¿La vida secreta de los zorros en las calles de Londres? (FOTOS)

Los zorros viven en la tierra, entre raíces de árboles y ferrocarriles del tren, junto con su manada: madre, padre y cachorros.

Hay que ser un buen observador para darse cuenta que, entre las calles de la ajetreada urbanidad de Londres, caminan, entre humanos, unos zorros a mitad de la noche o incluso durante la madrugada. Reconocerlos en la iluminación crepuscular es una experiencia mágica, principalmente desde que procuran ser eludidos por la especie humana. 

Los zorros viven en la tierra, entre raíces de árboles y ferrocarriles del tren, junto con su manada: madre, padre y cachorros. Entre ellos se mantienen en contacto usando aromas y sonidos, de manera que puedan mantenerse dentro del territorio mientras se consigue comida. 

La vida salvaje de los zorros en las calles londinenses ha provocado que tengan una mortalidad de alrededor 18 meses, pues muchos automóviles terminan atropellándolos, cayendo en excavaciones, lotes de basura o asesinados al asustar a los habitantes. No obstante, otros habitantes y turistas que se percatan de la presencia de estos animales, comentan que los zorros se alimentan de palomas, ratas y algunos restos de comida que los humanos tiran o dejan deliberadamente para ellos –como, por ejemplo, snacks, avena e inclusive sandwiches Marmite–. 

De acuerdo con Natural History Society, los zorros comenzaron a colonizar Londres después de la Guerra Mundial II; aunque para la década de los 70, se consideró que habían abandonado las calles de esta ciudad cosmopolita. Sin embargo, la colonización continuó al punto de que, en la actualidad, a nadie le sorprende ver zorros rondando en la calle de Oxford.  Y a diferencia de los mitos, los zorros no matan por diversión ni terrorizan la ciudad, sólo están en lo suyo, formando parte importante de la icónica imagen de Londres. 

[Imágenes: TimeOut]

 



Así lucen las celdas en prisiones de todo el mundo (y las diferencias son abismales)

¿Cómo trata cada país a sus criminales?

En todo el mundo, más de 10 millones de personas habitan las prisiones: espacios donde, a decir del filósofo francés Michel Foucault, predominan técnicas que someten a los cuerpos y que están hechos para disciplinarnos como sociedad, más que para prevenir el delito de manera eficiente.

Pero como el propio Foucault pudo entrever, los sistemas penales han ostentado cambios masivos a lo largo de su existencia. En la actualidad la idea de prisión ya no se asocia tanto con el castigo, y ni siquiera con la “corrección”, sino con con el derecho humano a la readaptación o reinserción.  

En México, el sistema penitenciario tiene como objetivo, según la Constitución, la reinserción social a través del trabajo, la educación, la salud y el deporte. 

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El problema es que la reinserción como objetivo es difícil de transpolar del papel a la realidad. Cada país trata de manera distinta a sus criminales, y ello se deja ver en el estado de sus respectivas prisiones, las cuales son muy desiguales, como demuestran las fotos de prisiones de todo el mundo recolectadas por Bored Panda y que te presentamos aquí.

Muchas de estas prisiones no alientan a la reinserción, y antes al contrario: pueden desencadenar malas conductas por las condiciones de sobrepoblación, hacinamiento, poca higiene y falta de espacios recreativos. Otras, no obstante, son ejemplo de cómo el trato humano por parte de las instituciones estatales puede prevalecer por sobre cualquier mala conducta individual, lo cual conduce a mayores índices de reinserción, como en el caso de las ya casi inexistentes prisiones holandesas.

Aranjuez, España

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Kampala, Uganda

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Horten, Noruega

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Cartagena, Colombia

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Halden, Noruega

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Onomichi, Japón

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Lothian, Escocia

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Sol-Iletsk, Rusia

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Génova, Suiza

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Ciudad Barrios, El Salvador

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Provincia Cebu, Filipinas

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Landsberg Am Lech, Alemania

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Santee, California

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Milburn, Nueva Zelanda

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Lilongwe, Malawi

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Arcahaie, Haiti

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Teheran, Irán

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Yvelines, Francia

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Ramla, Israel

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Bogotá, Colombia

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La Paz, Bolivia

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Montreal, Canada

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Almoloya de Juárez, México

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Manaus, Brasil

 

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Mike Trowler: el hombre que adopta y cuida zorros heridos (VIDEO)

Este inglés se encarga de rescatar animales salvajes enfermos y regresarlos a un estado de salud, algunos de ellos, demasiado enfermos para regresar al bosque son adoptados por familias o individuos.

Muchos consideran que la vida salvaje es una especie de plaga que acomete en contra de la civilización humana. Desde insectos que creemos invaden nuestras casa, pasando por coyotes que cruzan avenidas o animales que son contenidos en zoológicos, el hombre parece ser incapaz de convivir respetuosamente con animales en espacios que hasta hace poco eran salvajes. El resultado de esta falta de respeto ha llevado a la extinción de miles de especies, y al sufrimiento de muchas otras. Afortunadamente, hay grupos e individuos que intentan contrarrestar esta situación al proteger, cuidar y adoptar a animales enfermos.

Mike Trowler es uno de ellos. El ingeniero retirado vive en Inglaterra en una gran casa con un enorme patio, el cual ha adaptado para poder tener varios corrales donde cuida de zorros y tejones enfermos o lastimados. Mike adoptó por primera vez a un zorro hace siete años. El vulpino, que Trowley llamó Cropper, vivió con él seis años hasta que murió en el 2007. Cropper vivía dentro de la casa con Trowley e incluso salía a pasear con él.

Este video muestra la relación entre Cropper y Trowley:

Después de que Cropper murió, Trowley continuó con su labor al rescatar animales heridos y cachorros de zorro. En cuanto los cachorros crecen los regresa al bosque: algunos de ellos regresan al jardín por las noches para ser alimentados pero muchos más encuentran territorios nuevos para comenzar su vida salvaje.

Actualmente el inglés vive con Jack, otro zorro que adoptó en condiciones similares a las de Cropper. Crowley baña a Jack en el fregadero y lo saca a pasear:

Aunque no todos queremos adoptar un animal salvaje, ya que rara vez es una situación ideal para los animales o los humanos, la labor de Crowley es admirable. Su deseo de ayudar y cuidar de animales es inspirador y nos recuerda que todos somos capaces de cuidar la naturaleza, y que al hacerlo podemos aprender mucho del mundo que nos rodea.