Un recuento de activistas ambientales asesinados en América Latina

Ejemplos sobran: el asesinato de Berta Cáceres y de otros activistas indígenas, la represión al pueblo mapuche o a tierras wixárikas, el abuso de poder en contra de regiones poblanas, chiapanecas y oaxaqueñas…

Amenazas, abuso físico y psicológico, destrucción del medio ambiente, muerte. Es el saldo que implica el activismo ambiental en América Latina, principalmente en los últimos 30 años en que la ambición ha buscado maneras de apoderarse de la biodiversidad del planeta. Ejemplos sobran: el asesinato de Berta Cáceres y de otros activistas indígenas, la represión al pueblo mapuche o a tierras wixárikas, el abuso de poder en contra de regiones poblanas, chiapanecas y oaxaqueñas…

Apenas este 20 de enero, la noticia del asesinato de Isidro Baldenegro, activista indígena de 51 años de edad quien fue galardonado en 2005 con el Premio Ambiental Goldman por su defensa de los bosques de la Sierra Tarahumara, resonó en numerosos noticieros. Él, junto con otros doce activistas, estaba en defensa del territorio ancestral tarahumara, al norte de México. Frente a esto, Isela González, directora de Alianza Sierra Madre, la red de defensa de territorios indígenas de la Sierra Tarahumara, declaró que “Isidro es el primer muerto del año; uno más de estos, sólo que [su muerte] es de alto impacto porque tenía visibilidad nacional e internacional”.

Antes de Baldenegro, existía ya una larga lista de activistas asesinados. Tan sólo en la región ancestral tarahumara han asesinado a doce en los últimos 30 años; de los cuales, cuatro de ellos, el último año. Es decir que en 2016 fueron asesinados los activistas Victor Carrillo, Elpidio Torres y Valentín Carrillo; mientras que Isidro Baldenegro fue el primero del 2017 en perder la vida. En palabras de Isela González: “Va un es del año y ya hay una víctima relacionada con la defensa del territorio.”

De acuerdo con las autoridades, Baldenegro llegó a la comunidad de Coloradas de la Virgen el jueves 12 de enero para ayudar al traslado de una tía a una valoración médica en la comunidad de Baborigame –a unas cinco horas de camino–. Durante el traslado, Baldenegro fue balaceado seis veces por Romero R.M, quien se relacionó con una familia armada del crimen organizado y ésta, a su vez, con un cacique que pretendió despojar del bosque a la comunidad. Además, uno de los hermanos de Romero R.M. fue señalado como uno de los asesinos del activista Victor Carrillo en 2016.

Si bien este es un ejemplo que llamó la atención de la Red Nacional de Organismos Civiles “Todos los Derechos para Todas y Todos” y de la Delegación de la Unión Europea –UE– y las embajadas de los Estados miembros en México, en especial para pedir a las autoridades a identificar y juzgar a los responsables ya que se trata de un asesinato de caso “grave y emblemático de la vulnerabilidad” hacia los defensores de la naturaleza y los derechos humanos, existe una larga víctimas cuyo caso no ha sido renombrado y, por tanto, no se les ha hecho justicia. 

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La quintaesencia de esta situación es la de Berta Cáceres, una de las activistas hondureñas que obtuvo el mayor impacto en el medio. Ella luchó en contra del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, en el río Gualcarque, en Honduras; sin embargo, hubo un obstáculo que no pudo superar: su asesinato el 2 de marzo del 2016. Antes de ello, Cáceres recibió el Premio Goldman, uno de los máximos reconocimientos por la defensa del medio ambiente, y ahí sentenció: “¡Despertemos humanidad, ya no hay tiempo!”

Otro ejemplo es la encarcelamiento del activista indígena mexicano de Ildefonso Zamora por su movimiento pacífico en contra de la tala ilegal. En palabras de la directora para las Américas de AI, Erika Guevara-Rosas, “A Ildefonso Zamora lo están castigando por denunciar los daños que se están causando al territorio y al entorno de su comunidad. Nunca debió haber sido encarcelado y debe ser puesto en libertad inmediata e incondicionalmente. Proteger el medio ambiente y defender los derechos humanos no son delitos“. Zamora fue, en otras palabras, inculpado con acusaciones sobre testimonios falsos: “el fiscal registró las declaraciones de testigos presenciales que describieron los hechos usando exactamente las mismas palabras que si las estuvieran leyendo de un guión, no se preservó la escena del crimen y no se manejaron debidamente las pruebas.”

Finalmente pero no menos importante, el caso de grupo de activistas mexicanos que fueron detenidos en Nicaragua en el 2016, es un ejemplo vívido de esta situación. Bajo el nombre de Caravana para el buen vivir, estos chicos se dedicaron a recorrer México y América del Sur a favor de la incidencia en educación ambiental. Se encargaban de brindar información fe de digna sobre el uso adecuado y ecosustentable de las tierras que trabajan así como de sus derechos frente a empresarios que intentan abusar de la ignorancia e inocencia de las comunidades. Desgraciadamente el conocimiento adecuado es un factor que resulta en un conflicto de intereses para los empresarios y, por tanto, algunos miembros del gobierno de cualquier país. Por esta razón es más fácil “eliminar” a la fuente de información, a “los revoltosos”, que respetar a la biodiversidad que habita en los terrenos indígenas. 

Y si bien algunos de los chicos fueron liberados, la realidad es que el activismo en América Latina no debería, en primer lugar, impactar en los derechos humanos y seguridad de los mismos personajes conscientes de la importancia del medio ambiente; y en segundo lugar, no se cuenta con las garantías institucionales para proteger a la biodiversidad, a los habitantes que viven de ella y a los defensores de los dos primeros. 



Conoce al escuadrón de élite que busca detener la destrucción del Amazonas

Pese al riesgo que implica el ambientalismo en América Latina, sus actores y activos sobreviven aún en el corazón de la Amazonía.

“Pero esto es una guerra y las guerras pueden abrirte los ojos para que veas lo que se debe hacer”.

No hay quizá nada más infeccioso y peligroso que el conocimiento. Principalmente en una población que se encuentra en constante riesgo del abuso, chantaje y discriminación por sus orígenes raciales, estilos de vida, creencias, religión, orientación sexual, etcétera. En el momento en que el saber alcanza a estas poblaciones y provocan la toma de consciencia sobre las injusticias que experimentan, las acciones de autodefensa y autocuidado surten efecto. 

Un ejemplo de esta lucha contra la ignorancia es el activismo ambiental, cuyos actores se dedican a generar consciencia a las poblaciones en riesgo –principalmente comunidades indígenas– para defender sus derechos y la biodiversidad del planeta en el que habitan. Sin embargo el ambientalismo se ha vuelto peligroso. Saqueos, secuestros, asesinatos, son sólo algunos de los saldos que enfrentan los activistas ambientales. 

Pese al riesgo que implica el ambientalismo en América Latina, sus actores y activos sobreviven aún en el corazón de la Amazonía. Un ejemplo de esta lucha es un escuadrón considerado como una de las unidades élite de lucha más temidas de América Latina, y que actualmente se encuentra en la vanguardia de la lucha de Brasil para detener la destrucción del Amazonas. El Grupo de Inspección Especializado –GEF, por sus siglas en portugués–. 

No se trata de un escuadrón de fuerzas armadas, sino de fuerzas cargadas de conocimiento: uno de sus miembros trabajó más de una década como activista para una organización sin fines de lucro; otro, estudió oceanografía del Ártico en Alemania; y su comandante, fue profesor de ciencias de preparatoria. Roberto Cabral, el comandante del escuadrón a quien le dispararon en el 2015 mientras perseguía a tiradores que destruían los árboles de la zona, explica para New York Times América Latina, “En el universo de actividades ilegales en la Amazonía hay deforestación, extracción de oro, caza de animales salvajes para su consumo, explotación forestal clandestina y contrabando de animales. Queríamos combatir estas actividades con la mente y el cuerpo en el terreno.”

El GEF suele patrullar en helicópteros, usando imágenes satelitales e inteligencia, para detectar deforestación y minería ilegal. Pero no es suficiente aún, se necesitan refuerzos y todo el apoyo que se pueda obtener: “La deforestación está aumentando nuevamente en la Amazonía brasileña; ascendió al 29 por ciento entre agosto de 2015 y julio de 2016. Casi 809.371 hectáreas de selva fueron destruidas durante ese periodo, según cálculos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales en Brasil.”

Mauricia Brichta, el oceanógrafo especializado en el estudio de las algas árticas en el Instituto Alfred Wegener para la Investigación Polar y Marina en Alemania, asegura que se debe “ver el Amazonas desde arriba para saber cuánto se ha devastado”. Años antes, Britcha era amo de casa en Yakarta y Nueva York, mientras su exesposa trabajaba como diplomática para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. 

 

 

 

 

Para los activistas ambientales, una de las principales razones que han causado el renacimiento de la deforestación en Brasil tiene que ver con esfuerzos para reducir el poder de Ibama: “se trata de un paralelo con los planes del gobierno de Trump de reformar la Agencia de Protección Ambiental. Desde 2013, el presupuesto de Ibama se ha reducido en cerca del 46 por ciento.” Por tanto las fuerzas para luchar contra la tala y minería ilegal deben aumentar, aunque sea teniendo un rifle en las manos. En palabras de uno de los miembros del GEF, exactivista ambiental: “Nunca soñé que tendría un rifle en mis manos para defender la Amazonía. Pero esto es una guerra y las guerras pueden abrirte los ojos para que veas lo que se debe hacer.”

*1) y 2) Lalo de Almeida de New York Times 



Noam Chomsky: “Los pueblos indígenas están salvando al planeta de un desastre ambiental” (VIDEO)

México, Bolivia y Ecuador, son ejemplos de esta “especie de ironía en la que, de todas las fuerzas líderes en todo el mundo, la que realmente está previniendo un desastre son las comunidades indígenas.”

Noam Chomsky, personaje predominante en la rama de la filosofía, lingüística, psicología y psiquiatría, ha realizado desde la década de los 50 numerosos análisis de eventos políticos que impactan en nuestra sociedad. Ahora su atención se enfocó en la crítica situación de los activistas ambientales –principalmente indígenas– en América Latina. ¿Acaso esta región del mundo se liberó por fin de la dominación imperial de EE.UU.?

Para retomar el tema, Chomsky utiliza como ejemplo la esperanzadora lucha de los activistas indígenas a favor del medio ambiente en los últimos 15 años. El filósofo menciona que pese a la alta tasa de criminalidad en contra de los activistas ambientales en América Latina –en especial si son de orígenes idnígenas–, hay un futuro esperanzador para los países que conforman esta región. Para él, las comunidades locales son la clave para prevenir desastres ambientales que países como EE.UU. y Canadá se encargan de propiciar. Y es que, pese a ser considerados “grupos ‘primitivos’, están haciendo un camino hacia el futuro. Y eso es un camino hacia delante para todo el mundo.” 

México, Bolivia y Ecuador, son ejemplos de esta “especie de ironía en la que, de todas las fuerzas líderes en todo el mundo, la que realmente está previniendo un desastre son las comunidades indígenas y locales forestales. Es decir, cada persona que no vive debajo de una roca, sabe que el planeta está enfrentando una catástrofe ambiental en potencia, y no en un futuro lejano. En todo el mundo, son estos grupos quienes están mitigando el cambio climático, mediante planes de manejo de sus recursos naturales, conocimientos ancestrales, y no menos importante a través de la defensa de su territorio: “son estas comunidades las que combaten a las empresas extranjeras que extraen y vacían sus suelos de los recursos naturales latinoamericanos: minerales, aceite de palma, agua, tierras. 

Chomsky responde a la pregunta dando a entender que América Latina se liberó de EE.UU. y Canadá porque estos dos últimos países ya no tienen derechos ni obligaciones de dominar a toda una región que se rige por sí sola y que ha empezado a tomar decisiones propias aislando a estos imperios capitalistas.

A continuación te compartimos esta entrevista para On Dangerous Ground, en donde Chomsky explica a profundidad su punto de vista: 

 

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