¿La vida secreta de los zorros en las calles de Londres? (FOTOS)

Los zorros viven en la tierra, entre raíces de árboles y ferrocarriles del tren, junto con su manada: madre, padre y cachorros.

Hay que ser un buen observador para darse cuenta que, entre las calles de la ajetreada urbanidad de Londres, caminan, entre humanos, unos zorros a mitad de la noche o incluso durante la madrugada. Reconocerlos en la iluminación crepuscular es una experiencia mágica, principalmente desde que procuran ser eludidos por la especie humana. 

Los zorros viven en la tierra, entre raíces de árboles y ferrocarriles del tren, junto con su manada: madre, padre y cachorros. Entre ellos se mantienen en contacto usando aromas y sonidos, de manera que puedan mantenerse dentro del territorio mientras se consigue comida. 

La vida salvaje de los zorros en las calles londinenses ha provocado que tengan una mortalidad de alrededor 18 meses, pues muchos automóviles terminan atropellándolos, cayendo en excavaciones, lotes de basura o asesinados al asustar a los habitantes. No obstante, otros habitantes y turistas que se percatan de la presencia de estos animales, comentan que los zorros se alimentan de palomas, ratas y algunos restos de comida que los humanos tiran o dejan deliberadamente para ellos –como, por ejemplo, snacks, avena e inclusive sandwiches Marmite–. 

De acuerdo con Natural History Society, los zorros comenzaron a colonizar Londres después de la Guerra Mundial II; aunque para la década de los 70, se consideró que habían abandonado las calles de esta ciudad cosmopolita. Sin embargo, la colonización continuó al punto de que, en la actualidad, a nadie le sorprende ver zorros rondando en la calle de Oxford.  Y a diferencia de los mitos, los zorros no matan por diversión ni terrorizan la ciudad, sólo están en lo suyo, formando parte importante de la icónica imagen de Londres. 

[Imágenes: TimeOut]

 



“Space Oddity” de David Bowie: el himno que nos llevó a la luna cumple 50 años

En julio de 1969 sonó por primera vez “Space Oddity” de David Bowie, lanzamiento que coincidió con la llegada del hombre a la luna.

A finales de la década de los 60, la música dio un giro con la explosión del space rock. La psicodelia que inundaba la radio de la época comenzó a tomar un rumbo espacial. La música no fue la única que se dejó llevar por los misterios del cosmos. En 1969 llegó al cine 2001: Odisea del espacio, la obra maestra de Stanley Kubrick. Ese mismo año llegaría otro clásico cuyo aniversario celebramos este mes: Space Oddity del gran David Bowie

Los primeros acordes y el Ground control to major Tom, entonado en la suave voz de Bowie, seguro seguirán provocando escalofríos por medio siglo más. No es para menos, pues la complejidad lírica y composicional de esta pieza es tan brillante como el momento en que llegó al mundo. Space Oddity fue el soundtrack de la misión Apollo 11, aquel fatídico viaje que culminó con la llegada del hombre a la luna. 

La emoción que generó esta pieza de Bowie tiene todo que ver con su belleza, pero también con el instante en que fue lanzada. Inspirada en la película de Kubrick, Space Oddity pasó a ser parte de un kaleidoscopio artístico que surgió en un momento de gran confusión. El idealismo de los primeros años de la década comenzaba a desvanecerse y la Guerra Fría ya figuraba en el mapa. Este momento clave en la historia humana tal vez explique la ambigüedad que inunda varias partes de la letra:

“La Tierra es azul / y no hay nada que yo pueda hacer”

¿Se trata de una canción festiva, o hay en ella un miedo oculto? Las tensiones, manifestaciones y protestas que hervían en el panorama internacional crearon un contexto muy particular. La posibilidad de llegar a la Luna surgía como un parangón de luz entre la violencia, pero al mismo tiempo, como una invitación a la oscuridad. Es quizá por eso que la épica historia que describe Bowie en Space Oddity no tiene un final feliz. Después de todo, el Major Tom se lanza al espacio para perderse y no regresar jamás. 

Bowie confirmó esta interpretación en una entrevista para el libro Strange Stars. A pesar de querer crear un “himno a la luna”, Space Oddity viene “de un lugar triste, deshumanizante”. Esta poderosa canción es tanto un himno a la valentía de la humanidad como el testimonio de una época de completa incertidumbre. Es por eso que, aun hoy, Space Oddity resuena en nuestros oídos con la misma fuerza que hace 50 años. 

Además, te dejamos una playlist para seguir recordando a David Bowie en toda su grandeza:

 

*Imagen destacada: Consequence of Sound

 



Mike Trowler: el hombre que adopta y cuida zorros heridos (VIDEO)

Este inglés se encarga de rescatar animales salvajes enfermos y regresarlos a un estado de salud, algunos de ellos, demasiado enfermos para regresar al bosque son adoptados por familias o individuos.

Muchos consideran que la vida salvaje es una especie de plaga que acomete en contra de la civilización humana. Desde insectos que creemos invaden nuestras casa, pasando por coyotes que cruzan avenidas o animales que son contenidos en zoológicos, el hombre parece ser incapaz de convivir respetuosamente con animales en espacios que hasta hace poco eran salvajes. El resultado de esta falta de respeto ha llevado a la extinción de miles de especies, y al sufrimiento de muchas otras. Afortunadamente, hay grupos e individuos que intentan contrarrestar esta situación al proteger, cuidar y adoptar a animales enfermos.

Mike Trowler es uno de ellos. El ingeniero retirado vive en Inglaterra en una gran casa con un enorme patio, el cual ha adaptado para poder tener varios corrales donde cuida de zorros y tejones enfermos o lastimados. Mike adoptó por primera vez a un zorro hace siete años. El vulpino, que Trowley llamó Cropper, vivió con él seis años hasta que murió en el 2007. Cropper vivía dentro de la casa con Trowley e incluso salía a pasear con él.

Este video muestra la relación entre Cropper y Trowley:

Después de que Cropper murió, Trowley continuó con su labor al rescatar animales heridos y cachorros de zorro. En cuanto los cachorros crecen los regresa al bosque: algunos de ellos regresan al jardín por las noches para ser alimentados pero muchos más encuentran territorios nuevos para comenzar su vida salvaje.

Actualmente el inglés vive con Jack, otro zorro que adoptó en condiciones similares a las de Cropper. Crowley baña a Jack en el fregadero y lo saca a pasear:

Aunque no todos queremos adoptar un animal salvaje, ya que rara vez es una situación ideal para los animales o los humanos, la labor de Crowley es admirable. Su deseo de ayudar y cuidar de animales es inspirador y nos recuerda que todos somos capaces de cuidar la naturaleza, y que al hacerlo podemos aprender mucho del mundo que nos rodea.