Esta pequeña isla de Escocia funciona con energía renovable

A lo largo de sus 30 km2, la isla ha usado energía renovable desde el 2008; aunque apenas este año han podido lograr que pequeñas y remotas comunidades puedan mantenerse por sí solas.

Eigg, una pequeña isla escocesa, ha comenzado a funcionar exclusivamente con energía eólica, solar e hidraúlica, diciendo adiós a métodos contaminantes que afectan negativamente al medio ambiente. 

A lo largo de sus 30 km2, la isla ha usado energía renovable desde el 2008; aunque apenas este año han podido lograr que pequeñas y remotas comunidades puedan mantenerse por sí solas. Este hecho ha provocado que investigadores de numerosas partes del mundo visiten Eigg para comprender su sistema y poderlo implementar a grandes escalas en diversas partes del planeta. 

La clave del sistema energético de Eigg parece ser el cuidadoso balance de las tres fuentes de energía: el sol, el viento y las olas. Es decir que la combinación de las tres energías procuran un sistema de trabajo ideal, funcional y energético; pues incluso el sistema se mantiene mediante y para la funcionalidad de la isla. 

Este sistema requiere sólo de generadores hidroeléctricos –uno de 100kW con hidroturbina y dos pequeños de 5-6kW unidades–, cuatro turbinas de aire de 6kW y un otro generador fotovoltáico de 50kW. Y en caso de una recaída, hay almacenado un generador de diesel de 70kW. 

 

 

 



Escocia ya genera mucho más energía limpia de lo que todos sus hogares necesitan

Escocia ha adoptado una actitud ejemplar en la generación de energía verde; la pregunta es ¿y el resto cuándo?

Mientras muchos países siguen apostando por los hidrocarburos, y a costa del planeta, otros como Escocia se han volcado a la energía limpia. Durante la primera mitad de 2019, los escoceses generaron suficiente energía para abastecer las necesidades de casi 4.5 millones de hogares por seis meses. Esto es el doble de los que hay en el país. 

Casi diez millones de “horas megawatt” se generaron aquí el primer semestre de 2019, la mayoría a través de molinos de viento. Recordemos que las condiciones meteorológicas de esta isla son ideales para cosechar el viento, por eso la apuesta eólica de Escocia. Así, cada país debiera considerar las mejores alternativas para generar energía de acuerdo a sus particularidades geográficas.

Curiosamente, Donald Trump, quien opera campos de golf en suelo escocés, criticó fuertemente la presencia de los molinos en el paisaje. Incluso presentó una demanda contra la apertura de una granja eólica. Por suerte, el gobierno local no escuchó al ahora presidente de EUA, y siguió su plan. Pocos años después, estos son los resultados.

Evidentemente aún faltaría toda la energía que requiere la actividad industrial y comercial, entre otras. Pero de acuerdo con su plan, para 2030 Escocia estará generando la mitad de toda la energía necesita. Es decir, con un plan sensato, y bien diseñado, de migración a energías limpias, realmente es posible a corto o mediano plazo, que un país transforme su relación con este recurso.

De hecho, según esta investigación, para 2050 podría estar casi todo el planeta funcionando con energía renovable. Casos como el de Escocia sin duda resultan inspiradores, e idealmente ponen presión, en otros gobiernos. A fin de cuentas, está claro que para alcanzar cualquier meta razonable a favor del planeta, se necesita voluntad política, privada y social. 

 



Una flor para la naturaleza: minas de carbón abandonadas serán ahora fuente de energías limpias

En una vuelta de tuerca asombrosa, minas abandonadas se transformarán en granjas de energía solar para suplir a la anticuada industria energética del carbón.

Las minas de carbón abandonadas están siendo transformadas en granjas de energía solar alrededor del mundo. En ellas –y en sus alrededores– se instalarán cientos de paneles fotovoltáicos, los cuales se beneficiarán de ventajas adicionales que la infraestructura de las minas les proveerán. Se trata de un gran salto hacia el cambio de mentalidad, que comienza por deconstruir la idea de los lugares que más contaminación ejercen en el planeta, como es el caso de las minas, y termina por dotar a estos espacios de un novedoso significado, que en esencia devuelve a las civilizaciones un concepto fundamental para la supervivencia: la sustentbilidad.

No deja de ser paradójico –y hasta cierto punto, poesía a partir de la decadencia–: de donde se extraía la materia prima del combustible más contaminante (la cual produce la menor cantidad de energía y la mayor cantidad de contaminación por kilogramo) se producirán ahora miles de watts de energías limpias.

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Países como China, Alemania y Gran Bretaña están realizando proyectos de granjas solares para reactivar los terrenos abandonados de las minas, donde no obstante el fin seguirá siendo el mismo: dotar de energía eléctrica a las ciudades. En Huainan, China, la más grande de estas nuevas granjas solares ha echado a andar, y se espera que para mayo de 2018 brindará electricidad a casi 100 mil hogares.

Alemania, que ocupa el tercer lugar en instalación de paneles fotovoltáicos en el mundo, también está trabajando para convertir una mina de carbón con medio siglo de historia en una planta de energía renovable. La planta alimentará 40,000 hogares con energía de paneles solares y turbinas eólicas. La mina de carbón, ubicada en el noroeste del país, se cerrará el próximo año para dar seguimiento a este proyecto sustentable. 

En Estados Unidos –que ocupa el cuarto lugar en instalación de estos mismos paneles–, Berkeley Energy Group planea convertir una mina a cielo abierto en una planta de energía solar que podría producir entre 50 y 100 MW de energía para 2018.

Así, estos países transforman las lúgubres minas abandonadas, aprovechando su profundidad y sus túneles para volverlos gigantescos dispositivos de almacenamiento para contener energía renovable.

Estas minas no dependen sólo de los días despejados

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La energía solar depende, sobra decirlo, del Sol. Pero las minas resultan una insospechada solución a la dependencia de éste para proveer electricidad, haciendo posible acumularla para brindar electricidad las 24 horas. Esto es gracias a que los profundos pozos de las minas serán aprovechados por plantas de bombeo hidráulico, lo que permitirá almacenar la energía recolectada por los paneles. En el caso de la granja solar de Huainan, se han instalado paneles fotovoltaicos flotantes en el lago artificial contiguo a la mina, lo que supone ventajas adicionales, como menor evaporación y un mantenimiento más sencillo, así como el la utilización de agua que de otra forma no podría reciclarse.

Aunque todavía en 2012 estaba en cuestionamiento si estos proyectos funcionarían, las iniciativas alemanas, chinas e inglesas han mostrado ser fructíferas. Muy pronto, estas granjas solares podrían reemplazar a toda producción contaminante de energía, como la del gas shale.

 

Un dato interesante es que, para 2022, se planea que las fuentes de energía renovable crezcan en un 43% en todo el mundo. Esto equivale a la mitad de capacidad energética necesaria para revertir el uso de carbón.

La industria de la energía solar está creciendo en todo el mundo, con esfuerzos paralelos de países como la India, donde se encuentra el parque solar más grande del planeta. Además, se sabe que ha crecido en un 50% desde principios de siglo hasta ahora, y se espera que crezca mucho más, con iniciativas como las de estas “minas solares” que, más allá del futuro favorable que le depara a cientos de ciudades, está  acordando con la naturaleza un propósito bellísimo, la sustentabilidad de todos los seres vivos.