Día Internacional de las mujeres rurales: ¿cuál es su valor para nuestra biodiversidad?

En México más de la mitad de ellas vive en extrema pobreza y trabajan 89 horas semanales.

Si bien es cierto que hasta hace pocos años el papel de las mujeres solía centrarse en administrar los gastos referentes al hogar y la familia, afortunadamente ya se reconoce su papel activo dentro de la vida laboral, en condiciones más igualatorias. Sin embargo, aún permanece un grupo descuidado y marginado que no ha logrado acceder a estas nuevas oportunidades: las mujeres rurales.

Los campos mexicanos son los encargados de producir muchos de los alimentos saludables y de gran valor nutritivo que se consumen a nivel internacional. Muchos de estos son herencia de los conocimientos en agricultura que han transmitidos los pueblos indígenas a lo largo de la historia.

La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) afirma que al menos 118 especies de plantas económicamente importantes para México, como el cacao y el aguacate, son originarias de los campos nacionales.

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La participación de las mujeres rurales en la actividad económica más importante del país es fundamental. De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) las mujeres rurales representan el 43% de la mano de obra agrícola, es decir, que producen, procesan y preparan gran parte de los alimentos más importantes del Mundo.

Sin embargo, las condiciones de las mujeres que habitan zonas rurales no son las más óptimas. En México más de la mitad de ellas vive en extrema pobreza y trabajan 89 horas semanales, es decir, 31 horas más que los hombres; de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Es importante comprender la relación directa entre las acciones de la sociedad que afectan al medio ambiente y como éstas repercuten en el desarrollo y calidad de vida de todas aquellas mujeres que depende del medio ambiente para sacar adelante a sus familias. Por ello, estas zonas han comenzado a ser más cuidadosas con sus recursos, viven de una manera sustentable aprovechando las oportunidades de crecimiento que esta práctica les ofrece.

El 15 de octubre celebramos el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha destinanda a la reflexión y suma de esfuerzos por mejorar las condiciones de estas magníficas mujeres. Durante este mes tan enfocado a los programas femeninos, debemos tomar un momento para reconocer

el esfuerzo, dedicación y fuerza que tienen las mujeres de las diferentes comunidades rurales del país, madres, esposas e hijas que trabajan diariamente por un mejor futuro.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita:www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic

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Autor: Earthgonomic


De la biodiversidad depende lo que comes (y de lo que comes depende la biodiversidad)

Una dialéctica de la naturaleza para comprender por qué es urgente defender la biodiversidad.

Todo esta interconectado: la vida se sustenta en los intercambios que día a día se realizan entre las 1,4 millones de especies vegetales y animales que poblamos la Tierra. Ya sea entre peces y aves, entre aves e insectos o entre insectos y flores… todos tenemos una relación de dependencia mutua, porque la naturaleza es un gran organismo vivo. Y eso es la biodiversidad.

De este delicado equilibrio depende una de las cuestiones clave de la vida:
la alimentación.

Mucho hemos oído hablar sobre la cadena trófica o cadena alimenticia, y normalmente la concebimos como un proceso que sucede en un ecosistema dado. No obstante, si pensamos a la naturaleza como un gran todo holístico, también podemos pensar que el planeta entero tiene su propia gran cadena trófica. Esta cadena vendría siendo la biodiversidad total de planeta, de la cual depende también nuestra alimentación. Así que también depende de ello nuestra cultura, pues mucho de ella se sustenta en la variedad alimenticia.

La biodiversidad es clave para la agricultura y la producción de alimentos.
Por lo tanto, también lo es para nuestra cultura.

Si de la biodiversidad depende nuestra alimentación, eso quiere decir que de nuestra alimentación también depende la biodiversidad. Sería muy arrogante pensar que nosotros estamos fuera de esta gran cadena trófica que une a todas las especies. No hay mejor ejemplo de ello que los cultivos de arroz. Porque los arrozales, según ha podido comprobar la FAO, son un microcosmos de vida. Ahí se han encontrado 700 especies de insectos y otros organismos.

Así que no somos sólo un mal para el planeta, siempre y cuando la agricultura como práctica no se entrometa con los ciclos de la naturaleza –algo que, lamentablemente, ocurre cada vez con más frecuencia–. Pero en la dialéctica que supone la biodiversidad, nosotros también somos necesarios. Si queremos conservar esta cadena trófica funcionando y seguir nutriéndonos como es necesario, defender la biodiversidad es un imperativo.

 

¿Qué está poniendo en riesgo a la biodiversidad?

El alto consumo de carne

Según la WWF, los cultivos para alimentar al ganado dañan el ecosistema. Esto ha ocasionado la extinción de más de 30 especies en el mundo. Es por ello que comer menos carne verdaderamente salva especies y ecosistemas. Por lo tanto, es una forma de proteger la biodiversidad y asegurar nuestra alimentación, que no debe basarse en la proteína animal.

 

La modificación genética

La tecnología genética pretende adueñarse de la naturaleza, e incluso de sus bases más profundas. Y por si eso no fuese suficiente motivo de indignación, hay que agregar que a dicho crimen, se suma el hecho de que los transgénicos son una sentencia de muerte para cientos de cultivos. Entre ellos las 64 razas de maíz que hay en México, ya que el maíz modificado es capaz de matar y sustituir a las especies nativas para siempre.

Por eso es muy importante evadir a toda costa los transgénicos. Comprar orgánico es la mejor forma de hacerlo, y de paso le estaremos haciendo un bien a nuestro organismo.

 

El uso desmedido de pesticidas químicos

La ONU ha sido tajante: los pesticidas son catastróficos para el ambiente, para la salud humana y para la sociedad. Los pesticidas sólo han provocado colapsos en miles de cultivos alrededor del mundo, ya que matan indiscriminadamente a toda la población de insectos en los cultivos, incluso a aquellos que son necesarios para la salud de las plantas y la tierra. Además, contaminan los ecosistemas más allá de las granjas, desestabilizándolos por completo.

 

La poca variación en lo que comemos

Según la FAO, sólo 14 especies de mamíferos y aves componen el 90% del suministro de alimentos de origen animal que consumen las personas. Y apenas cuatro especies –el trigo, el maíz, el arroz y las patatas– proporcionan la mitad de la energía que obtenemos de las plantas. Estas prácticas, al no promover la diversidad genética, pueden provocar colapsos ambientales a mediano plazo, algunos de los cuales ya se han dejado sentir.

Por eso es importante variar lo más posible nuestra propia dieta y, sobre todo, incluir insectos en ella. Entre otras cosas, los insectos son el alimento del futuro por ser de gran ayuda para conservar la biodiversidad.

Un planeta biodiverso es un planeta donde todos los seres vivos podemos alimentarnos dignamente.

 

* Imágenes: 1) BiodiversidadLA; 2) Madras Courier; 3) Neil Palmer



Mexicanas solicitan convertir Bacalar en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

La Laguna de Bacalar, también conocida como la Laguna de los 7 colores, se encuentra al sur del estado de Yucatán –a unos 40 km al norte de la capital–.

Con el fin de preservar los recursos naturales del estado de Quintana Roo, la Asociación Una Luz para mi País propone que se agregue La Laguna de Bacalar a la lista de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Para la presidenta de la asociación Lic. Tania Sol Portillo y la coordinación de proyectos Magdalena Alva G., esta demanda se enfoca en que los proyectos turísticos, culturales y de desarrollo de la región sean “coordinados y supervisados de tal manera que se cuiden y preserven para ésta y las futuras generaciones los recursos naturales endémicos de la Laguna de Bacalar.”

La Laguna de Bacalar, también conocida como la Laguna de los 7 colores, se encuentra al sur del estado de Yucatán –a unos 40 km al norte de la capital–. Es uno de los pocos cuerpos de agua superficial permanente de la península, la cual posee un suelo calcáreo que no permite la retención superficial del líquido pero sí las formaciones de estromatolitos. La idea del proyecto entonces es proteger este ecosistema endémico de México así como la cultura ancestral maya que continúa habitando en la región. 

Las encargadas de la Asociación Una luz para mi País explican que, de acuerdo con la investigación realizada por Hugo Beraldi del Instituto de Geología de la UNAM, la difusión de la existencia de los estromatolitos fomentará su protección como parte de la “evidencia de vida más antigua que se conoce en la Tierra, [pues] forman parte del registro fósil más importante de la vida microbiológica temprana, y son organismos que han mantenido hasta hoy su línea evolutiva.” El espacio místico de Bacalar es “evidencia de ciclos biogeoquímicos antiguos, el ciclo del carbono en los procesos atmosféricos”, pues son “los primeros oxigenadores de la atmósfera y son los primeros formadores de zonas arrecifales.” 

Por estas razones, la explotación no regulada de la laguna de Bacalar como uno de los nuevos hot spots turísticos de zonas arrecifales implica daños permanentes en los mismos, en el uso indebido de lanchas y un acercamiento no regulado a recursos que son fuentes de creación de oxígeno y que proveen una limpieza atmosférica a la región. Sin mencionar además el impacto negativo en el ecosistema estromatolítico, el cual “implicaría la construcción de múltiples palafitos sobre la superficie de la laguna.”

En palabras de la Asociación Una Luz para mi País,

Dada esta condición de la laguna consideramos que es sumamente importante cuidar el ecosistema de la misma y evitar a toda costa la depredación y contaminación, llevando a cabo proyectos ecoturísticos coordinados y supervisados por las instancias estatales y municipales con apoyo de organismos internacionales como la UNESCO, elaborando estudios de impacto ambiental en busca de desarrollar la región. Sabemos la necesidad que tiene la misma de mejorar el nivel de vida de los habitantes y que el atraer inversión a la zona, detonará el crecimiento y desarrollo.

Aclaremos que en ningún momento nos oponemos a la inversión y desarrollo, sino que pedimos que todos y cada uno de los proyectos que detonen el mismo, se enfoquen en ser proyectos sustentables, ecológicos y culturales, que permitan la integración de los habitantes del municipio, por lo que se requiere de tener una población capacitada para poder recibir como se debe a los  turistas internacionales que buscan turismo ecológico, sustentable y cultural.

Para apoyar a esta asociación con convertir a Bacalar en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, puedes darle click aquí y firmar su petición en la plataforma Change.org