Helicóptero causa destrozos en zona natural protegida en Yucatán (VIDEO)

El helicóptero, que transportaba sólo a cinco personas, aterrizó en la estructura coralina más grande del Golfo de México.

El cuidado a las reservas naturales siempre ha sido un deber de cada individuo en la sociedad; sin embargo, a veces la avaricia y ambición provocan atentados contra de la biodiversidad. Entre ellos se encuentra el helicóptero de la empresa Heliservicios –con la matrícula XA-EHP–, el cual aterrizó en una de las islas del parque nacional Arrecife Alacranes, en Yucatán. Esta reserva natural protegida se encuentra a 140 km al norte de Puerto Progreso. 

El helicóptero, que transportaba sólo a cinco personas, aterrizó en la estructura coralina más grande del Golfo de México. Y aunque este tipo de operaciones no están permitidas en la zona, el helicóptero llegó a la playa de una de las cinco islas para que las personas subieran a un yate que ya las estaba esperando. Con esto, especies animales y florales se vieron afectados: al voltearse un dingy –lancha auxiliar de un barco de Guillermo Osorio, quien es constructor de viviendas de Grupo Casitas–, se vio alterada la fauna del lugar; principalmente de los manglares, sitio de anidación de aves y arribo de cuatro especies de tortugas. 

De acuerdo con La Jornada, Heliservicios, la dueña del helicóptero, quien ofrece normalmente servicios a Petróleos Mexicanos –PEMEX–, salió de Mérida hacia el norte. El piloto pidió autorización para volar 40 millas al norte y regresar; sin embargo, no reportó que se aterrizaría en Alacranes. Las únicas actividades permitidas en la zona son las ecoturísticas y pesquería, por lo que la autorización de naves marítimas  deben ser de un tamaño específico que no altere el comportamiento natural de la vida silvestre del lugar. 

El arrecife Alacranes, compuesto por islas Chica, Pérez, Larga, Desertora y Desterrada, posee 33 mil hectáreas de extensión y su acceso es únicamente por vía marítima. Desde 1994, Alacranes ha sido parque nacional y propiedad federal, con una gran y amplia diversidad de moluscos, aves, especies de coral, aves marina –en total 116 especies–, entre otras. 

 



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

caminar-estimula-creatividad-estudios-literatura copia
Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl