UNAM confirma altos niveles de radiactividad en el pozo La Cantera, Guanajuato

E agua consumido por sus habitantes presenta niveles de radiactividad cuatro veces por encima de lo normal.

Al hablar de contaminación radiactiva, es importante hablar acerca del impacto que puede causar en las personas, los alimentos, los suelos y el agua. Se trata de material radiactivo –tóxico– que puede penetrar, en profundidad, en estas distintas partes del planeta, provocando una serie de afectaciones en los suelos, aire así como calidad de vida de las personas que consumen productos contaminados. 

Esta realidad la vive a diario la comunidad La Cantera, en Guanajuato, México, en donde la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM– acaba de confirmar que el agua consumido por sus habitantes presenta niveles de radiactividad cuatro veces por encima de lo normal. Esto ha impactado no sólo en agua potable, también en la pureza tanto del suelo como aire –en consecuencia, la salud de las personas y animales–. 

De acuerdo con los estudios realizados por la UNAM, este tóxico radón se encuentra en un radio de 3 km de la comunidad; sin embargo, tanto la Comisión Nacional del Agua –Conagua– y el gobierno del estado han rechazado los primeros análisis por la universidad mexicana considerada como una de las mejores del mundo. Aún cuando se presentaron casos de muerte infantil y de enfermedades, como cáncer, en adultos. 

radiactividad-guanajuato

Para Marcos Adrián Ortega y Gerardo Carrasco, es de gran importancia advertir sobre los niveles elevados de radiactividad en el agua. De modo que en distintas reuniones dieron a conocer los resultados de pruebas del laboratorio Mayoye Angelitos Guerreros, en donde se encontraba tanto el alcalde del Partido Verde César Rodríguez, el gerente estatal de la Conagua Humberto Navarro de Alba, y otros funcionarios de la Secretaría de Salud. No obstante, estas y otras dependencias del gobierno estatal rechazaron los resultados. 

Cuesta trabajo no imaginarse razones por la que el Conagua decidió reabrir el pozo que estuvo clausurado durante algunos meses del 2015, bajo el argumento de que las últimas pruebas descartaron la radiactividad fuera de los parámetros mínimos. Por ello, un equipo multidisciplinario coordinado por la UNAM, con especialistas del Instituto de Física, Ciencias Naturales, Ciencias del Mar y Limnología y del Centro de Geociencias; cuyo resultado ha destacado que:  

Según la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), el radón es un cancerígeno. En agua para consumo humano puede causar leucemia, daño al ADN, aberraciones cromosómicas, mutaciones genéticas, cáncer de pulmón por inhalación y cáncer de estómago por ingestión. [Las dosis de radiación ambiental] son superiores al límite máximo reportado por el Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica –UNSCEAR– para México. 

Estos estudios han demostrado inclusive que los altos niveles de radiación también apuntan a la presencia de uranio y torio; por lo que se han preparado nuevos análisis con muestras de rocas y suelo. Además de comenzar a almacenar el agua en tanques elevados con sistemas de aireación antes de distribuirla para el consumo humano, así como tinacos con sistema de venteo en casas. Esto podría ayudar a que el gas radón escape hacia la atmósfera. 

Por mientras, dar a conocer estos eventos podrían no sólo apoyar a comunidades en necesidad, también prevenir el abuso de poder de dependencias que ponen en riesgo la salud de comunidades y del medio ambiente. 



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

caminar-estimula-creatividad-estudios-literatura copia
Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl