Guía práctica: ¿Cómo cultivar lavanda en casa?

La lavanda requiere de una serie de cuidados para poder disfrutar de sus cuantiosos beneficios.

Gracias a sus propiedades, la lavanda, de la familia de las lamiáceas, es usada como remedio para numerosos males físicos, emocionales y hasta de jardinería. Se trata de una planta que ayuda a reducir la tensión y el estrés, los dolores musculares y jaquecas, ahuyenta a los insectos de armarios y cajones, los síntomas de gripa, resfriados e insomnio, la aparición de ampollas por quemaduras, los dolores de reumas o artritis, malos olores en el hogar y repele polillas, la flacidez y exceso de células muertas de la piel, entre otros. 

Así como la lavanda proporciona grandes beneficios para la salud, también requiere de grandes cuidados a la hora de plantarse. Por ejemplo, son plantas muy resistentes al calor y adaptables a cualquier lugar en que se plante –aunque es preferible hacerlo en áreas rocosas–. Por ello te compartiremos una guía práctica para tener flores de lavanda en casa: 

Planta las semillas entre seis y doce semanas antes de que empiece el calor, ya que tomarán tiempo en germinar y empezar su periodo de crecimiento. Antes de plantarlas, es recomendable someter las semillas a la “estratificación fría”, en donde se colocan las semillas con tierra en una bolsa de plástico sellada, y ésta al interior del refrigerador durante tres semanas. 

– Llena una maceta con mezcla para cultivar semillas. Utiliza tierra de suelos ligeros, de arena y con un contenido medio en materia orgánica, buscando un drenaje que evite encharcamientos que provoquen que las raíces se pudran. 

Mezcla fertilizante en la superficie de sustrato cada primavera; riega las plantas con frecuencia en verano; y coloca las macetas sobre una base elevada para que drenen el exceso de agua durante el invierno. Esta mezcla debe contener tierra ligera para macetas y el fertilizante.

– Planta las semillas, esparciéndolas encima de la tierra con una distancia entre 1.5 y 2.5 cm entre ellas. Después, cubre las semillas con una capa de 0.5 cm de mezcla, protegiéndolas lo suficiente sin quitarles la luz del sol para poder germinar. Las semillas pueden demorar entre dos semanas y un mes para brotar. 

– Poda la lavanda para que evitar a que desarrolle una masa de tallos largos y leñosos. Procura mantener la planta compacta y espesa, recortando las hojas viejas cuando se marchiten. La poda se recomienda hacerla a principios de primavera, aunque evitando descabecer los viejos tallos sin hojas. 

– Asegúrate de darles un espacio suficiente, sin empalmarlas unas con las otras, para recibir una adecuada circulación del aire y exposición solar. Recuerda regarlas una vez que la tierra esté completamente cerca, ya que la lavanda es muy sensible a la humedad. 

 



Una pequeña variación en este número podría revolucionar la física (y la realidad) como la conocemos

Una constante con la que los científicos se han topado a lo largo de la historia podría demostrar que la naturaleza también evoluciona a través del tiempo.

Para las ciencias exactas, las constantes representan valores confiables para entender el mundo a nuestro alrededor. La velocidad de la luz, la aceleración con la que la gravedad terrestre atrae los cuerpos en caída libre y muchos otros aspectos de la naturaleza se consideran invariables a través del tiempo.

¿Pero cómo podemos estar seguros de que la naturaleza no cambia? O dicho de otra manera, ¿cómo sabemos que una constante no evoluciona a través del tiempo?

Una de las constantes más misteriosas de la ciencia aparece en los cálculos astronómicos, en el funcionamiento de la química e incluso en la manera en que los átomos se forman. Es un número con el que científicos de diversas disciplinas se topan una y otra vez a lo largo de la historia: 1/137. Descrito por el radical físico Richard Feynman como “uno de los misterios malditos más grandes de la física: un número mágico que aparece sin que podamos entenderlo”, este número aparece en áreas como la relatividad, el electromagnetismo y la mecánica cuántica.

La Constante de Estructura Fina del Universo, también conocida como constante de Sommerfeld, es una constante que caracteriza la interacción electromagnética entre las partículas elementales cargadas. La importancia de esta constante, representada por la letra griega “alpha” (α), es que dependiendo de su valor es posible descartar o no la existencia de una estructura interna del electrón. Se compone de tres constantes: la velocidad de la luz, la carga electromagnética de un electrón y la constante de Planck. 

Por ejemplo, durante mucho tiempo se creyó que los neutrones, protones y electrones eran las partículas elementales de la materia. Pero tiempo después se descubrió que los protones y neutrones aún pueden descomponerse en elementos más pequeños, llamados quarks.

Actualmente los científicos creen que los electrones sí son partículas elementales y en esa suposición se basa el Modelo Estándar de la física de partículas elementales, la física mediante la que nos explicamos la mayor parte de los fenómenos macroscópicos a nuestro alrededor. Pero si la constante alpha presentara variaciones, significaría que la física tal y como la conocemos podría dar un giro inesperado.

El pasado 13 de abril, se realizó la medición más precisa de esta constante por científicos de la Universidad de Berkeley, California. Por primera vez se utilizaron pulsos láser en lugar de cálculos indirectos para llevarla a cabo. Los resultados confirmaron que partículas hipotéticas que habían sido nombradas como “fotones oscuros” en realidad no existen.

Si la medición hubiera revelado la existencia de los fotones oscuros, el electrón hubiera dejado de considerarse una partícula elemental, revolucionando por completo la física. Debido a la importancia de esta constante, los científicos no han dejado de realizar pruebas para encontrar variantes en su comportamiento.

Este mismo año entró en operaciones ESPRESSO (por sus siglas en inglés Echelle Spectrograph for Rocky Exoplanet and Stable Spectroscopic Observations), un instrumento instalado en el Observatorio Astronómico de Paranal con la capacidad de medir velocidades radiales con una precisión de 10 cm/s.

ESPRESSO también es capaz de medir variaciones en escalas de giga años (una unidad de tiempo equivalente a mil millones de años) de algunas constantes físicas, como la Constante de Estructura fina del Universo o la relación de masas entre el protón y el electrón.

Los encargados del programa esperan que para 2019, ESPRESSO revele información inesperada que podría revolucionar toda nuestra concepción del universo.

Imagen principal: Richard Feynman en acción



Cazador furtivo es condenado a ver Bambi en prisión

Formará parte de su condena por cazar venados furtivamente en Missouri.

Seguramente sabes quién es Bambi, el adorable venadito que ha hecho llorar a más de un niño (y uno que otro adulto). Ahora, un hombre en Missouri tendrá la fortuna de ver la conmovedora película de Disney una vez al mes…desde la cárcel.

¿Su delito? Justamente cazar venados de manera ilegal. David Berry fue acusado de incurrir en la caza furtiva de estos animales en un período que los agentes de conservación han reconocido como “el más largo en mucho tiempo”.

Berry, acompañado de su padre y hermanos, mató a cientos de venados durante un año entero, con el propósito de utilizar su osamenta como trofeo. Ninguno de estos sujetos brilló por su astucia, pues su modus operandi consistía en cortar las cabezas de los animales y abandonar el resto de sus cuerpos en las carreteras. 

La corte de Missouri los obligó a pagar una multa de $51,000 USD, con una condición extra. Berry, el líder del grupo, deberá por órdenes del juez:

Ver la película Bambi, de Walt Disney, empezando el 23 de diciembre del 2018, complementado con una proyección extra por cada mes que pase en la cárcel.

No cabe duda que el mal a veces corre en la familia: su hermano menor, Eric Berry, también fue detenido por asustar a los venados utilizando luces encandilantes para hacerlos más fáciles de cazar. 

Esperamos que, además de provocarle la merecida violencia, el clásico de Disney por lo menos le enseñe un poco sobre ética y compasión por los seres vivos.