6 consejos efectivos para curar a los bonsáis de plagas y enfermedades

Al ser una planta delicada y con necesidades específicas, requiere de atenciones constantes.

Los bonsáis son una especie de pequeños árboles cuyos métodos de cuidado provienen de tiempos inmemoriales. Al ser una planta delicada y con necesidades específicas, requiere de atenciones constantes; pueden sufrir de anomalías por exceso o defecto de riego, falta de luz o humedad ambiental. En especial si se trata de una plaga o enfermedades. 

Para cuidar a un bonsái es importante considerar, desde un principio, sus características; por ejemplo, en el caso que sea del exterior, necesitas saber si requiere protección de las heladas, realizar las podas en las fechas señaladas, etcétera. De modo que si empiezas a notar que hay una plaga afectando al bonsái, es importante tomar en consideración la siguiente información: 

– El pulgón, los ácaros, la mosca blanca o cochinillas, son las plagas más comunes en los bonsáis. 

– Cuando el bonsái se enferma por hongos, la base del tronco posee podredumbre, las hojas se vuelven amarillas y no hay síntomas de ningún otra plaga. Hay hongos que atacan la base del tronco, el cuello y las raíces de las plantas y árboles produciendo podredumbre en sus tejidos. 

– Los fungicidas sistémicos ayudan a controlar este tipo de enfermedades; sin embargo, cuando los hongos se encuentran bajo el suelo, es indispensable hacer uso de sustratos sanos y aireados. En el caso de que la enfermedad sea por un exceso de riego, su sanación se realiza con fungicidas a base de oxicloruro de cobre, pues además funge como tratamiento preventivo a principios de primavera y a mediados de otoño. El fosfito potásico también es un buen inhibidor y fertilizante, el cual puede usarse como parte del riego para el bonsái. 

– El bonsái necesita un tiempo para adaptarse y desarrollar su belleza como parte del reflejo de su sabiduría.  

– El riego de los bonsáis es ideal cuando la tierra se encuentra ligeramente seca. Para controlar el grado de humedad de la superficie –y del interior– de la tierra se puede usar los dedos. No es recomendable regarlos con una rutina diaria. 

– Encuentra la mezcla del suelo adecuada. La mayor parte de los bonsáis requiere una mezcla de akadama, pomice y roca volcánica en una proporción de 1/2 – 1/4 y 1/4. También se puede usar una mezcla que retenga más agua, usando una mayor proporción de akadama. 

 



México quiere avanzar al futuro, pero invierte 300% menos en sus estudiantes de lo que recomienda la OCDE

A su vez, es el país que más invierte en educación respecto a su presupuesto…. ¿qué está pasando?

La educación es un arma contra la incertidumbre. Es la herramienta más importante con vistas a un futuro incierto, el cual necesita de que dotemos a las nuevas generaciones con una nueva conciencia acorde a los tiempos –y a los retos.

En ese sentido, no hay nada más importante para las naciones que la educación de sus niños y jóvenes; pero en México parece que esto no ha hecho suficiente eco. Lo que se invierte para educar a las nuevas generaciones en este país está muy por debajo del promedio, según dio a conocer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su último informe Panorama de la Educación 2018.

Misael Valtierra

Según el estudio, México invierte sólo 29 mil dólares por estudiante a lo largo de casi 10 años de educación –es decir, entre la primaria y el bachillerato–, mientras que el promedio de los países miembro de la OCDE es de 90 mil 500 dólares, un 300% más.

México es el país que menos invierte por estudiante.

Paradójicamente es el que más invierte en educación de acuerdo a su presupuesto.

México es de los países que más invierte en la educación: 17% de su presupuesto total, mientras que el promedio en la OCDE es de 11%. Pero esta cantidad no se invierte en los alumnos, sino en gasto corriente.

85% del presupuesto se invierte en nóminas, mientras que sólo el 4% se invierte en becas.

Sin embargo, esto no significa que el sueldo de los docentes sea alto. En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), más del 80% de maestros son de asignatura, es decir que no se les paga un salario fijo, sino que se les paga un aproximado de 90 pesos por hora trabajada, un salario francamente paupérrimo.

Así que, ¿a dónde se va el presupuesto en educación?

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Como lo ha señalado el portal SinEmbargo, de los 34 programas dirigidos a la educación, muchos no ejercieron su presupuesto, lo que significa que casi toda la inversión que debiera permear a la educación termina por diluirse en la corrupción.

Las soluciones a las paradojas de la educación en México no están en cuánto se invierta, sino en cómo y en qué se invierta, así como en asegurar la transparencia de los recursos ya asignados.

De hacerse así, podría haber un aumento significativo en la inversión por estudiante sin tener que incrementar el presupuesto, y se podría combatir el rezago de México en cuanto a calidad y promoción de la educación –ya que el egreso de secundaria representa apenas un 22% respecto al total de la población adulta.

A la par hará falta ampliar la visión de la educación en México: necesitamos un modelo educativo alternativo, construido sobre nuevas bases tanto materiales como espirituales. Dotar la educación de nuevos contenidos, de una mayor conciencia humanista, de mayor participación de los propios alumnos y, en síntesis, de una visión futurista a partir de las herramientas tecnológicas que están revolucionando el presente.

Esta nueva educación debe tomar en cuenta los problemas medioambientales –pues una educación sin conciencia ecológica tiene ya poco sentido–, y permear a las nuevas generaciones con una nueva sensibilidad. Incluso, ¿por qué no?, deberíamos proponernos como meta enseñar sobre felicidad antes que nada, como ya se hace en la India.

Alternativas hay muchas, y la inversión ya existe. Lo que se necesita, entonces, es voluntad.

 

 

 



¿Quieres adoptar un bonsai? Quizá primero necesitas saber esto

Se estima que el arte del bonsái llegó a México cuando el presidente Porfirio Díaz contrató al maestro bonsayista, Tsasugoro Matsumoto, para que arreglará los jardines del Castillo de Chapultepec.

Su tamaño no limita su belleza, por cada rama o raíz que parezca pequeña existe un legado de cultura y tradición oriental, en la cual convergen el arte y la naturaleza. Los bonsáis se caracterizan por poseer una altura muy pequeña, que al combinarse con los conocimientos necesarios sobre la jardinería adoptan hermosas formas.

La palabra japonesa bonsái significa “plantar en bandeja”, por lo que se refiere a una técnica de cultivo que planta árboles con fines ornamentales. Existe el mito que los bonsáis son árboles enanos que no crecen mucho, sin embargo, la realidad es que cualquier especie forestal leñosa puede convertirse en uno de estos ejemplares siempre que se le aplique la milenaria sabiduría de jardinería.

Estos árboles son tratados y alimentados de tal manera que su cuidado es considerado todo un arte, por lo que en la antigüedad era una actividad destinada a las clases nobles. De acuerdo con el Sistema de Información Científica Redalyc, el mantenimiento de un árbol bonsái implica para los japoneses una serie de valores que incluyen disciplina, constancia, compromiso, honor, paciencia y humildad.

Bonsai 1

El origen de los bonsáis tiene precedentes en la antigua China, en donde se conocía a estos árboles como penjing, punsai o penzai. Todo inicio cuando los monjes taoístas, quienes vivían aislados, comenzaron a cultivar árboles medicinales en macetas para su uso personal, pero con el paso del tiempo su técnica de cuidado inició el objetivo de brindarles belleza imitando las figuras de la naturaleza, como leopardos y aves.

Cuando el budismo llegó a Japón, se abrieron las puertas a diferentes expresiones artísticas que incluían la pintura, la poesía y por supuesto, el cuidado a la naturaleza a través de la jardinería. La cultura nipona aprendió de las técnicas chinas, no obstante, se apropió tanto de esta actividad que la perfeccionó hasta exponerla al mundo de forma artística.

Se estima que el arte del bonsái llegó a México cuando el presidente Porfirio Díaz contrató al maestro bonsayista, Tsasugoro Matsumoto, para que arreglará los jardines del Castillo de Chapultepec.

Hoy en día, cuidar un árbol bonsái implica un compromiso directo con la flora, ya que se trata de esculpir una obra viviente como tal, por ello, es necesaria la responsabilidad, porque como cualquier otro árbol, los bonsáis no están exentos de problemas ambientales, como deshidratación, plagas y cambios de clima. No obstante, participar en esta corriente artística llena de satisfacción a cualquier amante de la Tierra.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic