El cruel espectáculo marino que todos aplauden

El tener a estas asombrosas criaturas en cautiverio como parte de un show, no tiene ningún fin educativo o de conservación.

Las ballenas y delfines son criaturas muy inteligentes, los cuales quieren y necesitan vivir en grupos sociales; nadando hasta 100 millas por día, cazando y jugando. Al estar exhibidas en parques de diversiones o acuarios y tener poco espacio de movilidad, están limitados a comportarse y hacer las cosas comunes que hacían en su hábitat natural. Además, son entrenados para realizar trucos y así ser alimentados; cuando no los hacen se castigan en tanques más pequeños que sus piscinas tradicionales para los shows.

El tener a estas asombrosas criaturas en cautiverio como parte de un show, no tiene ningún fin educativo o de conservación; el estrés emocional y físico que sufren pueden debilitar su sistema inmunológico y hacerlos propensos a enfermarse más seguido. A pesar que al tenerlos cautivos se encuentran libres de peligro con la contaminación y pesca, su tasa de mortalidad ha demostrado que mueren más estando en cautiverio que por otras circunstancias.

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Hay muchas oportunidades fantásticas para ver ballenas y delfines en su hábitat natural, desde paseos en lancha o en muelles especiales para poder apreciarlos desde tierra. Aunque actualmente hay 56 orcas en parques alrededor del mundo, ya muchos parques se están acostumbrando a esta nueva mentalidad y están optando por eliminar los espectáculos y regresarlos a su hábitat natural.

¿Qué puedes hacer por ellos? No asistas a lugares donde ofrezcan shows con estos animales, ya que el dinero que juntan de los visitantes y turistas sirve para mantener este tipo de negocios y tengan un presupuesto mayor para obtener nuevos ejemplares.

Tal vez el hecho de que sólo tú lo hagas puede parecer que no tendrá mucho impacto, pero si poco a poco muchas personas se juntan a esta causa, el peso va a ser mayor y estos lugares tendrán que optar por dejar de hacer esto.

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Autor: Earthgonomic


Delfines y ballenas captadas durante años por el fotógrafo Christopher Swann (FOTOS)

Es probablemente una de las personas en la Tierra que más conoce y entiende a estas especies.

El fotógrafo británico Christopher Swann lleva al menos 40 años disfrutando de la navegación marina, desde sus 17. Luego mezcló su gusto por la fotografía con la navegación y por 1/4 de siglo ha fotografiado ballenas y delfines por los confines más recónditos de los 7 mares.

Recientemente Swann dio una entrevista para el sitio mymodernmet y compartió una increíble selección de sus imágenes; una labor compleja luego de recorrer los cientos de fotos de ballenas en el mar con las que cuenta su acervo.

Sus fotografías podrían calificarse de una elegancia total. La simpleza de los elementos; la sofisticación de las formas de los delfines y ballenas, y su gracia natural, hacen que podamos casi palpar el  lúdico y sofisticado mundo de los cetáceos y los delfines.



La Corte Internacional ordena a Japón detener su matanza anual de ballenas

La conservación de la ballena se anota una victoria importante contra la matanza y captura de los cetáceos por parte de Japón, país que hasta ahora estaba autorizado para matar anualmente 900 de estos mamíferos marinos.

En una decisión histórica que ha sido celebrada por miles de ambientalistas y millones de personas, la Corte Internacional de Justicia ordenó a Japón una suspensión a la matanza de ballenas. A pesar de que en 1986 se había decretado una prohibición contra esta práctica, Japón había logrado cobijarse alegando que utilizaba las ballenas como objeto de investigación científica, lo cual, a pesar de lo dudoso de su argumento, le permitía cazar un cierto número de cetáceos cada año. Desde 2010 el gobierno australiano había denunciado que buena parte de las ballenas terminaba en el mercado y no en el laboratorio, pero no fue hasta ahora cuando se activó la suspensión.

Peter Tomka, quien preside la corte en la Haya, determinó que Japón no acreditó las pruebas necesarias para validar su matanza de ballenas en aguas de la Antártida –bajo el programa llamado Jarpa II–, y por lo tanto está obligado a suspender inmediatamente dicha actividad.

La evidencia no establece que el diseño y la implementación de este programa sean razonables en relación a lograr sus supuestos objetivos (científicos). La corte concluye que los permisos especiales concedidos a Japón para la matanza, captura y procesamiento de ballenas bajo el programa Jarpa II no se están aplicando con fines científicos.

Hasta ahora Japón estaba autorizado para matar 850 ballenas de minke común (Balaenoptera acutorostrata), también conocida como ballena enana, y 50 ballenas de aleta (Balaenoptera physalus), a pesar de que esta última especie se encuentra en peligro de extinción.