Seamos adultos con educación ambiental de calidad

Es momento de dejar atrás las clases de ciencias naturales básicas y poder desempeñar roles profesionales para el desarrollo de un estilo vida sustentable en el trabajo, la política, cultura, etc. Pasar de la teoría a la práctica.

Hasta hace pocos años hablar la educación ambiental era considerada un área de estudio que podías encontrar medianamente explicada en la currícula escolar dentro de las materias de ciencias naturales, o geografía, un poco más en civismo e incluso biología. Sin embargo, en ningún caso se le prestaba la suficiente atención e importancia que merece el tema que aborda y no solamente por parte de los niños, sino en la cotidianidad de los adultos.

Casi como si fuera un cliché, la educación ambiental se considera como un conjunto de dinámicas de juegos y manualidades que enseñan a los niños a cuidar el medio ambiente. Pero en realidad es una disciplina metodológica que brinda las herramientas, conocimientos y refuerza habilidades para que todas las personas, sin importar su edad, conozcan cuáles son las maneras en las que pueden contribuir a un desarrollo sustentable de la sociedad.

La educación ambiental va más allá de buscar concientizar a las personas sobre las problemáticas de nuestro planeta, sino que se enfoca en generar cambios e iniciar acciones reales, con resultados tangibles, a nivel individual, comunitario e incluso gubernamental.

Ahora, esta disciplina es más importante que nunca, especialmente enfocada a las personas adultas, porque debido al avance acelerado de los daños ambientales que estamos sufriendo, no podemos esperar a que las nuevas generaciones estén listas para incidir un cambio. Es hoy cuando debemos empezar a implementar soluciones. Somos los adultos de hoy quienes tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro entorno y además de brindar educación ambiental a los más pequeño, pero ¿Cómo lo haremos si como adultos nos resistimos a ser educados?

Necesitamos adultos preparados para afrontar las crisis ambientales en el aspecto económico, que construyan nuevos modelos de desarrollo que busquen la sostenibilidad y sustentabilidad, en incluso que se implementen proyectos que reviertan los impactos negativos que estamos generando día con día. Por ello, la educación ambiental no debe ser sólo para los niños, sino para los adultos que pueden implementar medidas correctivas en este momento.

Si bien es cierto que la sensibilización y concientización son eje trasversal de la educación ambiental, los adultos debemos ir un paso más allá y comenzar a profesionalizarnos en materia ambiental. Sin importar tu desempeños personal o profesional, tus gustos, aficiones o hobbies, todos somos responsables del cuidado del medio ambiente y desde la trinchera de cada uno se puede hacer algo para asegurar su estabilidad.

Cuando alguien desea incrementar sus conocimientos, mejorar su habilidades o conocer nuevas técnicas, por ejemplo, se toman cursos o talleres. Lo mismo sucede con quienes estén interesados en cuidar el medio ambiente. Algunas veces no basta con regar una planta o ver una película, es necesario comenzar a educarnos en temas ambientales para poder realizar aportaciones significativas y con resultados tangibles.

Es momento de dejar atrás las clases de ciencias naturales básicas y poder desempeñar roles profesionales para el desarrollo de un estilo vida sustentable en el trabajo, la política, cultura, etc. Pasar de la teoría a la práctica.

Es cierto que no puedes cuidar lo que no amas y parte fundamental de esta premisa parte del desinterés de las personas por convivir con espacios naturales e incluso de simplemente querer participar en la cuidado de la naturaleza.

No necesitamos vivir rodeados de árboles o estar en medio de un bosque para aprender a cuidar nuestro entorno. Cuidar el medio ambiente es una tarea cotidiana que podemos hacer en cualquier lugar.

Por ello, hoy toma más importancia que las personas adultas puedan prepararse y recibir educación ambiental que les permita crecer personal y comunitariamente en un entorno saludable.

Algunas veces las soluciones están tan cerca que no las vemos, pero te invitamos a abrir tu computadora y buscar talleres en línea, consultorías, cursos y convenciones que puedan mejorar tu educación ambiental para que tú te conviertas en un embajador por el cuidado del medio ambiente.

Deja atrás las creencias donde se adjudica a las nuevas generaciones la responsabilidad de revertir el daño que estamos haciendo ahora y comienza asumir tu compromiso ambiental de una manera más profesional y especializada.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic

Earthgonomic
Autor: Earthgonomic


Por qué una educación sin conciencia ecológica tiene ya poco sentido

Por estas razones, toda pedagogía puede (y debe ser) una ecopedagogía.

Construir sociedades más conscientes de la crisis ambiental a la que nos enfrentamos es un reto. Sin embargo, no es imposible, pues hoy en día gozamos de múltiples herramientas de comunicación y conocimiento para lograrlo; por ejemplo, la educación, ya sea como institución o como una formación de valores adquiridos en casa. 

Decía el pedagogo Paulo Freire que “la cabeza piensa donde los pies pisan”, y en este sentido, podríamos pensar que si una cabeza piensa, con conciencia, en dónde está parada, probablemente lo primero que perciba será la tierra, su entorno natural. Por el contrario, una pedagogía que no genera conciencia ecológica sobre el medio en que se desenvuelve la sociedad carece de todo sentido. La conciencia de este hecho es lo único que puede salvarnos de una catástrofe, y la conciencia, sin duda alguna, sólo puede cultivarse a partir de la educación.

ecopedagogia-educacion-ambiental-conciencia-niños

Es ahí donde surge la necesidad de hacer las preguntas correctas y cambiar nuestros paradigmas educativos. Pero, para ello, la  sustentabilidad, la sensibilidad ecológica y el llamado a la acción deben estar asociados a los programas educativos y a las formaciones familiares (la Tierra como un nuevo paradigma). De estos parámetros fue que nació la ecopedagogía que, según la epistemología de Freire, busca que tanto las personas responsables de la formación educativa como los alumnos contemplen: 

1. La diversidad e interdependencia de la vida
2. La preocupación por todos los seres del planeta
3. El respeto a los derechos humanos
4. El desarrollo sustentable
5. La justicia, equidad y comunidad
6. La prevención de lo que puede causar daño

Una opción que se encontró en Venezuela para llevar estos puntos adelante fue la de crear Escuelas Ecológicas Alternativas, que se han articulado desde el 2009 a los planes de estudio de todos los niveles y que han generado una respuesta reflexiva, crítica y ética en los alumnos, respecto al medioambiente. Por otro lado, existen loables ejemplos que han tenido éxito en estos objetivos, como la escuela en Bali, Indonesia, un modelo de sustentabilidad integral que está formando agentes de cambio conscientes del entorno ambiental y social.

Por qué una educación sin conciencia ecológica tiene ya poco sentido

Pero, ¿cómo involucrarse?

Estamos ante un reto que no sólo involucra a los diversos Estados sino a los individuos de todos los países, pues la educación empieza en casa. Así que debemos empezar por involucrar, de entrada, a los más pequeños, pues en las edades más tempranas es cuando se puede “moldear” la conciencia del individuo, al mismo tiempo que va adquiriendo conocimientos que le serán útiles de por vida. Por otro lado, las personas que queremos involucrarnos activamente y no sabemos cómo, podemos comenzar de la siguiente manera:

 

Leer al respecto

No podemos combatir el problema si no conocemos sus pormenores. Encontrar material para autoeducarnos o para educar a los niños es fundamental, pues sólo así podremos empezar desde la raíz, que es discutir las causas que generan, por ejemplo, el cambio climático (y reconocer el impacto que tenemos como individuos), las medidas que cada persona puede tomar en su calidad de ciudadano o individuo y desarrollar la sensibilidad ecológica en la familia, lo que puede comenzar por hacer conscientes a los más pequeños del cuidado que requieren tanto las plantas como los animales. Estas medidas también pueden llevarse más lejos e impulsarse en las escuelas, algo que los padres de familia deben buscar que suceda.

 

Ligarlo con nuestra vida cotidiana

A veces, una palabra como “crisis climática” resulta demasiado abstracta y suena lejana a nosotros. Pero si nos detenemos un segundo, veremos que los impactos de dicha crisis se hacen presentes y nos perjudican día a día. Un ejemplo es la polución en las ciudades, por la cual sufrimos de alergias e irritaciones y, en el peor de los casos, enfermedades pulmonares. Asimismo, los fenómenos naturales se han transformado y resultan más constantes y cada vez más mortíferos, como los tsunamis, huracanes y terremotos.

En ese sentido, la conciencia se activará cuando veamos que somos también afectados por la crisis ambiental, lo que puede disparar procesos no sólo de toma de conciencia sino de acción, tanto individual como colectiva.

ecopedagogia-educacion-ambiental-paulo-freire

Acercarnos a organizaciones locales

Nos referimos a locales porque, existen organizaciones internacionales ambientalistas que surgieron desde los años 50 del siglo XX con el fin de proteger reservas naturales, pero que en realidad usan el discurso ecológico para privatizar y extraer recursos de grandes áreas naturales como la Amazonía. A eso se le llama “capitalismo verde”, y es sumamente peligroso por su doble moral.

Así que lo mejor que puedes hacer es buscar en tu país organizaciones independientes que puedas conocer de primera mano y que se dediquen al cuidado de la naturaleza, a su defensa y a la educación ecológica. Por ejemplo, las organizaciones que llevan a cabo programas de reforestación, las que defienden las semillas autóctonas (como el caso del maíz en México), las que se dedican a la defensa del agua contra la privatización o a denunciar grandes proyectos de infraestructura que contribuyen a romper el equilibrio ecológico y despojar a comunidades originarias.

 

Jamás dejar de poner el ejemplo

Indudablemente esto es básico: sólo la congruencia puede hacernos dignos educadores y alumnos de otros. Así que siempre debes intentar llevar a tu vida cotidiana hábitos ético-ecológicos, como el reciclaje, el cuidado del agua o incluso cuidar lo que consumes, pues la producción de muchos productos contribuye a la debacle ambiental. También, sembrar una planta y acompañar su crecimiento puede vincularnos afectivamente con la naturaleza.

Sólo así podremos arribar a lo que el director del Instituto Paulo Freire de Brasil, Moacir Gadotti, llama la “pedagogía de la tierra”, y que destaca como la única educación que puede salvar nuestro futuro.

mundo-ecopedagogia

 

Bibliografía

Pedagogía de la Tierra y cultura de la sustentabilidad
Proyecto de escuelas alternativas, escuelas ecológicas



¿Por qué todas las escuelas del futuro deberían ser como esta?

Esta increíble escuela es un proyecto único, sustentable en todos los sentidos posibles, y debería inspirar a las escuelas del futuro.

La Green School de Bali, en Indonesia, es un proyecto verdaderamente único que desde el 2008 se ha planteado como un modelo de sustentabilidad integral. Mientras que ya existen visiones ecológicas en otras escuelas, la de Bali posee un modelo de educación innovador, integral y con un enfoque completamente verde. Sus características podrían ser replicadas en otras partes del mundo, y también pueden funcionar como un referente para las escuelas del futuro.

En este espacio se imparte educación para niños desde maternal, hasta jóvenes de preparatoria. Es una escuela ecológica que funciona como institución sin fines de lucro y las ganancias sirven para la mejora y mantenimiento del proyecto. Se trata de una institución ejemplar que nos cuestiona, a los demás países, si nuestra disciplina escolar está bien orientada.

La construcción es responsiva con el medioambiente

escuela-verde-amigable-medio-ambiente-bali

La conciencia ambiental está tomando cada vez más peso, y uno de sus pilares es la idea de la sustentabilidad. Ésta implica ser capaz de aprovechar el medioambiente sin sobreexplotarlo, con vistas a que los recursos no se extingan y de forma equitativa entre todos los seres vivos que lo necesitan, incluidos los seres humanos. La sustentabilidad llama al consumo de lo local y lo orgánico. En este sentido la construcción, el diseño arquitectónico y el urbanismo deben contemplar un equilibrio con el entorno y el uso de materiales ecológicos.

escuela-verde-amigable-medio-ambiente-bali

En el caso de la escuela ecológica de Bali, la impresionante estructura que la alberga está hecha de bambú, lodo y plantas locales y está situada en plena selva; esto es importante porque es muy beneficioso para los niños tener mucho contacto con áreas verdes. Como núcleo del diseño está el concepto de “permacultura”, es decir, construir a través de la simulación o la continuación de las formas y patrones encontrados en el entorno natural.

La permacultura permite a las edificaciones funcionar armoniosamente con el entorno y no ser disruptivas para las vidas de la flora y fauna o para los ciclos naturales. Esto significa también producir la energía necesaria para sobrevivir y tratar los desechos que produce la vida cotidiana dentro de un esquema ecológico. La Green School de Bali cuenta con paneles solares, captación de agua de lluvias, centro de manejo de desechos, filtración de aguas residuales y elaboración de composta, entre otras tecnologías y procesos mediante los cuales sus integrantes se aseguran de mantener verdes todas sus acciones.

 

Están educando para la autosuficiencia

escuela-verde-amigable-medio-ambiente-bali

Sustentabilidad también significa procurar la autosuficiencia; es decir, poder producir lo que uno necesita para sobrevivir, sin depender de agentes externos. Mientras que en países como México se está abandonando el campo y no parece haber estrategias para reactivarlo, la respuesta de la escuela ecológica de Bali es administrar y trabajar, con ayuda de todos los alumnos, un huerto interno que sirva como método de aprendizaje y que, efectivamente, provea de ciertos productos a los miembros de la comunidad escolar.

 

Forman agentes de cambio conscientes del entorno ambiental y social

escuela-verde-amigable-medio-ambiente-bali

Para luchar por el entorno, debemos regresar al imaginario un reconocimiento fuerte de que la vida social es comunitaria y que los movimientos de una sola de las partes afectan al todo. Y sólo confiando en que todos nos vamos a cuidar unos a otros, podemos reintegrar lo comunitario al centro de nuestras vidas cotidianas. Cada uno de nosotros debe incentivar esta reflexión entre los miembros de nuestras comunidades.

 

Están conscientes del contexto actual y actúan en presente

escuela-verde-amigable-medio-ambiente-bali

Es muy importante para las iniciativas como la de esta escuela ecológica reconocer el contexto actual; especialmente, sus dificultades. Se trata de dejar de enunciar los grandes problemas planteando las soluciones evidentes y, en su lugar, reconocer que a cada uno le toca resolver un pequeño fragmento de lo que ocurre globalmente. Sólo podemos hacer un cambio a la vez, y no podemos llevarlo a cabo si ignoramos que en el mundo entero se están gestando conflictos sociales y catástrofes ambientales.

Además, hay que actuar en presente. Hay que actuar ya. Este principio se manifiesta en la Green School constantemente, pues les preocupa mucho que sus alumnos realicen prácticas y los incentivan a proponer y llevar a cabo proyectos e investigaciones útiles constantemente. Por otro lado, el proyecto es holístico e integra la misma visión verde en todas sus partes, desde el diseño ecológico del edificio hasta el constante cuidado a la salud de todos los miembros de la comunidad.

 

Se saben plurales

escuela-verde-amigable-medio-ambiente-bali

 

Por último es importante recordar que nuestras comunidades son cada vez más plurales, más diversas, pero que si nos articulamos desde lo comunitario, podemos generar cambios sin ignorar las necesidades y potencialidades de cada sujeto. Abrirse a la multiculturalidad es sólo el primer paso.

Puedes consultar más sobre esta iniciativa aquí.