SuperMeat: ¿Existe la carne 100% ecológica?

A diferencia de la impresión en 3D y la clonación, SuperMeat no usa hormonas de crecimiento ni alimentos transgénicos ni antibióticos ni colorantes.

La ambición de cualquier vegano y vegetariano es conseguir una dieta que no lastime a ningún ser vivo. Sin embargo, por el momento, no había ninguna tecnología o método que facilitara este objetivo pacifista; hasta ahora, con SuperMeat, un proyecto que propone carne de animal sin alterar los principios de cuidado al medio ambiente. 

SuperMeat es un startup cuya primera ronda en Kickstarter ha conseguido 200 000 dólares. Usa el cultivo de células de pollo en laboratorio bajo la dirección de Yaakov Nahmias, cofundador y director de investigación en SuperMeat: 

Nuestra tecnología nos permite extender las células aisladas a partir de una biopsia de tejido tomado sin dañar a los animales. Organizamos estas células en tejidos minúsculos y los colocamos en un entorno único que está diseñado para imitar perfectamente la fisiología animal, permitiendo que estos pequeños tejidos se conviertan orgánicamente en grande músculos, como lo hace la naturaleza.

A diferencia de la impresión en 3D y la clonación, SuperMeat no usa hormonas de crecimiento ni alimentos transgénicos ni antibióticos ni colorantes. Si bien aún quedan muchas preguntas por resolver, este proyecto prevé recaudar dos millones de dólares para presentar un prototipo en enero del 2018 y lanzar su producción en 2021. 

Para ellos, la carne cultivada podría reducir considerablemente los efectos del calentamiento global ya que evita el uso de un 99 por ciento menos de tierra, la emisión de un 96 por ciento menos de gases de efecto invernadero y el desgaste de un 96 por ciento de agua que la industria de la carne usa actualmente. 

La empresa busca una solución no sólo para evitar la contaminación en el planeta, también para erradicar la hambruna en el mundo. Por ello, asociaciones como L214, en defensa de los animales, ha apoyado esta iniciativa con tintes de futurismo. 

En caso que quieras conocer más esta propuesta, te compartimos este video explicativo: 

 



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

caminar-estimula-creatividad-estudios-literatura copia
Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl