París instala urinarios públicos ecológicos que fertilizarán las plantas de la ciudad

El consistorio de París creó un diseño en forma de urinario para la pared, el cual arroja la orina sobre un lecho de arena y serrín.

Pese a la implementación de sanitarios públicos y el refuerzo de la brigada de limpieza en las calles de París, en Francia, aún existen numerosos infractores que continúan orinando sobre los inmuebles y otros espacios públicos. Frente a eso, el consistorio parisino decidió tomar nuevas medidas: el Uritrottoir.

El consistorio de París creó un diseño en forma de urinario para la pared, el cual arroja la orina sobre un lecho de arena y serrín. Y dado que no necesita agua, pues los materiales antes mencionados absorben el fluido humano, es un invento ecológico. Cuando el sensor del interior notifica que el tanque se ha llenado, el serrín se vacía y se lleva a una planta especial, en donde se descompone en abono para nutrir parques y jardines de la ciudad. 

El Uritrottoir reduce el olor, pues la combinación de carbono y nitrógeno –el del serrín y la orina– inhibe la producción de amoníaco y por lo tanto, los malos olores. Actualmente el dispositivo se está probando tanto en París como en Nantes, la ciudad natal del diseñador, Laurent Lebot. 

En caso de que el proyecto sea efectivo y se reduzca la incidencia de orines en las calles, los diseñadores planean crear cabinas para mujeres. Esto ayudará a reducir la cantidad de consumo de agua, así como la contaminación en las calles por deshechos humanos. 

 



“Space Oddity” de David Bowie: el himno que nos llevó a la luna cumple 50 años

En julio de 1969 sonó por primera vez “Space Oddity” de David Bowie, lanzamiento que coincidió con la llegada del hombre a la luna.

A finales de la década de los 60, la música dio un giro con la explosión del space rock. La psicodelia que inundaba la radio de la época comenzó a tomar un rumbo espacial. La música no fue la única que se dejó llevar por los misterios del cosmos. En 1969 llegó al cine 2001: Odisea del espacio, la obra maestra de Stanley Kubrick. Ese mismo año llegaría otro clásico cuyo aniversario celebramos este mes: Space Oddity del gran David Bowie

Los primeros acordes y el Ground control to major Tom, entonado en la suave voz de Bowie, seguro seguirán provocando escalofríos por medio siglo más. No es para menos, pues la complejidad lírica y composicional de esta pieza es tan brillante como el momento en que llegó al mundo. Space Oddity fue el soundtrack de la misión Apollo 11, aquel fatídico viaje que culminó con la llegada del hombre a la luna. 

La emoción que generó esta pieza de Bowie tiene todo que ver con su belleza, pero también con el instante en que fue lanzada. Inspirada en la película de Kubrick, Space Oddity pasó a ser parte de un kaleidoscopio artístico que surgió en un momento de gran confusión. El idealismo de los primeros años de la década comenzaba a desvanecerse y la Guerra Fría ya figuraba en el mapa. Este momento clave en la historia humana tal vez explique la ambigüedad que inunda varias partes de la letra:

“La Tierra es azul / y no hay nada que yo pueda hacer”

¿Se trata de una canción festiva, o hay en ella un miedo oculto? Las tensiones, manifestaciones y protestas que hervían en el panorama internacional crearon un contexto muy particular. La posibilidad de llegar a la Luna surgía como un parangón de luz entre la violencia, pero al mismo tiempo, como una invitación a la oscuridad. Es quizá por eso que la épica historia que describe Bowie en Space Oddity no tiene un final feliz. Después de todo, el Major Tom se lanza al espacio para perderse y no regresar jamás. 

Bowie confirmó esta interpretación en una entrevista para el libro Strange Stars. A pesar de querer crear un “himno a la luna”, Space Oddity viene “de un lugar triste, deshumanizante”. Esta poderosa canción es tanto un himno a la valentía de la humanidad como el testimonio de una época de completa incertidumbre. Es por eso que, aun hoy, Space Oddity resuena en nuestros oídos con la misma fuerza que hace 50 años. 

Además, te dejamos una playlist para seguir recordando a David Bowie en toda su grandeza:

 

*Imagen destacada: Consequence of Sound

 



Este hombre encontró una forma de lidiar con la tragedia: plantar millones de árboles

El dolor es algo inherente en la vida; la clave está en cómo lidiar con él y, al parecer, plantar árboles puede servir bastante.

¿Te imaginas plantar árboles para mitigar los dolores que acompañan la existencia? Pues eso es exactamente lo que hizo Vishweshwar Dutt Saklani a lo largo de su vida. Conocido como el “hombre árbol de Uttarakhand”, región al norte de la India, se calcula que este precioso personaje plantó más de cinco millones de árboles desde que cumplió ocho años y hasta que murió, en 2019, a los 96. 

Tras la muerte de su hermano, fue que Vishweshwar comenzó a desparecer cada mañana y volver hasta entrada la noche. Pasaba horas, cada día, plantando árboles. Luego, en 1958, su esposa murió y entonces este honre intensificó su terapia: pasaba casi todo el tiempo solo, y no paraba de plantar árboles. Algunos dicen que quizá lo hacía como un tributo a dos de las personas que más quiso en vida y que partieron mucho antes que él. 

Entre las especies que Vishweshwar propagaba, estaban el guayabo, el rododendro o árbol de azalea y, su favorito, el roble del Himalayas. Se calcula que forestó más de 120 hectáreas durante su vida, y aunque en un principio llegó a tener problemas con otros habitantes, quienes percibían una amenaza a sus terrenos de cultivo, al final terminaría siendo una figura muy respetada, incluso legendaria, en su tierra natal. 

Vishweshwar-Dutt-Saklani

La heroicidad forestal de este hombre nos recuerda a otros casos, por ejemplo el de Pedro Maugura, nacido en Mozambique, pero lo más notable de esta historia es que Vishweshwar halló en la reforestación un cobijo para reconfortar su alma.  

Las dificultades, incluso las tragedias, son ingredientes intrínsecos de nuestra existencia. Sin embargo, donde radica la diferencia es en la forma en que elegimos sortearlas o aceptarlas. Y en este sentido la terapia arbórea que Vishweshwar se auto-impuso resultó ser un profundo bálsamo que le permitió no sólo sobrellevar la muerte de sus seres queridos sino, como se probaría al final según sus propias declaraciones, vivir una vida plena y en paz. 

 

Autor: Omar Rodríguez