Remedios caseros para los síntomas de la gastritis

Estos remedios naturales te ayudarán a reducir las náuseas y vómitos, inapetencia, dolor en la parte superior del vientre, heces negras e incluso vómitos con sangre con aspecto de café molido.

La gastritis es una enfermedad que puede llegar a convertirse en crónica si el revestimiento del estómago pasa meses o años inflamado. Esta situación puede provocar náuseas y vómitos, inapetencia, dolor en la parte superior del vientre, heces negras e incluso vómitos con sangre con aspecto de café molido. 

Se puede desarrollar gastritis con el paso del tiempo debido a medicamentos como ácido acetilsalicílico (aspirin), ibuprofeno o naproxeno, consumo excesivo de alcohol o cocaína, infección del estómago con una bacteria llamada Helicobacter pylori, trastornos autoinmunitarios –como anemia perniciosa–, reflujo biliar, estrés extremo, infección viral, como citomegalovirus y el virus del herpes simple, insuficiencia renal, etcétera. 

A continuación te compartimos una serie de remedios caseros para reducir los incómodos síntomas de la gastritis: 

– Agua con limón.

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Una vez que lo bebas, el estómago detectará la acidez y dejará de producir jugos gástricos que provocan el dolor del estómago. El ácido del limón, una vez que se convierte alcalino, ayuda a cicatrizar heridas de úlceras. 

– Té de linaza.

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Sirve para varias afecciones del aparato digestivo, por lo que basta con agregar una cucharada de semillas de linaza a un vaso de agua y dejar reposar por 12 horas, colar y beber la infusión. 

– Papa cruda.

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Con media papa pelada y molida, remojarla en medio vaso de agua; por las mañanas, cuela la infusión y bebe el agua en ayunas. 

– Agua de coco. 

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– Regaliz.

regaliz

El suplemento de esta raíz –DGL– ayuda a aliviar los síntomas de la gastritis. Se puede chupar o masticar durante 20 minutos antes de cada comida, tres veces al día. Beber después de cada alimento el té de esta raíz seca puede ayudar a los síntomas. También es muy útil chupar trocitos de la raíz, alrededor de 10 trocitos al día –y escupir el bagazo–. 

 

– Jengibre.

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Los compuestos químicos del jengibre inhibe de manera significa el crecimiento de cepas de H Pylori, y por tanto del desarrollo de gastritis. 

 

– Plantas medicinales mexicanas.

Botanischer Garten
Botanischer Garten

Usualmente recomiendo en estos casos un té elaborado del modo siguiente: hervir en dos litros de agua, durante 10 min, 1 cda sop. de Cuachalalate, 1 cda sop de Tlalchichinole y 1 cda sop de Cancerina. Reposar tapado por otros 10 min. y colar. Tomarlo a lo largo del día.

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Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl