El agua: uno de los recursos más importantes y el menos valorado

No hay que olvidar que cotidianamente requerimos del agua para la elaboración de productos o servicios del ser humano y que son indispensables.

Nuestro Planeta es abundante en recursos naturales y como especie humana dependemos de ellos para sobrevivir. El aire, el suelo, la regulación del clima y el agua, son algunos de los servicios ambientales que podemos obtener de la naturaleza, siempre y cuando seamos responsables en su uso y aprovechamiento.

Uno de dichos recursos, el agua, es fundamental para todas las formas de vida en nuestro planeta y aunque la Tierra posee alrededor de 525 millones de kilómetros cúbicos de agua, en la actualidad los recursos de agua potable se han vuelto escasos con el crecimiento de la población mundial y con el mal manejo de desechos y residuos industriales.

Se estima que sólo el 3% del agua en el Planeta es dulce y de esa cantidad únicamente el 0.007% es potable. Debido a esta situación más de 1,100 millones de personas en el mundo carecen de acceso directo a fuentes de agua potable.

Hay regiones del planeta donde se debe caminar más de 10 kilómetros diarios para conseguir agua potable, lo que causa la muerte de hasta 3 millones y medio de personas al año. El 98% de esas muertes se producen en los países en vías de desarrollo.

El agua es parte de nuestra vida, pero también de nuestra esencia. Se calcula que el cuerpo humano se conforma en un 60% de agua, por ello este líquido es vital para nuestra supervivencia, ya que una persona puede sobrevivir hasta un mes sin alimentos, pero sólo siete días como máximo sin beber agua.

Además, es importante recordar que el ser humano no es el único ser vivo en este Planeta que requiere agua para sobrevivir. Existen millones de formas de especies que también dependen de este valioso líquido y debemos asegurarnos de mantener el abasto de agua en todo el mundo, ya que de no hacerlo la existencia del equilibrio ambiental podría verse afectado y al ser una cadena interconectada de vidas, seguramente la desaparición de alguna especie o alteración climática por falta de agua causaría daños directos en los humanos.

Lamentablemnte las principales fuentes de contaminación del agua están asociadas con la actividad industrial posterior a la Segunda Guerra Mundial y actividades consecuentes. Se estima que cada año se arrojan al mar más de 450 kilómetros cúbicos de aguas servidas, es decir, el agua residual doméstica y que es el resultado de las actividades cotidianas que realizamos. Por si esto no fuera poco, para diluir esta polución se utilizan 6,000 kilómetros cúbicos adicionales de agua dulce.

No hay que olvidar que cotidianamente requerimos del agua para la elaboración de productos o servicios del ser humano y que son indispensables; por ejemplo se necesitan alrededor de 25,700 litros de agua por día para producir los alimentos que consume una familia de cuatro personas, 148,000 litros de agua para fabrica un automóvil, 5,680 litros para producir un barril de cerveza o 200 litros para producir un solo litro de Coca-Cola.

El hecho es que sin el agua no tenemos vida y no es un slogan, es un hecho. Hay que gestionar para proteger el agua y verla no como un producto de consumo, sino como un recurso indispensable para la vida de todos los seres del Planeta.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más in información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic

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Autor: Earthgonomic


Estamos tomando agua insalubre: ¿hay remedio?

Ya sea a partir de acciones individuales o colectivas, cambiar esta situación es posible.

El agua es una sustancia cuyos orígenes parecen estar más allá de los límites de nuestra atmósfera. Pero aunque siga siendo un misterio de dónde surgió este líquido, una cosa es segura: no podemos vivir sin él.

Es por eso que detrás del simple acto de tomar un vaso con agua, de darnos un baño o de regar nuestras plantas, subyace nuestro irrestricto derecho a este líquido vital. No obstante, el acceso al agua segura es hoy en día una suerte de privilegio, aunque pocos lo saben. ¿Cómo es que esto ocurrió? Saberlo en vísperas del Día Mundial del Agua parece necesario; más aún si queremos seguir conmemorando esta fecha, ya que salvaguardar nuestro acceso al agua segura también es cuidarla.

 

El agua del grifo, ¿insalubre en todo el mundo?

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En un actual y necesario artículo para la revista National Geographic, la presidenta del Natural Resources Defense Council, Rhea Suh, explicó cómo es que Estados Unidos ha sido en décadas recientes el escenario de severas crisis relativas a la sanidad del agua, y cómo es que a través del país es difícil encontrar agua apta para el consumo humano. No obstante, tanto en Estados Unidos como en muchos otros países, tomar agua de la llave y sin filtro sigue siendo una práctica normal, ya que los sistemas de saneamiento así lo permiten… o lo permitían.

En México también fue así en algún momento, antes de que las refresqueras aprovecharan la epidemia de cólera que sacudió al país en 1991, y que sentó las bases para embotellar el agua con la excusa de cuidar la salud colectiva. Tras este episodio la gente no dejó de beber agua embotellada, lo que nos convirtió a la postre en el mayor consumidor de este “producto” en el mundo, lo cual es un negocio redondo para las embotelladoras.

No obstante –y aunque embotellar el agua no es una solución–, tanto México como Estados Unidos y muchos otros países enfrentan en la actualidad un enorme problema: el agua del grifo también es insalubre. Como menciona Rhea Suh en su artículo para Nat Geo:

En todo el país los sistemas de agua son antiguos, casi no son mantenidos y necesitan ser modernizados; desde las tuberías de plomo en Milwaukee, Wisconsin y Newark, hasta los sedimentos y escombros en el agua potable después de las fuertes lluvias en Austin, Texas, hasta la contaminación fecal en el municipio de Penn, Pensilvania.

En México sucede lo mismo: sólo el 20% de las aguas residuales son tratadas, y el 70% de los cuerpos de agua dulce están contaminados con diversos químicos mortíferos. Además, 13 millones de mexicanos toman agua contaminada por falta de saneamiento, y la mayoría –tanto en zonas urbanas como rurales– toma agua cancerígena, pues las tuberías por las que transita son de asbesto, un material tóxico. Y por si no fuera suficiente, habría que pensar en el estado de nuestros propios tinacos y el material del cual están hechos.

 

¿Qué ocurre al tomar agua contaminada?

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Los efectos sobre nuestro organismo son, literalmente, mortíferos. Dependiendo de cuál sea la fuente de su contaminación y aquello de lo que esté más impregnada, el agua puede ocasionar problemas neurológicos, desbalances hormonales, cáncer, y toda clase de enfermedades en diversos órganos.

Todo ello sin contar que el agua embotellada tiene microplásticos tóxicos, cuyo efecto para la salud es aún esquivo, pero seguramente negativo.

 

Y… ¿podemos hacer algo?

Antes que nada, es importante que no nos obsesionemos con esta situación. Tomar agua es algo que debemos seguir haciendo. Pero no debemos perder de vista esta situación tanto como el hecho de que podemos solucionarla.

 

A nivel individual

Es importante que encontremos la mejor forma de purificar nuestra agua. En primer lugar, debemos comprar un tinaco nuevo, en caso de que el nuestro sea ya muy viejo y de algún material tóxico. Y debemos darle mantenimiento cada dos veces al año, desinfectándolo con cloro y asegurándonos de que esté herméticamente sellado. Si compartes tu tinaco con vecinos, intenta ponerte de acuerdo con ellos para cambiarlo y mantenerlo limpio.

En cuanto a métodos para purificar el agua, ninguno es infalible. Aunque quizá el mejor sea el de ósmosis inversa, ya que reduce la sal y la mayoría de parásitos y virus. Si compras un purificador con esta tecnología, y a ello agregas el uso de carbón activado –que puedes conseguir en línea–, tendrás quizá el agua más segura para beber.

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A nivel colectivo

Según Suh, todo debe empezar por la insistencia desde la ciudadanía por nuestro acceso al agua segura. No importa nuestro credo político –si es que lo tenemos–; lo que importa es que nadie tenga que resignarse a lo que tomar agua contaminada puede ocasionarle.

Se trata de crear presión a nivel nacional para que los gobernantes nos escuchen y traten el problema de la contaminación del agua en todos sus niveles (desde el saneamiento hasta la red de tuberías, pozos y tinacos), mismo que haga posible también poner a discusión la cuestión del agua embotellada, tanto a nivel de salud pública como de cuidado del medioambiente.

¿Tú qué opinas?

 

* Imágenes: 1) CC; 2) Innovators; 3) Allergy & Air



¿Cómo ahorrar agua del WC?

Reducir el consumo de agua en la cotidianidad parecería un reto.

Reducir el consumo de agua en la cotidianidad parecería un reto; sin embargo, al tomar consciencia sobre el impacto que genera la alta demanda de este líquido ante la verdadera cantidad a disposición, se requieren tomar actos que fomenten su cuidado. Un ejemplo de ello es el ahorro de agua en la cisterna del excusado; por ello te compartimos unos prácticos consejos para lograrlo: 

Consejos para ahorrar agua:

– Considera gadgets que permitan las descargas interrumpidas o las descargas dobles. Es decir, aquellos mecanismos con dos botones para las descargas. Mientras que uno, el más grande, utiliza 6 litros de agua; el otro, el más pequeño, sólo descarga 3 litros. En cuanto a las descargas interrumpidas, se trata de un sólo botón con la posibilidad de interrumpir la descarga mientras el desagüe se realiza: se logra apretando por segunda vez el mismo botón de descarga, facilitando que se regule el consumo de agua. 

– Introduce en la cisterna una botella con agua. Se trata de un mecanismo
 antiguo que ayuda a ahorrar el consumo de agua mediante una botella con agua ubicada lejos de la válvula. La botella ocupará parte del espacio del agua, ahorrando notablemente el consumo de 6 litros a 3 ó 4 litros.