¿Cuántas turbinas eólicas se necesitan para producir electricidad en todo el planeta?

Las wind farms podrían tener el potencial de producir 40 veces la electricidad que el planeta consume en total.

La energía eólica es una de las más limpias que un país puede adoptar; sin embargo es también una de las que requiere mayor inversión económica a la hora de su instalación. Por ejemplo, de acuerdo con la Asociación Americana de Energía Eólica –AWEA, por sus siglas en inglés–, los Estados Unidos invirtieron el año pasado alrededor de 14.5 miles de millones de dólares en proyectos de este tipo de energía. Actualmente, estas granjas –llamadas wind farms– proveen sólo el 4 por ciento de la electricidad nacional.

Esto significa que la energía eólica requiere de tiempo para convertirse en una alternativa efectiva de electricidad. Inclusive, para los investigadores de Harvard, las wind farms podrían tener el potencial de producir 40 veces la electricidad que el planeta consume en total. En otras palabras, si el promedio anual del consumo global de electricidad es de 21 000 terawatt-horas se divide en 0.005256 terawatt-horas de la producción anual de energía eólica per turbina de viento, el total equivale al uso de 3 995 434 turbinas terrestres. Para ello se requiere la mitad de Alaska para alcanzar ese objetivo. 

Steve Sawyer, el secretario general del Global Wind Energy Council, especula que en caso que las 3.9 millones de turbinas necesarias se coloquen lo suficientemente alejadas entre sí, se podría requerir un terreno un poco más pequeño que España. Para hacer este cálculo, Sawyer consideró que el promedio de una turbina eólica tiene una producción de 2 MW de electricidad, el cual podría considerarse como el 30 por ciento de la eficiencia global. Esto quiere decir que tan sólo una turbina puede alcanzar su máximo potencial el 30 por ciento del tiempo, tomando en consideración que no siempre hay viento y que las wind farms a veces se apagan por mantenimiento. 

Como menciona John Hensley, de AWEA, el 30 por ciento es realmente eficiente. Basta comparar los proyectos de energía solar que sólo cubren un promedio de 20 por ciento de eficiencia, y las facilidades de producción de energía fósil operan en su 40 –a 60– por ciento de toda su capacidad. Por lo que, al multiplicar el potencial promedio de una turbina eólica –2MW– por 30 por ciento de eficiencia anual de energía y 8 760 horas en un año, resulta en el estimado de Sawyer: la producción energética anual es de 5 265 megawatt-horas –o 0.005265 terawatt-horas–.

Esto, recordando que también influye el tamaño de la turbina, pues mientras más grande, mayor su productividad; por lo que en caso de usar turbinas extremadamente eficientes –capaces de crear 4 MW de energía a su 40 por ciento de capacidad–, se necesitarían alrededor de 1.49 millones de turbinas para saldar el consumo global de electricidad. Así como las turbinas eólicas instaladas en mar, las cuales son capaces de generar tres veces más energía que las terrestres. 



En la naturaleza, la protagonista de “El Rey León” sería una hembra 🦁

Probablemente vaya en contra de tus recuerdos de infancia, pero Nala y Sarabi tendrían mucha más acción que Simba y Mufasa.

El 13 de julio de 1994 se estrenó la primera versión de “El rey león”, y se colocó rápidamente como una de las películas más taquilleras de todos los tiempos. Al cumplirse 25 años de aquel hito, Disney celebra con una versión live action, que seguramente será muy exitosa desde un punto de vista cinematográfico, ¿pero es atinada desde el punto de vista biológico?

En realidad no. En la naturaleza salvaje, las manadas de leones están conformadas en un 99% por hembras relacionadas entre sí: madres e hijas, tías y primas, sobrinas y abuelas controlan grandes extensiones de territorio en las cuales pasan toda su vida.

Las hembras son el núcleo de la manada

En una investigación para National Geographic (dicho sea de paso, compañía propiedad de Disney), Erin Biba recopila testimonios de expertos en grandes felinos, quienes afirman que, en la vida real, las hembras tienen un papel mucho más predominante que el de los machos en la vida de la sabana.

Craig Packer, director del Centro de Investigación de Leones de la Universidad de Minnesota, afirma que en estado salvaje, “las hembras son el núcleo. El corazón y el alma de la manada. Los machos van y vienen.”

Las manadas de leones son sociedades matrilineales (es decir, en las que el parentesco se establece por vía materna); si una manada se hace demasiado grande, las hembras buscan otro territorio para que las hijas puedan vivir, criar y cazar en él, y así evitar conflictos. Además, las hembras crían juntas a los hijos e hijas de todas, como en una “gran guardería.”

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Según Packer, si Simba regresara del exilio siendo un adulto para casarse con Nala, su amor de infancia, probablemente estaría casándose con su prima, su tía… o su hermana.

No es que las monarquías ni la historia de la literatura estén libres de historias de incesto, estupro o endogamia (reproducción entre familiares), sino que, al tratarse de una de las fábulas más exitosas de los últimos años, resulta asombroso (y un poco injusto) juzgarla con los lentes estrictos de la ciencia.

Naturaleza vs ficción

Las infancias de muchos milenials están marcadas por el (¿spoiler?) exilio de Simba, el joven heredero de la sabana, cuando su padre, Mufasa, es asesinado por una estampida de ñus, bajo la mirada inclemente de su tío Scar. Ah, recuerdos de infancia.

Pero en la realidad, probablemente Mufasa y Scar hubieran tenido que colaborar para protegerse mutuamente de otras alianzas de machos. Según Packer:

“tienes que tener un compañero de armas para enfrentar los desafíos de todos los demás machos que quieren apoderarse de tu familia y matar a tus bebés.”

Un grupo de machos (nunca de más de cuatro o cinco individuos) puede quedarse en las inmediaciones de una manada y disputársela con el resto, pero al final también serán las hembras quienes elijan un macho residente. Este cargo (propiamente el del “rey león”) no dura más de dos o tres años. Luego se van y recomienzan el ciclo reproductivo y territorial en otra parte.

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Aunque los leones puedan derribar a una jirafa, las leonas en grupo son prácticamente invencibles.

Según el especialista, la única función de las famosas melenas de los leones machos es precisamente demostrar su valía genética a las hembras:

“Las hembras prefieren al macho que es el más visible y que tiene las características claras en las que puede confiar para garantizar que sus crías sobrevivan y estén sanas”, y lo mejor es una melena negra (como la de Scar), pues esta indica “buena condición física, niveles más altos de testosterona, y es más probable que toleren heridas.”

Por fortuna, no tenemos que elegir entre la naturaleza y la ficción. Las fábulas protagonizadas por animales han maravillado la imaginación desde los tiempos de Esopo en el siglo VII antes de nuestra era, las de Jean de La Fontaine en el siglo XVII hasta, más recientemente, las del escritor guatemalteco Augusto Monterroso.

El rey león maravilla a las audiencias no por su precisión documental de la vida de los leones, sino por su tragedia y su alegría, por las aventuras de sus protagonistas y por los efectos especiales de la producción. Es decir, maravilla porque apela a la imaginación, no al rigor científico.



Atlanta se compromete a usar 100% energía renovable para el 2035

Pese al escepticismo en torno al cambio climático que ha rondado en los últimos meses en EE.UU., hay quienes deciden hacer un frente a esta situación.

En los últimos años numerosos sitios han apostado por la implementación de energías renovables a grandes escalas. Algunos ejemplos son Escocia y Chile, así como parques nacionales que funcionan con energías renovables de Tesla. Sin embargo aún queda trabajo que realizar a lo largo de las numerosas ciudades del mundo; en especial aquellas que tienen un alto impacto en relación la contaminación ambiental. 

Frente al impacto de la energía tradicional en el medio ambiente, Atlanta –en EE.UU.– lanzó una resolución que compromete al gobierno a desarrollar un plan para la transición de energía limpia. Esta resolución, introducida por el miembro del consejo Kwanza Hall,  pretende lograr que la energía solar y eólica provee la electricidad de toda la ciudad para el 2035. 

En palabras de Hall, “Sabemos que movernos hacia una energía limpia creará trabajos, limpiará el aire y el agua y reducir el costo de los residentes.” Lo ideal es lograr que Atlanta se convierta en la 27º ciudad de EE.UU. y la primera en el estado de Georgia, que goce del consumo de 100 por ciento energía renovable. 

 

 

 

Pese al escepticismo en torno al cambio climático que ha rondado en los últimos meses en EE.UU., hay quienes deciden hacer un frente a esta situación. Para Hall, quien es un creyente en la sustentabilidad, es importante dar a conocer la realidad sin propaganda falsa: es tiempo de cuidar al medio ambiente.