y social.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
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Conflictos y gobernanza en la Sierra del Chichinautzin

Hay una diversidad de posturas y de actores a considerar en la construcción de una red ciudadana legítima para la conservación de los bosques del Corredor Biológico Chichinautzin.

* Por: Axel Fabrizio Maldonado Romo

 

Los bosques del Corredor Biológico Chichinautzin (CBC) presentan un mosaico de oportunidades para su manejo sustentable a pesar de que la misma Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) haya aprobado en el 2017 una obra ilegítima en esta Área Natural Protegida (ANP). Me refiero a la ampliación de la carretera La Pera-Cuautla, lo que ha significado hasta ahora la tala de los bosques comunales y ejidales de Tepoztlán, así como la falta de reconocimiento de los intereses de los habitantes del CBC. Desde que se decretó oficialmente en 1988, las autoridades federales encargadas de su administración establecieron una relación unilateral no incluyente con la población que persiste entre la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), la Semarnat y las comunidades que habitan el CBC (Paz, 2005; Paz, 2008). En 1996 se incluyó al CBC en el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINANP) para fortalecer su conservación desde un modelo de gobernanza (Castañeda, 2006). Esto no ha sucedido. La ausencia de legitimidad de las autoridades estatales y federales no es el único obstáculo en la construcción de una gobernanza policéntrica que aproveche las oportunidades que representan los sistemas locales de gobernanza comunitaria y la convergencia de intereses.

La complejidad de la dinámica política en torno a los bosques del CBC, ampliamente detallada por Paz (2005), podría organizarse por medio de un modelo de gobernanza policéntrica. Desde esta perspectiva se reconocen las diferencias entre las escalas local, regional y suprarregional y se busca su colaboración para la conservación (Wyborn y Bixler, 2013). En el presente ensayo se ilustra la diversidad de posturas y de actores a considerar en la construcción de una red ciudadana legítima para la conservación de los bosques del CBC para vislumbrar las categorías del Marco Analítico de la Gobernanza (Hufty, 2008). Para esto se señala la posición fronteriza (a nivel estatal, municipal y local) del ANP y la situación política de cuatro comunidades agrarias, resaltando la influencia de las urbes adyacentes y los intereses relativos a los bosques.

Ante la enorme complejidad de los conflictos socioambientales que atañen al CBC, su ubicación geográfica indica los gobiernos que deberían considerarse en la construcción de una gobernanza policéntrica.

La condición transfronteriza y el gran tamaño del CBC involucran directamente a gran número de actores. Sus 65,721 hectáreas abarcan áreas interestatales, intermunicipales e intercomunitarias, con límites fronterizos difusos. La CDMX y los estados de Morelos y Estado de México son las entidades estatales que podrían colaborar en un proyecto forestal común. A nivel local encontramos las delegaciones de Tlalpan y Milpa Alta de la CDMX; el municipio de Ocuilán de Arteaga del Estado de México; y los municipios de Cuernavaca, Yautepec, Tlayacapan, Atlatlahucan, Totolapan, Jiutepec, Huitzilac, Tlalnepantla y Tepoztlán, de Morelos (CONANP, 2001). En estos últimos tres municipios se encuentra cerca del 78 % del territorio del CBC (Paz, 2005).

Los derechos de propiedad de los bosques de Huitzilac, Tlalnepantla y Tepoztlán fueron concedidos parcial o totalmente por el gobierno mexicano a las comunidades agrarias de Huitzilac y Coajomulco (en el municipo de Huitzilac), Tlalnepantla (municipio de Tlalnepantla) y Tepoztlán (Municipio de Tepoztlán) (Paz, 2005). En Huitzilac los intereses privados se han apropiado de las autoridades de bienes comunales, lo que ha permitido que el bosque sea percibido y gestionado ilegalmente como una mercancía. La extracción de tierra y la tala de madera para su comercialización en las urbes, así como la venta de terrenos comunales han sido constantes en la historia de Huitzilac y han moldeado las relaciones políticas repercutiendo en el deteriorado de sus bosques. A pesar de la corrupción predominante en Huitzilac, las autoridades de bienes comunales continúan funcionando y algunos pobladores se organizan colectivamente en grupos de vigueros, tierreros, artesanos y ganaderos para la mercantilización de los recursos.

De manera contrastante a lo que sucede en Huitzilac, en la comunidad agraria de Coajomulco, los bosques son percibidos y gestionados como un bien común. Tanto las autoridades de bienes comunales como la ayudantía municipal funcionan como gestores y administradores legítimos de los bosques, mientras que los tierreros y los agricultores comuneros y no comuneros están organizados colectivamente gracias al reconocimiento de sus derechos por parte de las autoridades locales.

El impacto de la presión urbana es evidente tanto en Huitzilac como en Tlalnepantla. Los derechos de esta última comunidad agraria sobre los bosques jamás fueron constatados oficialmente. Consecuentemente, ni la autoridad agraria ni la municipal intervienen en la administración forestal. En este caso los bosques significan la oportunidad para cinco grupos de nopaleros de producir nopales para venderlos en la Central de Abastos (Paz, 2005; Paz, 2008). El comercio del nopal ha transformado completamente las relaciones de poder, ha deteriorado las instituciones locales y ha afectado la seguridad alimentaria históricamente propiciada por la milpa (Torres-Salcido y Muchnik, 2012; Torres-Salcido et al., 2016). Particularmente en Tlalnepantla se percibe la influencia política de un profesionista/político de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). En esta comunidad se presenta la oportunidad de involucrar a las urbes periféricas y a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en un proyecto de gobernanza policéntrica.

Tepoztlan-Cerro-del-Tepozteco

Para el caso de Tepoztlán los bosques están inmersos en una dinámica conflictiva donde coinciden los intereses colectivos de varios grupos cívicos a pesar de la ausencia del aprovechamiento forestal. Desde que se decretó el Parque Nacional El Tepozteco en 1937 dejaron de explotarse los bosques. Sin embargo, éstos continúan siendo de interés común. Como menciona Paz (2005), los bosques forman parte de la identidad tepozteca, las autoridades municipales y agrarias son respetadas y la voz de los tepoztecos se hace escuchar por medio de múltiples grupos cívicos forestales y el Comité de Planeación para el Desarrollo Municipal (Coplademun). Toda esta organización ciudadana surge del exitoso movimiento social contra un club de golf en 1995. También en esta comunidad es evidente la influencia de las urbes, de donde llegará aún más turismo con la ampliación de la carretera.

En conclusión, el mosaico de oportunidades para el manejo forestal sustentable del CBC no se limita a su interior ni a los grupos sociales con mayor poder local. Una gobernanza policéntrica integraría los intereses locales predominantes, los intereses de los gobiernos estatales de Morelos, CDMX y Estado de México, los intereses federales, los intereses del sector académico, los intereses de la sociedad civil, los intereses de los grupos sociales menos favorecidos que habitan el CBC y los intereses de la población urbana correspondiente. Como puede percibirse a lo largo de este ensayo, las ciudades que rodean al CBC se vinculan con éste a través de la tierra, la madera y los nopales que demandan.

Ante tal complejidad resulta inminente la colaboración de los actores involucrados para preservar la alta biodiversidad y los servicios ecosistémicos que provee el CBC y que hacen de sus bosques un objeto de interés común local, estatal, nacional y global.

 

* Foto principal: Jorge Ernesto Calderón

 

Referencias:

Aguilar Benítez, S. (1995). Ecología del estado de Morelos. Un enfoque geográfico. Cuernavaca, Editorial Praxis, Instituto Estatal de Documentación de Morelos.

Castañeda, J. (2006). Las Áreas Naturales Protegidas de México de su origen precoz a su consolidación tardía. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales 10, 218 (13).

CONANP. (2001). Corredor Biológico Chichinautzin. En CONANP. Recuperado de: http://chichinautzin.conanp.gob.mx/index.php.

Hufty, M. (2008). Una propuesta para concretizar el concepto de gobernanza: el Marco Analítico de la Gobernanza. En: Mazurek, H. (Ed.) Gobernabilidad y gobernanza en los territorios de América Latina, p. 1-17, IFEA-IRD, La Paz, Bolivia.

Paz Salinas, M. F. (2005). La participación en el manejo de áreas naturales protegidas. Actores e intereses en conflicto en el Corredor Biológico Chichinautzin, Morelos. Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias. Cuernavaca, Morelos, UNAM.

Paz Salinas, M. F. (2008). De Áreas Naturales Protegidas y participación: convergencias y divergencias en la construcción del interés público. Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Torres Salcido, G. y J. Muchnik. (2012). Globalization/Fragmentation Process: Governance and Public Policies for Localized Agri-food Systems. En: Arfini, F., Mancini, M.C. y M. Donati (Eds.) Local Agri-food Systems in a Global World: Market, Social and Environmental Challenges, p. 97-116, Cambridge Scholars Publishing, Inglaterra.

Torres-Salcido, G., Ramos-Chávez, A. y A. Urreta-Fernández. (2016). Bio-cultuural anchorage of the prickly pear cactus in Tlalnepantla (Morelos), Mexico. Culture and History Digital Journal 5 (1).

Wyborn, C. y R. P. Bixler. (2013). Collaboration and nested environmental governance: Scale dependency, scale framing, and cross-scale interactions in collaborative conservation. Journal of Environmental Management 123: 58-67.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
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La participación ciudadana en el rescate de un Área Natural Protegida en abandono

Un Área Natural Protegida de gran importancia en Guanajuato: la quinta ciudad más contaminada de México.

* Por: Raquel Vázquez Rivera

 

El Área Natural Protegida Cerro de Arandas está localizada en el municipio de Irapuato, Guanajuato, y en el 2005 fue catalogada dentro de la categoría de Uso Sustentable, con una superficie de 5,240 hectáreas.

El área ha tenido modificaciones y omisiones en los últimos años que la han llevado a tal deterioro que podría perder dicho estatus. En este ensayo revisaremos cuáles han sido estos cambios y bajo qué contexto se han dado, daremos algunos datos que nos ayudarán a valorar y comprender la importancia del ANP y después se expondrá parte de la problemática para, finalmente, discutir posibles acciones de rescate, las cuales surgieron de mesas de diálogo con ciudadanos sensibles al tema. ¿Cómo podría la participación ciudadana actuar en la recuperación y conservación de un área con estas características? Recordemos que los ciudadanos, organizados en colectivos o en asociaciones civiles, son actores importantes para una buena gobernanza, debiendo comprender derechos, marcos legales, responsabilidades y transparencia, buscando un equilibrio y apoyo constante (1).

cerro de arandas guanajuato areas netuarales-ecoosfera

Una de las justificaciones para la declaratoria del ANP fue el beneficio que aportaba a la recarga de mantos acuíferos, pues se tenía ya la visión del problema inminente de sobreexplotación (2).

En el 2012, se pide una modificación. En este decreto se asegura que después de hacer una consulta ciudadana, realizar estudios y teniendo siempre la intención de la conservación del patrimonio ambiental, se concluye quitar la denominación de ANP a 423.9 hectáreas bajo el argumento de que, por el crecimiento de la mancha urbana, era necesario poner barreras que limitaran y desalentaran el crecimiento urbano, lo cual dejaba ver, entre líneas, la planeación del proyecto de una vialidad (3).

En el 2013, para obtener el cambio de uso de suelo, el municipio entrega a la Semarnat un Estudio Técnico Justificativo en el que se mencionaba en específico la vialidad. La Semarnat pide comprobar que el proyecto no afectará la captación de agua en el cerro o que de alguna manera compensará esa pérdida. Después del análisis, la Semarnat resuelve desechar la solicitud por varias cuestiones; algunas eran que no cumplía con la documentación legal que pidió de los dueños de la zona y, sobre todo, porque el proyecto nulificaría la captación de agua(4).

En diciembre del 2014, el municipio envía a la Semarnat un Estudio de Impacto Ambiental para insistir con el permiso del proyecto vial. Básicamente, el estudio dice que ya no existe flora ni fauna en el área, así que el impacto ambiental ya no será representativo. Sin embargo,  en el mismo documento, el municipio menciona que para remediar el daño dará pasos faunísticos, lo cual la Semarnat señala como incongruente. Esta vez, el estudio es aceptado. Cabe resaltar que en ninguna parte del documento se menciona la importancia de la filtración a acuíferos (5), que fue una fuerte razón de su declaratoria y por lo que en primera instancia se desechó la solicitud.

Cerro de Arandas ANP
Naturalista

Esta área es de suma importancia para la ciudad de Irapuato ya que, según el estudio Global Urban Ambien Air Pollution Database realizado por la OMS, es la quinta ciudad más contaminada de México, con 26 PM. Respecto a esto, el director general del Instituto de Ecología del Estado de Guanajuato (IEEG) declaró en una entrevista que las ANPs en el estado no alcanzan para absorber el CO2 generado (cerca del millón 300 mil toneladas) y serían necesarias diez veces más para que realmente se tenga un impacto (6).

La importancia del ANP también es histórica: las zonas arqueológicas en el cerro de Arandas son cuatro, registradas ante la Dirección de Registro Público de Zonas y Monumentos Arqueológicos (DRPMZA) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), situación que lo convierte en un lugar con alto potencial arqueológico (7).

El ANP tiene una fuerte problemática que ha llevado a su abandono. Por un lado, tenemos el desinterés de las instituciones gubernamentales, que en este caso son las más representativas en cuanto a toma de decisiones y procuración de fondos, aunado a una fuerte corrupción, evidente en los documentos de modificaciones y permisos para hacer vialidades en un ANP.

Ese desinterés se refleja en un programa de manejo obsoleto (8), que no tiene fecha para ser actualizado, programa que ha sido calificado como un fracaso por el mismo IEEG por el deterioro, la deforestación, el crecimiento de mancha urbana, la pérdida de territorio, etc., que ha provocado. Recordemos que el programa de manejo es el principal instrumento de planeación de un ANP y está descrito en la LGEEPA. No tener un programa de manejo vigente a la última modificación del decreto se presta a que diferentes actores quieran llevar a cabo proyectos que ellos consideran adecuados, lo cual muchas veces es tomado como bandera política en época de elecciones. Un programa de manejo legitimado facilita su exigencia y participación en el cumplimiento de la planeación (9).

Por otro lado, tenemos el problema del crecimiento de las actividades no permitidas, como descargas de aguas residuales sin tratamiento, tiraderos clandestinos de residuos urbanos sólidos y erosión severa, que son parte de la omisión y corrupción de las autoridades y la falta o desconocimiento de protocolos de denuncia e insuficiencia de brigadas de vigilancia para observar toda el área.

Cerro de Arandas-ecoosfera

Quizá, lo más apremiante sería presionar a la autoridad para la actualización y publicación del programa de manejo. Legalmente puede solicitarse al Instituto de Ecología del Estado de Guanajuato y al ayuntamiento en su comisión de reglamentos. De igual manera, debe realizarse un protocolo de denuncia para los diferentes tipos de actividad no permitida; esto facilita el seguimiento de reportes, para que a su vez puedan ser difundidos y visibilizados a través de las redes, lo cual incentiva la participación ciudadana y ayuda a ejercer presión sobre un tema que requiere de inmediata atención.

Para lograr todo esto será imperativa la conformación de un consejo asesor que invlucre a la academia, las organizaciones civiles y la iniciativa privada; esto daría sustento a las propuestas, además de confianza. Así pues, también son importantes las campañas permanentes de información y educación ambiental; éstas pueden llevarse a cabo igualmente por redes sociales y eventualmente, por proyectos específicos, se pueden realizar campañas en campo.

Podemos concluir que no es tarea sencilla y que se necesita un grupo fuerte de interesados para su rescate. Por eso se propusieron acciones que estuvieran dentro de las posibilidades y alcances de un grupo de ciudadanos conscientes, esperando que, en un período corto, se logre contagiar y despertar la misma pasión por la conservación en la mayoría de la población, que sin saberlo, goza de los servicios ambientales de su ANP y que, así como son beneficiados, deben ser comprometidos.

 

Referencias:

(1) Borrini-Feyerabend G., Dudley N., Jaeger T., Lassen B., Pathak N.,Philips A. y Sandwith T. Gobernanza de Áreas Protegidas De la comprensión a la acción. 1-57.

(2) Periódico Oficial del Gobierno del Estado, Número 26, Decreto Gubernativo 197, tercera parte, 25 de noviembre del 2005.

(3) Periódico Oficial del Gobierno del Estado, Número 188, Decreto Gubernativo 248, cuarta parte, 14 de febrero del 2012.

(4) Subsecretaría de Gestión para la  Protección Ambiental, Dirección General de Gestión Forestal y de Suelos. Oficio SGPA/DGGFS/712/876/13, 19 de abril de 2013.

(5) Subsecretaría de Gestión para la  Protección Ambiental, Dirección General de Gestión Forestal y de Suelos. Oficio SGPA/DGIRA.DG 2378, 27 de marzo del 2015.

(6) http://periodicocorreo.com.mx/iee-necesarias-10-veces-mas-anps-para-absorber-carbono/.

(7) Centro INAH Guanajuato. Oficio No. 8111/568-5/2015.

(8) Periódico Oficial del Gobierno del Estado, Número 176, tercera parte, 2 de noviembre del 2007.

(9) http://www.voltairenet.org/article194530.html.

Escobedo L., Hernández E. y Leyte A. (2015). Inventario de los vertebrados terrestres del Área Natural Protegida Cerro de Arandas, Irapuato, Guanajuato. 3.

Lozoya E. (2009). Inventario de la fauna del Área Natural Protegida “Cerro de Arandas”. 22.

Reglamento de la Ley para la Protección y Preservación del Ambiento del Estado de Guanajuato en materia de Áreas Naturales Protegidas.

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Autor: México Sostenible
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