Estas son las abejas del océano (VIDEO)

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México desde 2009 hasta 2012, los crustáceos Thalassia testudinum se encargan de recorrer las camas de hierbas marinas.

Por primera vez en la historia de la ciencia, los investigadores han conseguido evidencia que fundamente la existencia de polinizadores acuáticos. Hasta ahora, los biólogos asumían que las plantas marinas usaban el agua para expandir sus genes a lo largo del océano; sin embargo, recientemente se descubrió que son unos polinizadores marinos los que se encargan de ese trabajo. 

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México desde 2009 hasta 2012, los crustáceos Thalassia testudinum se encargan de recorrer las camas de hierbas marinas. De hecho, tras grabarlos, los biólogos descubrieron que estos seres invertebrados visitan más flores machos con polen que aquellas que no poseen. Como si fuesen abejas en tierra. 

Para la investigadora Brigitta van Tussenbroek, los animales “vagabundean”por el mar para transportar polen. El fenómeno se le nombró polinización zoobentofilus, proceso en el cual los pequeños crustáceos llevan el polen de flor en flor, ayudando a fertilizarlas. Este descubrimiento ha ayudado, además, a comprender la complejidad del sistema y sus interacciones entre sí. 

 



El origen de la vida es poesía pura y demuestra que todo está conectado

Un experimento demostró cómo la vida se originó en el fondo del mar (a partir de moléculas provenientes del espacio).

Tenemos cuentas pendientes con nuestro más remoto pasado. La idea de encontrar nuestros orígenes nos sigue fascinando, quizá porque simbólicamente sería como un regreso a lo natural. Y vaya que nos hace falta reconectarnos con todo eso que fuimos hace mucho, mucho tiempo. Porque además, en nuestros orígenes está la prueba de que todo está conectado.

Pero, ¿cómo empezó todo?
No sólo la vida humana, sino la vida en la tierra.

Al parecer, la respuesta está en el fondo del mar. Un estudio publicado en la revista Proceedings imitó las condiciones del océano para observar cómo las moléculas inertes cobraban vida.

origen-vida-oceano-donde-origino-2

 

El agua caliente que generaban estos respiraderos hidrotermales en el océano antiguo crearon condiciones químicas que permitieron la formación de aminoácidos. Estos fueron los componentes básicos de las proteínas, encargadas de las primeras funciones metabólicas. Tales condiciones, así como la composición del océano, es lo que los investigadores de la University of Southern Denmark imitaron.

Su maqueta era una mezcla de agua alcalinizada, calentada a 70 grados y que constaba de minerales y moléculas como el piruvato y el amoníaco, que fueron precursores de los aminoácidos y abundaban en la Tierra primitiva. También agregaron “óxido verde”, el término común para el hidróxido de hierro.

El equipo pudo observar la formación de un par de aminoácidos tan pronto como se introdujeron pequeñas cantidades de oxígeno en el agua, un elemento escaso en aquel entonces.

Así, podemos saber de qué tipo de entornos específicos surgió la vida.

Si el océano tuvo tanto que ver con la formación de primigenias moléculas orgánicas, estaríamos ante un fenómeno por demás poético y casi mitológico. Una correlación de sucesos que demostraría cómo todo ha estado conectado desde el origen.

Y es que tanto el cielo –la atmósfera– como lo más profundo de la Tierra –el océano– hubieron de trabajar en conjunto para que surgiera la vida. Incluso el universo conspiró para crear vida en nuestro planeta, ya que más de la mitad de los átomos que conforman nuestro cuerpo podrían provenir de galaxias más allá de la Vía láctea. En eso acuerdan la mayoría de los astrónomos. Así también, es probable que el origen del agua sea cósmico. De hecho, este líquido vital es más antiguo que el sol y la luna, y podría tener más de 4 mil millones de años en caso de que esta teoría esté en lo correcto.

Es así que la vida no puede pensarse sino como un auténtico milagro natural, cuyos orígenes nos hacen pensar que si todo nació conectado, el futuro depende de que todo siga en sintonía.

 

 

*Imágenes: 1) un modelo de protocélula, NSF (edición Ecoosfera); 2) Richard Bizley/SPL