Noam Chomsky: “Los pueblos indígenas están salvando al planeta de un desastre ambiental” (Video)

México, Bolivia y Ecuador son ejemplos de esta “especie de ironía en la que, de todas las fuerzas líderes en todo el mundo, la que realmente está previniendo un desastre son las comunidades indígenas”.

Noam Chomsky, personaje predominante en la filosofía, la lingüística, la psicología y la psiquiatría, ha realizado desde la década de los años 50 numerosos análisis de eventos políticos que impactan en nuestra sociedad. Ahora su atención se enfocó en la crítica situación de los activistas ambientales –principalmente indígenas– en América Latina. ¿Acaso esta región del mundo se liberó por fin de la dominación imperial de EE.UU.?

 

Las comunidades indígenas como guardianes de la naturaleza

Para retomar el tema, Chomsky utiliza como ejemplo la esperanzadora lucha de los activistas indígenas a favor del medioambiente en los últimos 15 años. El filósofo menciona que pese a la alta tasa de criminalidad en contra de los activistas ambientales en América Latina –en especial si son de orígenes indígenas–, hay un futuro esperanzador para los países que conforman esta región. Para él, las comunidades locales son la clave para prevenir los desastres ambientales que países como EE.UU. y Canadá se encargan de propiciar. Y es que, pese a ser considerados “grupos ‘primitivos’, están haciendo un camino hacia el futuro. Y eso es un camino hacia adelante para todo el mundo”.

México, Bolivia y Ecuador son ejemplos de esta “especie de ironía en la que, de todas las fuerzas líderes en todo el mundo, la que realmente está previniendo un desastre son las comunidades indígenas y locales forestales“. Es decir, cada persona que no vive debajo de una roca, sabe que el planeta está enfrentando una catástrofe ambiental en potencia, y no en un futuro lejano. En todo el mundo, son estos grupos quienes están mitigando el cambio climático.

¿Cómo?

Mediante planes de manejo de sus recursos naturales, conocimientos ancestrales, y sobre todo, a través de la defensa de su territorio: “son estas comunidades las que combaten a las empresas extranjeras que extraen y vacían sus suelos de los recursos naturales latinoamericanos: minerales, aceite de palma, agua, tierras”. 

Chomsky responde a la pregunta dando a entender que América Latina se liberó de EE.UU. y Canadá porque estos dos últimos países ya no tienen derechos ni obligaciones de dominar a toda una región que se rige por sí sola y que ha empezado a tomar decisiones propias, aislando a estos imperios capitalistas.

A continuación te compartimos esta entrevista para On Dangerous Ground, en donde Chomsky explica a profundidad su punto de vista: 

 

 

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Un recuento de activistas ambientales asesinados en América Latina



Conservación comunitaria en la Chinantla: una alternativa desde la comunalidad

Las prácticas de conservación ambiental de las comunidades originarias de Chinantla son un verdadero ejemplo de gobernanza.

Por: Milton Gabriel Hernández García

 

Las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC) de carácter comunitario constituyen una alternativa social, cultural y ambiental a las Áreas Naturales Protegidas que surgen por decreto gubernamental, las cuales no suelen tomar en cuenta, de manera adecuada, la participación social. Las ADVC están reconocidas en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA). La CONANP ha certificado hasta el momento 372 ADVC a nivel nacional, equivalentes a una superficie de 406,422.21 hectáreas. En Oaxaca existen 138 ADVC, cuya superficie equivale a 129,000 hectáreas. En este ensayo me referiré a la experiencia comunitaria de conservación de una localidad indígena de la región conocida como la Chinantla, en el estado de Oaxaca.

Según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), existen 26 regiones indígenas en el país y la Chinantla está considerada como de esas regiones. Una característica importante es su porcentaje de población indígena, superior al 70%. La lengua con mayor presencia es el chinanteco, pero coexiste con el mazateco y el zapoteco.

La región de la Chinantla es reconocida también como la tercera selva mejor conservada del país, después de la Selva Lacandona en Chiapas y Los Chimalapas, en Oaxaca. Mantiene importantes áreas de bosques y selvas con adecuadas condiciones de conservación, conectividad, biodiversidad y extensión. Cuenta con alrededor de 180 mil hectáreas de selvas tropicales y 152 mil hectáreas de bosques mesófilos. Es también una de las regiones más lluviosas del país, por lo que es considerada como una de las “fábricas” más importantes de agua. Es también el hábitat de especies como el jaguar, el mono araña, el tucán, el faisán real, entre otras muchas especies que se consideran en peligro de extinción. Según la CONANP, en el área de influencia de la Región Prioritaria para la Conservación de la Chinantla existen 26 ADVC, que en su conjunto alcanzan 56,290.68 hectáreas.

Podríamos señalar una serie de diferencias sustanciales entre un ANP que surge por decreto y un ADVC, pero por el momento quisiera hacer énfasis en dos de ellas. En primer lugar, un ADVC no se encuentra bajo la administración del gobierno, sino del propietario y cuando se trata de una de carácter comunitario, es la comunidad misma la que a través de sus autoridades agrarias, administra el área protegida. En segundo lugar, la planeación de los usos permitidos y no permitidos del territorio comunitario certificado como área protegida, es dirigida de igual manera por la misma comunidad, ya que es ella la que elabora la Estrategia de Manejo de la superficie bajo conservación.

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El objetivo de este ensayo es mostrar cómo las prácticas tradicionales de manejo y conservación de los bienes naturales pueden llegar a armonizarse con ciertas políticas ambientales, las cuales buscan construir mecanismos más participativos y menos centralizados para la conservación del patrimonio biocultural de los pueblos indígenas. Para ello, me centraré en el caso de una comunidad chinanteca en la que desde hace más de 1 década, la asamblea comunal determinó el establecimiento de un Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC).

San Felipe Usila es uno de los municipios chinantecos en los que las ADVC han sido implementadas como una alternativa para la construcción de gobernanza ambiental. San Antonio del Barrio es una comunidad chinanteca perteneciente a este municipio. Su territorio oscila entre los 600 y los 1200 msnm y se encuentra enclavada en la cuenca alta del río Usila, en un entorno caracterizado como bosque mesófilo de montaña. El núcleo de población se encuentra a 650 msnm y es punto de encuentro entre los ríos Perfume y Tlacuache. Como en muchas comunidades de la Chinantla, se realiza el aprovechamiento tradicional de especies como el tepejilote, el barbasco, la vainilla, la palma camedor y la pita. Si una persona quiere aprovechar un árbol para su casa, debe pedir permiso al comisariado:

puede traer un pino, pero siempre y cuando no lo eche a perder, que lo ocupe. Para la leña, la traen de los acahuales, del cafetal. Ahí no tienen que pedir permiso, cada quien va, nada más que está retirado. Ahora estoy viendo que están yendo más o menos a una hora y media, a una hora y cuarto. La traen cuando van a su milpa.

Refiere un comunero que “desde siempre” han cuidado su entorno, pues ni el café y lo que representa los motivó a desmontar “más de la cuenta”, ya que los ancianos de la comunidad señalan que los abuelos han sabido respetar “los montes viejos”, porque saben de la importancia que tienen para mantener sano el ecosistema y que siga la producción de agua. El monte tiene una gran variedad de usos y formas de aprovechamiento. Es considerado como un bosque comestible, que provee también insumos para combustible, plantas medicinales y para la elaboración de artesanías diversas: “del monte se recolecta aparte de la madera, frutos y bejucos para hacer canastas, para la cosecha del maíz, para recolectar sus frijoles, su maíz”.

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Los conocimientos chinantecos para el aprovechamiento de la flora siguen teniendo vigencia y actualidad, a pesar de que algunas prácticas se han modificado. El conocimiento de los ciclos lunares es fundamental y suele ser compartido por los comuneros de diversas edades. Sin embargo, son los mayores los que tienen más experiencia en el manejo del bosque, por lo que siempre son consultados por las nuevas generaciones para el aprovechamiento forestal maderable y no maderable. Tanto las herramientas como los conocimientos se han tenido que adaptar a las nuevas condiciones sociales y sobre todo normativas, pues el establecimiento de un ADVC en el territorio comunal ha significado cierta adaptación de las prácticas etnoecológicas.

San Antonio del Barrio cuenta con un Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC), cuya historia se remonta oficialmente al 23 de julio de 2004, cuando las autoridades de Bienes Comunales y Municipales de la comunidad, solicitaron a la CONANP la certificación de 1,200 hectáreas para fines de conservación. Esta iniciativa fue impulsada por instituciones gubernamentales del sector ambiental y por el proyecto Manejo Integrado de Ecosistemas (MIE) del PNUD. Los comuneros de mayor edad recuerdan que las acciones de conservación no tienen su origen en la certificación de un área voluntaria, pues “desde que yo me acuerdo de por sí se ha conservado, creo que había más cuidado porque la gente rozaba en rotaciones y era toda la comunidad”. Ante la abundancia de terrenos para trabajadero, la asamblea comunal había destinado ya desde los años 70 una porción del territorio para la conservación, principalmente dejando de trabajar en determinadas superficies:

Antes de la certificación, se habían dejado los trabajos en varias áreas de cultivo, que la gente no tumba bosques o sea en los bosques vírgenes, habían suficiente terreno para trabajar sin necesidad de la tumba y roza.

De forma paralela a la gestión con la CONANP, San Antonio realizaba acciones de coordinación con otras comunidades con las que colinda y que pertenecen también a San Felipe Usila. En este contexto, el 26 de agosto de 2004, las comunidades de Santa Cruz Tepetotutla, Santiago Tlatepusco, San Antonio del Barrio y San Pedro Tlatepusco, firmaron el “Acuerdo Regional Comunitario para la Conservación de los Recursos Naturales de la Cuenca Alta del Río Perfume y Santiago”. Derivado de estos acuerdos internos e intercomunitarios y de las gestiones con la CONANP, la comunidad de San Antonio del Barrio cuenta actualmente con un ADVC, cuya extensión es de 1,500 hectáreas de terrenos de uso común.

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Considero que la gestión comunitaria del ADVC de San Antonio del Barrio se enmarca de manera muy clara en el concepto de gobernanza, que se refiere a la capacidad social para gestionar la diversidad en beneficio del bien común, en el marco de un sistema político y económico. La gobernabilidad tiene que ver con la capacidad de un gobierno para establecer consensos entre diferentes actores y con ello, resolver actuales y potenciales conflictos.
Las autoridades agrarias y las autoridades de la CONANP enfrentan cotidianamente el reto de conservar en el marco de las necesidades socieconómicas locales y la pertinencia cultural. En la gobernanza concurren diferentes actores, como las autoridades agrarias, los grupos productivos, las instituciones civiles, de gobierno y académicas. La acción colectiva que ha permitido consolidar el proceso se expresa en la Estrategia de Manejo que ha sido elaborada por los comuneros y validada en la asamblea comunal.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


¿Por qué es importante que indígena guatemalteco gane el Premio Ambiental Goldman 2017?

En América Latina han sido asesinados 450 activistas ambientales entre el 2010 y 2014, provocando que sea una de las regiones más peligrosas para este tipo de activismo –en especial si sus practicantes son indígenas–.

Rodrigo Tot, agricultor indígena guatemalteco, ha luchado en los últimos años contra una gigante minera y las autoridades de su país para recuperar las tierras que le corresponden a su comunidad. Ahora, a sus 60 años, Tot fue galardonado con el Premio Ambiental Goldman 2017 –después de que los últimos dos ganadores latinoamericanos fueron asesinados durante el último año– por su “intrépido liderazgo de su pueblo y la defensa de su tierra ancestral” pese a los costos implicados, como el asesinato de su hijo hace cinco años. 

Sin embargo, ¿qué implica recibir uno de los premios más prestigiosos sobre el activismo ambiental? Para el pastor evangélico y líder indígena, “Este premio no cambia nada. Me siento contento pero también me siento el mismo líder, la misma persona. Creo que eso sería un estímulo al trabajo que hacemos, pero estoy tranquilo”. Pese a la continuidad de la cotidianidad y sin darse mucho de cuenta, este premio está brindando el reconocimiento público; es decir que facilita la atención de la sociedad en general frente al riesgo en el que viven los activistas ambientales en Latinoamérica.

En esta región han sido asesinados 450 activistas ambientales entre el 2010 y 2014, provocando que sea una de las regiones más peligrosas para este tipo de activismo –en especial si sus practicantes son indígenas–. Los ejemplos más renombrados han sido el caso de la hondureña Berta Cáceres y del mexicano Isidro Baldenegro, quienes fueron galardonados con el mismo premio pero asesinados en sus casas. 

 

Como sus colegas, Tot inició su lucha hace 43 años para exigir al Estado guatemalteco que devolviera los títulos de propiedad tanto a él como a otros 63 campesinos. Estas tierras, en las montañas del municipio de El Estor, son ricas en oro y níquel, convirtiéndose en zonas importantes para empresas mineras; además de poseer numerosos recursos naturales, como diez nacimientos de agua, que abastecen a varias zonas de alrededor. Para Tot y cada uno de los pobladores que han luchado por su derecho de propiedad, están buscando la equidad en derechos humanos como comunidad indígena y conservación de su medio ambiente. Por esta razón, el galardonado explica que necesita “mayor certeza jurídica sobre la propiedad de sus tierras para seguir luchando por ellas. Estamos pidiendo que nos legalicen. Nosotros ya lo pagamos, tenemos los recibos, tenemos las actas y el derecho. Nosotros ahí estamos y la tenemos que defender hasta donde se pueda.”

 

Desgraciadamente, la lucha entre mineras y miembros de la comunidad indígena de Tot, no han sido los únicos episodios violentos: “A los 18 años, durante la Guerra Civil –1960-1996–, el ejército guatemalteco lo obligó a formar parte de los patrulleros civiles, paramilitares que ayudaban al ejército en labores de control a población civil. […] Hubo muchos desaparecidos y no logro olvidar que el líder de Agua Caliente ‘Lote 9’ de aquella época fue asesinado por su lucha por la tierra.” Pese a ello, la experiencia ha servido para organizar a la población y bloquear los numerosos intentos de las empresas mineras que son apoyadas por las autoridades policiales para ingresar a las comunidades. 

Frente a eso, el 18 de marzo del 2017, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –CIDH– aceptó una demanda presentada por Tot, en la cual se denuncia que el estado de Guatemala violó los derechos de dominio colectivo sobre las tierras, recursos naturales, libre determinación y autogobierno de los pueblos indígenas al negarles la entrega de sus títulos de propiedad de sus tierras. Y pese al riesgo que implica su trabajo e incluso ganar este premio mundialmente reconocido, el activismo de Tot promueve el respaldo comunitario, el enfrentamiento contra el miedo y la coacción, el respeto por los derechos humanos hacia su comunidad y la conservación de sus tierras: “Jamás me olvidaré de la perdida de mi hijo, pero yo sigo luchando […], ya no estamos en los años 80, cuando desaparecían a un líder y todo quedaba silencio. Hoy no; cuando desaparecen a un líder, se levantan diez más y esa es la ventaja que tenemos”.