El Efecto colmena o sobre cómo salvar a las abejas en la CDMX

El proyecto Efecto Colmena inicia en la Ciudad de México hace tres años con el objetivo de sensibilizar a las personas sobre el rol que juegan las abejas en la naturaleza, y su importancia para el ser humano.

Hijas aladas de los primeros soles,

anunciadoras benditas de los primeros días serenos,

maestras en la construcción de celdas geométricas,

vigilantes de las influencias magnéticas,

de las radiaciones telúricas,

en definitiva insecto bendito

al que San Paulino de Nola llamaba

la misteriosísima abeja.

L. Charbonneau-Lassay

Las abejas son el insecto polinizador por excelencia. Son responsables de uno de cada tres bocados que ingerimos los humanos, ya que las flores necesitan ser polinizadas para sobrevivir, también están a cargo de la reproducción del alfalfa, alimento para el ganado, además de todas aquellas plantas que proporcionan oxígeno. A diferencia de otros insectos polinizadores las abejas son especializadas, se van de una flor específica a otra, por eso son tan importantes.

Actualmente las formas de urbanización y los agroquímicos del campo han disminuido la población de abejas, ya que el encuentro humano con estos insectos suele terminar en exterminio. Son muchos los productos de consumo creados a partir de lo que la abeja genera: cosméticos, medicinas, cremas, jabones, jarabes, velas, humectante de labios, champús más otros alimentos. No solo la miel de abeja es un producto esencial, la jalea real y el polen son consideradas como súper foods (o súper alimentos) por su contenido nutricional. Los propóleos son resinas que las abejas obtienen de los árboles, en sus colmenas las mezclan con cera y los usan como sellante; el ser humano lo ha utilizado como antiséptico y fungicidas para tratar infecciones.

Recientemente La Universidad de Guadalajara (UDG) detectó que el veneno de la abeja conocido como apitoxina ayuda al sistema inmunológico de personas con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) que causa el sida.

Los piquetes de abeja desdoblan muchos minerales en el torrente sanguíneo, mejoran la circulación, combaten las reumas y la artritis, e incrementan la potencia sexual.

Uno de los datos más conmovedores es que las abejas reconocen que al picar se van a morir, así que podría decirse que lo que hacen es un acto suicida en protección a la colmena. Las abejas son atraídas por el olor de la fruta o de un perfume, por eso se acercan a una persona, pero cuando reconocen que no es una flor o que no pueden obtener nada se van, sin embargo al recibir un manotazo reaccionan y atacan.

Recordando la primaria

Cuando una abeja va por el néctar se llena de polen que es la molécula sexual de las plantas, así cuando van de flor en flor van llenándose de polen mientras también lo dejan en el pistilo, la parte femenina, y así es como logran la reproducción de una planta.

Son tres tipos de abejas las que habitan en una colmena: la reina, las obreras y los zánganos, que son los machos. La reina vive de 3 a 5 años, su alimentación es a base de jalea real, es inseminada una sola vez por alrededor de 16 zánganos, con eso tiene para poner huevos durante toda su vida, pone alrededor de 800 al día. La reina puede producir cualquier tipo de abeja a voluntad. Cuando una abeja reina muere, un huevo puede ser transportado al capullo real para convertirla en reina. La jalea real se le suministra a todas las abejas cuando aun son larvas pero a la reina se le mantiene de jalea real, es lo que transforma la genética de esa larva para volverla una reina. La jalea real la secretan las obreras de una glándula que tienen en la frente, que pudiera ser como su tercer ojo. Las celdas donde crece cada tipo de abeja son distintas.

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Las obreras son femeninas pero no tienen características sexuales, no pueden poner huevos aunque su trabajo se trata de estar constantemente polinizando a las plantas. Su vida dura de 30 a 45 días; se alimentan de miel. Los zánganos pueden llegar a vivir más o menos como la obrera; pero también su vida termina al inseminar a una reina. Las colmenas pueden llegar a albergar de 20 mil a 80 mil abejas.

En este video puedes ver la inseminación de una abeja por los zánganos:

 

Las abejas comienzas a crear miel, que es su alimento, al visitar las flores. Recolectan el néctar succionándolo con sus lenguas, lo guardan en el estómago de miel, que es diferente de su estómago de alimento, y una vez que obtienen una carga completa vuelven a la colmena pasándolo con sus bocas a otras obreras. El néctar va de abeja en abeja hasta que gradualmente se vuelve miel, después lo guardan en las celdas que son contenedores pequeños hechos de cera. La miel queda un poco húmeda pero la terminan de secar con sus alas. Cuando la miel está lista cierran la celda con una tapa de cera u opérculo para que se mantenga limpia.

¿Cómo hacen miel las abejas?

Curiosidades sobre las abejas

Las abejas africanizadas se originaron en Brasil en 1956 en la cruza de las subespecies europea y africana para mejorar la especie, algunas se escaparon del laboratorio y hasta en 1985 fueron detectadas en Estados Unidos por primera vez. La población de estas abejas se expandió rápidamente. Actualmente se han reportado hasta 40 ataques fatales por año, aunque las abejas no buscan perjudicar a los seres humanos solo lo hacen para proteger sus colmenas y a la abeja reina.

Desde hace mucho tiempo en los países nórdicos preparaban el mead, un licor de miel, que cuando las parejas se casaban les daban este licor para que estuvieran alegres, contentos y dispuestos. La luna de miel se llama así por este ritual, tomaban esa luna para concebir un hijo. 

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Sobre la veneración hacia las abejas

Para los egipcios las abejas representaban las lágrimas del sol que al caer se terminaban convirtiendo en dichos insectos. Reconocían su importancia por su función polinizadora incluso las llevaban cargando en sus barcas por el río Nilo. La usaban como símbolo del alma de los hombres, por eso son plasmadas en las tumbas como imagen de supervivencia del alma después de la muerte. En los jeroglíficos también se aprecian como símbolos de la vida y la muerte.

Para los mayas la miel era un componente muy importante en su alimentación, la usaban en sus rituales, en la preparación de sus bebidas alcohólicas, para endulzar sus comidas y en sus medicamentos. Cultivaban la abeja melipona beecheii y la llamaban xunán kab, señora abeja o señora miel. De hecho, estudios recientes han demostrado que ciertas abejas son más propensas que otras a buscar aventuras, se podría decir que tienen personalidades distintas aunque todas trabajan para el bien común. 

En la mitología Griega, la diosa Rea escondió a su hijo Zeus en el monte Ida, en la isla de Creta, para salvarlo de su marido Cronos, ya que este devoraba a sus hijos conforme nacían. Zeus fue alimentado en una gruta por una princesa cretense con la leche de la cabra Amaltea y la miel de la reina abeja Melisa.

Los habitantes de Esparta tenían la costumbre de conservar en miel los cadáveres de sus reyes.

Según relata Plinio las abejas se posaron sobre la boca de Platón cuando era niño, anunciando la dulzura de su elocuencia, también se posaron sobre los labios de San Ambrosio patrón de los apicultores.

Según L. Charbonneau-Lassay, los antiguos simbolistas impresionados por la analogía de la abeja con principios espirituales utilizaron a este pequeño ser, así como por sus cualidades de industria y la excelencia de sus obras.

El maestro Rumi, también expresa una experiencia interior en su Fihi-ma-fihinuestro cuerpo es representado por la colmena donde se reúne la miel y la cera; el amor de Dios guardado en nuestro interior. Después de cumplir con su cometido, las abejas vuelan, pero la cera y la miel permanecen.”

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Efecto Colmena

El proyecto Efecto Colmena inicia en la Ciudad de México hace tres años con el objetivo de sensibilizar a las personas sobre el rol que juegan las abejas en la naturaleza, y su importancia para el ser humano. 

Jerónimo Quiroz vivía en una zona de la Ciudad de México donde había una barranca, árboles frutales y pajareras, un día iba caminando y vio abejas en una de las pajareras, investigó hasta dar con un apicultor que se dedicaba, y sigue en su labor de reubicar abejas por el Valle de Bravo. Así fue como surgió la iniciativa, se le unieron varios compañeros y se creó Efecto Colmena. 

Quiroz comenta que las autoridades que pudieran proteger a estos insectos no siempre lo logran ya que están capacitadas para exterminarlas, esto debido al pánico que surgió a raíz de la abeja africanizada. En la Ciudad de México hay hasta 4 mil llamados anuales para denunciar el encuentro con abejas; no existe la conciencia de que se puede realizar una reubicación de colmenas o panales sin acabar con ellas. “Las abejas son maestras. El trabajo es pesado porque es trabajo de campo, aunque también es una sinfonía sensorial estar entre el polen y la miel, llega un momento que hasta los piquetes te gustan”, dice Quiroz, “México es uno de los mayores productores de miel pero la población no consume tanta miel”.

Finalmente Efecto Colmena es una iniciativa que realiza una invitación abierta para que las personas se involucren de la manera que deseen, el próximo año comenzará con activaciones en las cuales se obtiene una caja y se va monitoreando el desarrollo de las abejas, o siendo parte de un rescate, o creciendo ciertos tipos de plantas en tu jardín, actividades todas incentivadas por este proyecto.

Twitter del autor: @luciaetciula



¿Sabías que las abejas son vitales para nuestro entorno?

Uno de los insectos más conocidos son las abejas. También llamadas antófilos, son notorias por la producción de miel y otros bienes consumidos por el humano. Existen cerca de 20,000 especies conocidas, muy distintas unas de otras. No todas producen miel y además varían en tamaño y color. No obstante, la mayoría presenta coloración en tonalidades […]

Uno de los insectos más conocidos son las abejas. También llamadas antófilos, son notorias por la producción de miel y otros bienes consumidos por el humano. Existen cerca de 20,000 especies conocidas, muy distintas unas de otras. No todas producen miel y además varían en tamaño y color. No obstante, la mayoría presenta coloración en tonalidades negras y amarillas u doradas. Éstas están presentes en todo el mundo, excepto la Antártida y se encuentran con frecuencia en lugares donde abundan la vegetación rica en flores. Se alimentan de polen y el néctar de las flores, aunque hay especies que tienen una dieta un poco distinta.

Además, las abejas son reconocidas por su capacidad de organización; sus colonias están formadas por miles de individuos y cada uno cumple una función específica. Habitan agujeros o colmenas construidas por ellas mismas. En cada colmena o panal hay tres clases diferentes. La única abeja reina es la encargada de poner huevecillos y su función primaria es meramente reproductiva. Le siguen las obreras; hembras estériles que se encargan de limpiar el panal, poner todo en orden y cuidar a las crías. Los machos o zánganos, se encargan de aparearse con la reina. Las abejas cumplen una función primordial para el equilibrio de los ecosistemas; la polinización. Éstas son las responsables de la polinización de cerca del 70% de todas las plantas, de las cuales, la tercera parte sirve de alimento al humano. La polinización consiste en el paso del polen de los órganos masculinos a los femeninos en las plantas; aunque existen otros animales e insectos que la realizan, las abejas son el principal grupo que participa en este proceso. En sus cuerpos hay electrostática, lo que permite que el polen se adhiera a sus ellos y sea transportado hasta otras flores.

En la actualidad, el número de estos insectos se ha reducido drásticamente; la urbanización, la destrucción de sus hábitats, el uso de insecticidas y pesticidas, las torres eléctricas u otros campos magnéticos; todos ocasionan desorientación y su muerte. También contribuye el temor que ha desarrollado el humano a su picadura, aunque ésta es prácticamente inofensiva. Se cree que, si llegaran a extinguirse, todas las plantas con flores desaparecerían con ellas, por lo que su preservación es de vital importancia. Hagamos lo que esté en nuestras manos para salvaguardar la integridad de estos insectos, pues nuestra supervivencia también depende ellos.

 

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



Oaxaqueño tiene un plan para salvar de la extinción a las abejas

A lo largo de sus investigaciones, Ernesto Guzmán-Novoa ha descubierto que algunos hongos y ácaros y el neonicotinoide –químico de los pesticidas– promueven el debilitamiento de las abejas.

Siendo tan sólo un adolescente, el actual doctor oaxaqueño Ernesto Guzmán-Novoa supo que las abejas eran seres vivos cuya importancia trasciende fronteras nacionales o culturales. A él no sólo le gustaba la miel que estos polinizadores realizan, sino también la precisión que tienen para desarrollar sus hogares y organizar sus poblaciones. Por esta razón, 30 años más tarde y sabiendo que la población de las abejas se encuentra en peligro de extinción, Guzmán-Novoa decidió encontrar una manera de salvarlas. 

Ahora el mexicano es el líder del Centro de Investigación de la Abeja Melífera de la Universidad de Ontario (Canadá), en donde se investigan las principales causas que empeoran la salud de las abejas. A lo largo de sus estudios, ha descubierto que algunos hongos y ácaros y el neonicotinoide –químico de los pesticidas– promueven el debilitamiento de las abejas. En otros artículos en Ecoosfera hemos hablado sobre cómo se busca reducir el consumo y el uso de estos químicos tóxicos en el mercado agroquímico, donde se producen unas ganancias de 200 miles de millones de euros. Sin embargo, empresas como Monsanto y Pfeizer han sorteado en su mayoría los juicios en su contra, pese a los esfuerzos que se han hecho al respecto. 

En los últimos años Guzmán-Novoa se ha dedicado a denunciar a compañías agroquímicas, gobiernos e incluso granjeros convencionales que defienden el uso de pesticidas, por interés económicos. A pesar de las dificultades, el ambientalista no se da por vencido:

Tenemos partes del puzzle, pero todavía no tenemos la imagen completa de lo que causa la muerte de las abejas.

Y paso a paso, resguardado en la provincia de Ontario, está buscando la manera de prohibir este tipo de pesticidas para que se obligue a los granjeros a rendir cuentas si los usan a partir del 2017. En caso contrario, advierte Guzmán-Novoa, esto pondrá en riesgo la seguridad de las cosechas, “ya que uno de cada tres alimentos que consumimos dependen de la polinización de estos pequeños animales. O lo que es lo mismo: más de 500 mil millones de euros por año”.