Solicitan ayuda para salvar el Bosque de Chapultepec

La Secretaría de Medio Ambiente capitalina –Sedema– publicó una convocatoria para convertir un predio abandonado de la tercera sección del Bosque de Chapultepec en un parque recreativo-cultural.

Imagen principal: www.chapultepec.tv

Con 686 hectáreas, la tercera sección del Bosque de Chapultepec en la CDMX, alberga la residencia presidencial, el Campo Marte, el Castillo de Chapultepec, la Estela de Luz, el zoológico, la Casa del Lago, el Auditorio Nacional, siete museos, seis teatros y oficinas gubernamentales. Se trata, en otras palabras, de una zona importante de preservación ecológica para sus especies florales y animales, así como una fuente significativa de servicios ambientales para la ciudad. De hecho, la tercera sección de Chapultepec fue decretada en 1992 Área Natural Protegida. 

Desgraciadamente, la Secretaría de Medio Ambiente capitalina –Sedema– publicó una convocatoria para convertir un predio abandonado de la tercera sección del Bosque de Chapultepec en un parque recreativo-cultural. Esto se realizó en un aviso en la Gaceta Oficial, detallando que el predio, ubicado en José María Velasco #130, en la colonia Lomas Altas, podría ser usado como “zonificación de equipamiento recreativo y cultural”, después de presentar una propuesta de rehabilitación y reestructuración del lugar

 

El proyecto debe contemplar en las zonas ya afectadas construcciones sustentables para las obras nuevas a realizarse; de tal suerte que se considere un proyecto integral, sustentable y resiliente que armonice con los escenarios naturales, paisajísticos y urbanos que representa el Bosque de Chapultepec. 

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Imagen: Kimera

La convocatoria, publicada el 28 de octubre del 2016, no especifica el número de metros que ocupará el espacio recreativo cultural ni la extensión de la obra ni las especificaciones técnicas ni las facultades sobre la propiedad que se le otorgará al ganador. Para Iván Restrepo, periodista para el periódico mexicano La Jornada, “tampoco se dan mayores detalles sobre las características del proyecto inmobiliario, pero sí se advierte, en un tono de simulación conservacionista, que debe ser sustentable.”

Pese a todo, la convocatoria siguió en pie gracias al avalo del jefe de gobierno de la ciudad, Miguel Ángel Mancera, quien no realizó consultó con la ciudadanía si se estaba de acuerdo con el proyecto. Se declaró que los interesados tenían cinco días hábiles para registrarse y sólo 30 más para presentar propuestas con cada uno de los requisitos. Sin embargo, según la investigación de Restrepo, “es imposible presentar en el tiempo establecido un espacio recreativo-cultural que cumpla con las mínimas normas de sustentabilidad ambiental, lo que lleva a pensar que la citada convocatoria es un traje a la medida para favorecer los intereses de alguien previamente elegido.

Además, continúa Restrepo: “Si las intenciones fueran para bien de la Tercera Sección, ni de lejos se estaría pensando en impulsar un desarrollo inmobilario cuando lo que urge es fortalecer el bosque, no restarle arbolado.” Este argumento lo justifica con el “inexplicable silencio del Fideicomiso Pro Bosque, del Consejo Rector Ciudadano y de los diputados de la Asamblea de la ciudad. Pero igualmente de la señora Xóchitl Gálvez, delegada en Miguel Hidalgo, quien tanto pugna por la transparencia en el manejo de los bienes de la nación.”

Por su lado, el diputado del grupo parlamentario de Morena, José Alfonso Suárez del Real y Aguilera, invita a solicitar que en este proyecto “se instruyan a la Secretaría del Medio Ambiente y al Oficial Mayor para que rindan un informe pormenorizado que sustente la convocatoria del presente año.”; así como integrar a las secretarías de Cultura, Ciencia y Tecnología y a la de Educación, ya que son dependencias facultadas a emitir un juicio de contenido cultural, científico y educativo.  



Amarnos a nosotros mismos en tiempos ensimismados

¿Será posible reinventar al amor propio y llevarlo más allá del culto al individuo?

Amar es desgarrarnos para cosernos; rompernos para pegarnos. Amar es alejarnos para volver, dañarnos para curar. Amar es el más extravagante de los hábitos: un acto efímero en su eternidad. Un péndulo de Foucault oscilando infinitamente.

De entre estas ambivalencias e incertidumbres que constituyen la esencia de esta pasión humana, se alza un aparente antagonismo entre el amor al otro, por un lado, y el de aquel que guardamos para nosotros mismos, por otro.

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Ilustración: Henn Kim

Ambos pasan en nuestros tiempos por una crisis que los hace parecer irrealizables y, en ocasiones, también irreconciliables: no hay tiempo de amar a otros porque estamos muy ocupados procurándonos a nosotros mismos. O no nos amamos porque estamos muy ocupados salvando el mundo.

No obstante, amarnos a nosotros parece ser, verdaderamente, el principio desde el cual se desdobla el resto de nuestros actos. Por eso Ron Padgett, nuestro Paterson de carne y hueso, escribe:

Take care of things close to home first. Straighten up your room before you save the world. Then save the world.

(Encárgate de las cosas cercanas a casa primero. Arregla tu cuarto antes de salvar el mundo
Luego salva el mundo)

Parece urgente amarnos si queremos ser capaces de amar a otros en algún momento. Porque si no nos amamos, ¿cómo amar a otros? Tal parece la aritmética de las relaciones humanas: su lógica intrínseca.

Pero el amor no es reductible a operaciones matemáticas. Recuperar el amor propio en estos tiempos es más difícil, quizá, que nunca en la historia. Somos presa fácil de los vacuos discursos sobre el amor, cuya retórica cínica invita a amarnos desde el narcisismo y la mezquindad. Existen también los sustitutos inverosímiles: en lugar de amar, nos sumimos en nuestra psique depresiva y cultivamos un odio que poco a poco nos carcome.

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Ante esas condiciones decadentes, es urgente plantear hipótesis radicales. ¿Qué tal si la única forma de recuperar el amor propio fuera admitiendo que no hay una hoja de ruta que nos marque cómo hacerlo? Suena desolador: si algo buscamos son respuestas tangibles, concretas y que nos den soluciones inmediatas.

Pero amar es precisamente lo contrario a todo ello. Amar –afortunadamente– no es una ciencia, y por ello no existen métodos para aprender a amarnos ni para amar a otros. Por eso, aún en nuestros tiempos ensimismados, el amor sigue siendo un resquicio de libertad para quien se atreve a mirar desde ahí.

Aunque quizá una de las pocas cosas que se pueda afirmar sobre esa cosa contradictoria que es el amor (cuya semántica, por cierto, es el mayor reto de los lingüistas) es que, tanto aquel amor que nos profesamos a nosotros mismos, como el que profesamos a los demás, son indisociables. Ambos tienen una autonomía relativa, tanto como nosotros la tenemos de los demás. Pero su aparente antagonismo o dualidad es producto de nuestra época, y no es sino una ilusión, como muchas de las que sustentan nuestras creencias.

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El amor es una totalidad que sólo puede sobrevivir como tal, retroalimentandose cada una de sus partes de lo uno y lo otro. Hay necesidad mutua, incluso cósmica, entre los tipos de amor, tal y como la hay en el individuo para con los otros, a quienes necesita para poder ser y desdoblarse en sus infinitas posibilidades.

Si algo resume esta idea en una cotidianidad sólo aparentemente sencilla, pero en realidad sumamente compleja, es esta otra metáfora de Padgett en su poema Love:

That is what you gave me

I become the cigarette and you the match

Or I the match and you the cigarette

Blazing with kisses that smoulder towards heaven

(Eso fue lo que me diste: yo me convertí
en cigarrillo y tú en fósforo
o yo en fósforo y tú en cigarrillo
brillando con besos ardiendo hacia el cielo)

El amor propio sólo puede cultivarse cuando aprendemos a ser ya sea el cigarrillo o el fósforo. Es una relación dinámica que ocurre todo el tiempo, todos los días. No hay principios ni finales. No hay identidades definidas permanentemente. Sólo fósforos, cigarrillos y las chispas que simbolizan la valentía que implica amarnos y amar en un mismo tiempo.  

 

*Ilustración principal: Sivan Karim 

 



Descubre aquí cómo podrás ayudar a detener el proyecto inmobiliario en el Bosque de Chapultepec

Para enfrentar esta injusticia tanto ciudadana como ambiental, numerosos habitantes de la CDMX han decidido formar parte de una petición en la plataforma Change.org con el objetivo de salvar al Bosque de Chapultepec.

La tercera sección del Bosque de Chapultepec en la CDMX es un  área de alrededor 686 hectáreas que albergan tanto la residencia presidencial, Campo Marte, el Castillo de Chapultepec, la Estela de Luz, el zoológico, la Casa del Lago, el Auditorio Nacional, siete museos, seis teatros como oficinas gubernamentales. Es una zona importante no sólo por razones políticas o ejecutivas, también de preservación ecológica ya que fue decretada en 1992 como Área Natural Protegida

Desafortunadamente, la Secretaría de Medio Ambiente capitalina –Sedema– pretende convertir un predio abandonado de la tercera sección del Bosque de Chapultepec en un proyecto recreativo cultural. A través de una convocatoria publicada el 28 de octubre de 2016 en la Gaceta oficial de la Ciudad de México, se comenzó la violación al derecho a un medio ambiente sano, a la participación ciudadana y la información.

Se trata de un predio ubicado en José María Velasco #130, en la colonia Lomas Altas, el cual pretende convertirse en una ““zonificación de equipamiento recreativo y cultural” pese a no tener criterios muy específicos sobre su rehabilitación y reestructuración del lugar. Es decir, la convocatoria no aclara ni especifica: 

– el número de metros que ocupará el espacio recreativo cultural ni la extensión de la obra; 

– las técnicas ni facultades sobre la propiedad que se le otorgará al ganador; 

– detalles sobre las características del proyecto inmobiliario ni de los requisitos conservacionistas –ni sustentables–. 

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Pese a que el jefe de gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, no consultó con la ciudadanía si estaba de acuerdo con el proyecto, la convocatoria continuó estando abierta. Y de acuerdo con la investigación de Iván Restrepo, periodista para el periódico mexicano La Jornada, los interesados sólo tenían 30 días para presentar propuestas con cada uno de los requisitos, lo cual “es imposible presentar en el tiempo establecido un espacio recreativo-cultural que cumpla con las mínimas normas de sustentabilidad ambiental, lo que lleva a pensar que la citada convocatoria es un traje a la medida para favorecer los intereses de alguien previamente elegido.

Para enfrentar esta injusticia tanto ciudadana como ambiental, numerosos habitantes de la CDMX han decidido formar parte de una petición en la plataforma Change.org con el objetivo de salvar al Bosque de Chapultepec. Hasta el momento se han logrado reunir 3 853 firmas de 5 000, para apoyar a este movimiento ciudadano y ambiental dale click aquí.  

Mientras tanto el diputado del grupo parlamentario de Morena, José Alfonso Suárez del Real y Aguilera, invitó a solicitar que en este proyecto “se instruyan a la Secretaría del Medio Ambiente y al Oficial Mayor para que rindan un informe pormenorizado que sustente la convocatoria del presente año.”; así como integrar a las secretarías de Cultura, Ciencia y Tecnología y a la de Educación, ya que son dependencias facultadas a emitir un juicio de contenido cultural, científico y educativo.  De alguna manera, en caso que se realice el proyecto, que sea de manera ecosustentable y segura.