10 alimentos que puedes y no puedes darle a tus perros (INFOGRÁFICO)

A diferencia de los humanos, los perros no gozan de tanta diversidad microbiótica que les permitan digerir todo tipo de alimentos. Es por ello importante revisar el tipo de dieta que se les brinda a diario, en especial cuando se acostumbra a “darles las sobras” de lo que se comió la cena –en ocasiones, hasta la comida […]

A diferencia de los humanos, los perros no gozan de tanta diversidad microbiótica que les permitan digerir todo tipo de alimentos. Es por ello importante revisar el tipo de dieta que se les brinda a diario, en especial cuando se acostumbra a “darles las sobras” de lo que se comió la cena –en ocasiones, hasta la comida del día anterior–.

Los perros son ciertamente más delicados con algunos alimentos, por ello te compartimos una lista de los 10 tóxicos y 10 alimentos que sí puedes darles: 

Alimentos que puedes darles a tus perros:

– Plátano. Considera un snack rico en vitamina B y C, potasio y fibra. Recuerda que todo es con medida, porque si un perro come plátano en exceso, puede resultar en constipación. Así que considera en darle un pedazo de plátano en función de su tamaño. 

– Zanahoria. Al contener beta-carotina, este snack ayuda a cuidar la vista, el pelo y la piel de los perros –en especial si tienen pelo largo, como los Maltés o Golden Retriever–. Evita darle zanahorias a los perros en caso de que tengan diabetes. 

– Mantequilla de maní. Dado que el cachuate no es una nuez –sino una legumbre–, entonces no le hace daño a su estómago. Posee propiedades como la vitamina B y E, niacina, potasio y grasas saludables. Asegúrate que sea mantequilla de maní sin sal ni azúcares. 

– Moras. Sí, las moras. Son ricas en vitaminas A, B, C, E y K, fibra y un montón de antioxidantes. Así como el plátano, el exceso no es bueno para los perros pues puede provocar diarrea o vómitos. Unas cuantas moras de vez en cuanto está bien –e incluso, es saludable–. 

– Arándanos. Contienen grandes cantidades de fibra, vitamina A, B1, B2 y C. Ayuda a mejorar las funciones cognitivas, a reducir los efectos del envejecimiento y a mejorar el tracto intestinal. Los arándanos necesitan estar frescos –no secos–. 

– Arroz. Es ideal para que consiga un poco de carbohidratos dentro de los limites del índice glucémico; sin embargo, recuerda que todo debe ser con moderación. 

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– Pescado. Ofrece cantidades significativas de ácidos grasos omega, ayudando a mejorar mucho su sistema digestivo. Recuerda evitar cualquier sal o pimienta para dárselo como alimento. 

– Calabaza. Este tipo de alimento es usado tanto para la constipación como diarrea; además que ayuda a la visión, suavidad de pelo y salud de la piel. Sin embargo, recuerda que todo sea con moderación pues un exceso de vitamina A –como la que contiene la calabaza– puede ser tóxico. 

– Espinaca y lechuga. Son ricos en vitamina A, K y C. Procura que sea en dosis moderadas, pues contienen químicos llamados oxalatos, los cuales pueden ser peligrosos para un perro. 

– Peras. Son una fuente importante de nutrientes; pero procura que las consuma en pequeñas porciones –sin semillas ni tallo ni corazón–. 

Alimentos que no puedes darle a tus perros: 

 – Aguacate. Este alimento contiene un químico llamado persina, el cual es una toxina fungicida que puede provocar una reacción negativa en animales –como caballos, pájaros, conejos–. Aunque muchos perros no experimentan un efecto grave, pueden ocasionarles malestares estomacales. 

–Almendras. Aunque son los alimentos con menos consecuencias en la salud, no se recomienda darle almendras a los perros. El sistema digestivo de los perros no está equipado para soportar las almendras ni ningún similar. 

– Cerveza. Tanto el etanol como el lúpulo son dañinos para el estómago del perro. 

– Granada. Este superalimento para las personas, no lo es para los perros. La granada consiste realmente en semillas difíciles de digerir. El perro tiende a sufrir de vómitos y dolores estomacales si come una granada. 

– Chocolate. El chocolate contiene dos químicos peligrosos: la cafeína y la teobromina. En general, mientras más oscuro, más peligroso es para el perro. Todo tipo de chocolate necesita ser evitado: en dulces, galletas, brownies, etcétera. 

– Nueces. Igual que las almendras.

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– Cebolla. Este tipo de producto puede ocasionar problemas en las células negras de los perros en caso que los consuma en cantidades significativas. Mientras más intenso, más tóxico es. 

– Ajo. Igual que la cebolla. 

– Uvas. Se han asociado con cáncer de riñón canino, aunque muchos perros no experimentan ningún malestar con las uvas. En caso que un perro se intoxique con uvas, es importante llevarlo al veterinario; en especial si tiene síntomas como vómito, fatiga y diarrea. 

– Chicle. Además de ser difíciles de digerir, tienen un químico llamado xylitol, el cual puede provocar niveles altos de azúcar en la sangre.

 

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Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl