¿Quién fue el primer gato en llegar al espacio exterior? (VIDEO)

Era el año de 1963, cuando el Centro nacional de estudios en Francia planeó mandar a un gato llamado Félix al espacio; no obstante, el día del lanzamiento, el gato escapó y fue cuando Félicette entró en el juego.

Existen pocos pero muy variados animales que han llegado a trascender la historia de la humanidad; entre ellos se encuentran Lucy, el eslabón perdido de la Prehistoria, y Laika, la perra rusa que mandaron al espacio exterior. Y hay otros que, pese haber realizado una importantísima labor al servicio de la comunidad, permanecen olvidados en la oscuridad del pasado; un ejemplo de ello es Félicette, la primera gata que viajó al espacio exterior. 

Era el año de 1963, cuando el Centro nacional de estudios en Francia planeó mandar a un gato llamado Félix al espacio; no obstante, el día del lanzamiento, el gato escapó y fue cuando Félicette entró en el juego. Una gata dueña de las calles se convirtió en un astronauta en el cohete Véronique AG1 durante 15 minutos. 

Una vez que regresó a la Tierra, los científicos de Education Center of Aviation and Medical Research –CERMA– decidieron estudiar el cerebro de Felicette: ¿había cambiado algo en él mientras su corta estancia en el espacio exterior? Poco se sabe sobre esos análisis así como el destino de Felicette, pero CERMA aseguró en su momento que esa gatita realizó una “contribución importante en la investigación.”

 

De acuerdo con Robert Pearlman, historiador espacial y editor del sitio web collectSPACE, los animales usados para investigaciones humanas son un evento importante de cómo la historia se plantea: todo comenzó con una competencia entre EE.UU. y Rusia, mandando al espacio exterior primero a animales y después a humanos, para finalmente aterrizar a uno de ellos en la Luna. Pero la idea de mandar primero a animales, como perros, gatos y monos, fue con la intención de investigar los efectos de la antigravedad en un ser vivo: si los animales sobrevivían a las duras condiciones del espacio, también podrían los humanos. O al menos esa era la hipótesis. De ahí surgen Laika, Able y Miss baker. 

¿Se trata de una historia de abuso a animales o de investigación científica? Actualmente asociaciones como la European Space Agency, la NASA e ISS, continúan mandando pocos animales, como ratones y otras especies domesticadas, para contemplar los efectos a largo plazo del espacio exterior en seres vivos. Según Pearlman, “No sé si volveremos a ver que manden gatos o perros al espacio exterior, al menos no próximamente. Hemos evolucionado de realizar pruebas sobre animales para mandar a los humanos al espacio y así comprender el impacto sobre el hombre. Hemos mandado a humanos durante un periodo mayor al de un año. Su rol en ese sentido ya pasó.” 

Félicette, una astronauta improvisada, ganó un lugar especial en los libros de historia; para ello es importante compartir su historia para despolvarla del olvido y volverla, de alguna manera, inmortal.



¿No estás de acuerdo? Demuéstralo con buenos argumentos

Hay 7 maneras de argumentar tus ideas, aprende a usarlas y luce tu retórica.

La retórica es un arma de doble filo. Sin duda es necesaria en toda posición que sostengamos hacia una cuestión dada: desde una afirmación política hasta las diferentes perspectivas que cada quien tenga sobre un problema tan polarizado como, por ejemplo, las corridas de toros. Pero es que saber argumentar, teniendio un debate sin polarizarlo, es algo crucial que debemos aprender a hacer, y que incluso nos puede ayudar a evolucionar sociedad.

Por eso, saber argumentar sin caer en trampas es importante. A no ser que se aspire a ser como los sofistas griegos, quienes según Aristóteles usaban argumentos que parecían válidos pero que no lo eran. Pero si no es el caso, y queremos poder argumentar sin causar disputas innecesarias, ¿qué debemos saber?

saber-argumentar-como-refutar-discusion-debate

Paul Graham, un programador de computadoras y doctor en Harvard, que es también una de las mente detrás de la incubadora digital Y Combinator –creadora de Dropbox, Airbnb, Reddit y muchos otros servicios–, tiene algunos hakcs para argumentar correctamente. No por nada ha sido apodado como el “filósofo hacker”.

Graham escribió en 2008 un ensayo llamado How to disagree, “Cómo estar desacuerdo”,
el cual es una excelente herramienta para saber argumentar.

La principal inquietud de Graham era la manera como internet ha posibilitado el debate a nivel mundial entre todo tipo de personas. El problema es que la tendencia, en todo tipo de redes sociales, es la de no estar de acuerdo con el otro. Esto no es malo per se; sólo lo es cuando no permite una discusión fluida ni libre de disputas, lo que conduce a su vez a una falta generalizada de consensos. Esto no es muy bueno, tomando en cuenta que una civilización libre depende en gran medida de los consensos.

Así que Graham invento una pirámide con 7 niveles de desacuerdo, hecha para saber argumentar:

Nivel de desacuerdo 0: Poner nombres

Esto es, cuando sólo decimos cosas hirientes o crueles, llamando a alguien de cierta manera. Por ejemplo, “eres un tonto”.

Nivel de desacuerdo 1: Ad hominem

Cuando nos limitamos a decir cosas presuntuosas o insultantes directamente hacia el otro. Es decir: atacamos a la persona y no a sus argumentos

Nivel de desacuerdo 2: Responder al tono

Hay poca distancia entre atacar a la persona directamente y comenzar a concentrarnos en el tono que utiliza, sea de enojo, burla o del tipo “no me importa”. El problema es que esto es muy subjetivo, y dirige la discusión hacia lugares inciertos y más viscerales.

Nivel de desacuerdo 3: Contradecir

Cuando se logra contradecir el argumento es cuando la discusión está sobrepasando lo subjetivo y pasa más a los argumentos. No obstante, sólo contradecir indica una terquedad: lo que se dice tiene que ser cierto, en contraste a lo que dice el otro.

Nivel de desacuerdo 4: Contraargumentar

Más allá de sólo contradecir, mostrar que se tiene un contraargumento demuestra que se está dispuesto a avanzar en la discusión, que ésta es mucho más seria y que no sólo se busca “ganarla”, sino convencer al otro. El problema viene cuando la discusión no puede avanzar más allá de dos apasionados argumentos, lo que termina diluyendo el punto inicial que dio inicio al debate.

Nivel de desacuerdo 5: Refutar

Según Graham, esta es la forma más convincente de estar en desacuerdo. No es sólo un contraargumento; consiste, más bien, en ser capaz de tomar al vuelo lo dicho por el otro y poder refutarlo. Pero no con la viscera, sino con datos duros y astucia –que no implique mentir.

Nivel de desacuerdo 6: Refutar el punto central

Esta es ya una cuestión de táctica, y no sólo de estrategia. La refutación debe ser capaz de indagar en el punto central al que está llegando el otro, y anteponer un argumento sólido que demuestre su invalidez. Esto no sólo servirá para un solo argumento, sino que podría desmontar toda la idea detrás que el otro sostiene.

Ahora sí, a debatir con sentido…

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Esto es lo que te puede permitir estar en desacuerdo sin tener que falsear ninguna información, ni tener que acudir a viles insultos. Lo bueno es que también te puede conducir a darte cuenta de que eres tú quien no está en lo correcto si es el caso, lo que es algo que rara vez sucede en cualquier debate, ¿verdad? Pero que sin duda es síntoma de civilidad y empatía.

¿Te imaginas qué pasaría si pudiéramos decir más seguido “está bien, tienes razón”? No sólo estaríamos ganando nosotros como individuos, siendo más abiertos a las ideas del otro y nutriéndonos de éstas. Sería también una forma como la sociedad entera podría avanzar.

Saber debatir sin polarizar, al tiempo que no regalamos nuestras ideas ni nos dejamos influenciar, es una forma de construir nuevos grados civilidad… de la cual últimamente estamos muy necesitados.

*Imágenes: Ana Tellez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Las erupciones de un volcán en México pudieron haber dado origen al maíz (y a toda una cosmovisión)

Un hallazgo para comprender cuan indescindible es la naturaleza de lo mexicano.

La historia del maíz es la metáfora perfecta para resumir la historia de las culturas mesoamericanas, y especialmente la de México. Porque el maíz constituyó el centro de las cosmovisiones y fue el elemento fundante de la civilización. No sólo en los mitos de la creación, en los cuales los primeros seres humanos fueron formados a partir de granos de maíz, sino en la realidad, ya que esta gentil planta fue el principal alimento de las comunidades.

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Pero hay otro factor común que confluye entre la civilización y el maíz. La historia de ambos es larga y no siempre coherente. Es tan difícil asegurar nada sobre el pasado de este milenario cultivo como sobre el pasado prehispánico mexicano. Aún así, algunas pistas parecen estar acercándonos a la génesis del maíz (y con ello al de la cosmovisión mexicana).

Al parecer el origen del maíz está ligado a la actividad del Nevado de Toluca durante el Holoceno.

Nuevas evidencias botánicas, arqueológicas y genéticas así lo indican.

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Las evidencias botánicas apuntan a que el teocintle (en náhuatl grano de Dios) es el ancestro directo de todas las variedades de maíz. Éstas comprenden más de 60: una constelación de diversos colores, formas y tamaños que son usados en todo tipo de rituales –desde los culinarios hasta los religiosos–, y que pueden ser cultivados bajo decenas de condiciones topográficas y climáticas.

Esta gran diversidad, junto con las diferencias morfológicas del maíz y el teocintle, habían hecho dudar a los expertos de que este último fuera el ancestro directo del maíz. Algunos creen que, más bien, existió un proceso de hibridación y que los teosintes son los parientes silvestres del maíz.

La cosmovisión mexicana: indescindible de lo natural

Pero según el investigador Jean Philippe Vielle-Calzada, el teocintle y el maíz son subespecies que se pueden cruzar entre sí, y las semillas resultantes son fértiles. Esto indica la posibilidad de que el teocintle no sea sólo un pariente, sino el ancestro directo del maíz.

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El teocintle estudiado por el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio) pertenece a la cuenca del Balsas. Fue comparado por los investigadores con el maíz más antiguo hallado hasta ahora en México, que se estima es de 5 mil años de antigüedad y que se hallaba ya en proceso de domesticación por las comunidades que habitaban la región que ahora se conoce como el Valle de Tehuacán, en Puebla.

Ambos, el teocintle y el maíz antiguo, compartían un gen particular, llamado tb1. Éste permitió la adaptación del maíz al ambiente del Nevado de Toluca, cargado de metales pasados. Es decir que el volcán habría afectado a la tierra y a las poblaciones originales de plantas con sus erupciones, favoreciendo a los organismos con el gen tb1, como el teocintle y el protomaíz que, en teoría, habría surgido de estas condiciones.

Aunque según Vielle-Calzada, es probable que la actividad volcánica hubiese más bien acelerado un proceso de domesticación del maíz, ya puesto en marcha a partir de una especie preexistente de esta planta. Como sea, ambas son hipótesis que están acercando a los investigadores a la génesis del maíz, que al parecer está en México.

Así que encontrar la génesis del maíz –insistiendo con la metáfora– sería encontrar una génesis de la cosmovisión mexicana.

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Esto no sólo transformaría los libros de biología, sino que anclaría a los mexicanos en un pasado común de algo que seguimos compartiendo: el maíz. Porque esta milenaria planta sigue formando un continuum hasta nuestros días, manteniéndose como un poderoso símbolo que, de alucinante manera, logra sintetizar lo mexicano a lo largo del tiempo –y pese a la diversidad que implica “lo mexicano”.

Y si esto, como indican las investigaciones de Vielle-Calzada y su equipo, está ligado al Nevado de Toluca, sería todavía más significativo. Y es que los volcanes son otro elemento de importancia simbólica dentro de la cosmovisión mexicana, pues estos masivos habitantes del territorio fueron actores de la historia mítica y deidades que controlaban la producción agrícola.

Todo esto no haría sino confirmar que lo mexicano tiene un vinculo que aún hoy es inescindible de la naturaleza, lo cual no está de más recordar –y reafirmar– no sólo para salvaguardar las raíces, sino para reinventar el futuro. En ese sentido nos recuerda también la importancia no solo medioambiental, sino cultural, de salvaguardar el maíz contra los transgénicos.

*Imágenes: 1) axayacatl; 2 y 4) CC; 3) biodiversidad.gob.mx