El indignante caso de tráfico de chimpancés en África

Este tráfico de animales, conocido como “cuarto azul”, provocó una investigación de la BBC y el rescate de un pequeño chimpancé de tan sólo un año de edad.

El tráfico de animales ha sido tema realmente riguroso para activistas y defensores de animales, en especial cuando la legalidad cubre rastros de la ilegalidad en términos de la deforestación, caza, pesca, entre otros. Es por ello importante dar a conocer este tipo de información que permita realizar una serie de actividades facilitadoras del bienestar de la biodiversidad y del cumplimiento de los derechos animales. Y el caso que la BBC News expuso durante su investigación de un año sobre el tráfico de chimpancés al oeste de África requiere prestarle atención: 

En una polvorienta calle de Abidjan, en Costa de Marfil, se venden varias especies de cachorros salvajes como mascotas. Este tráfico de animales, conocido como “cuarto azul”, provocó una investigación de la BBC y el rescate de un pequeño chimpancé de tan sólo un año de edad. 

De acuerdo con la investigación, este pequeño, separado de su hábitat natural y su familia, era víctima no sólo de una operación de robo con fines lucrativos, también de una serie de tratos brutales que lo dejaban en un estado crítico. Pero se trataba tan sólo de la punta del iceberg, cuyo fondo involucraba a numerosos países, zoológicos y shows con animales de gran renombre a nivel internacional. Por ejemplo, tan sólo un chimpancé bebé tenía el precio de 12 500 dólares para uso comercial en zoológicos, implicando terrible costo para las poblaciones de chimpancés. 

Usando ladrones para disparar a los adultos de la manada, los huérfanos se quedan bajo el cuidado de las cadenas, la ambición y el trauma, esperando ser transportados a los estados del Golfo, sureste de Asia y China con precios altos y gastos adicionales para los controles internacionales. Mientras tanto, los animales son tratados con violencia y entrenados a la misma. De alguna manera, como lo menciona Karl Ammann, activista suizo del medio ambiente,  se trata de casos de esclavitud de animales que llevan un destino terrible: “Tienen todavía el 90 por ciento de su vida por delante. [Pero] estás encerrados en cajas y en ocasiones hasta los matan porque ocuparon más tiempo de lo esperado como mascotas. Y para mí es algo imposible de aceptar.”

De acuerdo con la investigación de la BBC, la población de los chimpancés en todas las regiones ha disminuido significativamente: “Algunos 1 800 orangutanes se contabilizaron por las autoridades en 23 países mientras eran traficados entre 2005 y 2011, de acuerdo con el Great Ape Survival Partnership, en alianza de más de 100 gobiernos y otras organizaciones. Un cuarto de esos orangutanes fueron rescatados mientras eran pequeños. Aunque el número preciso se desconoce, se cree que el total supera a lo esperado.”

 

Para conocer más sobre la investigación de la BBC, te compartimos este link. 

 



La realidad no existe a nivel cuántico (¿alguna duda de que todo es una creación colectiva?)

Una investigación reciente comprobó que no hay tal cosa como “hechos objetivos”, ni en la ciencia ni en la vida.

Hace no mucho tiempo, una adolescente llamada Hillary Diane Andales ganó un premio por la manera en la que explicó, en una cátedra virtual de sólo 3 minutos, la teoría de la relatividad. La cuestión no sólo sorprende porque una jóven sea capaz de entender y dar a entender a otros algo tan complejo, sino porque su explicación parte de algo muy sencillo: la empatía.

Para entender la teoría de la relatividad, así como la mecánica cuántica, quizá no haya nada más eficaz que ser empático y saber ver a través de la mirada ajena. Eso es lo que hace la joven Andales cuando muestra cómo un 6 puede ser un 9 visto desde otra perspectiva. Pero si siguiéramos estrictamente esta línea, entonces la conclusión inevitable sería que la ciencia no descansa tanto sobre hechos irrefutables como sobre diversas alternativas.

Así, podríamos pensar que un científico jamás puede comprobar un hecho objetivo en la soledad de su laboratorio. Más bien, la ciencia es una creación colectiva –en el más amplio sentido en que podamos concebir tal aseveración–, porque la realidad es un complejo sistema del que todo observador es parte.

…Y cada observador tendrá una visión diferente de aquello que percibe.

Entonces, ¿todos somos científicos? No exactamente. La cuestión está en que nadie –ni siquiera un científico– puede ostentar la verdad absoluta sobre ningún “hecho objetivo”, porque esa realidad que los científicos estudian es una creación colectiva que todos percibimos y modificamos constantemente. Esto ocurre también a nivel cuántico, lo que ha hecho a los físicos cuestionar la realidad en todos sus niveles.

También en Ecoosfera: Científicos y filósofos están de acuerdo en algo: la conciencia humana es una alucinación colectiva

Los hechos alternativos de la física cuántica

Físicos de la Universidad Heriot-Watt realizaron un estudio a nivel cuántico para demostrar que en la cuántica no hay hechos objetivos. Utilizando cuatro máquinas con sofisticadas habilidades de interpretación, así como partículas cuánticas de luz –fotones–, demostraron que la realidad no existe como tal, y que la forma que ésta adopta depende de cómo son percibidos los hechos por cada observador.

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La prueba consistió en que dos de las máquinas, llamadas Alice y Bob, recibían un fotón desde una central externa. Después debían interpretar el mensaje y enviar un fotón idéntico a las otras dos máquinas, Amy y Brian. Lo sorprendente fue que éstos últimos interpretaron el fotón de manera distinta que Alice y Bob, incluso pese a ser máquinas con un alto grado de precisión. A este estudio se suman otros, que han demostrado cómo los átomos sólo cumplen su conducta al ser observados. Así que esto va más allá de nosotros y de las máquinas: es una cuestión nanométrica que no puede sino llevarnos a cuestionar la realidad.

Pero entonces, ¿vivimos un mundo irreal y de posverdades?

Algunos neurocientíficos coinciden en que la realidad es una construcción de nuestro cerebro, es decir, de nuestra percepción y capacidades cognitivas que modelan el mundo. Pero filósofos contemporáneos han cuestionado tales aseveraciones, ya que esto nos llevaría a basar nuestra existencia en una vieja –y ya superada– premisa cartesiana: la de “pienso luego existo”. El filósofo Alva Noë, por ejemplo, cree más bien que la percepción es una dialéctica entre nuestro cerebro y nuestro entorno: una relación que transforma aquello que concebimos como real.

Quizá la cuántica se vea también regida por esta dialéctica, en cuyo caso no estaríamos atrapados en las “posverdades” contemporáneas, sino que estaríamos pensando el mundo –y la ciencia– desde un principio de empatía: de intersecciones, intercalaciones e imbricaciones invisibles, presentes en cada nanométrico movimiento vital tanto como en nuestra realidad aparente. Un mundo construido por cada visión y cada acción, pero en el cual si rigen algunas leyes –aunque jamás absolutas–. 

Que la realidad no existiese podría convertirse en una verdad universal, aunque tan frágil como cualquier hecho objetivo puede llegar a serlo en un mundo de múltiples verdades, donde los hechos no pueden disociarse de los procesos individuales y colectivos (o visibles y cuánticos).

 

*Imágenes: James R. Eads