Lo políticamente incorrecto en el arrecife veracruzano

A diestra y siniestra se han realizado acciones antropogénicas perjudiciales, como la descarga de aguas residuales en zonas cercanas al ANP, introducción de especies invasoras, encallamiento de buques en los arrecifes, actividad portuaria, entre otras…

Autor: Jazmín Neri López

En la buena gobernanza ambiental se tiene en cuenta la función de todos los agentes que repercuten en el medio ambiente. Desde los gobiernos hasta las organizaciones no gubernamentales (ONG), el sector privado y la sociedad civil, la cooperación es fundamental para lograr una gobernanza eficaz (PNUMA, s.f.); para tal finalidad, el instrumento de política ambiental con mayor definición jurídica para la conservación de la biodiversidad son las áreas naturales protegidas (ANP) (CONANP, s.f). Sin embargo, la inexistencia de un plan de manejo, el constante conflicto de interés, la falta de presupuesto y la corrupción han mermado los principios básicos de este instrumento de política ambiental, convistiéndose así en una perfecta paradoja legal. El presente ensayo se enfoca inicialmente a definir el concepto de gobernanza ambiental, posteriormente hablaremos de la problemática de gobernanza del Parque Naicional Sistema Arrecifal Veracruzano (PNASAV), así como la importancia del parque y como el conflicto de intereses amenaza su existencia.

La gobernanza ambiental es definida como el proceso de dirección sociopolítica que incrementa las interacciones de los actores sociales y gubernamentales (Kooiman, 2003), citado por Martínez y Espejel, (2015); que surge a partir de haberse probado diversos instrumentos políticos para contener el deterioro del ambiente; pretendiendo con tales instrumentos, que la toma de decisiones ambientales sea más incluyente y transparente, además de generar corresponsabilidad y gestar visiones reflexivas sobre nuestra realidad al buscar la efectividad y la ejecución de las políticas públicas como un principio fundamental. (Cohen, 2013).

Sin embargo, de la teoría a la práctica existe un gran abismo, es decir, el cumplimiento de la participación imparcial de los actores para la creación de políticas públicas, así como para la toma de decisiones, no se lleva a cabo y por tanto el conflicto de interés de los actores gubernamentales influye gravemente sobre el alcance de la participación de los actores sociales.

Recientemente, tal situación estuvo presente en PNASAV, que tuvo su decreto inicial como ANP en 1992 (DOF, 1992), tal declaratoria de protección, se debe a la relevancia ecológica que radica en la diversidad de flora y fauna asociada a los arrecifes, pastos marinos y manglares con los que cuenta, la presencia de 37 especies consideradas en categoría de protección, su papel en la regulación del clima y como barrera contra los nortes y huracanes, entre otros (Jiménez-Badillo, et al., 2014). Las ANP se han convertido en el principal instrumento de política pública para la conservación in situ de la biodiversidad. En parte, esto se debe al reconocimiento general que se le otorga a estas áreas como un instrumento eficiente, más no suficiente (Toledo, 2005) citado por Durand (2012).

Así mismo ha recibido otros títulos de protección: en 1998 fue considerado dentro del Programa de Regiones Prioritarias para la Conservación de la Biodiversidad de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONABIO) (Cabrera, et al., 1998); en 2004, quedó registrado en la lista RAMSAR bajo el número 1346 (particularmente, se hizo énfasis en que se encuentra seriamente amenazado por la contaminación antropogénica y las actividades portuarias).

A grosso modo se puede pensar que el área está ampliamente protegida y que los instrumentos de gobernanza y las políticas públicas son bastas para tal finalidad, pero en realidad existen vacíos legales que impiden una ejecución efectiva; un proceso fundamental para lograr el manejo adecuado de un ANP, es el diseño de un programa de manejo apropiado; ya que éste es el instrumento rector de planeación y regulación que establece las actividades, acciones y lineamientos básicos para su manejo y administración (LGEEPA, 1988), instrumento con el cual el PNSAV no cuenta desde hace 25 años (fecha de decreto).

A diestra y siniestra se han realizado acciones antropogénicas perjudiciales, como la descarga de aguas residuales en zonas cercanas al ANP, introducción de especies invasoras, encallamiento de buques en los arrecifes, actividad portuaria, entre otras; pero para la temática que concierne en este ensayo, enfocaré la atención al conflicto de intereses por parte de actores gubernamentales, que puede ser considerado como otro tipo de daño hacia el ANP, y que a final de cuentas se suma a la falta del plan de manejo; y que por finalidades económicas, estos actores propiciaron las vías jurídicas para la modificación del polígono de protección, lo que beneficia a unos cuantos y perjudica a demasiados.

De acuerdo al Estudio Previo Justificativo (EPJ) para la modificación de la declaratoria de ANP (CONANP, 2011), la CONANP se manifestó a favor de la desincorporación de Bahía Vergara y Punta Gorda; y el 29 de noviembre de 2012 se publicó en el DOF el decreto modificatorio del ANP, en donde se argumenta el incremento de la superficie de conservación de 52, 238 ha a 65,516 ha en la parte norte, este y sur de la poligonal original, la corrección de las imprecisiones técnicas de la poligonal, la conservación de Punta Gorda y la exclusión de Bahía Vergara (DOF, 2012).

Lo anterior, surge de la “necesidad” de realizar la ampliación del puerto, ante la intensa competitividad internacional, tal modificación sería sobre la parte norte del ANP, argumentando la degradación de los arrecifes de la zona, con lo cual se propone desincorporar esta zona del Parque para autorizar la ampliación del puerto (Jiménez-Badillo, et al., 2014). Esta decisión, con un trasfondo permisivo para la ampliación, tuvo un proceso jurídico poco transparente, para que todo quedará “dentro de los marcos normativos” al momento de la declaratoria. Y es que, como mencionan Legorreta y Márquez (2015), la política ambiental “se encuentra entrampada en un círculo vicioso resultado del predominio de formas autoritarias de toma de decisiones”. En este caso, las decisiones tomadas no se basan en información debidamente sustentada, ya que lo mencionado en el EPJ difiere de estudios realizados en el área y sus alrededores.

Además la consulta pública sirvió como un instrumento para legitimar la decisión en vez de funcionar como un instrumento de defensa para las personas afectadas por el proyecto. Diversos funcionarios gubernamentales, señalaron en diversas ocasiones, que los argumentos de los actores sociales y a su vez opositores (académicos de diversas universidades, cooperativas de pescadores y prestadores de servicios e integrantes de la comunidad), carecían de validez y que el proyecto seguía en marcha; motivo por el cual se interpuso un amparo por parte de los opositores (el cual fue declinado).

Se debe entender que los conflictos socio-ambientales son “un proceso de interacción colectivan caracterizado por una dinámica de oposición y controversia entre grupos de interés, que resulta de sus incompatibilidades reales o percibidas en torno al control, uso y acceso al ambiente y sus recursos” (Rodríguez y Correa, 2005) citado por FFLA-UMB (2015).

Los tomadores de decisiones olvidaron considerar la colaboración con el sector académico (universidades, centros de investigación, etc.), el cual es fundamental para retroalimentar a los sistemas oficiales (Cortina-Segovia y Zorrilla-Ramos, 2009). No obstante, la mayoría de los estudios ecológicos del área provienen de investigaciones financiadas por las instituciones educativas o en su defecto la información proviene de tesis de licenciatura o posgrado que a veces es financiada por los mismos alumnos; esto muestra el grado de preocupación por parte de las administraciones competentes por generar sus propias investigaciones, aún con ello, se dan el lujo de ignorar argumentos con bases científicas, para conseguir sus fines, sin importar el daño ambiental que causó este proyecto, no sólo al ecosistema, sino también a los grupos dependientes de los recursos provenientes de esta ANP.

En conclusión, la forma de actuar de las autoridades mexicanas es ignorar institucionalmente a las personas afectadas. Finalmente, lo sucedidó en este caso, deja a los actores sociales como ignorados, no porque carezcan en realidad de argumentos válidos, sino porque, se puede ver de manera contundente, como la toma de decisiones a cargo de personajes llenos de corrupción y con falta de ética. Adémas actuan con la mentalidad de defender el dearrollo económico por encima de lo ambiental y esto rebasa por completo la inexistencia de instrumentos de política ambiental (programa de manejo). Si bien, existen ejemplos de ANP que cuentan con planes de manejo, sin embargo, esto no garantiza su ejecución a porcentajes favorables, ya que de nueva cuenta sin una inversión para llevarlo a cabo, resulta equiparable a que no existiera.

Por lo cual, creo importante recalcar, que la toma de decisiones debe correr por cuenta de personas calificadas y expertas, que adjudiquen el valor ambiental real sin dejar de lado el beneficio económico, pero sin magnificarlo. Existen vacios legales que seguirán siendo obtáculos para la conservación de los recursos, pero es momento de diseñar más instrumentos efectivos, para lo cual segurá siendo vital la robusta participación de actores sociales, ya que de la teoría a la práctica quíenes llevan la ventaja son aquellos que dependen e interactuan directamente con los recursos.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Arrecifes artificiales: ¿Paliativo para la zona costera y los ecosistemas marinos?

La utilización de los arrecifes artificiales son un buen instrumento para la regeneración de las playas, así como la restitución de la presión existente en los corales.

El efecto depredador del ser humano ha provocado que gran parte de los arrecifes coralinos cercanos a la zona costera se estén secando, ocasionando la vulnerabilidad de las playas. Es un hecho que estos sistemas arrecifales son elementos de protección costera natural en eventos ciclónicos extremales (Huici, 2010). De acuerdo con información recabada por el CENAPRED 1 , los huracanes afectan directa e indirectamente al 60% del territorio nacional y constituyen, sin duda, desastres naturales de mayor recurrencia, con efectos devastadores sobre el desarrollo humano (víctimas mortales, damnificados, infraestructura), así como daños ambientales y pérdidas económicas. Por tal motivo, se ha buscado la manera de generar el mismo efecto benéfico y de protección (disminución de la fuerza del oleaje incidente en la playa) de manera artificial (Guiterrez, 2011).

Al reflexionar con lo anterior, las preguntas que se plantean son las siguientes: 1.- ¿los arrecifes artificiales son un paliativo para enmendar la presión que se ejerce sobre los arrecifes coralinos?, o 2.- ¿acaso los arrecifes artificiales son una medida urgente de protección playera? Otra de las interrogantes que podrían generar controversia es acerca de los materiales para la conformación de estos, quizá haya quienes se pregunten: 3.- ¿son arrecifes artificiales o un basurero submarino?, ya que existen los Arrecifes de Oportunidad que están conformados por llantas coches, aviones, vagones de metro, etc (Quintanilla, 2015). El tratado del ensayo es que, los arrecifes artificiales son estructuras que colaboran con la protección costera y ayudan a la disminución del estrés provocado a los sistemas coralinos, proporcionando, en conjunto, el desarrollo del ecoturismo y obteniendo como resultado un beneficio económico a las comunidades.

En consecuencia, este ensayo afirma que la utilización de los arrecifes artificiales son un buen instrumento para la regeneración de las playas, así como la restitución de la presión existente en los corales. Todo lo anterior siempre y cuando se gestione de manera integral, llevando a cabo estudios científicos del diseño técnico de las estructuras, así como estrategias que contemplen los posibles conflictos, económicos, sociales y ambientales que estás medidas pudieran ocasionar.

Brevemente para ello, el ensayo plantea cuatro argumentos, el primero analiza las causas de la devastación de los sistemas arrecifales adyacentes a la costa. El segundo expone algunos  de los propósitos de los AA 2 , la clasificación y los materiales que regularmente se utilizan. El tercero plantea la falta de normatividad básica mexicana, encargada de regular el propósito, y los
tipos de materiales con lo que es posible generar los sistemas arrecifales artificiales. Finalmente, el cuarto describe el uso de estos elementos como método de protección costera.

Devastación de los sistemas arrecifales coralinos

En el tiempo en que vivimos, prácticamente todo lo que amenaza al ecosistema arrecifal coralino, es producto del cambio ambiental que producen las actividades Humanas (Jordán, 2011). Es muy importante señalar que existe una relación estrecha entre las amenazas e impactos, actuando de forma sinérgica. Por ejemplo, los ciclones son fenómenos tropicales que cuando impactan a los corales, producen destrucción, pero hay un mecanismo natural de renovación ecológica, aunque por efectos del calentamiento global estos eventos extremos sean más intensos y frecuentes, pudiendo rebasar la recuperación natural tanto de los corales como de las playas.

Un caso importante ocurrido en el Caribe Mexicano fue el paso de los huracanes Gilberto (1988) y Wilma (2005) (CNA-SMN, 2005), que incidieron en Puerto Morelos y donde los daños fueron mínimos. Al igual que sucedió al sur de la Punta Nizuc donde existe una cadena arrecifal, diferente de lo que sufrieron las playas de Cancún donde fue devastador, ya que la infraestructura hotelera estaba cimentada sobre las dunas y los manglares de la zona, que funcionaban como una protección natural ante este tipo de fenómenos, evidenciando el papel de los arrecies, manglares y dunas como elementos preventivos para este tipo de eventos.

Existen otras amenazas que tienen que ver con la destrucción directa, desde las actividades recreativas, la sobreexplotación, el desarrollo portuario industrial en las zonas costeras, la contaminación de los mares y erosión de la tierra (Pérez del Toro Rivera, 2001).

Propósito, Clasificación y Materiales

La forma, el tamaño, las profundidades de instalación y otros factores, son determinantes para que un arrecifes artificial cumpla adecuadamente con los propósitos para los que ha sido diseñado (Robles, 2015). Estos elementos pueden ser clasificados de la siguiente manera: 1.- destinados a actuar sobre el medio físico 3 , 2.- sobre la biota 4 y 3.- otros usos 5 (Minsterio de Medio Ambiente España, 2008).

La estructura, diseño y materiales de un arrecife artificial suelen depender del objetivo final, variando para su construcción desde los más elementales a base de roca o troncos, pero también de forma “práctica” autobuses, trenes de metro, plataformas petroleras, etc. (Artificial Reef Subcommittees, 2004). Los elementos para construir arrecifes artificiales pueden dividirse en 3:

1.- Elementos de desecho 6 (estos elementos a corto plazo, son más perjudiciales para el medio ambiente que el beneficio que genera),

2.- Geocontenedores 7 ,

3.- Roca o elementos de concreto simple 8 . En definitiva vienen empleándose de muchas formas, diseños y construcción (Serra & Medina, 1987).

Normativa Mexicana Inexistente

Los arrecifes artificiales no cuentan con una normativa mexicana básica que recoja todas las finalidades de los que se pueden emplear. Existen algunas normativas Europeas como la legislación Española, pero sólo se tiene en cuenta en el concepto de regeneración de los recursos marinos vivos, y otros fines no quedan expresamente prohibidos (como el de protección costera) por lo que las limitaciones y condicionantes no proceden con esas legislaciones es distinto al de la regeneración marina (Minsterio de Medio Ambiente España, 2008).

Elemento de protección costera

Los Arrecifes artificiales como elemento de protección costera pueden permitir la disminución o incluso la total supresión de la tendencia erosiva de una playa no sóolo evitando la pérdida de arena sino la recuperación de la misma (Bricio, 2009). Así mismo aumenta el valor de esparcimiento en el mar incorporando múltiples opciones de uso, como el buceo, hábitat marino, investigación científica y regeneración de las playas.

En conclusión, se necesitará encontrar una justa medida sobre los intereses de los sectores industriales y turísticos acerca del cuidado de la zona costera, seguir creando conocimiento científico integral sobre este tema, generando mecanismos e instrumentos legislativos nacionales sobre la utilización de los arrecifes artificiales, para evitar el daño a los ecosistemas marinos.

KENNA ROBLES VARGAS



¿Qué son los destellos que surgen de los arrecifes de coral?

Entre los habitantes de arrecifes, los corales han empezado a desarrollar proteínas fluorescentes que actúan como un protector solar.

Muchas de las especies que habitan en las oscuras profundidades del océano poseen un destello propio para iluminarse en su camino. Se trata de un mecanismo de supervivencia que, además de ser místico, ayuda a las especies a adaptarse a un nuevo ambiente y a brindar una mayor amplitud a la biodiversidad. Ahora, los científicos han descubierto a una serie de especies de coral que poseen destellos vibrantes. 

Entre los habitantes de arrecifes, los corales han empezado a desarrollar proteínas fluorescentes que actúan como un protector solar. Para los corales que viven en aguas superficales, estos destellos son un protector contra la eterna guardia del Sol. Es decir que este protector solar fluorescente provee un filtro perfecto para que tanto los corales como las algas microscópicas que realizan el 90 por ciento de su fotosíntesis, continúen sobreviviendo pese al exceso de radiación que ha provocado el exterminio de muchos arrecifes de coral. 

De acuerdo con los expertos, este proceso es diferente en los arrecifes de coral de aguas profundas, pues éstos poseen una relación simbiótica con las algas para sobrevivir. De modo que, a diferencia de los corales de aguas superficiales, requieren mayor cantidad de luz solar para la fotosíntesis; sin embargo, también han comenzado a iluminarse como método adaptativo al ambiente. Esto parece deberse como un método que les permite producir su propia luz solar para que, en vez de bloquear el destello, la absorban para emitir luz anaranjada y se pueda realizar la fotosíntesis. 

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