Ejidos y comunidades, conservadores rurales de la biodiversidad

Actualmente existe una serie de problemas que pone en riesgo la preservación de prácticas en las zonas rurales y por lo tanto la conservación de la biodiversidad.

México posee una ubicación latitudinal favorable donde se une la región neártica y neotropical, además de su historia geológica y la accidentada topografía que lo componen, se crearon las condiciones favorables para generar riqueza biológica la cual constituye los diferentes ecosistemas del país. La variedad de ecosistemas, orígenes, formas de vida y lenguas, se equiparan a una inagotable diversidad cultural, donde los recursos naturales son parte significativa como fuente de vida e identidad de muchos pueblos (Neyra y Durand, 1998; Navarrete, 2008)

La cultura y desarrollo de México ha hecho posible la subsistencia histórica de diversos grupos étnicos que dieron origen a los pueblos y comunidades que hoy en día conforman la República. De la superficie territorial del país, el 51% pertenece a núcleos agrarios lo cual quiere decir que más de la mitad del territorio está en manos de ejidos y comunidades. En dichos núcleos existen grandes riquezas naturales, se encuentra el 80% de los bosques y selvas, el 64% de la biodiversidad y las dos terceras partes de los litorales del país (CONABIO, 2000; Navarrete, 2008; SEDATU- RAN, 2012).

En este trabajo, se examina la relación hombre-naturaleza así como la problemática actual que pone en riesgo la preservación de prácticas de manejo de bajo impacto (conocimientos y prácticas ancestrales como ceremonias sagradas, cacería, pesca, cosecha, recolección, agricultura y prácticas forestales) en zonas rurales de México, y por lo tanto la conservación de la biodiversidad (CONABIO, 2000; Navarrete, 2008).

En comunidades indígenas del norte de México, hay periodos donde escasea el agua, lo cual hace prácticamente imposible la producción agrícola. Mantener a la comunidad implica buscar otros medios para obtener alimentos. El monte, como ellos le llaman, les provee de vestimenta, vivienda, plantas medicinales, especies que usan para ritos, frutos silvestres, animales que van desde mamíferos hasta insectos ricos en nutrientes y leña, la principal fuente de energía de los fogones, donde cocinan sus alimentos (Loa et al., 1998; Navarrete 2008; CONABIO, 2009).

Actualmente existe una serie de problemas que pone en riesgo la preservación de prácticas en las zonas rurales y por lo tanto la conservación de la biodiversidad. En 1992 con el tratado de libre comercio (TLC) y la nueva reforma (artículo 27 constitucional), se le puso fin al reparto de tierras ejidales, además de dar paso para asociarse con el Estado y con terceros, permite que la tierra ejidal sea vendida, rentada y/o explotada. Aunado a esto, la aprobación de la Contrarreforma Indígena en 2001 negó el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y el control sobre su territorio, a pesar de la firma de los Acuerdos de San Andrés y proceso de organización y movilización social como la Marcha del Color de la Tierra en 2001 (Navarro, 2013).

indigenas biodiversidad

El modelo de desarrollo adoptado por el país (1940; modelo de sustitución de importaciones, 1964, modelo de desarrollo estabilizador, y el actual modelo neoliberal de 1984), se caracteriza por haber privilegiado el crecimiento industrial y urbano a costa del desarrollo en el campo. El capitalismo comercial produjo la extracción y saqueo de los recursos; inversionistas pueden explotar las tierras, sin tener que comprarlas, se ha ignorado la realidad de un entorno ecológico diversificado y complejo. Mientras tanto la producción y los recursos atienden las necesidades del mercado mundial, y no en función de productores locales (Herzer et al., 1977; Loa y Durand, 1998; CCI, 2009; Navarro, 2013).

Entre las consecuencias del ya mencionado modelo de desarrollo, millones de familias campesinas han sido forzadas a abandonar su tierra de cultivo debido a usurpaciones de tierra propiciadas por políticas nacionales o fuerzas militares (muchas ocasiones con la finalidad del establecimiento de un megaproyecto). Se han visto en la necesidad de venderlas o rentarlas (CCI, 2009; Navarro, 2013). En busca de una mejor calidad de vida, la población rural migra a zonas urbanas. Hace 60 años más del 50% de la población del país vivía en el campo, para el 2010, la cifra se redujo a 22% (INEGI, 2010).

“La ciudad constituye una concentración desigual, el acceso a servicios y a beneficios del desarrollo está marcado por la posesión diferenciada de capitales de sus pobladores”. En este punto, los campesinos que recién se incorporan poseen en todos los campos capitales económico, social, simbólico y cultural muy restringidos para las pautas del mercado global, por consiguiente su incorporación a todos los beneficios del desarrollo es limitada (Ortega, 2013).

agricultura pueblos indigenas

Dentro de toda la problemática que se genera vemos un impacto en la vida económica y social de las y los campesinos, ligado con la devastación de la biodiversidad. El crecimiento industrial y la necesidad económica y de supervivencia de los pobladores rurales trae consecuencias sobre los recursos: suelos erosionados, cambio de usos de suelo, aprovechamiento irracional de los
recursos naturales, modificación de paisajes, y en general desequilibrio en los ecosistemas.

Las áreas naturales protegidas en México no son suficientes para la conservación de los recursos, actualmente solo el 13% del territorio está bajo alguna categoría de conservación (CONABIO, 2000). La participación de los pobladores rurales es fundamental en el manejo y conservación de los recursos.

En la comunidad indígena de San Juan Nuevo, en el estado de Michoacán, las y los pobladores manejan una empresa comunal certificada y toda su cadena productiva; la conservación y el aprovechamiento sostenible van de la mano con el desarrollo de la comunidad (Cortéz et al., 2001). Otro caso exitoso es el de la sierra Mixe de Oaxaca donde las principales actividades económicas de la comunidad son la producción forestal maderable, y no maderable, agricultura de básicos y la ganadería, que se complementan con actividades como la floricultura, la acuacultura, la extracción de leña, mientras que algunas familias se encargan de ofrecer servicios de ecoturismo y alimentación para los turistas o paseantes (Anta et al., s.f)

Es necesario rescatar los conocimientos tradicionales de los actores locales para generar estrategias y metodologías que ayuden a la participación social y al desarrollo responsable de las comunidades, de tal manera que se fortalezcan las capacidades y conjuntamente contribuir a la recuperación y conservación de los recursos.

Autora: Diana Lizett Corona Mora

Bibliografía

Anta F. S. (s.f). El Manejo Forestal de la Empresa Comunitaria de Santa Catarina Ixtepeji, Oaxaca, México. The Rights and Resources Initiative. p 19.

CCI- Comisión Coordinadora Internacional de la Vía Campesina. (2009). Declaración
de
los
Derechos
de
las
Campesinas
y
Campesino. Movimiento campesino internacional. p 14.

CONABIO – Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. (2000). Estrategia nacional sobre biodiversidad de México. México. p 103.

Cortéz G, Velázquez A, Bocco G, Fregoso A. (2001). El enfoque de paisaje en el manejo forestal de la comunidad indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro, Michoacán, México. Investigaciones Geográficas. Pp 58-77.

Herzer H., Sojoy J., Prudkin N., y Helguera L. (1977). La relación entre el hombre y los recursos naturales: Algunas consideraciones teóricas acerca del medio ambiente en América Latina. pp. 206- 220.

INEGI- Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. (2010). Población rural y urbana, [documento en línea], sitio electrónico del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, [consultado el 14/10/2016], disponible en: < http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/rur _urb. aspx?tema=P>

Loa E. y Durand L. (1998). Hacia la estrategia mexicana de biodiversidad. En: la diversidad biológica de México: Estudio de país. CONABIO. México. Pp 287-293.

Loa E., Cervantes M., Durand L., y Peña A. (1998). Uso de la biodiversidad. En: la diversidad biológica de México: Estudio de país. CONABIO. México. Pp 103-157

Navarrete L. F. (2008). Los pueblos indígenas del México. CDI. México. p 141.

Navarro L. M. (2013) Las luchas indígenas y campesinas contra el despojo capitalista en México: subjetividades políticas en la defensa y gestión de los bienes comunes naturales. Boletìn Onteaiken No 15. Pp 71- 84.

Neyra L. y Durand L. 1998. Biodiversidad. En: la diversidad biológica de México: Estudio de país. CONABIO. México. pp 61- 103.

Ortega T. M.J. (2013). Ortega T. M J. 2013. La migración del campo a las ciudades. La pobreza de la colonia Alemán en Xalapa, México. Revista internacional de estudios migratorios. Vol 3(1):61-90.

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SEMARNAT- CONANP. Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales- Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. (2010). México, comprometido a incrementar la superficie de su territorio decretado como área protegida. Comunicado de prensa. p2. [Documento en línea], Comunicado de prensa. [Consultado el 14/10/2016], disponible en: < http://www.conanp.gob.mx/difusion/comunicado.php?id_subcontenido=145 >

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Conservación comunitaria en la Chinantla: una alternativa desde la comunalidad

Las prácticas de conservación ambiental de las comunidades originarias de Chinantla son un verdadero ejemplo de gobernanza.

Por: Milton Gabriel Hernández García

 

Las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC) de carácter comunitario constituyen una alternativa social, cultural y ambiental a las Áreas Naturales Protegidas que surgen por decreto gubernamental, las cuales no suelen tomar en cuenta, de manera adecuada, la participación social. Las ADVC están reconocidas en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA). La CONANP ha certificado hasta el momento 372 ADVC a nivel nacional, equivalentes a una superficie de 406,422.21 hectáreas. En Oaxaca existen 138 ADVC, cuya superficie equivale a 129,000 hectáreas. En este ensayo me referiré a la experiencia comunitaria de conservación de una localidad indígena de la región conocida como la Chinantla, en el estado de Oaxaca.

Según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), existen 26 regiones indígenas en el país y la Chinantla está considerada como de esas regiones. Una característica importante es su porcentaje de población indígena, superior al 70%. La lengua con mayor presencia es el chinanteco, pero coexiste con el mazateco y el zapoteco.

La región de la Chinantla es reconocida también como la tercera selva mejor conservada del país, después de la Selva Lacandona en Chiapas y Los Chimalapas, en Oaxaca. Mantiene importantes áreas de bosques y selvas con adecuadas condiciones de conservación, conectividad, biodiversidad y extensión. Cuenta con alrededor de 180 mil hectáreas de selvas tropicales y 152 mil hectáreas de bosques mesófilos. Es también una de las regiones más lluviosas del país, por lo que es considerada como una de las “fábricas” más importantes de agua. Es también el hábitat de especies como el jaguar, el mono araña, el tucán, el faisán real, entre otras muchas especies que se consideran en peligro de extinción. Según la CONANP, en el área de influencia de la Región Prioritaria para la Conservación de la Chinantla existen 26 ADVC, que en su conjunto alcanzan 56,290.68 hectáreas.

Podríamos señalar una serie de diferencias sustanciales entre un ANP que surge por decreto y un ADVC, pero por el momento quisiera hacer énfasis en dos de ellas. En primer lugar, un ADVC no se encuentra bajo la administración del gobierno, sino del propietario y cuando se trata de una de carácter comunitario, es la comunidad misma la que a través de sus autoridades agrarias, administra el área protegida. En segundo lugar, la planeación de los usos permitidos y no permitidos del territorio comunitario certificado como área protegida, es dirigida de igual manera por la misma comunidad, ya que es ella la que elabora la Estrategia de Manejo de la superficie bajo conservación.

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El objetivo de este ensayo es mostrar cómo las prácticas tradicionales de manejo y conservación de los bienes naturales pueden llegar a armonizarse con ciertas políticas ambientales, las cuales buscan construir mecanismos más participativos y menos centralizados para la conservación del patrimonio biocultural de los pueblos indígenas. Para ello, me centraré en el caso de una comunidad chinanteca en la que desde hace más de 1 década, la asamblea comunal determinó el establecimiento de un Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC).

San Felipe Usila es uno de los municipios chinantecos en los que las ADVC han sido implementadas como una alternativa para la construcción de gobernanza ambiental. San Antonio del Barrio es una comunidad chinanteca perteneciente a este municipio. Su territorio oscila entre los 600 y los 1200 msnm y se encuentra enclavada en la cuenca alta del río Usila, en un entorno caracterizado como bosque mesófilo de montaña. El núcleo de población se encuentra a 650 msnm y es punto de encuentro entre los ríos Perfume y Tlacuache. Como en muchas comunidades de la Chinantla, se realiza el aprovechamiento tradicional de especies como el tepejilote, el barbasco, la vainilla, la palma camedor y la pita. Si una persona quiere aprovechar un árbol para su casa, debe pedir permiso al comisariado:

puede traer un pino, pero siempre y cuando no lo eche a perder, que lo ocupe. Para la leña, la traen de los acahuales, del cafetal. Ahí no tienen que pedir permiso, cada quien va, nada más que está retirado. Ahora estoy viendo que están yendo más o menos a una hora y media, a una hora y cuarto. La traen cuando van a su milpa.

Refiere un comunero que “desde siempre” han cuidado su entorno, pues ni el café y lo que representa los motivó a desmontar “más de la cuenta”, ya que los ancianos de la comunidad señalan que los abuelos han sabido respetar “los montes viejos”, porque saben de la importancia que tienen para mantener sano el ecosistema y que siga la producción de agua. El monte tiene una gran variedad de usos y formas de aprovechamiento. Es considerado como un bosque comestible, que provee también insumos para combustible, plantas medicinales y para la elaboración de artesanías diversas: “del monte se recolecta aparte de la madera, frutos y bejucos para hacer canastas, para la cosecha del maíz, para recolectar sus frijoles, su maíz”.

oaxaca reforestacion
Los conocimientos chinantecos para el aprovechamiento de la flora siguen teniendo vigencia y actualidad, a pesar de que algunas prácticas se han modificado. El conocimiento de los ciclos lunares es fundamental y suele ser compartido por los comuneros de diversas edades. Sin embargo, son los mayores los que tienen más experiencia en el manejo del bosque, por lo que siempre son consultados por las nuevas generaciones para el aprovechamiento forestal maderable y no maderable. Tanto las herramientas como los conocimientos se han tenido que adaptar a las nuevas condiciones sociales y sobre todo normativas, pues el establecimiento de un ADVC en el territorio comunal ha significado cierta adaptación de las prácticas etnoecológicas.

San Antonio del Barrio cuenta con un Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC), cuya historia se remonta oficialmente al 23 de julio de 2004, cuando las autoridades de Bienes Comunales y Municipales de la comunidad, solicitaron a la CONANP la certificación de 1,200 hectáreas para fines de conservación. Esta iniciativa fue impulsada por instituciones gubernamentales del sector ambiental y por el proyecto Manejo Integrado de Ecosistemas (MIE) del PNUD. Los comuneros de mayor edad recuerdan que las acciones de conservación no tienen su origen en la certificación de un área voluntaria, pues “desde que yo me acuerdo de por sí se ha conservado, creo que había más cuidado porque la gente rozaba en rotaciones y era toda la comunidad”. Ante la abundancia de terrenos para trabajadero, la asamblea comunal había destinado ya desde los años 70 una porción del territorio para la conservación, principalmente dejando de trabajar en determinadas superficies:

Antes de la certificación, se habían dejado los trabajos en varias áreas de cultivo, que la gente no tumba bosques o sea en los bosques vírgenes, habían suficiente terreno para trabajar sin necesidad de la tumba y roza.

De forma paralela a la gestión con la CONANP, San Antonio realizaba acciones de coordinación con otras comunidades con las que colinda y que pertenecen también a San Felipe Usila. En este contexto, el 26 de agosto de 2004, las comunidades de Santa Cruz Tepetotutla, Santiago Tlatepusco, San Antonio del Barrio y San Pedro Tlatepusco, firmaron el “Acuerdo Regional Comunitario para la Conservación de los Recursos Naturales de la Cuenca Alta del Río Perfume y Santiago”. Derivado de estos acuerdos internos e intercomunitarios y de las gestiones con la CONANP, la comunidad de San Antonio del Barrio cuenta actualmente con un ADVC, cuya extensión es de 1,500 hectáreas de terrenos de uso común.

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Considero que la gestión comunitaria del ADVC de San Antonio del Barrio se enmarca de manera muy clara en el concepto de gobernanza, que se refiere a la capacidad social para gestionar la diversidad en beneficio del bien común, en el marco de un sistema político y económico. La gobernabilidad tiene que ver con la capacidad de un gobierno para establecer consensos entre diferentes actores y con ello, resolver actuales y potenciales conflictos.
Las autoridades agrarias y las autoridades de la CONANP enfrentan cotidianamente el reto de conservar en el marco de las necesidades socieconómicas locales y la pertinencia cultural. En la gobernanza concurren diferentes actores, como las autoridades agrarias, los grupos productivos, las instituciones civiles, de gobierno y académicas. La acción colectiva que ha permitido consolidar el proceso se expresa en la Estrategia de Manejo que ha sido elaborada por los comuneros y validada en la asamblea comunal.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Noam Chomsky: “Los pueblos indígenas están salvando al planeta de un desastre ambiental” (Video)

México, Bolivia y Ecuador son ejemplos de esta “especie de ironía en la que, de todas las fuerzas líderes en todo el mundo, la que realmente está previniendo un desastre son las comunidades indígenas”.

Noam Chomsky, personaje predominante en la filosofía, la lingüística, la psicología y la psiquiatría, ha realizado desde la década de los años 50 numerosos análisis de eventos políticos que impactan en nuestra sociedad. Ahora su atención se enfocó en la crítica situación de los activistas ambientales –principalmente indígenas– en América Latina. ¿Acaso esta región del mundo se liberó por fin de la dominación imperial de EE.UU.?

 

Las comunidades indígenas como guardianes de la naturaleza

Para retomar el tema, Chomsky utiliza como ejemplo la esperanzadora lucha de los activistas indígenas a favor del medioambiente en los últimos 15 años. El filósofo menciona que pese a la alta tasa de criminalidad en contra de los activistas ambientales en América Latina –en especial si son de orígenes indígenas–, hay un futuro esperanzador para los países que conforman esta región. Para él, las comunidades locales son la clave para prevenir los desastres ambientales que países como EE.UU. y Canadá se encargan de propiciar. Y es que, pese a ser considerados “grupos ‘primitivos’, están haciendo un camino hacia el futuro. Y eso es un camino hacia adelante para todo el mundo”.

México, Bolivia y Ecuador son ejemplos de esta “especie de ironía en la que, de todas las fuerzas líderes en todo el mundo, la que realmente está previniendo un desastre son las comunidades indígenas y locales forestales“. Es decir, cada persona que no vive debajo de una roca, sabe que el planeta está enfrentando una catástrofe ambiental en potencia, y no en un futuro lejano. En todo el mundo, son estos grupos quienes están mitigando el cambio climático.

¿Cómo?

Mediante planes de manejo de sus recursos naturales, conocimientos ancestrales, y sobre todo, a través de la defensa de su territorio: “son estas comunidades las que combaten a las empresas extranjeras que extraen y vacían sus suelos de los recursos naturales latinoamericanos: minerales, aceite de palma, agua, tierras”. 

Chomsky responde a la pregunta dando a entender que América Latina se liberó de EE.UU. y Canadá porque estos dos últimos países ya no tienen derechos ni obligaciones de dominar a toda una región que se rige por sí sola y que ha empezado a tomar decisiones propias, aislando a estos imperios capitalistas.

A continuación te compartimos esta entrevista para On Dangerous Ground, en donde Chomsky explica a profundidad su punto de vista: 

 

 

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