¿La vida secreta de los zorros en las calles de Londres? (FOTOS)

Los zorros viven en la tierra, entre raíces de árboles y ferrocarriles del tren, junto con su manada: madre, padre y cachorros.

Hay que ser un buen observador para darse cuenta que, entre las calles de la ajetreada urbanidad de Londres, caminan, entre humanos, unos zorros a mitad de la noche o incluso durante la madrugada. Reconocerlos en la iluminación crepuscular es una experiencia mágica, principalmente desde que procuran ser eludidos por la especie humana. 

Los zorros viven en la tierra, entre raíces de árboles y ferrocarriles del tren, junto con su manada: madre, padre y cachorros. Entre ellos se mantienen en contacto usando aromas y sonidos, de manera que puedan mantenerse dentro del territorio mientras se consigue comida. 

La vida salvaje de los zorros en las calles londinenses ha provocado que tengan una mortalidad de alrededor 18 meses, pues muchos automóviles terminan atropellándolos, cayendo en excavaciones, lotes de basura o asesinados al asustar a los habitantes. No obstante, otros habitantes y turistas que se percatan de la presencia de estos animales, comentan que los zorros se alimentan de palomas, ratas y algunos restos de comida que los humanos tiran o dejan deliberadamente para ellos –como, por ejemplo, snacks, avena e inclusive sandwiches Marmite–. 

De acuerdo con Natural History Society, los zorros comenzaron a colonizar Londres después de la Guerra Mundial II; aunque para la década de los 70, se consideró que habían abandonado las calles de esta ciudad cosmopolita. Sin embargo, la colonización continuó al punto de que, en la actualidad, a nadie le sorprende ver zorros rondando en la calle de Oxford.  Y a diferencia de los mitos, los zorros no matan por diversión ni terrorizan la ciudad, sólo están en lo suyo, formando parte importante de la icónica imagen de Londres. 

[Imágenes: TimeOut]

 



Este es el último sobreviviente de una tribu amazónica (VIDEO)

En 22 años no se había podido captar así a un habitante primitivo de esta selva.

La amazonía sigue siendo un territorio indómito y repleto de misterios, pero cada vez está sufriendo más invasiones. Su riqueza como selva no está sólo en su asombrosa biodiversidad –que ha sido la razón de que la invadan–, sino también en las narrativas –muchas de ellas ya perdidas­– de las grandes culturas que ahí se han asentado.

De estas tribus aún quedan ecos. Así lo demuestran las primeras imágenes captadas en 22 años de un hombre amazónico. Según la agencia indígena Funai, que se encarga de monitorear y salvaguardar a los pueblos indígenas, el hombre debió pertenecer a alguna comunidad que se presume extinta, debido al exterminio paulatino de sus miembros a manos de granjeros, leñadores y otros invasores de esta selva.

Según Funai, existen aún 113 tribus aisladas en el Amazonas brasileño

Lamentablemente son cada vez menos los habitantes originarios en el Amazonas. Las actividades productivas y de extracción han depredado esta selva –la deforestación incrementó un 88% desde 2012–, y desaparecido a sus habitantes –animales y humanos– a un ritmo acelerado.

Lo último demuestra que no existe selva lo suficientemente basta o frondosa que el hombre no pueda invadir, llevando el exterminio que caracteriza a estas invasiones consigo: una situación alarmante que destaca, además, cómo la rapacidad que ha caracterizado a nuestra sociedad está llegando demasiado lejos, implicando la desaparición de tribus que, todavía a principios del siglo XX, se hallaban intactas.

Fiona Watson, directora de Survival international, expresó para The Guardian que encontrar a hombres como el del video tiene algo de irónico:

La ironía de esto es que estamos encontrando más tribus o hombres aislados de lo que pensamos. Pero también es preocupante que estamos mostrando al mundo dónde se esconden.

https://www.theguardian.com/world/2018/jul/19/footage-sole-survivor-amazon-tribe-emerges-brazil

No cabe duda que, por ello, la cuestión está en cómo la selva amazónica puede ser resguardada, con la cooperación de todos los países que comparten su territorio y de la mano de las propias tribus que ahí habitan. De ello dependen culturas enteras, cientos de especies animales y el pulmón más importante del planeta: tres elementos que son más importantes que cualquier “tesoro” que pueda extraerse de este ecosistema.

También dependerá de que nosotros, como consumidores, cuidemos de no comprar ningún producto que contenga materiales extraídos del Amazonas, como puede ser madera o cuero. Estas y otras acciones son urgentes si queremos detener el exterminio en esta preciosa región latinoamericana.



Mike Trowler: el hombre que adopta y cuida zorros heridos (VIDEO)

Este inglés se encarga de rescatar animales salvajes enfermos y regresarlos a un estado de salud, algunos de ellos, demasiado enfermos para regresar al bosque son adoptados por familias o individuos.

Muchos consideran que la vida salvaje es una especie de plaga que acomete en contra de la civilización humana. Desde insectos que creemos invaden nuestras casa, pasando por coyotes que cruzan avenidas o animales que son contenidos en zoológicos, el hombre parece ser incapaz de convivir respetuosamente con animales en espacios que hasta hace poco eran salvajes. El resultado de esta falta de respeto ha llevado a la extinción de miles de especies, y al sufrimiento de muchas otras. Afortunadamente, hay grupos e individuos que intentan contrarrestar esta situación al proteger, cuidar y adoptar a animales enfermos.

Mike Trowler es uno de ellos. El ingeniero retirado vive en Inglaterra en una gran casa con un enorme patio, el cual ha adaptado para poder tener varios corrales donde cuida de zorros y tejones enfermos o lastimados. Mike adoptó por primera vez a un zorro hace siete años. El vulpino, que Trowley llamó Cropper, vivió con él seis años hasta que murió en el 2007. Cropper vivía dentro de la casa con Trowley e incluso salía a pasear con él.

Este video muestra la relación entre Cropper y Trowley:

Después de que Cropper murió, Trowley continuó con su labor al rescatar animales heridos y cachorros de zorro. En cuanto los cachorros crecen los regresa al bosque: algunos de ellos regresan al jardín por las noches para ser alimentados pero muchos más encuentran territorios nuevos para comenzar su vida salvaje.

Actualmente el inglés vive con Jack, otro zorro que adoptó en condiciones similares a las de Cropper. Crowley baña a Jack en el fregadero y lo saca a pasear:

Aunque no todos queremos adoptar un animal salvaje, ya que rara vez es una situación ideal para los animales o los humanos, la labor de Crowley es admirable. Su deseo de ayudar y cuidar de animales es inspirador y nos recuerda que todos somos capaces de cuidar la naturaleza, y que al hacerlo podemos aprender mucho del mundo que nos rodea.