¿Por qué el guardaparque es importante en las áreas naturales protegidas en México?

Se requieren más de 200 mil millones de dólares para que los guardaparques resguarden y operen las ANP de forma adecuada

El fortalecimiento del sistema de áreas naturales protegidas (ANP) debe de incluir el fomento de las capacidades y herramientas para los guardaparques, ya que representan un nexo entre la conservación y las comunidades. A pesar de que las ANP son una de las estrategias implementadas en la política pública ambiental para conservar los ecosistemas, su biodiversidad y sus servicios ambientales fomentando el desarrollo sustentable, la figura del guardaparque no ha sido valorada de una forma sobresaliente en la gestión estos espacios en México.

La gobernanza ambiental internacional ha sido severamente criticada por haber sido ineficiente ante la problemática global (Alfie-Cohen et al., 2011), y México no es la excepción de esta realidad. Si bien, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) no considera a las ANP como un instrumento en la política ambiental, son la mejor herramienta que tiene el país para conservar la biodiversidad (Bezaury-Creel y Gutiérrez-Carbonell, 2009). El fortalecimiento del sistema de ANP es una de las tareas más importantes y fundamentales para poder mantener la representatividad y funcionalidad de los ecosistemas de México, y este fortalecimiento debe de incluir el fomento de las capacidades y herramientas de los guardaparques.

El objetivo de este ensayo es analizar las fortalezas y las debilidades de los guardaparques que laboran en México. Como ellos son la primera imagen que tienen las comunidades que habitan en las ANP, deben de generar un estrecho vínculo con estas. Su visión tiene que ser amplia para que abarque aspectos socio-culturales, económicos y ambientales de los recursos naturales porque son el nexo entre la comunidad y la conservación; así que su función es fundamental. Las actividades prioritarias que en general realizan los guardaparques son (Paz-Barreto, 2009):

1. Extensionismo y educación ambiental

2. Control y vigilancia

3. Atención al visitante

4. Monitoreo y apoyo a la investigación científica

5. Relación con las comunidades y resolución de conflictos

Reserva de la Biosfera Volcan Tacana

A partir de la última década del siglo XX es cuando verdaderamente se empieza a consolidar la atención y manejo de las ANP en México (Bezaury-Creel y Gutiérrez-Carbonell, 2009). Desde entonces se han realizado avances significativos, sin embargo, las ANP se enfrentan a problemas por decretos antiguos e imprecisos, conflictos de tenencia de la tierra, pobreza y marginación de sus habitantes (Brenner, 2010; Campos y Boada, 2008), así como de falta de presupuesto, infraestructura y personal suficiente para llevar a cabo las diversas líneas de conservación. Aún queda mucho para cuidar efectivamente el patrimonio

natural dentro de las ANP, y para ello, es necesario primeramente un análisis de las políticas públicas ambientales para buscar un resultado que apunte la solución de esta necesidad (Merino y Cejudo, 2010). Quiero remarcar una falta considerable de personal y de financiamiento para la realización de acciones de conservación enmarcadas en los programas y estrategias de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).

Las actividades fundamentales de los guardaparques están claramente implicadas en los objetivos específicos del Programa Nacional de Áreas Naturales Protegidas 2014-2018, aunque para realizarlas solamente se cuenta con 500 guardaparques para atender las ANP que cubren más de 25 millones de hectáreas, esto equivale a que cada guardaparque es responsable de una superficie igual a la isla de Cozumel, Quintana Roo. Se sabe que la CONANP reconoce en discurso que la figura del guardaparque es el primer contacto con las comunidades. En la Estrategia 2040 (CONANP, 2014) se establece dentro del eje “Administración para la Conservación” como línea de trabajo el aseguramiento de suficiencia presupuestaria para garantizar la operación de las diferentes áreas y el fortalecimiento de la plantilla del persona en número, remuneración y capacidades, y dentro del eje “Capacidades Institucionales” como línea de trabajo, asegurar la suficiencia del personal con plazas acordes con responsabilidades, contar con programas de fortalecimiento y capacitar al personal en las diferentes herramientas. En la realidad, es bien sabido que esta situación pasa desapercibida.

Si bien, dentro de la CONANP existe el “Programa Formando para la Conservación” y la “Iniciativa Guardaparque” para profesionalizarlos con herramientas que les permita orientar su trabajo y mejorar sus conocimientos técnicos, no es suficiente para lograr un correcto alcance para la capacitación de todos los guardaparques en las ANP. La formación en México es poco sólida, a diferencia de otros países donde están preparados en botánica y zoología, ecología, pedagogía, resolución de conflictos, adiestramiento policiaco, primeros auxilios, legislación, entre mucho otros temas, e incluso existen programas académicos que avalan y profesionalizan la figura del guardaparque como en Argentina, Ecuador o Costa Rica.

Reserva de la Biosfera Zicuiran-Infernillo

En estos tiempos, aún la forma de contratación de los guardaparques y los técnicos responsables de programas de conservación es poco institucionalizada, pues no tienen plazas permanentes, y además de ello el personal actualmente en la CONANP resulta insuficiente para todas las actividades colocadas en el Programa Nacional de Áreas Naturales Protegidas y en la Estrategia 2040. Sumado a esto, el salario va de seis mil pesos a 12 mil pesos mensuales, y en muchos casos, no cuentan con condiciones óptimas de seguridad, servicios médicos y equipo necesario.

Ahora bien, el presupuesto asignado a la CONANP de parte del gobierno federal es insuficiente, pues se requieren más de 200 mil millones de dólares para que los guardaparques resguarden y operen las ANP de forma adecuada (Escobedo, 2015). Esta institución recibe aproximadamente una cantidad que sobrepasa un poco más de 1,000 millones de pesos mexicanos al año (CONANP, 2010); por mucho un valor inferior al deseado. Justamente el año pasado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público recortó el presupuesto de la institución, afectando considerablemente la operatividad de la misma con más de 100 despidos en todo el país. A razón de eso, los avances y esfuerzos que se venían acumulando desde su creación se han visto perjudicados por esta decisión, incluyendo el limitado presupuesto que siempre ha tenido. Además de esto, México tiene ANP incluidas como Patrimonio Mundial de la Humanidad, en el Programa El Hombre y la Biosfera, y en la Convención Ramsar. También nuestro país se comprometió a aumentar la superficie protegida de acuerdo con las Metas de Aichi, y otros convenios internacionales. Todo esto se traduce en la necesidad de un mayor presupuesto y un mayor número de personal capacitado y con las herramientas necesarias para completar estos objetivos.

Reserva de la Biosfera Archipielago de Revillagigedo

En conclusión, las ANP podrían constituir la base para la conservación de la biodiversidad y para fomentar un desarrollo sustentable en las comunidades y del país, pero para ello se necesita resaltar y fortalecer la labor del guardaparque. A pesar de esta situación, el personal de la CONANP tiene una identidad y un sólido compromiso con la institución y con el trabajo de conservación, aunque no reciba el valor que se merece, derivado principalmente por el desconocimiento de su importancia por parte de la sociedad. Por consiguiente es necesaria una política que genere una marcha hacia el desarrollo sustentable junto con la conservación del patrimonio natural y, que de igual forma, integre en esta política la formación de personal capacitado para poner en marcha un manejo efectivo de las ANP.

Autor: 

Leonardo Noriel López Jiménez, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. 

Referencias bibliográficas

Alfie-Cohen, M., L. Díaz-Abraham y R. Castañeda. (2011). Una ventana de oportunidad: la gobernanza ambiental, un nuevo instrumento de política. En: Alfie-Cohen (ed.). Comprometidos para negociar: conflicto y gobernanza ambiental (pp. 25-84). Universidad Autónoma Metropolitana, México, D.F.

Bezaury-Creel, J. y D. Gutiérrez-Carbonell. (2009). Áreas naturales protegidas y desarrollo social en México. En Shaha y haha, (Eds.), Capital natural de México, vol. II: Estado de conservación y tendencias de cambio. (pp. 385-431). México, D.F.: CONABIO.

Brennet, L. (2010). Gobernanza ambiental, actores sociales y conflictos en las áreas naturales protegidas mexicanas. Revista Mexicana de Sociología, 72(2), 238-310.

Campos, M. y M. Boada. (2008). Integración de diferentes modelos de protección para el diseño de un área natural protegida en Michoacán, México. Document d’Analisi Methodologic en Geografia., 51:39-57.

CONANP. (2010). Logro 2010. México, D.F.; Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

CONANP. (2014). Estrategia hacia 2040: una orientación para la conservación de las áreas naturales protegidas de México. México, D.F.: Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

CONANP. (2016). Indicadores de programas presupuestarios. Recuperado de http://www.conanp.gob.mx/

Escobedo, M. (2015). Áreas naturales protegidas, entre el abandono y la conservación. Crónica Ambiental, 12: 18-27.

Merino, M. y G. Cejudo. (2010). Introducción. En: Merino, M., G. Cejudo, D. Arellano-Gault, T. Bracho, M. Casar, R. Gil-García, C. Maldonado, J. Mariscal, L. Santibáñez y L. Sour (Eds.), Problemas, decisiones y soluciones. Enfoques de política pública. (pp 9-25). México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Paz-Barreto, D. 2010. Capacitación para guardaparques en América Latina. Revista Parques.

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Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Conflictos y gobernanza en la Sierra del Chichinautzin

Hay una diversidad de posturas y de actores a considerar en la construcción de una red ciudadana legítima para la conservación de los bosques del Corredor Biológico Chichinautzin.

* Por: Axel Fabrizio Maldonado Romo

 

Los bosques del Corredor Biológico Chichinautzin (CBC) presentan un mosaico de oportunidades para su manejo sustentable a pesar de que la misma Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) haya aprobado en el 2017 una obra ilegítima en esta Área Natural Protegida (ANP). Me refiero a la ampliación de la carretera La Pera-Cuautla, lo que ha significado hasta ahora la tala de los bosques comunales y ejidales de Tepoztlán, así como la falta de reconocimiento de los intereses de los habitantes del CBC. Desde que se decretó oficialmente en 1988, las autoridades federales encargadas de su administración establecieron una relación unilateral no incluyente con la población que persiste entre la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), la Semarnat y las comunidades que habitan el CBC (Paz, 2005; Paz, 2008). En 1996 se incluyó al CBC en el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINANP) para fortalecer su conservación desde un modelo de gobernanza (Castañeda, 2006). Esto no ha sucedido. La ausencia de legitimidad de las autoridades estatales y federales no es el único obstáculo en la construcción de una gobernanza policéntrica que aproveche las oportunidades que representan los sistemas locales de gobernanza comunitaria y la convergencia de intereses.

La complejidad de la dinámica política en torno a los bosques del CBC, ampliamente detallada por Paz (2005), podría organizarse por medio de un modelo de gobernanza policéntrica. Desde esta perspectiva se reconocen las diferencias entre las escalas local, regional y suprarregional y se busca su colaboración para la conservación (Wyborn y Bixler, 2013). En el presente ensayo se ilustra la diversidad de posturas y de actores a considerar en la construcción de una red ciudadana legítima para la conservación de los bosques del CBC para vislumbrar las categorías del Marco Analítico de la Gobernanza (Hufty, 2008). Para esto se señala la posición fronteriza (a nivel estatal, municipal y local) del ANP y la situación política de cuatro comunidades agrarias, resaltando la influencia de las urbes adyacentes y los intereses relativos a los bosques.

Ante la enorme complejidad de los conflictos socioambientales que atañen al CBC, su ubicación geográfica indica los gobiernos que deberían considerarse en la construcción de una gobernanza policéntrica.

La condición transfronteriza y el gran tamaño del CBC involucran directamente a gran número de actores. Sus 65,721 hectáreas abarcan áreas interestatales, intermunicipales e intercomunitarias, con límites fronterizos difusos. La CDMX y los estados de Morelos y Estado de México son las entidades estatales que podrían colaborar en un proyecto forestal común. A nivel local encontramos las delegaciones de Tlalpan y Milpa Alta de la CDMX; el municipio de Ocuilán de Arteaga del Estado de México; y los municipios de Cuernavaca, Yautepec, Tlayacapan, Atlatlahucan, Totolapan, Jiutepec, Huitzilac, Tlalnepantla y Tepoztlán, de Morelos (CONANP, 2001). En estos últimos tres municipios se encuentra cerca del 78 % del territorio del CBC (Paz, 2005).

Los derechos de propiedad de los bosques de Huitzilac, Tlalnepantla y Tepoztlán fueron concedidos parcial o totalmente por el gobierno mexicano a las comunidades agrarias de Huitzilac y Coajomulco (en el municipo de Huitzilac), Tlalnepantla (municipio de Tlalnepantla) y Tepoztlán (Municipio de Tepoztlán) (Paz, 2005). En Huitzilac los intereses privados se han apropiado de las autoridades de bienes comunales, lo que ha permitido que el bosque sea percibido y gestionado ilegalmente como una mercancía. La extracción de tierra y la tala de madera para su comercialización en las urbes, así como la venta de terrenos comunales han sido constantes en la historia de Huitzilac y han moldeado las relaciones políticas repercutiendo en el deteriorado de sus bosques. A pesar de la corrupción predominante en Huitzilac, las autoridades de bienes comunales continúan funcionando y algunos pobladores se organizan colectivamente en grupos de vigueros, tierreros, artesanos y ganaderos para la mercantilización de los recursos.

De manera contrastante a lo que sucede en Huitzilac, en la comunidad agraria de Coajomulco, los bosques son percibidos y gestionados como un bien común. Tanto las autoridades de bienes comunales como la ayudantía municipal funcionan como gestores y administradores legítimos de los bosques, mientras que los tierreros y los agricultores comuneros y no comuneros están organizados colectivamente gracias al reconocimiento de sus derechos por parte de las autoridades locales.

El impacto de la presión urbana es evidente tanto en Huitzilac como en Tlalnepantla. Los derechos de esta última comunidad agraria sobre los bosques jamás fueron constatados oficialmente. Consecuentemente, ni la autoridad agraria ni la municipal intervienen en la administración forestal. En este caso los bosques significan la oportunidad para cinco grupos de nopaleros de producir nopales para venderlos en la Central de Abastos (Paz, 2005; Paz, 2008). El comercio del nopal ha transformado completamente las relaciones de poder, ha deteriorado las instituciones locales y ha afectado la seguridad alimentaria históricamente propiciada por la milpa (Torres-Salcido y Muchnik, 2012; Torres-Salcido et al., 2016). Particularmente en Tlalnepantla se percibe la influencia política de un profesionista/político de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). En esta comunidad se presenta la oportunidad de involucrar a las urbes periféricas y a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en un proyecto de gobernanza policéntrica.

Tepoztlan-Cerro-del-Tepozteco

Para el caso de Tepoztlán los bosques están inmersos en una dinámica conflictiva donde coinciden los intereses colectivos de varios grupos cívicos a pesar de la ausencia del aprovechamiento forestal. Desde que se decretó el Parque Nacional El Tepozteco en 1937 dejaron de explotarse los bosques. Sin embargo, éstos continúan siendo de interés común. Como menciona Paz (2005), los bosques forman parte de la identidad tepozteca, las autoridades municipales y agrarias son respetadas y la voz de los tepoztecos se hace escuchar por medio de múltiples grupos cívicos forestales y el Comité de Planeación para el Desarrollo Municipal (Coplademun). Toda esta organización ciudadana surge del exitoso movimiento social contra un club de golf en 1995. También en esta comunidad es evidente la influencia de las urbes, de donde llegará aún más turismo con la ampliación de la carretera.

En conclusión, el mosaico de oportunidades para el manejo forestal sustentable del CBC no se limita a su interior ni a los grupos sociales con mayor poder local. Una gobernanza policéntrica integraría los intereses locales predominantes, los intereses de los gobiernos estatales de Morelos, CDMX y Estado de México, los intereses federales, los intereses del sector académico, los intereses de la sociedad civil, los intereses de los grupos sociales menos favorecidos que habitan el CBC y los intereses de la población urbana correspondiente. Como puede percibirse a lo largo de este ensayo, las ciudades que rodean al CBC se vinculan con éste a través de la tierra, la madera y los nopales que demandan.

Ante tal complejidad resulta inminente la colaboración de los actores involucrados para preservar la alta biodiversidad y los servicios ecosistémicos que provee el CBC y que hacen de sus bosques un objeto de interés común local, estatal, nacional y global.

 

* Foto principal: Jorge Ernesto Calderón

 

Referencias:

Aguilar Benítez, S. (1995). Ecología del estado de Morelos. Un enfoque geográfico. Cuernavaca, Editorial Praxis, Instituto Estatal de Documentación de Morelos.

Castañeda, J. (2006). Las Áreas Naturales Protegidas de México de su origen precoz a su consolidación tardía. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales 10, 218 (13).

CONANP. (2001). Corredor Biológico Chichinautzin. En CONANP. Recuperado de: http://chichinautzin.conanp.gob.mx/index.php.

Hufty, M. (2008). Una propuesta para concretizar el concepto de gobernanza: el Marco Analítico de la Gobernanza. En: Mazurek, H. (Ed.) Gobernabilidad y gobernanza en los territorios de América Latina, p. 1-17, IFEA-IRD, La Paz, Bolivia.

Paz Salinas, M. F. (2005). La participación en el manejo de áreas naturales protegidas. Actores e intereses en conflicto en el Corredor Biológico Chichinautzin, Morelos. Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias. Cuernavaca, Morelos, UNAM.

Paz Salinas, M. F. (2008). De Áreas Naturales Protegidas y participación: convergencias y divergencias en la construcción del interés público. Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

Torres Salcido, G. y J. Muchnik. (2012). Globalization/Fragmentation Process: Governance and Public Policies for Localized Agri-food Systems. En: Arfini, F., Mancini, M.C. y M. Donati (Eds.) Local Agri-food Systems in a Global World: Market, Social and Environmental Challenges, p. 97-116, Cambridge Scholars Publishing, Inglaterra.

Torres-Salcido, G., Ramos-Chávez, A. y A. Urreta-Fernández. (2016). Bio-cultuural anchorage of the prickly pear cactus in Tlalnepantla (Morelos), Mexico. Culture and History Digital Journal 5 (1).

Wyborn, C. y R. P. Bixler. (2013). Collaboration and nested environmental governance: Scale dependency, scale framing, and cross-scale interactions in collaborative conservation. Journal of Environmental Management 123: 58-67.

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Autor: México Sostenible
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La participación ciudadana en el rescate de un Área Natural Protegida en abandono

Un Área Natural Protegida de gran importancia en Guanajuato: la quinta ciudad más contaminada de México.

* Por: Raquel Vázquez Rivera

 

El Área Natural Protegida Cerro de Arandas está localizada en el municipio de Irapuato, Guanajuato, y en el 2005 fue catalogada dentro de la categoría de Uso Sustentable, con una superficie de 5,240 hectáreas.

El área ha tenido modificaciones y omisiones en los últimos años que la han llevado a tal deterioro que podría perder dicho estatus. En este ensayo revisaremos cuáles han sido estos cambios y bajo qué contexto se han dado, daremos algunos datos que nos ayudarán a valorar y comprender la importancia del ANP y después se expondrá parte de la problemática para, finalmente, discutir posibles acciones de rescate, las cuales surgieron de mesas de diálogo con ciudadanos sensibles al tema. ¿Cómo podría la participación ciudadana actuar en la recuperación y conservación de un área con estas características? Recordemos que los ciudadanos, organizados en colectivos o en asociaciones civiles, son actores importantes para una buena gobernanza, debiendo comprender derechos, marcos legales, responsabilidades y transparencia, buscando un equilibrio y apoyo constante (1).

cerro de arandas guanajuato areas netuarales-ecoosfera

Una de las justificaciones para la declaratoria del ANP fue el beneficio que aportaba a la recarga de mantos acuíferos, pues se tenía ya la visión del problema inminente de sobreexplotación (2).

En el 2012, se pide una modificación. En este decreto se asegura que después de hacer una consulta ciudadana, realizar estudios y teniendo siempre la intención de la conservación del patrimonio ambiental, se concluye quitar la denominación de ANP a 423.9 hectáreas bajo el argumento de que, por el crecimiento de la mancha urbana, era necesario poner barreras que limitaran y desalentaran el crecimiento urbano, lo cual dejaba ver, entre líneas, la planeación del proyecto de una vialidad (3).

En el 2013, para obtener el cambio de uso de suelo, el municipio entrega a la Semarnat un Estudio Técnico Justificativo en el que se mencionaba en específico la vialidad. La Semarnat pide comprobar que el proyecto no afectará la captación de agua en el cerro o que de alguna manera compensará esa pérdida. Después del análisis, la Semarnat resuelve desechar la solicitud por varias cuestiones; algunas eran que no cumplía con la documentación legal que pidió de los dueños de la zona y, sobre todo, porque el proyecto nulificaría la captación de agua(4).

En diciembre del 2014, el municipio envía a la Semarnat un Estudio de Impacto Ambiental para insistir con el permiso del proyecto vial. Básicamente, el estudio dice que ya no existe flora ni fauna en el área, así que el impacto ambiental ya no será representativo. Sin embargo,  en el mismo documento, el municipio menciona que para remediar el daño dará pasos faunísticos, lo cual la Semarnat señala como incongruente. Esta vez, el estudio es aceptado. Cabe resaltar que en ninguna parte del documento se menciona la importancia de la filtración a acuíferos (5), que fue una fuerte razón de su declaratoria y por lo que en primera instancia se desechó la solicitud.

Cerro de Arandas ANP
Naturalista

Esta área es de suma importancia para la ciudad de Irapuato ya que, según el estudio Global Urban Ambien Air Pollution Database realizado por la OMS, es la quinta ciudad más contaminada de México, con 26 PM. Respecto a esto, el director general del Instituto de Ecología del Estado de Guanajuato (IEEG) declaró en una entrevista que las ANPs en el estado no alcanzan para absorber el CO2 generado (cerca del millón 300 mil toneladas) y serían necesarias diez veces más para que realmente se tenga un impacto (6).

La importancia del ANP también es histórica: las zonas arqueológicas en el cerro de Arandas son cuatro, registradas ante la Dirección de Registro Público de Zonas y Monumentos Arqueológicos (DRPMZA) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), situación que lo convierte en un lugar con alto potencial arqueológico (7).

El ANP tiene una fuerte problemática que ha llevado a su abandono. Por un lado, tenemos el desinterés de las instituciones gubernamentales, que en este caso son las más representativas en cuanto a toma de decisiones y procuración de fondos, aunado a una fuerte corrupción, evidente en los documentos de modificaciones y permisos para hacer vialidades en un ANP.

Ese desinterés se refleja en un programa de manejo obsoleto (8), que no tiene fecha para ser actualizado, programa que ha sido calificado como un fracaso por el mismo IEEG por el deterioro, la deforestación, el crecimiento de mancha urbana, la pérdida de territorio, etc., que ha provocado. Recordemos que el programa de manejo es el principal instrumento de planeación de un ANP y está descrito en la LGEEPA. No tener un programa de manejo vigente a la última modificación del decreto se presta a que diferentes actores quieran llevar a cabo proyectos que ellos consideran adecuados, lo cual muchas veces es tomado como bandera política en época de elecciones. Un programa de manejo legitimado facilita su exigencia y participación en el cumplimiento de la planeación (9).

Por otro lado, tenemos el problema del crecimiento de las actividades no permitidas, como descargas de aguas residuales sin tratamiento, tiraderos clandestinos de residuos urbanos sólidos y erosión severa, que son parte de la omisión y corrupción de las autoridades y la falta o desconocimiento de protocolos de denuncia e insuficiencia de brigadas de vigilancia para observar toda el área.

Cerro de Arandas-ecoosfera

Quizá, lo más apremiante sería presionar a la autoridad para la actualización y publicación del programa de manejo. Legalmente puede solicitarse al Instituto de Ecología del Estado de Guanajuato y al ayuntamiento en su comisión de reglamentos. De igual manera, debe realizarse un protocolo de denuncia para los diferentes tipos de actividad no permitida; esto facilita el seguimiento de reportes, para que a su vez puedan ser difundidos y visibilizados a través de las redes, lo cual incentiva la participación ciudadana y ayuda a ejercer presión sobre un tema que requiere de inmediata atención.

Para lograr todo esto será imperativa la conformación de un consejo asesor que invlucre a la academia, las organizaciones civiles y la iniciativa privada; esto daría sustento a las propuestas, además de confianza. Así pues, también son importantes las campañas permanentes de información y educación ambiental; éstas pueden llevarse a cabo igualmente por redes sociales y eventualmente, por proyectos específicos, se pueden realizar campañas en campo.

Podemos concluir que no es tarea sencilla y que se necesita un grupo fuerte de interesados para su rescate. Por eso se propusieron acciones que estuvieran dentro de las posibilidades y alcances de un grupo de ciudadanos conscientes, esperando que, en un período corto, se logre contagiar y despertar la misma pasión por la conservación en la mayoría de la población, que sin saberlo, goza de los servicios ambientales de su ANP y que, así como son beneficiados, deben ser comprometidos.

 

Referencias:

(1) Borrini-Feyerabend G., Dudley N., Jaeger T., Lassen B., Pathak N.,Philips A. y Sandwith T. Gobernanza de Áreas Protegidas De la comprensión a la acción. 1-57.

(2) Periódico Oficial del Gobierno del Estado, Número 26, Decreto Gubernativo 197, tercera parte, 25 de noviembre del 2005.

(3) Periódico Oficial del Gobierno del Estado, Número 188, Decreto Gubernativo 248, cuarta parte, 14 de febrero del 2012.

(4) Subsecretaría de Gestión para la  Protección Ambiental, Dirección General de Gestión Forestal y de Suelos. Oficio SGPA/DGGFS/712/876/13, 19 de abril de 2013.

(5) Subsecretaría de Gestión para la  Protección Ambiental, Dirección General de Gestión Forestal y de Suelos. Oficio SGPA/DGIRA.DG 2378, 27 de marzo del 2015.

(6) http://periodicocorreo.com.mx/iee-necesarias-10-veces-mas-anps-para-absorber-carbono/.

(7) Centro INAH Guanajuato. Oficio No. 8111/568-5/2015.

(8) Periódico Oficial del Gobierno del Estado, Número 176, tercera parte, 2 de noviembre del 2007.

(9) http://www.voltairenet.org/article194530.html.

Escobedo L., Hernández E. y Leyte A. (2015). Inventario de los vertebrados terrestres del Área Natural Protegida Cerro de Arandas, Irapuato, Guanajuato. 3.

Lozoya E. (2009). Inventario de la fauna del Área Natural Protegida “Cerro de Arandas”. 22.

Reglamento de la Ley para la Protección y Preservación del Ambiento del Estado de Guanajuato en materia de Áreas Naturales Protegidas.

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Autor: México Sostenible
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