¿La vida secreta de los zorros en las calles de Londres? (FOTOS)

Los zorros viven en la tierra, entre raíces de árboles y ferrocarriles del tren, junto con su manada: madre, padre y cachorros.

Hay que ser un buen observador para darse cuenta que, entre las calles de la ajetreada urbanidad de Londres, caminan, entre humanos, unos zorros a mitad de la noche o incluso durante la madrugada. Reconocerlos en la iluminación crepuscular es una experiencia mágica, principalmente desde que procuran ser eludidos por la especie humana. 

Los zorros viven en la tierra, entre raíces de árboles y ferrocarriles del tren, junto con su manada: madre, padre y cachorros. Entre ellos se mantienen en contacto usando aromas y sonidos, de manera que puedan mantenerse dentro del territorio mientras se consigue comida. 

La vida salvaje de los zorros en las calles londinenses ha provocado que tengan una mortalidad de alrededor 18 meses, pues muchos automóviles terminan atropellándolos, cayendo en excavaciones, lotes de basura o asesinados al asustar a los habitantes. No obstante, otros habitantes y turistas que se percatan de la presencia de estos animales, comentan que los zorros se alimentan de palomas, ratas y algunos restos de comida que los humanos tiran o dejan deliberadamente para ellos –como, por ejemplo, snacks, avena e inclusive sandwiches Marmite–. 

De acuerdo con Natural History Society, los zorros comenzaron a colonizar Londres después de la Guerra Mundial II; aunque para la década de los 70, se consideró que habían abandonado las calles de esta ciudad cosmopolita. Sin embargo, la colonización continuó al punto de que, en la actualidad, a nadie le sorprende ver zorros rondando en la calle de Oxford.  Y a diferencia de los mitos, los zorros no matan por diversión ni terrorizan la ciudad, sólo están en lo suyo, formando parte importante de la icónica imagen de Londres. 

[Imágenes: TimeOut]

 



México quiere avanzar al futuro, pero invierte 300% menos en sus estudiantes de lo que recomienda la OCDE

A su vez, es el país que más invierte en educación respecto a su presupuesto…. ¿qué está pasando?

La educación es un arma contra la incertidumbre. Es la herramienta más importante con vistas a un futuro incierto, el cual necesita de que dotemos a las nuevas generaciones con una nueva conciencia acorde a los tiempos –y a los retos.

En ese sentido, no hay nada más importante para las naciones que la educación de sus niños y jóvenes; pero en México parece que esto no ha hecho suficiente eco. Lo que se invierte para educar a las nuevas generaciones en este país está muy por debajo del promedio, según dio a conocer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su último informe Panorama de la Educación 2018.

Misael Valtierra

Según el estudio, México invierte sólo 29 mil dólares por estudiante a lo largo de casi 10 años de educación –es decir, entre la primaria y el bachillerato–, mientras que el promedio de los países miembro de la OCDE es de 90 mil 500 dólares, un 300% más.

México es el país que menos invierte por estudiante.

Paradójicamente es el que más invierte en educación de acuerdo a su presupuesto.

México es de los países que más invierte en la educación: 17% de su presupuesto total, mientras que el promedio en la OCDE es de 11%. Pero esta cantidad no se invierte en los alumnos, sino en gasto corriente.

85% del presupuesto se invierte en nóminas, mientras que sólo el 4% se invierte en becas.

Sin embargo, esto no significa que el sueldo de los docentes sea alto. En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), más del 80% de maestros son de asignatura, es decir que no se les paga un salario fijo, sino que se les paga un aproximado de 90 pesos por hora trabajada, un salario francamente paupérrimo.

Así que, ¿a dónde se va el presupuesto en educación?

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Como lo ha señalado el portal SinEmbargo, de los 34 programas dirigidos a la educación, muchos no ejercieron su presupuesto, lo que significa que casi toda la inversión que debiera permear a la educación termina por diluirse en la corrupción.

Las soluciones a las paradojas de la educación en México no están en cuánto se invierta, sino en cómo y en qué se invierta, así como en asegurar la transparencia de los recursos ya asignados.

De hacerse así, podría haber un aumento significativo en la inversión por estudiante sin tener que incrementar el presupuesto, y se podría combatir el rezago de México en cuanto a calidad y promoción de la educación –ya que el egreso de secundaria representa apenas un 22% respecto al total de la población adulta.

A la par hará falta ampliar la visión de la educación en México: necesitamos un modelo educativo alternativo, construido sobre nuevas bases tanto materiales como espirituales. Dotar la educación de nuevos contenidos, de una mayor conciencia humanista, de mayor participación de los propios alumnos y, en síntesis, de una visión futurista a partir de las herramientas tecnológicas que están revolucionando el presente.

Esta nueva educación debe tomar en cuenta los problemas medioambientales –pues una educación sin conciencia ecológica tiene ya poco sentido–, y permear a las nuevas generaciones con una nueva sensibilidad. Incluso, ¿por qué no?, deberíamos proponernos como meta enseñar sobre felicidad antes que nada, como ya se hace en la India.

Alternativas hay muchas, y la inversión ya existe. Lo que se necesita, entonces, es voluntad.

 

 

 



Mike Trowler: el hombre que adopta y cuida zorros heridos (VIDEO)

Este inglés se encarga de rescatar animales salvajes enfermos y regresarlos a un estado de salud, algunos de ellos, demasiado enfermos para regresar al bosque son adoptados por familias o individuos.

Muchos consideran que la vida salvaje es una especie de plaga que acomete en contra de la civilización humana. Desde insectos que creemos invaden nuestras casa, pasando por coyotes que cruzan avenidas o animales que son contenidos en zoológicos, el hombre parece ser incapaz de convivir respetuosamente con animales en espacios que hasta hace poco eran salvajes. El resultado de esta falta de respeto ha llevado a la extinción de miles de especies, y al sufrimiento de muchas otras. Afortunadamente, hay grupos e individuos que intentan contrarrestar esta situación al proteger, cuidar y adoptar a animales enfermos.

Mike Trowler es uno de ellos. El ingeniero retirado vive en Inglaterra en una gran casa con un enorme patio, el cual ha adaptado para poder tener varios corrales donde cuida de zorros y tejones enfermos o lastimados. Mike adoptó por primera vez a un zorro hace siete años. El vulpino, que Trowley llamó Cropper, vivió con él seis años hasta que murió en el 2007. Cropper vivía dentro de la casa con Trowley e incluso salía a pasear con él.

Este video muestra la relación entre Cropper y Trowley:

Después de que Cropper murió, Trowley continuó con su labor al rescatar animales heridos y cachorros de zorro. En cuanto los cachorros crecen los regresa al bosque: algunos de ellos regresan al jardín por las noches para ser alimentados pero muchos más encuentran territorios nuevos para comenzar su vida salvaje.

Actualmente el inglés vive con Jack, otro zorro que adoptó en condiciones similares a las de Cropper. Crowley baña a Jack en el fregadero y lo saca a pasear:

Aunque no todos queremos adoptar un animal salvaje, ya que rara vez es una situación ideal para los animales o los humanos, la labor de Crowley es admirable. Su deseo de ayudar y cuidar de animales es inspirador y nos recuerda que todos somos capaces de cuidar la naturaleza, y que al hacerlo podemos aprender mucho del mundo que nos rodea.