12 efectivos consejos para eliminar el mal olor de los pies

Para prevenir este tipo de incomodidades, te compartimos los siguientes consejos sencillos y efectivos que podrás practicar en casa.

El estrés, caminar sólo con los calcetines, no lavarse los pies e inclusive no consumir la cantidad recomendada de zinc no sólo puede estimular la sudoración en los pies, también provocar que desprendan olores desagradables. Para prevenir este tipo de incomodidades, te compartimos los siguientes consejos sencillos y efectivos que podrás practicar en casa: 

– En caso de estar en un apuro, utiliza un toalla desinfectante húmeda o papel mojado en alcohol.

Lávate los pies al menos una vez al día, sin olvidar bien entre los dedos del pie. Esto eliminará bacterias y células muertas de la piel de las que se alimentan las bacterias. 

Evita caminar sólo con los calcetines ya que recogen muchísimas bacterias, las cuales se quedarán en los zapatos que te pongas de nuevo. Las bacterias harán una explosión en un ambiente húmedo y caliente –como los zapatos–.

Empieza a practicar la meditación para dominar el estrés, pues probablemente esto puede estar provocando que los pies suden más de la cuenta.

Usa antitranspirante en spray. Aplícalo en los pies limpios y secos por la noche; y en la mañana, ponte los calcetines y zapatos como de costumbre en la mañana. Esto ayudará a mantener los pies frescos durante el día. 

Mezcla vinagre de manzana y alcohol isopropílico. Al usarlo diario con atomizador, por encima y entre los dedos, puede ayudar a matar los hongos y eliminar las bacterias. Además, esta mezcla también ayuda a disminuir los hongos en las uñas de los pies. A la mezcla puedes agregar bicarbonato de sodio y algunas gotas de aceite de tomillo.

Usa polvo de talco, bicarbonato de sodio o almidón de maíz, colocándolos dentro de los zapatos antes de usar.

Cámbiate de calcetines todos los días. 

Usa madera de cedro, estrella de anís o clavos de olor. Esto ayudará a refrescar los zapatos, desapareciendo el olor después de dejarlos al interior del zapato por algunos días.  

Adopta plantillas o aceite esencial natural de madera de cedro, pues cuentan con propiedades antibacterianas y antimicóticas. Esto ayudará a combatir bacterias, ayudando a prevenir el mal olor de los pies, el pie de atleta y los hongos de las uñas. 

– Lava regularmente los zapatos. Al rotarlos –no usarlos más de dos días seguidos– hará que se sequen por completo, y lavarlos puede asegurar que los hongos y bacterias almacenados en ellos, desaparezcan. 

– Haz un baño de té verde. Remoja tus pies durante 30 minutos, una vez al día durante una semana, para prevenir el mal olor de pies. En vez de té, también puedes usar sal de agua marina, sal rosada del Himalaya o bicarbonato de sodio –1 cucharada por cada litro de agua–. 

 



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl