Estos alimentos te ayudarán a reducir la fatiga y el cansacio

Los macronutrientes incluyen grasas buenas, las cuales intervienen en la creación de las membranas celulares y las estructuras del núcleo de las células.

Pese a que es principio de semana, la fatiga o el cansancio parecen inevitables; en especial cuando las ganas de laborar son poquísimas pero indispensables para no perder el sustento económico. Médicos han descrito que esta sensación de agotamiento puede tener numerosas causas; desde un mal dormir, una hidratación deficiente, estrés hasta problemas alimenticios. 

De modo que para prevenir estos síntomas, es recomendable llevar una dieta variada y equilibrada de macronutrientes fundamentales; es decir, rica en proteínas, hidratos de carbono y grasas, vitaminas y minerales. Estos elementos básicos para el cuerpo humano proveen beneficios para: 

– Huesos, 

– cartílagos, 

– ligamentos,

– crecimiento del cabello, uñas y piel; 

– mejoran la respiración; 

– regulan la digestión; 

– nivelan la glucosa en la sangre; 

– aceleran los procesos de coagulación;

– y protegen el sistema de agresiones y agentes externos malignos. 

De hecho, por ello, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria recomienda consumir 0,83 gramos de proteínas por kilo de peso –entre 67 y 114 gr en hombres, y 59 y 102 gr en mujeres–. 

Los macronutrientes incluyen grasas buenas, las cuales intervienen en la creación de las membranas celulares y las estructuras del núcleo de las células. Lo ideal es consumir grasas de  de origen vegetal, pues las otras, las grasas saturadas, se relacionan con el aumento del colesterol y triglicéridos –y, por tanto, con un aumento en la sensación de cansancio y hasta de lentitud–. Inclusive, por ejemplo, los altos niveles de grasas, como los azúcares, se relacionan con un mayor riesgo cardiovasculares, problemas de peso como la obesidad y enfermedades estilo la diabetes. 

macronutrientes

¿Cuáles son los macronutrientes? 

Minerales y vitaminas; tales como B2, B6 y B12. Estos convierten eficazmente la energía química en mecánica; por lo que se requiere comer al menos cinco piezas de fruta y verdura al día, así como pescado dos veces a la semana. Mientras que en la dieta diaria, se requiere de cereales integrales. 

Y proteínas; tales como: 

Cacahuetes
Almendras
Pistachos
Avellanas 
Castañas
Ciruela pasa 
Dátil seco 
Higos secos 
Nueces 
Piñones
Uvas pasas 
Alubias
Garbanzos
Aguacate
Guisantes secos 
Habas secas
Lentejas 

 



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl