9 alimentos probióticos que necesitarás introducir a tu dieta diaria

Numerosos estudios han sugerido incluso que este tipo de alimentos brindan beneficios al sistema inmunológico, reduciendo enfermedades como la obesidad y la depresión.

Los probióticos han comenzado a generar una revolución en la alimentación. Pese a que anteriormente se pensaba que los productos ricos en bacterias eran de alto riesgo para la salud, actualmente los científicos consideran que son en realidad un apoyo al microbioma intestinal y, por tanto, a la salud tanto física como mental. Numerosos estudios han sugerido incluso que este tipo de alimentos brindan beneficios al sistema inmunológico, reduciendo enfermedades como la obesidad y la depresión. 

Si bien ese pueden conseguir probióticos mediante suplementos alimenticios, no todos ellos cuentan con la regularización y certificado de la FDA –Food & Drugs Administration, en EE.UU–. De modo que el consumo de probióticos naturales, principalmente aquellos con las bacterias Lactobacillus y Bifidobacterium, es altamente recomendable. Conoce 8 alimentos probióticos que desearás comenzar a consumir:

– Yogurt. En ella habitan diez miles de millones de bacterias  positivas para el microbioma. 

– Kefir. Es una bebida lechosa, rica en probióticos, que se originó en Rusia y Turquía. Los granos de kefir contiene entre diez y 20 diferentes tipos de bacterias. 

– Kimchi. Picante y ácido, este platillo tradicional coreano está hecho con vegetales fermentados. Además de ser bajos en grasa, posee alto nivel de probióticos y fibra. 

– Tepache. Esta bebida ancestral mexicana se hace a base de piña o tamarindo fermentado, contando con una alta cantidad de probióticos. 

– Kombucha. Es un líquido similar al té negro, rico de una bacteria llamada scoby. Ayuda a prevenir diarreas, deshidratación, entre otros. 

– Sauerkraut. Típico platillo de Alemania, a base de coles fermentadas y alto contenido en probióticos naturales. Es un alimento ideal durante el embarazo. 

– Miso. Se trata de soya fermentada con arroz café, el cual es típico en la cocina asiático. Es rico en la bacteria lactobaccilus acidophilus, sodio y otros nutrientes importantes. 

– Tempeh. Es otra forma de soya, rica en proteína para vegetarianos y veganos. Contiene altos niveles d calorías, fibras y probióticos. 



Bebida milenaria mejora la digestión fortaleciendo el microbioma intestinal

Es una alternativa cada vez más frecuente para regular y restaurar la microbiota bacteriana con fines profilácticos y nutricionales.

Al nacer, adquirimos un amalgama de bacterias que nos protegen de patógenos oportunistas, aquellos que afectan a la salud tanto del cuerpo como su fisiología. Los hacemos durante el proceso del parto, la lactancia, algunos alimentos, agua y otras personas. Hasta contener, en nuestro interior, alrededor de 40 mil especies diferentes de bacterias, las cuales tienen la función de defender al sistema inmunológico y regular a los sistemas digestivos y metabólicos. 

Para cuidar al microbioma, es recomendable consumir probióticos. Es una alternativa cada vez más frecuente para regular y restaurar la microbiota bacteriana con fines profilácticos y nutricionales. De hecho, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud–OMS– y la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación –FAO–, los probióticos son “microorganismos vivos, no patógenos los cuales administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio saludable sobre la salud del huésped o su fisiología”; cuyos beneficios se enlistan de la siguiente manera: adherencia a las células, disminución de la adherencia a patógenos (como una forma de micro-selección natural, capacidad para formar una flora equilibrada, producción de antagonistas de crecimiento de patógenos (ácidos, peróxido de hidrógeno y bacteriocinas). 

Alimentos como la soya, yogurt, tempeh, leche fermentada, miso, son algunos ejemplos de alimentos probióticos. Sin embargo existe otro alimento, milenario, que fortalece el tracto digestivo mediante una serie de microorganismos benéficos a la salud: el pulque. 

Según estudios realizados por la UAM Cuajimalpa, el pulque posee bacterias que enriquecen el tracto digestivo. El pulque, en términos históricos y microbiológicos, contiene un proceso de fermentación complejo: “ácida, alcohólica, acética y viscosa, que dan lugar al incremento de las poblaciones de bacterias que producen ácido láctico, etanol y muchos compuestos que confieren sabor, además de los oligosacáridos –que promueven la actividad prébiotica–, como la levana, la inulina o la dextrana, que dan a la bebida un aspecto viscoso, explicó el doctor en ingeniería química.” Además que la diversidad de las enzimas de la planta y de los microorganismos involucrados en la síntesis de inulina y fructanas, es implica un óptimo mantenimiento a la microbiota intestinal y una salud adecuada para el sistema digestivo y metabólico. Todos estos nutrientes son específicos para algunas bacterias benéficas. 

En palabras de Agustín López Munguía Canales, del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–, “Tenemos que poner atención en nuestra alimentación, ya que las deficiencias actuales en la dieta, en las que los excesos tienen un papel negativo relevante, nos obligan a reconsiderar el impacto del azúcar en la microbiota humana.”

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Psicobióticos: bacterias que ayudan al tratamiento para desórdenes mentales

Gracias al avance de la tecnología médica, los científicos están empezando a ver variaciones en el microbioma humana y sus afectaciones emocionales.

Imagen: http://ww2.kqed.org/

Desde hace casi dos siglos, la ciencia estableció la relación entre las infecciones por microorganismos y numerosas enfermedades físicas. Sin embargo, poco se conocía el impacto de estos seres microscópicos en diversos desórdenes psiquiátricos; como por ejemplo, la demencia causada por a bacteria de la sífilis Treponema Pallidum.

Gracias al avance de la tecnología médica, los científicos están empezando a ver variaciones en el microbioma humana y sus afectaciones emocionales, resultando en casos de depresión, ansiedad y síndrome de fatiga crónica. Y con ello, descubrieron que manipulando el microbioma con compuestos semejantes a los probióticos, se producen mejorías en las personas con algún trastorno psicológico.

A estos compuestos se les nombró “psicobióticos”, término acuñado por Ted Dinan del departamento de psiquiatría de la Universidad de Cork en la República de Irlanda. Se trata de un “organismo vivo que al ser ingerido en cantidades adecuadas produce un beneficio en la salud de pacientes que sufren enfermedades psiquiátricas”.

http://www.forumsalute.it/
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El microbioma, diversas especies de bacterias, determina cómo funciona nuestro cuerpo, influyendo en alergias como el asma, problemas de metabolismo, el óptimo desarrollo del sistema inmune y hasta en la expresión de los estados de ánimo. Por ello, Lita Proctor, coordinadora del Human Microbiome Project de EE.UU., intuyó que “[e]xiste la noción de que los microbios producen complejos que pueden alterar el comportamiento; se ha sugerido que parte del rol de nuestros microbios es moderar nuestro comportamiento”.

Esto quiere decir que si no se tienen microbios intestinales durante la juventud, el sistema serotoninérgico no se desarrolla correctamente y, por tanto, hay alteraciones en las expresiones emocionales. Este descubrimiento permite creer que el psicobiótico, como el Bifidobacterium infantis, permite el desarrollo óptimo del sistema serotoninérgico. Inclusive, se ha demostrado que el probiótico Lactobacillus rhamnosus es capaz de reducir significativamente la ansiedad. 

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Dinan observó que estos psicobióticos “secretan altas cantidades de GABA” –ácido gama-aminobutírico, un aminoácido que actúa como principal neurotransmisor inhibitorio del cerebro–. De hecho, este especialista cree que el desarrollo de psicobióticos efectivos puede identificarse en los químicos que liberan las bacterias y que, a su vez, producen serotonina; como por ejemplo la Candida, los Estreptococos, la Escherichia y los Enterococos.

Como probióticos, explica Dinan, poseen limitaciones regulatorias mucho menores que las drogas convencionales; por lo que podrían ser recetados para pacientes que no responden bien al tratamiento con antidepresivos tradicionales: “Se ha demostrado que ciertas condiciones asociadas a la microbioma y que se adquieren en la niñez sólo pueden modificarse si ésta se equilibra en una edad temprana, y que una intervención en la adultez puede no dar resultado.”