¿Los pañales Pampers tienen compuestos cancerígenos?

Los pañales Pampers poseen productos puericulturales de HAP –hidrocarburos aromáticos policíclicos–; es decir derivados de petróleo, tales como el benzo antraceno y criseno.

En los últimos años se han analizado numerosos productos de higiene personal; tales como toallas femeninas, tampones, antitranspirantes, lociones after-shave, etcétera. Sin embargo, poco se sabía realmente de los pañales y sus compuestos.

De acuerdo con la sociedad Love & Green, quienes realizaron mediante un laboratorio independencia un análisis químico, los pañales Pampers poseen productos puericulturales de HAP –hidrocarburos aromáticos policíclicos–; es decir derivados de petróleo, tales como el benzo antraceno y criseno. Estos productos han sido catalogados por la Unión Europea como cancerígenos.

Pampers, de la empresa Procter & Gamble, ha utilizado los HAP para proteger principalmente la piel de los bebés. Desgraciadamente, uno de los compuestos del HAP es el “petrolatum”, popularmente conocido como vaselina, los cuales son moléculas realmente peligrosas para la salud de los individuos.

Esto quiere decir que desde su nacimiento hasta los tres años, los bebés no tienen contacto con otra cosa que estos productos reconocidos mundialmente como tóxicos. Para Ludivine Ferrer, directora del Asef –Asociación de salud ambiental francesa–, este riesgo es realmente importante e insidioso: “Si el efecto fuera realmente inmediato, los productos hubieran cambiado desde hace mucho tiempo sus métodos de fabricación.” Los HAP son realmente “una cadena compleja de causalidades”, como por ejemplo el incremento de enfermedades crónicas como cáncer e infertilidad.

En otras palabras, el estudio de Asef revela tasas muy débiles de HAP, siendo el mínimo básico tolerado por la reglamentación europea. En palabras de Ferrar, “es legal pero eso no significa que no deje trazos de compuestos peligrosos.” En especial porque las industrias están obligados moralmente a no usar elementos químicos.

Como alternativa, Asef invita a usar pañales de tela hechos en casa, los cuales no sólo cuidan la salud del bebé, también reducen considerablemente la contaminación en el medio ambiente. Otra alternativa son los pañales lavables, pues están compuestos de algodón o bambú. El objetivo es promover el principio preventivo y ecológico, principalmente para el bienestar del planeta y sus habitantes.



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl