Indígenas mayas piden apoyo para reducir los efectos de la soya transgénica

Con el documental “¿Qué les pasó a las abejas?”, comunidad maya busca preservar patrimonio biocultural.

En los últimos años tanto ambientalistas como políticos han demostrado una sincera preocupación en relación con la extinción de las abejas. De hecho, y de acuerdo con la Universidad de Reading, las subespecies de este polinizador han ido disminuyendo gradualmente en todo el mundo. Por lo menos, y hasta ahora, cuatro especies de abejorros se han extinto en Europa, y otros más en Norteamérica y China. 

Entre las causas más comunes de la extinción de las abejas es el plaguicida imidacloprid, de Bayer, en las plantas como el maíz y las verduras de hoja, generando un potencial riesgo para las plantas que atraen a los polinizadores y a las colmenas. Según los datos de la Agencia de Protección Ambiental –EPA, por sus siglas en inglés–, se encontraron concentraciones de 25 tipos nocivos de imidacloprid por millones de cítricos y plantas de algodón, lo cual ha provocado la disminución drástica de la población de abejas al dañar su cerebro y, por tanto, sus capacidades motrices –principalmente a la hora de volar–. 

Frente a esto, comunidades mayas planean realizar un documental titulado ¿Qué les pasó a las abejas?, el cual promueve la proclamación de una ley que prohiba de manera definitiva la siembra de soya transgénica y el uso del pesticida. Para ellos es importante anunciar esta situación que ha impactado negativamente en la apicultura y el medio ambiente de la región. 

La directora y productora del proyecto, Adriana Otero, ha anunciado que el documental pretende “apoyar el movimiento maya que lucha a favor de los derechos territoriales y humanos, los cuales han sido violados en repetidas ocasiones por malos manejos de las autoridades federales y de empresas como Monsanto.” Con el objetivo de lograrlo, tanto los de la comunidad indígena como la productora, abrieron una cuenta en la plataforma Kickstarter para recaudar los fondos necesarios para la producción del documento. Hasta el momento han reunido 43 295 pesos de los 120 000 que tienen como meta. 

Ve aquí el trailer de ¿Qué les pasó a las abejas?

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Esta idea comenzó con una nota periodística que denunciaba la desaparición de las abejas en el estado de Campeche, en México. Otero comentó que se trataba de una noticia sobre un apicultor campechano, Gustavo Huchín, quien recaudaba firmas por medio de la plataforma Change.org para exigirle a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que detuvieran el permiso de la siembra de soya transgénica y así salvar la selva maya. Agregó: “Me sorprendió la visión y compromiso de Don Gustavo y siendo documentalista me pareció que sería una gran historia por contar”. Fue así que empezó a idear, junto con un equipo de cineastas independientes de Yucatán y Campeche, para realizar el documental; entre ellos se encuentran: Maricarmen Sordo –cinefotógrafa–, Alberto Palomo –sonidista y compositor musical–, Juan Cervera –productor en línea–, Robin Canul –director y fotógrafo– y Adriana Otero –director y productor general–.

Aunque en 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación falló a favor de las comunidades mayas para prohibir la siembra de soya transgénica, hay quienes continúan realizando esta práctica sin que las autoridades tomen acciones al respecto. Por ello, Otero decidió producir un documental como una estrategia de cambio y acción ciudadana: “Nuestro objetivo es dar a conocer a los mexicanos y al público extranjero lo que sucede en el sureste del país, en la Península de Yucatán.”

De alguna manera, financiar el documental es un paso indispensable para solidarizarse con las comunidades indígenas, tanto su lucha como el objetivo de preservar el patrimonio biocultural. Otero recuerda: 

Estamos hablando de un proceso legal histórico para el pueblo maya, por lo tanto el apoyar la producción de esta película es apoyar la temática, es aliarse a las comunidades en su lucha para poder compartir esta experiencia de organización y resistencia con otros pueblos indígenas que atraviesan por procesos similares, es unirse a la defensa de un medio ambiente sano y visibilizar la forma en la que las autoridades federales tratan este tipo de situaciones que tienen que ver con la preservación de patrimonio biocultural de los ciudadanos.

En caso que desees contribuir a esta causa, dale click aquí para conocer más sobre el documental  ¿Qué les pasó a las abejas? Y para realizar pequeños actos que cuiden a las abejas de su extinción, te compartimos tres plantas que puedes agregar en tu jardín

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Flores nativas

Las plantas más benéficas y fáciles de cuidar siempre son las nativas. Las plantas nativas se pueden encontrar en tu región, y por ello se adaptan naturalmente al clima. Las flores son lo mejor para las abejas.

Plantas tradicionales (hairlooms)

La hibridación de muchas flores ha creado capullos resistentes y bellos, pero no significa que sean lo mejor para el ambiente de tu jardín o para el ecosistema. Las plantas de una sola germinación son más fáciles para las abejas y tienden a proveer más néctar y polen que su híbrido, las versiones de dos o más flores. Busca flores nativas, orgánicas que pudieron haber tenido tus abuelos o bisabuelos en su huerto, Por ejemplo las petunias, amapolas, margaritas, claveles, alceas, geranios y rosas clásicas. Las abejas tienen excelente percepción de color, así que no dudes en mezclar azules con morados, rojos y amarillos. Además, la variedad de formas en el jardín ayudará a que las 4,000 distintas especies de abeja tengan acceso al néctar.

Hierbas

Con las hierbas no puedes fallar. No sólo las abejas las adoran, sino que son comestibles, ayudan a controlar poblaciones invasivas de insectos, huelen y se ven preciosas. Muchas hierbas se reproducen por sí mismas, especialmente si tienes abejas que las polinicen, así que asegúrate de plantarlas donde quieres que se queden. La menta, la lavanda, el romero, la albahaca y el tomillo son muy populares con las abejas.

Descubre aquí otras ideas para plantar en tu jardín y que te ayudarán a salvar a las abejas



El mezcal, el tequila y el cacao: alimentos mexicanos que podrían desaparecer junto con las abejas

La nutrición humana, y el regocijo de nuestro paladar, podrían verse por siempre afectados. ¿Lo permitiremos?

El desequilibrio ambiental y el radical cambio climático que, según la ONU, será irreversible para el año 2030 si no hacemos nada ahora, puede significar nuestra extinción en el largo plazo. Pero en el corto plazo, esto puede dejarnos sin nuestros alimentos favoritos. Y es que el 80% de las plantas silvestres y el 70% de los cultivos dependen de la polinización y –¡oh, sorpresa!– nuestras principales polinizadoras, las abejas, están muriendo.

En una investigación realizada por científicos de la UNAM se concluyó que alimentos clave en la tradición culinaria mexicana, como el mezcal, el tequila, el cacao, el café, el chile y el frijol están en riesgo de desaparecer. O por lo menos, de escasear severamente en poco tiempo.

Según dijo César Domínguez Pérez-Tejada, director general de Divulgación de la Ciencia, durante la ceremonia de apertura de la exposición Vínculos invisibles. Polinizadores y biodiversidad, en Universum, 236 especies de plantas que nutren a la especie humana dependen de la polinización –realizada por abejas, avispas, mariposas y murciélagos, entre otros– y otras tantas, que se utilizan tanto en la medicina tradicional como en la farmacéutica, también están en riesgo. 

El patrimonio culinario y nuestra medicina tradicional están en riesgo.

Esto nos pone a pensar en el riesgo en el que, en todo el mundo, la crisis ambiental está poniendo a la nutrición humana. Y también al peligro inminente de extinción en el que se encuentran decenas de tradiciones culinarias. Y ni hablar de todas las costumbres que rodean a la alimentación. Entre las bebidas que están en riesgo, el café, el tequila y el mezcal son tres que son indispensables para cientos de rituales. La extinción de las abejas será, así, la extinción de muchas de nuestras costumbres. Y, lamentablemente, en México las abejas se están extinguiendo a un ritmo vertiginoso: según investigadores de la UNAM, hemos perdido 1,600 millones de abejas en sólo 4 años.

 

Casos paradigmáticos

¿Tendremos que resignarnos a polinizar a mano? Parece que así será la distópica agricultura del futuro. No obstante, esto no sería nuevo, pues lamentablemente ya ha pasado.

En el suroeste de China, los cultivos de manzana y arroz vivieron una peculiar crisis. Ésta fue consecuencia de una sobredosis de plaguicida sobre los cultivos, lo que no sólo extinguió a las plagas, sino a las abejas. Esto orilló a los campesinos a polinizar ellos mismos cada planta de manera manual, una por una. Esto demuestra que la extinción de abejas, avispas y otros polinizadores podría trastocar la agricultura desde su técnica misma, afectando la productividad y provocando que cada vez haya menos alimentos disponibles. Eso, por supuesto, en caso de que distópicamente se aplicaran a nivel mundial las mismas técnicas improvisadas que se aplicaron en China debido a la negligencia de la industria alimenticia.

Sea como sea, el panorama es desolador, y seguramente implicará que la alimentación como la conocemos cambie radicalmente si no hacemos nada. ¿Quién diría que la crisis ambiental afectaría incluso a nuestro paladar? 



La controvertida campaña de Pornhub en pro de las abejas

Es necesario detenerse un momento a pensar en los costos ocultos detrás de campañas como la de Pornhub a favor de las abejas.

Más allá de una metáfora para hablarle a los niños sobre sexo, las abejas y las flores protagonizan una danza indispensable para la supervivencia de la vida en el planeta. Un estudio inglés estima que una de cada tres porciones de comida se debe a la polinización, la cual representa solamente en Estados Unidos un valor de entre 11 mil y 15 mil millones de dólares

Sin embargo, a pesar de su importancia para los cultivos y los ecosistemas, cuatro especies de abejorros se han extinguido en Europa, muy probablemente a causa de los pesticidas industriales utilizados en el campo.

¿Pero qué tiene que ver la indispensable polinización de las flores y las abejas con la pornografía en línea?

No es necesario contarte de qué va el sitio Pornhub.com (que cuenta con 110 millones de visitas diarias, según su vicepresidente). Pues bien, a través de su fundación Pornhub Cares, el sitio de material explícito para adultos se ha aliado con organizaciones como PETA y hace campañas ambientalistas para salvar a los pandas, las ballenas y en esta ocasión a las abejas a través de “Beesexual”.

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Beesexual by Pornhub es un micrositio donde las estrellas del cine para adultos prestan sus voces para doblar pequeños clips de abejas entrando en flores, así de simple. Con títulos sugestivos del estilo “Cómo hacer que una flor se venga en 3 segundos” o “Madura natural en trío con abejas obreras”, los videos parodian los clichés del porno y muestran imágenes de polinización aptas para ver en el trabajo (SFW).

El gancho está en que por cada video de Beesexual que los visitantes vean, Pornhub Cares hace una donación a las fundaciones Operation Honey Bee y el Center for Honeybee Research

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¿Responsabilidad social o ambientalismo oportunista?

La industria de la pornografía es criticable por muchas razones. Fomenta roles y estereotipos raciales y de género que son reproducidos en la vida cotidiana con resultados devastadores.

La deficiente educación sexual de las y los adolescentes se ve compensada por ideales de desempeño sexual poco realistas; a pesar de que sus defensores argumenten que el porno “es solo fantasía”, un estudio de 2010 (“Agresión y comportamiento sexual en los videos pornográficos más vendidos”) encontró que, de 304 escenas analizadas, el 90% contienen al menos una acción violenta, física, verbal o combinada, contra las mujeres.

Las empresas y corporativos han tratado de “blanquear” sus prácticas abusivas abanderando causas sociales: pensemos en los teletones, en las recaudaciones de fondos, en las donaciones millonarias que representan apenas un porcentaje mínimo de sus ganancias para causas sociales, con lo cual consiguen mejorar un poco su estima en el ojo público, a la vez que siguen lucrando mediante vías poco éticas.

El “reverdecimiento” de este mercado de la filantropía es sólo un episodio reciente en esa mezcla de capitalismo y responsabilidad social, que busca fomentar el consumo “verde” como tendencia, más que hacer conciencia de que nuestras mismas prácticas consumistas son las que están deteriorando el medioambiente. Y eso incluye a las queridas abejas.

¿Crees que las empresas se salen con la suya a través de estas campañas? ¿O bien, que el mercado mágicamente se regula a sí mismo? Nos encantaría conocer tu opinión al respecto en los comentarios.

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