¿Cómo influyen las fases de la luna en las plantas?

Si la fuerza gravitatoria de la luna influye en las plantas, esto significa que numerosos procesos naturales se ven afectados; tales como la fotosíntesis, la germinación de las semillas, etcétera.

Desde la Antigüedad, los agricultores y astrónomos han sido capaces de ver la significativa influencia de las fases lunares en la producción de los cultivos. Con ello lograron desarrollar teorías y prácticas que cuidan y proveen los bienes de la agricultura en función del movimiento de la Luna; principalmente sobre cómo las fases de la luna impactan en la productividad y calidad de los cultivos a través del ascenso y descenso de la savia –alimento de la planta–,  ya que interviene en la germinación y crecimiento de las plantas  debido a que los rayos lunares penetran más allá del suelo. 

Si la fuerza gravitatoria de la luna influye en las plantas, esto significa que numerosos procesos naturales se ven afectados; tales como la fotosíntesis, la germinación de las semillas, los movimientos de ascendencia o descendencia de las raíces, etcétera. Es decir que cada fase de luna provoca cambios positivos en las plantas. Por ejemplo, las fases del cuarto creciente y luna llena se asocian con el punto máximo de concentración de savia en la zona superior de las plantas; el plenilunio aumenta el desarrollo de la planta en cuanto a su altura; la luna nueva y la menguante dirige la savia hacia las raíces. De hecho, se sabe que la luna en posición ascendente posee una mayor influencia sobre la savia. 

Cada una de las fases lunares –luna llena, luna nueva, cuarto menguante y cuarto creciente–, tienen funciones importantes en la agricultura ecológica. De hecho, para este tipo de agricultura, la potenciación de los sistemas naturales de control, es una de las principales bases que fundamenta la biodiversidad natural en el mundo de la economía; así el laboreo de la tierra influido por la luna, permite respetar la infinidad de organismos que mantienen la fertilidad del suelo. A continuación te compartimos las prácticas agrícolas favorables para realizar en cada fase lunar: 

Durante la Luna Nueva. 

nueva luna agricultura ecológica
Flickr: /101740445@N06/

En esta fase, los rayos lunares continúan disminuyendo hasta niveles más bajos, por lo que se ha observado un lento crecimiento del sistema radicular y del follaje. Es decir, es un periodo de poco crecimiento, como si se tratase de un reposo de las plantas para adaptarse fácilmente al medio. Este es el momento ideal para poder plantas y árboles enfermos, con el fin de que se regeneren bajo la influencia de la luna creciente, lo cual ayudará a eliminar la mezcla no deseada y a evitar que vuelvan a brotar. Evita desyerbar en los días anteriores y posteriores de la luna nueva, ya que puede llegar a lastimar a las plantas. Puedes realizar, por otro lado, aporques, deshierbos, podas, desahíjes, tutorados, abonamientos, entre otros. 

Durante el Cuarto Creciente. 

cuarto menguante agricultura ecologica
Flickr: /cobby31

La disponibilidad de la luz lunar está aumentando durante este periodo, por lo que las plantas comienzan a tener un crecimiento balanceado en su follaje y raíz. Uno de los elementos con mayor influencia lunar es el suelo, ya que se producen grandes movimientos de agua que afectan su disponibilidad para las raíces; de modo que las semillas tienen mayor oportunidad de absorber el agua más rápidamente y así germinar en el tiempo previsto. Por ello, se recomienda sembrar las semillas dos o tres días antes –o a inicios– de esta fase, ya que germinan más rápido y de forma homogénea. Se recomienda descompactar el suelo, preparación pilas de composta, sembrar plantas, cosechar hojas medicinales y realizar injertos; sin embargo, evita abonar, podar, desyerbar e incluso combatir plagas como hormigas y babosas. 

 

Durante la Luna Llena. 

luna llena agricultura ecologica

En esta fase continúa aumentando la luz lunar, impactando en el crecimiento del follaje. Es en este periodo que las plantas poseen una mayor cantidad y movimiento interno de agua y savia, promoviendo el enraizamiento –auxinas– y la emisión de raíces. En caso de propagar a través de estacas o esquejes, no es conveniente cortarlas en esta fase ya que el agua que está dentro de las estacas tenderá a salir, lo cual provocaría una mayor deshidratación. Se trata de una fase ideal para transplantar, abonar y dejar a la luz de la luna los preparados biológicos como hidrlatos, purines y agua; por otro lado, evita trabajar la tierra el día de la luna llena, podar, picar o cavar cerca de las plantas y regar –excepto en sequía–. 

Durante la Luna Menguante. 

luna menguante agricultura ecologica
Flickr: /azuaje

La intensidad de los rayos lunares comienzan a disminuir, de modo que es un periodo ideal para transplantar ya que fomenta un crecimiento rápido y vigoroso de raíces. Al existir poca cantidad de luz, el crecimiento del follaje es lento, usando la energía acumulada en el crecimiento de su sistema radicular. Esto ayudará a obtener nutrientes y agua suficiente para un crecimiento exitoso. Ahora es el tiempo para poder, abonar el suelo, regar las plantas, cortar la malezas, realizar podas, cortar la guadúa en la madrugada, sembrar yuca, cortar colinos de plátano, sembrar plantas, hacer curaciones, etcétera; sin embargo, evita poner germinativo, sembrar plantas que crezcan rápidamente, purgar o controlar parásitos internos. 



Guía para reducir el desperdicio de comida paso a paso

Ahorrar alimentos no sólo depende de cómo guardes la comida; requiere también un poco de filosofía (mira por qué).

Al tirar la sobras de nuestra comida, o aquello que se echó a perder en el refrigerador, sentimos que nos hemos quitado una carga. Para nuestra fortuna, no volveremos a ver esa comida que, por una u otra razón, sobró. Pero lo cierto es que ahí no termina todo…

En la cadena del desperdicio de comida, el eslabón donde más alimentos se pierden es en la del consumo. Por supuesto, también se desperdicia comida en el campo, en la manufactura y en los supermercados, mercados y restaurantes. Pero según Misfits Foods, es en nuestro refrigerador donde más comida caduca.

Esto demuestra, por lo demás, que los pequeños cambios no son tan pequeños. Porque si nos decidimos a dejar de desperdiciar comida, no sólo estaremos cuidando nuestra cartera, sino que estaremos protegiendo a la naturaleza y al medio ambiente. Y es que se calcula que un 40% de la comida jamás se consume, lo que representa un gasto de miles de millones de litros de agua, así como de energía, tierras, y otros recursos naturales. Eso sin contar que la comida en descomposición también contribuye al cambio climático…

Pongamos manos a la obra para reducir al máximo
el desperdicio de alimentos.

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Lo primero que debes saber es que no desperdiciar comida requiere de que sigas estos pasos. Pero no te preocupes: no es nada difícil. Al contrario, te facilitará mucho la vida y te hará comer mejor –y más rico–. Si agregamos un poco de filosofía al asunto, todo cobrará más sentido. Esta filosofía es el Shojin ryori: el arte budista de cocinar simple y de mantener una conexión espiritual con todo el proceso que implica el alimentarse.

#1 Planeación

Todo dependerá de esto. Debes planear tus compras y cómo cocinarás según estos puntos –y en ese orden–:

  • Necesidades nutricionales
  • Lo que te guste cocinar
  • Lo que te guste comer
  • Tiempo disponible

¿Por qué el “tiempo disponible” hasta el final? Porque no es sólo una cuestión de que “tengas” el tiempo, sino de que lo hagas de ser necesario. La recompensa de ello no será sólo que dejarás de desperdiciar comida, sino que la comida se convertirá en un ritual de autocuidado que te proveerá de beneficios físicos y hasta emocionales. Darle su justo espacio al comer –con todo lo que implica– es importante. Por eso todo empieza con planear tus comidas.

Si realmente creer que es imposible hacerte un tiempo para comer bien, piensa qué puedes dejar de hacer para disponer de dicho tiempo.

Recorta

Quizá navegar menos por las redes sociales, o sacrificar un día a la semana alguna de tus rutinas, ya sea si haces ejercicio, lees o aprendes un idioma.

Agiliza

Puede que planees tus compras y comidas para que te basten para dos semanas. Si eso conviene más a tus tiempos, hazlo. Esto representará unas 5 horas cada 2 semanas para comer bien sin desperdiciar.

Recupera

El tiempo que hayas “perdido” lo puedes recuperar evitando salidas a comer o a la tienda de autoservicio. ¿Lo habías pensado?

#2 Comprar

Bien: a tus planes debes agregar cómo vas a comprar. Para ello es importante que pienses en los puntos que enumeramos arriba. Primero, en las necesidades nutricionales. Divide tus compras imaginando cómo las cocinarás y qué incluirá cada comida. No todos tus platillos tienen que llevar proteína, ni fruta, pero todos pueden llevar verdura –y con eso contribuyes a cuidar el planeta–.

Para tener algunas ideas puedes revisar qué ingredientes llevan las dietas de cada cultura, o las listas de superalimentos que tenemos. También puedes optar por comprar proteínas vegetales, que son más versátiles que las proteínas de origen animal y almacenables por más tiempo.

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Lo más importante:

Checa fechas de caducidad y señales de descomposición o poca frescura

  • En el queso checa que no tenga hongos
  • En las manzanas y otras fruta checa los cambios en la textura
  • En verduras como el aguacate checa que no estén oxidados
  • En la carne, checa que no tenga olor

Familiarízate con la duración de cada cosa

La mayoría de las frutas y verduras duran máximo 2 semanas, dependiendo su maduración. Las hortalizas duran 1 semana frescas. Los lácteos 2 semanas. Pero todo esto puede variar, por eso es importante que aprendas a asegurarte de si algo está descompuesto o no. En esta guía puedes ver algunos hacks para ello.

No compres nada de más

Resiste la tentación de comprar algo que no esté en tu lista y que pueda provocar que tengas demasiada comida y no logres acabártela.

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#3 Cocinar

¿Cuánto tiempo pudiste regalarte para procurar tu alimentación? ¿Cuánto de ésta incluye el tiempo para cocinar? Si esto te parece problemático, aquí tenemos algunas ideas.

Reduce

Reduce tiempos cocinando para varios días. Asegúrate, eso sí, de hacer las porciones correctas. Quizá los primeros intentos no sean infalibles, pero esto es de práctica. Recuerda que el tipo de alimentos que puedes tener listos para incluir en tus comidas –y que puedes almacenar por 3 días en el refrigerador– son:

  • Arroz
  • Frijoles
  • Quinoa
  • Garbanzos
  • Verduras hervidas
  • Verduras crudas ya cortadas
  • Aderezos

Divide

No hagas siempre recetas complicadas. Relaja tu existencia haciendo recetas más sencillas algunos días, complementándolas con lo que hayas cocinado previamente. Puedes consultar nuestra guía sobre cómo hacerte de cenar fácil y rápido, que puede ser de ayuda para pensar en cómo preparar otras comidas, o estas 5 recetas súper simples.

Transforma

Para darle un toque de variedad a tu rutina de alimentación y aprovechar toda tu comida puedes optar por hacer algunas recetas que quizá se salgan de la rutina, pero que te aportarán muchos nutrientes –y que son deliciosos–. Por ejemplo, el súper smoothie de superalimentos, o la famosa sopa de sobras, sobre la cual tenemos una breve guía, recetas que transformarán tu alimentación.

#4 Comer

Acá sólo tienes que cuidar tus raciones, lo cual implica que todos los pasos anteriores sean hechos a conciencia. Recuerda que es este el momento donde disfrutarás con el paladar todo los esfuerzos anteriores, así que procura comer con calma, apartando un momento para ello, y no desperdicies un solo chícharo.

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#5 Guardar

Almacenar es la parte que suena aterradora, pero en realidad es muy sencillo. Y si lo haces sin plástico, es todavía más fácil. Puedes almacenar en:

  • Papel de cera de abeja
  • Hojas de plátano
  • Celofán
  • Bolsas de silicón
  • Frascos de vidrio
  • Tela

Organiza tu refrigerador y divídelo entre verduras, vegetales, lácteos, leches y los guisos que te prepararás para cada comida. Coloca todo conforme lo irás utilizando y según la fecha de caducidad, para que nada se quede en el fondo olvidado.