Met Bar, el primer club hardcore para abejas

Las abejas urbanas necesitan hogares y un lugar para descansar después de un largo día de trabajo…

En el 2014, la Universidad de Reading decretó que las abejas eran una especie en peligro de extinción, principalmente porque la diversidad de estos animales disminuyó al grado de desaparecer siete de sus subespecies: cuatro en Europa, las demás en Norte América y China. Las causas más comunes se asocian con un pesticida químico llamado Imidacloprid, el cual no sólo afecta a las abejas sino también a sus colmenas y, por lo tanto, a su descendencia. 

Frente a esto, numerosas empresas y organizaciones han tratado de prevenir la extinción de estos polinizadores. Entre ellos se encuentra la agencia creativa alemana Edgy & Cheesy, quienes realizaron una colmena-bar para las abejas urbanas. Para los creadores, las abejas urbanas necesitan un hogar en dónde aterrizar después de un largo día de trabajo; por ello, desarrollaron la idea del primer club sólo para abejas.

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Edgy & Cheesy tiene la firme idea de que las abejas tienen derecho a vivir, por lo que les ayudaron a formar una estructura ideal para descansar del ajetreo de la ciudad: el Met Bar. Para ellos: “Las abejas urbanas necesitan hogares y un lugar para descansar tras un largo día de trabajo; entonces, lanzamos el primer club de noche hardcore para abejas”.

Conoce más sobre este proyecto en el siguiente video: 

 



Las abejas usan los hongos como medicina (y esto podría evitar su extinción)

Este instinto en las abejas ha sido estudiado por un experto en hongos, que cree poder salvar a estos nobles polinizadores.

Los seres humanos hemos desarrollado una fijación con el futuro. Pero para salvar el presente deberíamos voltear hacia atrás y volver a la naturaleza, o por lo menos a sus principios. Porque si retomáramos su inherente sabiduría y resiliencia, podríamos resolver muchos de los problemas actuales que nos están acercando peligrosamente a la catástrofe mundial.

El más contundente ejemplo de lo anterior está en las abejas, que no sólo son seres con una serie de comportamientos fascinantes, sino que incluso podrían haber encontrado la manera de eludir la extinción a la cual las estamos conduciendo desde principios de este siglo.

Las abejas han encontrado una cura a todos estos males en los hongos.

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Pero, ¿que está extinguiendo a las abejas?

Las colonias de abejas están experimentando lo que los expertos han llamado un “colapso”, es decir: las abejas están muriendo de manera masiva, lo cual provoca el colapso de sus complejas comunidades. Esto obedece a una serie de razones que investigadores como el mexicano Ernesto Guzmán-Novoa se han dedicado a develar.

El uso masivo de pesticidas tóxicos –por ejemplo, los de Monsanto– es la principal causa detrás del colapso de las colonias de abejas. Pero no solamente: la contaminación del aire les dificulta localizar las flores, y el cambio climático está trastocando los ciclos naturales. No obstante, ahora lo fundamental es curar a las abejas de los virus que las invaden, mientras se pone en marcha el uso de pesticidas alternativos.

 

Por qué un extracto en los hongos cura a las abejas

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En un estudio reciente, publicado en la revista Nature, se probó a dos grupos de abejas. El primer grupo fue alimentado con jarabe de azúcar mezclado con un extracto del micelio fúngico –una serie de filamentos presentes en los cuerpos del hongo–. Este grupo desarrolló defensas contra dos virus comunes que están causando el colapso. El segundo grupo, al cual sólo se alimentó con el jarabe de azúcar, resultó mucho más propenso a contraer ambos virus.

Lo más curioso es que el estudio se llevó a cabo… porque las propias abejas condujeron a él.

En 1984, el micólogo, escritor y activista Paul Stamets notó que las abejas en su patio se alimentaban de los hongos que usaba para sus investigaciones, y creyó que lo hacían por los azúcares naturales presentes en los hongos. Pero, puesto que sabía sobre las propiedades “mágicas” del micelio fúngico –que, entre otras cosas, es un gran antiviral–, Stamets pronto se preguntó si las abejas no estarían, más bien, medicándose con los hongos.

Entonces Stamets comenzó a colaborar con Walter Sheppard, jefe del Departamento de Entomología de la Universidad Estatal de Washington. Ambos analizaron los efectos del micelio, y sus estudios los llevaron hasta la investigación citada, publicada en Nature este año y que es la conclusión de sus experimentos realizados a lo largo de 12 años.

Las abejas condujeron al descubrimiento del primer antiviral para insectos.
Con un poco de nuestra ayuda, esto podría evitar su extinción.

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Stamets y su equipo seguirán probando esta insospechada cura en las colonias de abejas, esperando encontrar la solución al colapso de éstas. Pero en lo que eso sucede, este caso ya puede –y debe– servir como una pista para la humanidad, la cual nos está urgiendo a ver cómo la naturaleza es capaz de sobrellevar incluso el daño que le estamos causando. Sobre todo, debemos concentrarnos en lo que podemos aprender de esto para poder ayudarle a la naturaleza a resarcir nuestros errores.

Porque aún estamos a tiempo, no sólo de salvar a las abejas, sino la casa que compartimos con ellas. Y parece que el precioso y virtuoso reino del fungi será un gran aliado en esto.