¿Por qué los canales de Xochimilco se están quedando sin agua?

se registró una filtración importante en las aguas de Xochimilco, principalmente en los embarcaderos de Zacapa, Nativitas y Nuevo Nativitas.

El miércoles 25 de enero del 2017, la ciudad de México amaneció con una noticia que afectaría tanto su biodiversidad como su patrimonio: se registró una filtración importante en las aguas de Xochimilco, lo cual provocó el desnivel en los canales de la zona y, a su vez, afectó a los embarcaderos de Zacapa, Nativitas y Nuevo Nativitas. Si bien no es novedad, este evento se encuentra ahora relacionado con los socavones y fracturas realizados en Xochimilco e Iztapalapa para extraer agua del subsuelo de la zona.  

La sobreexplotación del agua subterránea en la zona lacustre de la CDMX implica una alta actividad sísmica que puede llegar a ser altamente peligrosa, así como una serie de grietas y fracturas capaces de implicar un manejo insostenible del agua y el territorio de la ciudad. 

De acuerdo con Greenpeace México, este es un tema derivado del cambio climático, el crecimiento inmobiliario y comercial, el incremento de demanda de servicios urbanos y la ineficiencia en la planeación gubernamental local para proveer las facilidades necesarias a favor del desarrollo de la zona. Por ello se han buscado maneras de asegurar la viabilidad, seguridad y desarrollo en función de los principios de la ecosustentabilidad en la misma zona; de lo contrario, pregunta Paola Neumann en el sitio web de Greenpeace, “¿O hasta que nivel se tiene que hundir la ciudad, escasear el agua, fracturarse casas y escuelas para que se tomen medidas de fondo?”

Frente a la situación de urgencia, los geólogos del Sistema de Aguas de la Ciudad de México –Sacmex– han comenzado a realizar los estudios pertinentes para la reparación de la filtración. Por esta razón se solicitó al Sacmex un mayor flujo de agua tratada para remediar la afectación así como al Centro Nacional de Prevención de Desastres y al Instituto de Geofísica que se realice un plan preventivo en las zonas de riesgo. 



En la naturaleza, la protagonista de “El Rey León” sería una hembra 🦁

Probablemente vaya en contra de tus recuerdos de infancia, pero Nala y Sarabi tendrían mucha más acción que Simba y Mufasa.

El 13 de julio de 1994 se estrenó la primera versión de “El rey león”, y se colocó rápidamente como una de las películas más taquilleras de todos los tiempos. Al cumplirse 25 años de aquel hito, Disney celebra con una versión live action, que seguramente será muy exitosa desde un punto de vista cinematográfico, ¿pero es atinada desde el punto de vista biológico?

En realidad no. En la naturaleza salvaje, las manadas de leones están conformadas en un 99% por hembras relacionadas entre sí: madres e hijas, tías y primas, sobrinas y abuelas controlan grandes extensiones de territorio en las cuales pasan toda su vida.

Las hembras son el núcleo de la manada

En una investigación para National Geographic (dicho sea de paso, compañía propiedad de Disney), Erin Biba recopila testimonios de expertos en grandes felinos, quienes afirman que, en la vida real, las hembras tienen un papel mucho más predominante que el de los machos en la vida de la sabana.

Craig Packer, director del Centro de Investigación de Leones de la Universidad de Minnesota, afirma que en estado salvaje, “las hembras son el núcleo. El corazón y el alma de la manada. Los machos van y vienen.”

Las manadas de leones son sociedades matrilineales (es decir, en las que el parentesco se establece por vía materna); si una manada se hace demasiado grande, las hembras buscan otro territorio para que las hijas puedan vivir, criar y cazar en él, y así evitar conflictos. Además, las hembras crían juntas a los hijos e hijas de todas, como en una “gran guardería.”

También en Ecoosfera: 33 leones fueron rescatados de la esclavitud del circo, y este será su nuevo hogar

Según Packer, si Simba regresara del exilio siendo un adulto para casarse con Nala, su amor de infancia, probablemente estaría casándose con su prima, su tía… o su hermana.

No es que las monarquías ni la historia de la literatura estén libres de historias de incesto, estupro o endogamia (reproducción entre familiares), sino que, al tratarse de una de las fábulas más exitosas de los últimos años, resulta asombroso (y un poco injusto) juzgarla con los lentes estrictos de la ciencia.

Naturaleza vs ficción

Las infancias de muchos milenials están marcadas por el (¿spoiler?) exilio de Simba, el joven heredero de la sabana, cuando su padre, Mufasa, es asesinado por una estampida de ñus, bajo la mirada inclemente de su tío Scar. Ah, recuerdos de infancia.

Pero en la realidad, probablemente Mufasa y Scar hubieran tenido que colaborar para protegerse mutuamente de otras alianzas de machos. Según Packer:

“tienes que tener un compañero de armas para enfrentar los desafíos de todos los demás machos que quieren apoderarse de tu familia y matar a tus bebés.”

Un grupo de machos (nunca de más de cuatro o cinco individuos) puede quedarse en las inmediaciones de una manada y disputársela con el resto, pero al final también serán las hembras quienes elijan un macho residente. Este cargo (propiamente el del “rey león”) no dura más de dos o tres años. Luego se van y recomienzan el ciclo reproductivo y territorial en otra parte.

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Aunque los leones puedan derribar a una jirafa, las leonas en grupo son prácticamente invencibles.

Según el especialista, la única función de las famosas melenas de los leones machos es precisamente demostrar su valía genética a las hembras:

“Las hembras prefieren al macho que es el más visible y que tiene las características claras en las que puede confiar para garantizar que sus crías sobrevivan y estén sanas”, y lo mejor es una melena negra (como la de Scar), pues esta indica “buena condición física, niveles más altos de testosterona, y es más probable que toleren heridas.”

Por fortuna, no tenemos que elegir entre la naturaleza y la ficción. Las fábulas protagonizadas por animales han maravillado la imaginación desde los tiempos de Esopo en el siglo VII antes de nuestra era, las de Jean de La Fontaine en el siglo XVII hasta, más recientemente, las del escritor guatemalteco Augusto Monterroso.

El rey león maravilla a las audiencias no por su precisión documental de la vida de los leones, sino por su tragedia y su alegría, por las aventuras de sus protagonistas y por los efectos especiales de la producción. Es decir, maravilla porque apela a la imaginación, no al rigor científico.



El axolote, última esperanza para salvar Xochimilco

El axolote mexicano es tan raro que es capaz de reproducirse sin llevar a cabo la metamorfosis, como lo hacen todos los anfibios.

En los últimos años, la comunidad científica se ha alarmado ante la acelerada pérdida de anfibios en todo el mundo. Más de un tercio del total de especies están en riesgo de extinción. Las causas principales son la pérdida de hábitat, el cambio climático, enfermedades y contaminación. Por supuesto, en México la situación es igualmente preocupante, sobre todo si consideramos que somos el quinto lugar en riqueza de anfibios a nivel mundial.

Una de las especies de anfibios más emblemáticas y con mayor vulnerabilidad es el axolote mexicano (Ambystoma mexicanum), una peculiar salamandra que tiene características únicas y que fue una pieza fundamental en la cultura precolombina. El axolote mexicano es tan raro que es capaz de reproducirse sin llevar a cabo la metamorfosis, como lo hacen todos los anfibios. Además, es capaz de regenerar prácticamente cualquier parte de su cuerpo. Es por esto que es altamente valorado por la comunidad científica en todo el mundo.

Este animal solía ser muy abundante en el Valle de México, pero actualmente el último relicto en el que puede sobrevivir en la naturaleza es Xochimilco. Lamentablemente, la urbanización de este lugar tan especial ha sido despiadada en los últimos dos siglos, particularmente en los últimos años, empujando al axolote al borde de la extinción, pues los últimos datos muestran que quedan menos de 50 organismos por km2 en comparación con los 6 mil por km2 que se registraron hace 20 años.

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La situación actual de Xochimilco es muy compleja pero basta con mencionar algunos de los problemas más importantes. La sustitución de las técnicas tradicionales de agricultura por prácticas tecnificadas altamente tóxicas, la severa contaminación del agua por descargas urbanas y la presencia de peces invasores han devastado gravemente el ecosistema que ahí se desarrolla, incluido por supuesto, el axolote. Ante esta alarmante realidad, en los últimos años se han impulsado importantes esfuerzos con el objetivo de recuperar al axolote. Sin embargo, se ha visto que las estrategias de conservación que han sido impuestas desde las cúpulas de poder (estrategias top-down) han sido ineficaces en términos de restauración del ecosistema.

No es coincidencia que los sitios en los que aún existen ejemplares de axolote se caractericen por estar dentro de las zonas en las que se lleva a cabo la chinampería tradicional. Por ello, desde 2009 se ha impulsado un modelo para la conservación del axolote que consiste en recuperar la vocación chinampera de Xochimilco al mismo tiempo que se restaura el ecosistema para generar refugios naturales para las especies nativas como el axolote (1). El objetivo de este modelo es que la conservación biológica se realice a través de la comunidad de agricultores chinamperos (estrategias bottom-up) por medio de la implementación de un sistema de mercado sin intermediarios y de comercio justo compatible con la protección y preservación del hábitat del axolote.

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El valor cultural y biológico que posee Xochimilco fue reconocido por la UNESCO en 1987 cuando fue nombrado Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, ha sido tan mala la gestión de Xochimilco que actualmente, la declaratoria de patrimonio está en riesgo (2). Si esta presión no ha sido suficiente para detener el deterioro de Xochimilco, quizá sea el axolote la última esperanza que tiene Xochimilco para sobrevivir. “El reto es muy grande, pero el axolote también lo es” (3).

– Fernando Córdova Tapia (@FerCordovaTapia) y Karen Levy son miembros del Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (@LRE_IBUNAM).

 

Autor: Fernando Córdova Tapia