7 maneras de incrementar la Consciencia hacia la Trascendencia

Hay ocasiones en que con el objetivo de cerrar ciclos, se requiere un trabajo hacia dentro, dirigiéndonos hacia nuestros demonios emocionales y mentales.

Estamos a unos días de terminar el año: es un tiempo ideal para traer a consciencia aquellas acciones que nos lastiman con el fin de cerrar ciclos e iniciar otros. Para lograrlo es importante incrementar la consciencia del aquí y ahora, liberándonos de todo aquello que pueda dolernos, enojarnos, frustrarnos, darnos miedo… 

Hay ocasiones en que con el objetivo de cerrar ciclos, se requiere un trabajo hacia dentro, dirigiéndonos hacia nuestros demonios emocionales y mentales. Sin embargo, ¿por dónde empezar? A continuación te compartimos 7 maneras de aumentar la autoconsciencia hacia la Trascendencia

– Meditación

Lo que nos enseña la meditación y la vida es aprender a desapegarnos de las cosas materiales, aprendiendo a estar conscientes en cada una de las experiencias del aquí y en el ahora. Irónicamente necesitas ir hacia tu exterior para regresar a tu interior, con el fin de descubrir un aspecto mucho más profundo de ti mismo; es decir que a través de la consciencia de nuestro ser en el cosmos, del finito en el infinito, probablemente logremos librarnos de cuestiones existencias y emocionales que nos estén afectando. 

– Sal de tu zona de confort

 Esto puede ayudarte a conseguir numerosas aventuras, experiencias y aprendizajes. Dado que la vida es activa, suele tener muchos cambios inesperados y depende cada uno aprender a adaptarse lo mejor y más maduramente posible. Por lo que para descubrir lo ordinario es indispensable descubrir lo extraordinario dentro de la cotidianidad. Siempre ve por un reto, no por lo que es sencillo. Disfruta alcanzar los objetivos y aprender más de ti. 

– Autocuestiónate

Ser honesto consigo mismo es parte de la trascendencia; empieza con las cuestiones sobre lo que te gusta y lo que no, cómo sueles reaccionar frente a ciertas circunstancias, hasta dónde están tus capacidades de hacer y a partir de cuándo comienzan las responsabilidades del otro. Eventualmente lograrás encontrar la respuesta sobre quién eres. Recuerda que no hay un fin, un estado de “felices para siempre”, por lo que es cuestión de seguir construyendo nuevas partes de ti. 

– Viaja

De alguna manera los viajes alrededor del mundo siempre implican un viaje al interior de nuestro mundo: hay nuevos retos, momentos en que nos obligan a sacarnos de nuestra zona de confort y reflejarnos nuestras verdaderas capacidades, miedos y expectativas. Se trata de un tiempo valioso para encontrarnos con nosotros mismos, alejándonos de las distracciones como los problemas con otras personas, el trabajo y otros deberes. 

– Escribe y lee

Son dos maneras muy nutritivas de meditar;ya que no sólo se desarrollan recursos de conocimiento y paciencia, también nos obligan a tomar consciencia en el aquí y ahora de nuestra mente y cuerpo. Se trata de una manera única de sentirnos uno, conscientes, con lo que estamos haciendo. Además, de esta manera, nos liberamos de creencias irracionales asociadas con la cultura y el “deber ser”. 

– Fortalece la creatividad y la imaginación

Gerald M. Edelman, premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1972, dijo una vez: “Cada acto de percepción es en algún grado un acto de creación, y cada acto de memoria es en algún grado un acto de imaginación.” Por lo que la imaginación y la creatividad son dos eventos inseparables que requerimos fortalecer para alcanzar la Trascendencia. Para fomentar ambas habilidades cognitivas es necesario recurrir al desequilibrio, a la experiencia y a la resiliencia. 

– Pasa tiempo a solas

Aumentar la consciencia trascendental implica liberarse de las ataduras del apego, aquellos que nos hace aferrarnos a bienes materiales, a vínculos y a la zona de confort. Sucede que cuando estamos a solas con nuestros pensamientos, más allá de las necesidades del humano moderno y los miedos psicológicos, permiten que surja nuestro propio Self y, con él, la sabiduría de la Naturaleza y el Todo. A veces pasar tiempo a solas permite que revivan esas voces que callamos cuando estamos rodeadas de personas a quienes no queremos lastimar. 



¿Hay más microbios en la Tierra, o estrellas en la galaxia?

¿Pensar en grande o en pequeño? ¿Qué será más infinito?

Vivimos en grupos conectados entre sí; dependemos unos de otros para la supervivencia, e incluso mantenemos la comunicación con el otro como una de las cualidades más características de nuestra especie. Estos lazos también obedecen a un orden en la naturaleza. Su ritmo y sintonía se construye dentro una hipérbole narrada por el cosmos, y cuando no encuentra un ritmo, las consecuencias son desdichadas.  

Este pensamiento cosmológico nos remite a la idílica correspondencia del macrocosmos y el microcosmos, algo así como el espejo del universo, que no se limita a replicar su reflejo en diferentes tamaños. La vida de una persona Así, uno puede encontrar que, hay tantas estrellas en nuestro universo como granos de arena en el océano de nuestro planeta.

Una afirmación de tan precisas magnitudes no podría ser menos que poesía, y si usted quiere, una lección de vida. 

Hasta hace no mucho, la mente humana creía haber registrado todas las especies del planeta, calculando unas 10 millones. Pero esto es falso, puesto que dicha cantidad sólo contabiliza al mayor numero de especies “visibles” en nuestro mundo. Incluso los biólogos de toda la orbe tienen la certeza de que siempre podrán descubrir una especie nueva, pues la cantidad de seres animados es infinita. 

Para asegurar con más firmeza lo anterior, hoy nos aventuramos al azaroso, oculto y sofisticadísimo microcosmos natural, el de los microorganismos. Ya de por sí, la palabra augura un gran complejo.

Bacterias, protozoos, hongos y algas dominan el mundo. Se trata de la forma de vida más abundante en la Tierra, algunas sugerencias científicas se arriesgan a sumar a la lista de especies algunos de estos seres, contabilizando al menos 1 billón de especies en total. Pero, desde hace más de dos décadas, los microbiólogos han empezado a contabilizar a estos seres por medio de ADN extraído del océano, de las plantas, o la tierra. El supuesto más acertado hoy en día para la ciencia es que, existe aproximadamente 1 nonillón de micro especies distintas, una cantidad incalculable para el tiempo de vida humano, de no ser porque le hemos puesto un nombre. 

Dicho también de otra forma, existen más microbios en la tierra que estrellas en la Vía Láctea.

Pues tan sólo se han calculado entre 200,000 millones y 400,000 millones de estrellas.

El ejemplo de algunos estudiosos, para entender lo anterior, es que tan sólo el phylum (o categoría) bacteriano al que pertenece el ser humano, el Chordata, abarca unas 65,000 especies de animales más, que poseen una varilla esquelética, y que incluye mamíferos, peces, anfibios, reptiles, pájaros y tunicados. Esto quiere decir que tan sólo una de los 8 clasificaciones taxonómicas puede abarcar un sin número de especies distintas entre sí.    

No podemos dimensionar el número de especies microbianas que existen, y tampoco tenemos el tiempo suficiente para observar la cantidad de vida que puede brotar de cada una de ellas. De lo que sí estamos seguros, es que la vida de nuestro planeta aflora tantas posibilidades como Big Bangs en el Universo, y esa relación, como demuestra la correspondencia macro y micro cosmos, se puede trasladar a todas las dimensiones de la vida. 

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora y música. Coordinadora editorial en Ecoosfera. Le interesa utilizar la información para construir conciencias.


Mantente aquí y ahora: 7 formas de meditar en movimiento

Si no tienes tiempo para meditar sentado, prueba una de estas meditaciones activas. En cada caso, el movimiento de tu cuerpo es el objeto de la meditación. ¿Cuál vas a intentar?

Meditar es estar atento. Si estás lavando los platos y tu atención está plenamente en esa tarea, estás meditando. Si eres capaz de sentir el agua correr por tus manos y notar la textura de los utensilios y el color de los platos sin que ningún pensamiento te lleve consigo, estás meditando.

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Ilustración: Kilian Eng

Meditar es estar presente en lo que se está haciendo. Es estar en el aquí y el ahora. Y sí: normalmente es más fácil tener una atención tranquila en una posición sentada en un entorno calmado, pero no es la única forma. De hecho, muchas personas podrían pensar que son aptas para meditar por el hecho de estar estáticos, pero esto es falso: al igual que respirar, todos podemos meditar.

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Lo más maravilloso de la meditación, además de su efectividad para mejorar la salud mental y física, es que es infinitamente flexible. Si bien las meditaciones en una postura sentada son la forma más común de practicar, existen varios estilos de meditación, entre ellos la meditación basada ​​en el movimiento.

En cada caso de la lista, el movimiento de tu cuerpo es el objeto de la meditación.

¿Cuál vas a intentar?

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Comer

En lugar de apresurarte en cada bocado, saboréalo. Nota el olor de la comida, cómo se ve y la complejidad de su sabor. Trae tu conciencia a lo que sientes al masticar y tragar. Date permiso para estar completamente presente en comidas o conversaciones.

 

Caminar

Cuando una persona camina en frente de ti, te enfocas en un letrero o tienes que detenerte en un cruce de peatones o abrirte paso a través de una fuente, concéntrate en lo que está sucediendo, obsérvalo y sigue caminando y respirando. Si quieres concentrarte en algo observa cómo tus piernas, rodillas y pies trabajan juntos para mantenerte conectado sin tener que pensar realmente en ello.

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Dibujar

Cuando las personas descubren que pueden crear algo inesperado y hermoso se sienten bien, especialmente para quienes creen que no pueden dibujar. Cuando dibujamos con mente de principiantes podemos permitir que el proceso de dibujo sea nuestro amigo, nuestro compañero de juegos.

No se tiene la expectativa de ser competentes, de ser un Miguel Ángel o un Leonardo da Vinci; no somos más que principiantes; sólo estamos dibujando. La mente de principiantes nos permite centrarnos en el proceso de dibujar y dejar de preocuparnos por el resultado final.

 

Colorear

Colorear mandalas, trazar garabatos, retomar ese sencillo acto como adultos abre un excelente camino para la meditación. Te permitirá acceder a un estado de enfoque relajado, despertar tu imaginación y expresarla de forma creativa con confianza.

 

Cantar (por supuesto)

Mientras tengas atención plena sobre lo que estás cantando, estarás meditando. Puedes utilizar mantras ya creados o inventar nuevos con frases que te hagan sentir bien y refuercen tu estado de ánimo. La música puede producir reacciones muy placenteras.

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Labores cotidianas simples

Pasar la aspiradora, lavar los platos, doblar la ropa o cualquier otra tarea relativamente repetitiva puede proporcionar un tiempo para respirar más conscientemente y aclarar la mente mientras se hacen las cosas. Usa las mismas técnicas básicas que cuando estás sentado al meditar: siempre que los pensamientos exteriores se inmiscuyan, empújalos suavemente, centrándote en la respiración y el movimiento silencioso de tus manos.

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En el tránsito o en el transporte público

Cuando te encuentras en el tránsito no tienes otra opción más que permanecer sentado, ya sea en el transporte público o en tu auto, así que por qué no aprovechar estos momentos para meditar. No tienes que hacer alguna postura extraña para lograrlo, lo único que necesitas es estar consciente, estar presente.