Áreas Naturales Protegidas en México: los consejos asesores como modelo de gobernanza ambiental

Este ensayo analiza la complejidad de impulsar un modelo de gobernanza ambiental –como es un consejo asesor– en un ANP que, por sus cualidades, ha recibido atención nacional e internacional en los últimos años por parte de diversas instituciones.

La gobernanza ambiental se ha convertido en uno de los aspectos imprescindibles para asegurar el funcionamiento efectivo de diversos instrumentos de conservación 1 . En México, como en el mundo, las áreas naturales protegidas (ANP) han demostrado ser una de las políticas de conservación más importantes (SCBD, 2004; EUROPARC-España, 2014) y la inclusión de procesos participativos que contribuyan al cumplimiento de sus objetivos, es ya parte inherente de estas políticas. En ese sentido, los consejos asesores son un órgano legalmente constituido (LGEEPA, Art.19, 2014), que funcionan como un espacio participativo para los actores involucrados en las ANP de todo el país. Actualmente, se administran 177 ANP de carácter federal y, dado la importancia que se le han otorgado a los procesos participativos, vale la pena detenerse en un ejemplo de este ejercicio: el Parque Nacional Cabo Pulmo (PNCP).

No es nada fácil hacer funcionar un espacio participativo donde convergen distintos actores con experiencias, visiones y posturas distintas. Este ensayo analiza la complejidad de impulsar un modelo de gobernanza ambiental –como es un consejo asesor– en un ANP que, por sus cualidades, ha recibido atención nacional e internacional en los últimos años por parte de diversas instituciones. Para ello, abordaré los elementos necesarios de la gobernanza enmarcados en un contexto donde los problemas ambientales tienen cada vez más relevancia. Posteriormente, hablaré del consejo asesor de Cabo Pulmo en el que se refleja: 1) la complejidad de la política ambiental y 2) las diversas partes involucradas en la toma de decisiones. Por último, lanzaré algunas reflexiones en torno a la necesidad que estos modelos de gobernanza funcionen para el manejo de los recursos naturales.

El término gobernanza (governance) comenzó a utilizarse con mayor frecuencia en la década de los 90, por instituciones como el Banco Mundial (Aguilar, 2010) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (Barriga et al., 2007). Paralelamente, se desarrolló no sólo la necesidad que se involucraran diversos actores en la toma de decisiones sobre cuestiones ambientales, sino también cómo debía ser ese proceso. La deliberación en los procesos de toma de decisiones 2 , se hizo una de las cualidades más importantes y, casi de manera automática, también resultaron relevantes la inclusión, la transparencia, la rendición de cuentas y la corresponsabilidad (Alfie-Cohen, 2013). De ahí que la gobernanza se refiera al conjunto de actores, procesos y mecanismos en los que los agentes interesados –sociales, políticos y económicos– interactúan en la gestión ambiental (Martínez y Espejel, 2015, p.172).

En un escenario donde se involucran diversos actores para hacer frente a necesidades acuciantes, como la conservación de los recursos naturales, vale la pena hablar de la noción de complejidad. Del Moral-Ituarte y Pedregal-Mateos (2002) destacan que este concepto no sólo refiere a lo complicado que resulta elaborar políticas ambientales; la sociedad y la naturaleza interactúan de tal manera que es necesario abordar sus problemáticas más allá de la acumulación y posterior aplicación del conocimiento científico. La noción de complejidad implica reconocer las múltiples interrelaciones que se dan entre estos dos sistemas (naturaleza-sociedad) que, a su vez, exigen ser abordadas desde diferentes ángulos y perspectivas. En otras palabras, los problemas ambientales implican una pluralidad de perspectivas legítimas e incertidumbres, pues se trata de cuestiones en las que no siempre es posible medir con certeza las consecuencias, magnitudes y probabilidad de que estos sucedan. Por ejemplo, ¿cómo se puede actuar ante la urgencia de proteger determinada especie?, ¿es mejor la propuesta científica de una institución, la propuesta de manejo que lleva implementando por años una institución pública o el conocimiento local? Sí, depende de muchos factores. Pero la respuesta definitiva parece casi impensable si, de alguna manera, no se toman en consideración las tres.

Los consejos asesores de las ANP pretenden subsanar esta problemática a través de los principios de representación, deliberación, participación y corresponsabilidad. La conformación de cada consejo supone que todos los sectores involucrados en el ANP están representados. El Parque Nacional Cabo Pulmo, ubicado en Baja California Sur, contó desde su decreto (1995) con su consejo asesor y, después de diversos esfuerzos, éste se reactivó desde 2009. En su caso, el consejo asesor tiene representantes de la dirección del ANP, representantes de gobiernos locales, prestadores de servicios turísticos (buceo en sus distintas modalidades, snorkel, pesca deportiva, ribereña y de autoconsumo), organizaciones de la sociedad civil y del sector académico. El PNCP ha resultado de interés para muchos actores por varias cuestiones: 1) la comunidad dejó de pescar y decidió enfocar sus actividades económicas hacia el turismo sostenible; 2) su diversidad biológica (como el único arrecife coralino con el que cuenta el Golfo de California) aporta grandes beneficios ecológicos 3 ; 3) la belleza paisajística del lugar atrae numerosos visitantes anualmente, y 4) la propuesta de desarrollar diversos proyectos turísticos 4 de gran envergadura ha atraído la atención nacional e internacional para rechazar contundentemente la autorización de los mismos.

Dada la diversidad de actores en el área y en el consejo, la complejidad de llevar procesos deliberativos es aún mayor. Los procesos de toma de decisión lineales no existen; en su lugar deben existir espacios de discusión en el que las distintas experiencias y conocimientos sean valorados para llegar a conclusiones, decisiones de manejo y nuevas propuestas adaptativas, continuamente. En otras palabras, se propone superar la incoherencia que lleva la supuesta contradicción ciencia-sistema experto versus cultura-conocimiento común (Del Moral-Ituarte y Pedregal-Mateos, 2002). De lo contrario, se puede caer en el error de realizar planeaciones y acciones de conservación de recursos naturales desde un enfoque meramente científico y reducido a factores biofísicos, sin tomar en cuenta las complejidades sociales, políticas y económicas que convergen en el área.

Algunos aspectos que son medulares para impulsar diversos modelos de gobernanza ambiental –reflejados, por ejemplo, en un consejo asesor– son: el rasgo deliberativo; la participación de diversos actores involucrados que a su vez estén representados y tengan igualdad de oportunidades a participar; transparencia en los procesos de toma de decisiones y rendición de cuentas en el manejo del ANP. Asimismo, estos elementos sobre la participación, pueden llevarnos a reflexionar sobre las bondades (o desventajas) que puede tener un área en la que muchos actores, de distintos niveles y con distintos enfoques, quieren participar.

Finalmente, la conservación de los recursos naturales como muchas de las problemáticas son tan complejas en sí mismas que lo ideal es impulsar espacios de reflexión con diversos actores o sistemas de mutuo aprendizaje (Del Moral-Ituarte y Pedregal-Mateos, 2002), en los que converjan habitantes de comunidades aledañas, investigadores, tomadores de decisiones, instituciones públicas organizaciones de la sociedad civil, para que el proceso y resultado sea efectivo. 

1 Ejemplo de ello es la Lista Verde para Áreas Protegidas (GLPA, por sus siglas en inglés) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) que considera la “buena gobernanza” como uno de los componentes necesarios para contribuir a la conservación de la naturaleza con éxito. International Union for Conservation of Nature. (2017). IUCN Green List. Recuperado de: https://www.iucn.org/theme/protected-areas/our- work/iucn-green- list.

2 Diálogos entre grupos interesados en un ANP, talleres sectoriales y redes de asociación público-privadas, grupos de voluntarios en la participación y cuidado de recursos naturales son algunos de los ejemplos (Alfie-Cohen, 2013).

3 En 2005 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) incluyó a Cabo Pulmo (junto con las Islas y Áreas Protegidas del Golfo de California) en el listado de Sitios de Patrimonio Mundial Natural; además el ANP forma parte contratante de la Convención RAMSAR de humedales desde 2008.

4 Los Pericúes en 2012, Cabo Cortés en el mismo año, Cabo Dorado en 2014, y recientemente, Cabo Pelícanos en 2016.

AUTOR: Claudia Estefany Caudillo Climaco

Bibliografía:

Alfie-Cohen, M. (2013). Democracia deliberativa y gobernanza ambiental: ¿conceptos transversales de una nueva democracia ecológica? Sociológica, 28 (80), 73-122.

Borrini-Feyerabend, G., N. Dudley, T. Jaeger, B. Lassen, N. Pathak Broome, A. Phillips and T. Sandwith (2013). Governance of Protected Areas: From understanding to action. Best Practice Protected Area Guidelines Series No. 20, Gland, Switzerland:

IUCN. xvi + 124. EUROPARC-España. (2014). Anuario 2013 del estado de las áreas protegidas en España. Ed. Fundación Fernando González Bernáldez. Madrid. Pp. 108.

LGEEPA. 21 de junio de 2014. Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en materia de Áreas Naturales Protegidas. Diario Oficial de la Federación. Artículo 19. México. Martínez, N. y Espejel, I. (2015). La investigación de la gobernanza en México y su aplicabilidad ambiental. Economía, Sociedad y Territorio, XV, (47), enero-abril. Pp. 153-183. El Colegio Mexiquense, A.C. Toluca, México.

SCBD. (2004). Secretaría del Convenio sobre la Biodiversidad Biológica. Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas. Convención sobre Diversidad Biológica.

Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Montreal: Secretaría del Convenio para la Diversidad Biológica, pp. 34. Del Moral-Ituarte, L. y Pedregal-Mateos, B. (2002). Nuevos planteamientos científicos y participación ciudadana en la resolución de conflictos ambientales. Departamento de Geografía Humana. Universidad de Sevilla, 41, 121-134.

Páginas electrónicas consultadas:

International Union for Conservancy Nature. (2017). https://www.iucn.org/

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. (2017). www.conanp.gob.mx/

Atlas Natura. (2017). http://atlasnatura.org/

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Conflictos y gobernanza en la Sierra del Chichinautzin

Hay una diversidad de posturas y de actores a considerar en la construcción de una red ciudadana legítima para la conservación de los bosques del Corredor Biológico Chichinautzin.

* Por: Axel Fabrizio Maldonado Romo

 

Los bosques del Corredor Biológico Chichinautzin (CBC) presentan un mosaico de oportunidades para su manejo sustentable a pesar de que la misma Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) haya aprobado en el 2017 una obra ilegítima en esta Área Natural Protegida (ANP). Me refiero a la ampliación de la carretera La Pera-Cuautla, lo que ha significado hasta ahora la tala de los bosques comunales y ejidales de Tepoztlán, así como la falta de reconocimiento de los intereses de los habitantes del CBC. Desde que se decretó oficialmente en 1988, las autoridades federales encargadas de su administración establecieron una relación unilateral no incluyente con la población que persiste entre la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), la Semarnat y las comunidades que habitan el CBC (Paz, 2005; Paz, 2008). En 1996 se incluyó al CBC en el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINANP) para fortalecer su conservación desde un modelo de gobernanza (Castañeda, 2006). Esto no ha sucedido. La ausencia de legitimidad de las autoridades estatales y federales no es el único obstáculo en la construcción de una gobernanza policéntrica que aproveche las oportunidades que representan los sistemas locales de gobernanza comunitaria y la convergencia de intereses.

La complejidad de la dinámica política en torno a los bosques del CBC, ampliamente detallada por Paz (2005), podría organizarse por medio de un modelo de gobernanza policéntrica. Desde esta perspectiva se reconocen las diferencias entre las escalas local, regional y suprarregional y se busca su colaboración para la conservación (Wyborn y Bixler, 2013). En el presente ensayo se ilustra la diversidad de posturas y de actores a considerar en la construcción de una red ciudadana legítima para la conservación de los bosques del CBC para vislumbrar las categorías del Marco Analítico de la Gobernanza (Hufty, 2008). Para esto se señala la posición fronteriza (a nivel estatal, municipal y local) del ANP y la situación política de cuatro comunidades agrarias, resaltando la influencia de las urbes adyacentes y los intereses relativos a los bosques.

Ante la enorme complejidad de los conflictos socioambientales que atañen al CBC, su ubicación geográfica indica los gobiernos que deberían considerarse en la construcción de una gobernanza policéntrica.

La condición transfronteriza y el gran tamaño del CBC involucran directamente a gran número de actores. Sus 65,721 hectáreas abarcan áreas interestatales, intermunicipales e intercomunitarias, con límites fronterizos difusos. La CDMX y los estados de Morelos y Estado de México son las entidades estatales que podrían colaborar en un proyecto forestal común. A nivel local encontramos las delegaciones de Tlalpan y Milpa Alta de la CDMX; el municipio de Ocuilán de Arteaga del Estado de México; y los municipios de Cuernavaca, Yautepec, Tlayacapan, Atlatlahucan, Totolapan, Jiutepec, Huitzilac, Tlalnepantla y Tepoztlán, de Morelos (CONANP, 2001). En estos últimos tres municipios se encuentra cerca del 78 % del territorio del CBC (Paz, 2005).

Los derechos de propiedad de los bosques de Huitzilac, Tlalnepantla y Tepoztlán fueron concedidos parcial o totalmente por el gobierno mexicano a las comunidades agrarias de Huitzilac y Coajomulco (en el municipo de Huitzilac), Tlalnepantla (municipio de Tlalnepantla) y Tepoztlán (Municipio de Tepoztlán) (Paz, 2005). En Huitzilac los intereses privados se han apropiado de las autoridades de bienes comunales, lo que ha permitido que el bosque sea percibido y gestionado ilegalmente como una mercancía. La extracción de tierra y la tala de madera para su comercialización en las urbes, así como la venta de terrenos comunales han sido constantes en la historia de Huitzilac y han moldeado las relaciones políticas repercutiendo en el deteriorado de sus bosques. A pesar de la corrupción predominante en Huitzilac, las autoridades de bienes comunales continúan funcionando y algunos pobladores se organizan colectivamente en grupos de vigueros, tierreros, artesanos y ganaderos para la mercantilización de los recursos.

De manera contrastante a lo que sucede en Huitzilac, en la comunidad agraria de Coajomulco, los bosques son percibidos y gestionados como un bien común. Tanto las autoridades de bienes comunales como la ayudantía municipal funcionan como gestores y administradores legítimos de los bosques, mientras que los tierreros y los agricultores comuneros y no comuneros están organizados colectivamente gracias al reconocimiento de sus derechos por parte de las autoridades locales.

El impacto de la presión urbana es evidente tanto en Huitzilac como en Tlalnepantla. Los derechos de esta última comunidad agraria sobre los bosques jamás fueron constatados oficialmente. Consecuentemente, ni la autoridad agraria ni la municipal intervienen en la administración forestal. En este caso los bosques significan la oportunidad para cinco grupos de nopaleros de producir nopales para venderlos en la Central de Abastos (Paz, 2005; Paz, 2008). El comercio del nopal ha transformado completamente las relaciones de poder, ha deteriorado las instituciones locales y ha afectado la seguridad alimentaria históricamente propiciada por la milpa (Torres-Salcido y Muchnik, 2012; Torres-Salcido et al., 2016). Particularmente en Tlalnepantla se percibe la influencia política de un profesionista/político de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). En esta comunidad se presenta la oportunidad de involucrar a las urbes periféricas y a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en un proyecto de gobernanza policéntrica.

Tepoztlan-Cerro-del-Tepozteco

Para el caso de Tepoztlán los bosques están inmersos en una dinámica conflictiva donde coinciden los intereses colectivos de varios grupos cívicos a pesar de la ausencia del aprovechamiento forestal. Desde que se decretó el Parque Nacional El Tepozteco en 1937 dejaron de explotarse los bosques. Sin embargo, éstos continúan siendo de interés común. Como menciona Paz (2005), los bosques forman parte de la identidad tepozteca, las autoridades municipales y agrarias son respetadas y la voz de los tepoztecos se hace escuchar por medio de múltiples grupos cívicos forestales y el Comité de Planeación para el Desarrollo Municipal (Coplademun). Toda esta organización ciudadana surge del exitoso movimiento social contra un club de golf en 1995. También en esta comunidad es evidente la influencia de las urbes, de donde llegará aún más turismo con la ampliación de la carretera.

En conclusión, el mosaico de oportunidades para el manejo forestal sustentable del CBC no se limita a su interior ni a los grupos sociales con mayor poder local. Una gobernanza policéntrica integraría los intereses locales predominantes, los intereses de los gobiernos estatales de Morelos, CDMX y Estado de México, los intereses federales, los intereses del sector académico, los intereses de la sociedad civil, los intereses de los grupos sociales menos favorecidos que habitan el CBC y los intereses de la población urbana correspondiente. Como puede percibirse a lo largo de este ensayo, las ciudades que rodean al CBC se vinculan con éste a través de la tierra, la madera y los nopales que demandan.

Ante tal complejidad resulta inminente la colaboración de los actores involucrados para preservar la alta biodiversidad y los servicios ecosistémicos que provee el CBC y que hacen de sus bosques un objeto de interés común local, estatal, nacional y global.

 

* Foto principal: Jorge Ernesto Calderón

 

Referencias:

Aguilar Benítez, S. (1995). Ecología del estado de Morelos. Un enfoque geográfico. Cuernavaca, Editorial Praxis, Instituto Estatal de Documentación de Morelos.

Castañeda, J. (2006). Las Áreas Naturales Protegidas de México de su origen precoz a su consolidación tardía. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales 10, 218 (13).

CONANP. (2001). Corredor Biológico Chichinautzin. En CONANP. Recuperado de: http://chichinautzin.conanp.gob.mx/index.php.

Hufty, M. (2008). Una propuesta para concretizar el concepto de gobernanza: el Marco Analítico de la Gobernanza. En: Mazurek, H. (Ed.) Gobernabilidad y gobernanza en los territorios de América Latina, p. 1-17, IFEA-IRD, La Paz, Bolivia.

Paz Salinas, M. F. (2005). La participación en el manejo de áreas naturales protegidas. Actores e intereses en conflicto en el Corredor Biológico Chichinautzin, Morelos. Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias. Cuernavaca, Morelos, UNAM.

Paz Salinas, M. F. (2008). De Áreas Naturales Protegidas y participación: convergencias y divergencias en la construcción del interés público. Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Torres Salcido, G. y J. Muchnik. (2012). Globalization/Fragmentation Process: Governance and Public Policies for Localized Agri-food Systems. En: Arfini, F., Mancini, M.C. y M. Donati (Eds.) Local Agri-food Systems in a Global World: Market, Social and Environmental Challenges, p. 97-116, Cambridge Scholars Publishing, Inglaterra.

Torres-Salcido, G., Ramos-Chávez, A. y A. Urreta-Fernández. (2016). Bio-cultuural anchorage of the prickly pear cactus in Tlalnepantla (Morelos), Mexico. Culture and History Digital Journal 5 (1).

Wyborn, C. y R. P. Bixler. (2013). Collaboration and nested environmental governance: Scale dependency, scale framing, and cross-scale interactions in collaborative conservation. Journal of Environmental Management 123: 58-67.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
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La participación ciudadana en el rescate de un Área Natural Protegida en abandono

Un Área Natural Protegida de gran importancia en Guanajuato: la quinta ciudad más contaminada de México.

* Por: Raquel Vázquez Rivera

 

El Área Natural Protegida Cerro de Arandas está localizada en el municipio de Irapuato, Guanajuato, y en el 2005 fue catalogada dentro de la categoría de Uso Sustentable, con una superficie de 5,240 hectáreas.

El área ha tenido modificaciones y omisiones en los últimos años que la han llevado a tal deterioro que podría perder dicho estatus. En este ensayo revisaremos cuáles han sido estos cambios y bajo qué contexto se han dado, daremos algunos datos que nos ayudarán a valorar y comprender la importancia del ANP y después se expondrá parte de la problemática para, finalmente, discutir posibles acciones de rescate, las cuales surgieron de mesas de diálogo con ciudadanos sensibles al tema. ¿Cómo podría la participación ciudadana actuar en la recuperación y conservación de un área con estas características? Recordemos que los ciudadanos, organizados en colectivos o en asociaciones civiles, son actores importantes para una buena gobernanza, debiendo comprender derechos, marcos legales, responsabilidades y transparencia, buscando un equilibrio y apoyo constante (1).

cerro de arandas guanajuato areas netuarales-ecoosfera

Una de las justificaciones para la declaratoria del ANP fue el beneficio que aportaba a la recarga de mantos acuíferos, pues se tenía ya la visión del problema inminente de sobreexplotación (2).

En el 2012, se pide una modificación. En este decreto se asegura que después de hacer una consulta ciudadana, realizar estudios y teniendo siempre la intención de la conservación del patrimonio ambiental, se concluye quitar la denominación de ANP a 423.9 hectáreas bajo el argumento de que, por el crecimiento de la mancha urbana, era necesario poner barreras que limitaran y desalentaran el crecimiento urbano, lo cual dejaba ver, entre líneas, la planeación del proyecto de una vialidad (3).

En el 2013, para obtener el cambio de uso de suelo, el municipio entrega a la Semarnat un Estudio Técnico Justificativo en el que se mencionaba en específico la vialidad. La Semarnat pide comprobar que el proyecto no afectará la captación de agua en el cerro o que de alguna manera compensará esa pérdida. Después del análisis, la Semarnat resuelve desechar la solicitud por varias cuestiones; algunas eran que no cumplía con la documentación legal que pidió de los dueños de la zona y, sobre todo, porque el proyecto nulificaría la captación de agua(4).

En diciembre del 2014, el municipio envía a la Semarnat un Estudio de Impacto Ambiental para insistir con el permiso del proyecto vial. Básicamente, el estudio dice que ya no existe flora ni fauna en el área, así que el impacto ambiental ya no será representativo. Sin embargo,  en el mismo documento, el municipio menciona que para remediar el daño dará pasos faunísticos, lo cual la Semarnat señala como incongruente. Esta vez, el estudio es aceptado. Cabe resaltar que en ninguna parte del documento se menciona la importancia de la filtración a acuíferos (5), que fue una fuerte razón de su declaratoria y por lo que en primera instancia se desechó la solicitud.

Cerro de Arandas ANP
Naturalista

Esta área es de suma importancia para la ciudad de Irapuato ya que, según el estudio Global Urban Ambien Air Pollution Database realizado por la OMS, es la quinta ciudad más contaminada de México, con 26 PM. Respecto a esto, el director general del Instituto de Ecología del Estado de Guanajuato (IEEG) declaró en una entrevista que las ANPs en el estado no alcanzan para absorber el CO2 generado (cerca del millón 300 mil toneladas) y serían necesarias diez veces más para que realmente se tenga un impacto (6).

La importancia del ANP también es histórica: las zonas arqueológicas en el cerro de Arandas son cuatro, registradas ante la Dirección de Registro Público de Zonas y Monumentos Arqueológicos (DRPMZA) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), situación que lo convierte en un lugar con alto potencial arqueológico (7).

El ANP tiene una fuerte problemática que ha llevado a su abandono. Por un lado, tenemos el desinterés de las instituciones gubernamentales, que en este caso son las más representativas en cuanto a toma de decisiones y procuración de fondos, aunado a una fuerte corrupción, evidente en los documentos de modificaciones y permisos para hacer vialidades en un ANP.

Ese desinterés se refleja en un programa de manejo obsoleto (8), que no tiene fecha para ser actualizado, programa que ha sido calificado como un fracaso por el mismo IEEG por el deterioro, la deforestación, el crecimiento de mancha urbana, la pérdida de territorio, etc., que ha provocado. Recordemos que el programa de manejo es el principal instrumento de planeación de un ANP y está descrito en la LGEEPA. No tener un programa de manejo vigente a la última modificación del decreto se presta a que diferentes actores quieran llevar a cabo proyectos que ellos consideran adecuados, lo cual muchas veces es tomado como bandera política en época de elecciones. Un programa de manejo legitimado facilita su exigencia y participación en el cumplimiento de la planeación (9).

Por otro lado, tenemos el problema del crecimiento de las actividades no permitidas, como descargas de aguas residuales sin tratamiento, tiraderos clandestinos de residuos urbanos sólidos y erosión severa, que son parte de la omisión y corrupción de las autoridades y la falta o desconocimiento de protocolos de denuncia e insuficiencia de brigadas de vigilancia para observar toda el área.

Cerro de Arandas-ecoosfera

Quizá, lo más apremiante sería presionar a la autoridad para la actualización y publicación del programa de manejo. Legalmente puede solicitarse al Instituto de Ecología del Estado de Guanajuato y al ayuntamiento en su comisión de reglamentos. De igual manera, debe realizarse un protocolo de denuncia para los diferentes tipos de actividad no permitida; esto facilita el seguimiento de reportes, para que a su vez puedan ser difundidos y visibilizados a través de las redes, lo cual incentiva la participación ciudadana y ayuda a ejercer presión sobre un tema que requiere de inmediata atención.

Para lograr todo esto será imperativa la conformación de un consejo asesor que invlucre a la academia, las organizaciones civiles y la iniciativa privada; esto daría sustento a las propuestas, además de confianza. Así pues, también son importantes las campañas permanentes de información y educación ambiental; éstas pueden llevarse a cabo igualmente por redes sociales y eventualmente, por proyectos específicos, se pueden realizar campañas en campo.

Podemos concluir que no es tarea sencilla y que se necesita un grupo fuerte de interesados para su rescate. Por eso se propusieron acciones que estuvieran dentro de las posibilidades y alcances de un grupo de ciudadanos conscientes, esperando que, en un período corto, se logre contagiar y despertar la misma pasión por la conservación en la mayoría de la población, que sin saberlo, goza de los servicios ambientales de su ANP y que, así como son beneficiados, deben ser comprometidos.

 

Referencias:

(1) Borrini-Feyerabend G., Dudley N., Jaeger T., Lassen B., Pathak N.,Philips A. y Sandwith T. Gobernanza de Áreas Protegidas De la comprensión a la acción. 1-57.

(2) Periódico Oficial del Gobierno del Estado, Número 26, Decreto Gubernativo 197, tercera parte, 25 de noviembre del 2005.

(3) Periódico Oficial del Gobierno del Estado, Número 188, Decreto Gubernativo 248, cuarta parte, 14 de febrero del 2012.

(4) Subsecretaría de Gestión para la  Protección Ambiental, Dirección General de Gestión Forestal y de Suelos. Oficio SGPA/DGGFS/712/876/13, 19 de abril de 2013.

(5) Subsecretaría de Gestión para la  Protección Ambiental, Dirección General de Gestión Forestal y de Suelos. Oficio SGPA/DGIRA.DG 2378, 27 de marzo del 2015.

(6) http://periodicocorreo.com.mx/iee-necesarias-10-veces-mas-anps-para-absorber-carbono/.

(7) Centro INAH Guanajuato. Oficio No. 8111/568-5/2015.

(8) Periódico Oficial del Gobierno del Estado, Número 176, tercera parte, 2 de noviembre del 2007.

(9) http://www.voltairenet.org/article194530.html.

Escobedo L., Hernández E. y Leyte A. (2015). Inventario de los vertebrados terrestres del Área Natural Protegida Cerro de Arandas, Irapuato, Guanajuato. 3.

Lozoya E. (2009). Inventario de la fauna del Área Natural Protegida “Cerro de Arandas”. 22.

Reglamento de la Ley para la Protección y Preservación del Ambiento del Estado de Guanajuato en materia de Áreas Naturales Protegidas.

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Autor: México Sostenible
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