Detrás del desarrollo sustentable de la isla Holbox

La población local, académicos y diversas ONG ambientales reconocen que la biodiversidad de la isla está en riesgo debido a la modernización sustentable que le asecha.

Autora: Pacheco González María Fernanda

La isla Holbox, forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam (APFFYB), ubicada en el extremo norte del estado de Quintana Roo, decretada el 6 de junio de 1994 (CONANP, 2016). Es uno de los lugares en México con una gran belleza escénica, debido a la basta cantidad de biodiversidad que se alberga dentro de este territorio. Este sitio ha llamado la atención en los últimos años de muchos inversionistas nacionales y extranjeros, ya que representa una mina de oro verde para megaproyectos turísticos, los cuales pretenden ser amigables con el medio ambiente. Las principales actividades turísticas que se realizan en Holbox son; nado con el tiburón ballena, snorkel, pesca deportiva, bioluminiscencia, entre otras. Al ubicarnos dentro de un Área Natural Protegida (ANP) se deben de tomar ciertas medidas para la conservación de los ecosistemas marinos y terrestres, es por ello que es necesario ordenar el turismo, ya que como lo menciona López (2016) las actividades acuáticas recreativas son una de las principales amenazas para los recursos naturales.

Una de las cosas más relevantes del sitio es que han pasado 22 años desde su decreto y aún no cuenta con un programa de manejo, el cual se entiende como un instrumento rector de planeación, donde se regula la zonificación y estrategias de conservación que se llevaran a cabo dentro del ANP (Brañes, 2000). Esto preocupa a la población local, académicos y diversas ONG ambientales, ya que reconocen que la biodiversidad de la isla está en riesgo debido a la modernización sustentable que le asecha.

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Desde los años 90´s México ha optado por el desarrollo sustentable, impulsado por presiones y financiamientos internacionales, el cual llega como una estrategia para incrementar la creación de empleos potenciando el desarrollo económico y social, lo cual pretende favorecer a las clases medias y bajas del país, preservando el medio ambiente y buscando resarcir la degradación ambiental (Palafox, 2016; González y Vázquez, 2016). Debido a ello, las ANP resultan ser el lugar idóneo para promover proyectos sustentables, integrando el ecoturismo como parte de la economía mexicana, fomentando actividades recreativas en contacto directo con la naturaleza, generando el compromiso de cuidado y respeto hacia la biodiversidad (CONANP, 2016; González y Vázquez, 2016). Esto genero expansión turística dentro del estado de Quintana Roo (y otros más), lo cual coincide con que alrededor del 25 % de la superficie de este estado se encuentra bajo alguna modalidad de protección, existiendo 17 ANP a nivel federal (López, 2016).

Dada esta información previa, es pertinente reflexionar. Si, el turismo sustentable que se desarrolla dentro de las ANP, promete desarrollo económico y social además del cuidado del medio ambiente, ¿Por qué aún existe degradación de ecosistemas, pobreza y marginación dentro de las ANP?, en el caso particular de este trabajo, ¿Por qué se ha desatado movilización social dentro de APFFYB? O ¿Por qué existen campañas que refieren a la pronta protección al medio ambiente, como el caso de Salvemos Holbox?

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Bajo este contexto, las ANP ya no son solo, un territorio protegido el cual se debe conservar, sino, se convierten en territorios conflictivos, ya que se encuentran en disputa por diferentes actores, así la demanda que genera el ecoturismo dentro de las ANP, provoca que estas adquieran un sentido económico muy tentativo, convirtiéndose en mercancía. Todos quieren aprovechar ese recurso y muchas veces las comunidades originarias no son las beneficiadas por la “sustentabilidad”, lo que provoca crisis ecológica y política por la apropiación del uso y usufructo de los recursos naturales y culturales (Palafox, 2016).

Estudios desarrollados dentro de otras ANP muestran que en ocasiones el ecoturismo o turismo sustentable es impuesto a través de distintas políticas al interior de algunas comunidades, forzándolas a abandonar sus prácticas productivas, sustituyéndolas por prácticas turísticas (González y Vázquez, 2016). Incluso la construcción del espacio turístico implica un despojo de los recursos naturales para las comunidades rurales, desplazándolos de los lugares de vivienda o impidiéndoles el paso a determinados caminos o paso hacia las costas (Cañada, 2016) lo que provoca debilitamiento del tejido social (Cañada, 2016) y paralelamente, existe una afectación hacia los ecosistemas, como la destrucción de manglar y humedales, contaminación del agua, generación de residuos sólidos, por referir algunos en las zonas costeras (López, 2016).

Fuente: Animal Político

Entonces, las practicas del desarrollo sustentable no aseguran un reparto equitativo de los bienes, pues bien, actores poderosos dominan a la clase pobre a través de factores que permean las políticas destinadas a la preservación de la naturaleza (Palafox, 2016). En este sentido, los empleos creados por el turismo para las comunidades donde se desarrolla, “son habitualmente precarios y ocupan los niveles más bajos de la escala laboral” Palafox, 2016. Tal y como ocurre en el caso de Holbox, en donde los pobladores originarios son limpiadores, camareros, recepcionistas, con salarios bajos. Los cuales se han visto sometidos por el rápido crecimiento turístico que se ha desarrollado en la isla, en los últimos 20 años. Dentro de este periodo se observa a su vez un incremento de venta de ejidos y descontento de la población local, ya que las prácticas turísticas han salido de sus manos, llegando a actores externos, los cuales han aprovechado el recurso de la población, llevándose la mayor parte del beneficio,  generando ruptura ecológica y social.

Por un lado, el desarrollo del ecoturismo suponía una fortuna para los pobladores de Holbox, pero llego para arrasar con el capital social y natural que este presentaba. Se ha propuesto por algunos autores, los métodos de gobernanza ambiental, los cuales suponen nuevos procesos de participación en donde se presentan los intereses de todos los actores, los cuales evitaran problemas en las relaciones sociales que existen entorno a la producción, consumo y distribución de los recursos naturales, evitando que permeen las políticas destinadas a la preservación de la naturaleza.

En este sentido, se han realizado modificaciones en la política de conservación para incorporar opiniones, intereses y proyectos de los actores sociales locales, a través de mecanismos participativos (Martínez y Espejel, 2015; Barriga 2007) el desarrollo de una política de institución social, y que estos se involucren en los rubros de gestión, generando dentro de la visión de la sustentabilidad un enfoque participativo para los procesos de construcción como gestión.

Por ello se promueve la necesidad de estudios que evalúen las relaciones sociales dentro del APFFYB con relación de las políticas públicas que impulsan el desarrollo de megaproyectos ecoturísticos ya que para cumplir el objetivo de conservación es necesario el trabajo con la población local, siendo las comunidades actores indispensables (García-Frapolli, 2015).

En conclusión, podemos detenernos a pensar en un posible escenario, que muestre a un Holbox, en donde los manglares se conviertan en pequeños hoteles o palafitos, donde las calles en lugar de ser de arena sean de concreto, en donde la paz que genera estar a la orilla del mar se vea consumida por ruido de antros, bares y una gran masa de personas. Se ve un Holbox, un área natural protegida, cancunizada. Pasará de ser, de un área con gran belleza escénica a un sitio urbano, un lugar de paz y tranquilidad social a un sitio con robos e inseguridades. Esto, puede ser una realidad, si los proyectos “sustentables” no son regulados, no solo por instituciones de gobierno, sino por la comunidad que allí habita desde hace muchos años.

Si bien una de las propuestas para comenzar un cambio ante este escenario, es promover los métodos de gobernanza ambiental, hay que pensar en que complicaciones tendría, el intentar empatar intereses de todos los actores que se involucran sobre el aprovechamiento de un territorio y generar respuestas, pero sobre todo comenzar a tomar acción como un equipo interdisciplinario, antes de que el ecoturismo termine con lo que tanto promueve.

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Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


¿El incendio en la reserva natural de Holbox fue provocado?

Los incendios registrados han levantado las sospechas sobre la posibilidad de que fueron provocados por empresarios que buscan construir los complejos turísticos.

Desde el pasado sábado, un incendio azotó a Holbox, en el estado de Quintana Roo. Este sitio ha sido el foco de atención de numerosos activistas desde que sufrió un ecocidio por parte del gobierno estatal, el cual pretendió usarlo como espacio para servicios hosteleros. Actualmente, la isla de Holbox está siendo protegida por activistas; sin embargo, este incendio –iniciado el sábado y controlado hasta el domingo–, trajo numerosas crisis ambientales para el ecosistema del Caribe mexicano. 

 De acuerdo con la gente del pueblo y numerosas asociaciones civiles, los incendios registrados han levantado las sospechas sobre la posibilidad de que fueron provocados por empresarios que buscan construir los complejos turísticos. Esta hipótesis surgió especialmente frente al “desinterés” de las autoridades ambientales mexicanas para combatir el incendio en Holbox, que hasta el momento ha consumido 35 hectáreas de frágiles ecosistemas. 

Varios activistas han decidido ingresar a la isla y documentar la catástrofe. Uno de los mensajes más contundentes que estos activistas han mandado es el de Carlos Martínez Correa de la organización Todos Unidos por Holbox A.C., quien comentó para Sin Embargo: “Ayer sólo mandaron a 10 personas, los de la Sagarpa, y sin machetes, sin rastrillos, nada, y la gente del pueblo les está dando material; o sea, sin ganas de parar el incendio.

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Inclusive, Martínez Correa se cuestionó por qué la Sagarpa ni la Profepa –Procuraduría Federal de Protección al Ambiente– informaron sobre el incendio pasadas 48 horas de su inicio para combatir los 10 puntos activos o por qué no se envió un helicóptero adaptado con tanques de agua para apagar incendios forestales. Sin embargo, el incendio lleva dos días destrozando la isla. 

Por su lado, la Comisión Nacional Forestal –CNF– aseguró que más de 40 personas de la Profepa y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas –Conanp– han trabajado para sofocar el incendio, justificando su tardanza con que “se trata de una zona de difícil acceso.” No obstante, los activistas y habitantes de la isla no podían quedarse con los brazos cruzados: una brigada de activistas de Holbox se trasladó al sitio que forma parte de un sector en donde la empresa Península Maya Developments quiso construir su complejo turístico. 

 Además, las asociaciones civiles Malecón Tajamar, Salvemos el Manglar y Todos Unidos Holbox recordaron la Ley de Desarrollo Forestal Sustentable, cuyo artículo 117 establece que no se podrá otorgar autorización del cambio de uso de suelo en terrenos incendiados sin que hayan pasado 20 años o que se acredite ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales –Semarnat– que el ecosistema se haya regenerado totalmente. Incluso solicitaron la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia –INAH– para prevenir de que el incendio pueda dañar el asentamiento maya Yum Luk. Martínez Correa precisó: “Si los vestigios no están dentro de la zona devastada, pues el INAH se dé a la tarea de ubicarla para resguardarla de cualquier cosa.”

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El desarrollo turístico en Holbox tendrá consecuencias graves para el ecosistema, el cual ha provocado el desalojo de sus lugareños y la destrucción masiva de zonas costeras de manglares.

Holbox, isla ubicada a unos 160 km de Cancún, posee 49 por ciento de los anfibios y reptiles de la península yucatana y 79 por ciento de los que habitan en Quintana Roo, se ha encontrado en los últimos 20 años en constante peligro de desaparecer. Pese que esta región fue declarada como zona natural protegida desde 1994, existen 50 proyectos en construcción que amenaza su biodiversidad.

Desde el año pasado se dieron a conocer seis proyectos hoteles con vista al mar que provocaron no sólo el desalojo de sus lugareños, también la destrucción masiva de zonas costeras de manglares. Esto motivó que organizaciones –entre ellas CEMDA–, ambientalistas y activistas realizaran acciones para proteger esta zona natural; como por ejemplo, las cadenas humanas que exigían el cuidado de Holbox

Actualmente, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, hay alrededor de 2 000 habitantes; y un promedio de 20 000 turistas en temporada vacacional, los cuales dejan cerca de 360 toneladas de basura al mes. Esto ha impactado inevitablemente a la isla, principalmente desde que es refugio de más de 100 especies de aves –30 migratorias–, cacomixtles, cigüeñas, cocodrilos de río y pantano, halcones peregrinos, flamencos, manatíes, monos araña y aulladores, jaguares, ocelotes, osos hormigueros, tapires, tortugas blanca, laúd, caguama y carey, y zopilote rey. 

Aunque la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales –Semarnat– aclare que estas especies están bajo protección especial, su hábitat continúa siendo amenazado y por tanto, se en consecuencia en peligro de extinción. De hecho, en palabras de Dinora Caridad Bacelis Alcocer, dueña de Los Arcos, el primer hotel en Holbox desde 1986, ser el tesoro del Caribe ha tenido un alto costo pues “poco queda de cuando nos abrimos al turismo, con cabañas de madera y palma. […] Nos da miedo el desarrollo.” Para ella, el crecimiento será una amenaza. 

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El desarrollo turístico en Holbox tendrá consecuencias graves para el ecosistema: 

Pensemos, de nuevo, en la cantidad de desechos que podría generar. Según el dirigente de la asociación civil Comunicación y Ambiente,  Carlos Álvarez Flores, “En 2008 se recolectaba poco más de una tonelada diaria, y dos en vacaciones. En 2015 eran seis toneladas diarias en temporada baja, y 12 en la alta”. Esta basura se quema cuando la lluvia lo permite. Esto afectará, inevitablemente la llegada de tortugas, tiburón ballena y habitan delfines y distintas especies de aves y peces.

La ínsula está actualmente incluida en el Informe de riesgos del cambio climático de la ONU como zona de muy alto riesgo, por lo que prevenir la construcción de estos proyectos es indispensable. Principalmente desde que Alejandro del Mazo Maza, comisionado de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas –Conanp–, está considerando la construcción de hoteles alrededor de la isla de Holbox, en la zona marina “para no impactar la costa”, como búngalos o palafitos: “Es una propuesta. La estamos consensuando con expertos y otros actores de Quintana Roo para que tenga el menor impacto posible.”

Sin embargo, la organización Yo Defiendo a Holbox, con la presidencia de Carlos Martínez Correa, considera que construir palafitos en el mar en vez de hacerlo sobre la línea costera de Yum Balam dañará los ecosistemas: “Es lo mismo que construir en la costa porque el mar es paso de marea, de tortugas atravesando para llegar a la playa.” Mientras que el Centro Mexicano de Derecho Ambiental advirtió que estos proyectos violan el Programa de Ordenamiento Ecológico Marino y Regional del Golfo y Mar Caribe, pues, además, las autoridades y los ejidatarios –sin contar con la comunidad ni la sociedad civil– se reunieron en una asamblea ilegal que dividió la isla desarrollar proyectos como La Ensenada. 

Los hashtags para las redes sociales si estás interesado en sumarte a la exigencia de la protección de la isla son:

 ( Aquí el twitter de la Conanp para presionar) 

#ExigimosProgramaDeManejo

#ProtecciónYumBalam

#YoDefiendoAHolbox

#SalvemosHolbox