La comida que se discrimina por “fea”, termina en la basura

Sabemos que procuras elegir alimentos saludables, pero recuerda que un alimento no sólo puede ser evaluado por su apariencia.

Hace ya varias decenas de años existió una práctica común cocida como “espigar”, en la cual las personas con pocos recursos, después de una jornada de cosecha, rebuscaban en el campo los alimentos que no habían sido recogidos por considerarse “feos”. Los terratenientes les permitían recogerlos para que pudieran consumirlos e incluso elaborar nuevos productos con ellos, por ejemplo, las mermeladas.

Para llegar a tu refrigerador, muchos alimentos que fueron cosechados pasan por un proceso de selección y no precisamente con base en garantías alimenticias y sanitarias, sino con criterios de estética. En la mayoría de los casos, un alimento que simplemente se considera “feo” termina en la basura.

Es una práctica tan común que se ha convertido en un hábito no sólo para los agricultores, sino para todos los consumidores, situación que lamentablemente tiene grandes consecuencias ambientales, económicas y sociales.

De acuerdo con información de las Naciones Unidas, un tercio de la producción anual mundial de alimentos se pierden o desprecian, lo que equivale a unos 1,300 millones de toneladas de comida y alrededor de $6,916,000,000 pesos. Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) estima que estos alimentos serían suficientes para poder alimentar hasta 2,000 millones de personas. Tan solo en México, se estima que se desperdicia el 37% de los alimentos en buen estado, es decir 10.4 millones de toneladas de comida que termina como basura, a pesar de ser apta para consumo.

La primera discriminación de alimentos la realiza el agricultor, pero todavía existen más etapas. La siguiente se realizar por parte del comprador intermediario, es decir, los supermercados o distribuidores, para posteriormente pasar a la tercera discriminación, que es la que llevamos a cabo todos los consumidores que compramos comida en las recauderías o centros comerciales.

De estas cantidades de desperdicio, de acuerdo a datos de la FAO, las pérdidas ocurren en un 28% a nivel del consumidor, 28% a nivel de producción, 16% en mercados y distribución y el 22% durante el manejo y almacenamiento, finalmente un 6% en el procesamiento.

Esta comida en perfecto estado puede ser utilizada para preparar los mismos platillos que la aquella visualmente agradable, también puede ser aprovechada para elaborar cremas, mermeladas o dulces. En algunos lugares, incluso puedes comprar comida “fea” a costos más bajos.

Consumirla ayuda también a que los agricultores tengan menos desperdicios y mayores ganancias, pero es especialmente importante recordar que al comprar estos productos evitamos que millones de toneladas de comida se vayan a la basura y pueda ser consumida.

Actualmente la manera en la que se seleccionan los alimentos para su consumo es únicamente con una evaluación visual, por su tamaño muy pequeño o muy grande, si su forma es irregular o simplemente a criterio personal de lo que es “bonito o feo”; a pesar de que los productos no seleccionados se puedan consumir con todas las garantías alimenticias y sanitarias.

Sabemos que procuras elegir alimentos saludables, pero recuerda que un alimento no sólo puede ser evaluado por su apariencia. Además, realizar pequeño cambios en nuestros hábitos de consumo puede ser una excelente acción de erradicación del hambre en una región, pero para lograrlo es necesario contar con el apoyo de todos los sectores de la sociedad para que hagan un esfuerzo real en la reducción de pérdidas y desperdicios alimentarios.

Ahora que ya conoces la problemática de la comida “fea” ¿Cómo piensas colaborar en eliminar esta situación?

 

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic

Earthgonomic
Autor: Earthgonomic


De la biodiversidad depende lo que comes (y de lo que comes depende la biodiversidad)

Una dialéctica de la naturaleza para comprender por qué defender la biodiversidad es urgente.

Todo esta interconectado: la vida se sustenta en los intercambios que día a día se realizan entre las 1,4 millones de especies vegetales y animales que poblamos la Tierra. Ya sea entre peces y aves, entre aves e insectos o entre insectos y flores… todos tenemos una relación de dependencia mutua, porque la naturaleza es un gran organismo vivo. Y eso es la biodiversidad.

De este delicado equilibrio depende una de las cuestiones clave de la vida:
la alimentación.

Mucho hemos oído de la “cadena trófica”, o “cadena alimenticia”, y normalmente la concebimos como un proceso que sucede en un ecosistema dado. No obstante, si pensamos a la naturaleza como un gran todo holístico, también podemos pensar que el planeta entero tiene su propia gran cadena trófica. Ésta cadena vendría siendo la biodiversidad total de planeta, de la cual depende también nuestra alimentación. Así que también depende de ello nuestra cultura, pues mucho de ella se sustenta en la variedad alimenticia.

La biodiversidad es clave para la agricultura y la producción de alimentos.
Por tanto, también lo es de nuestra cultura.

Si de la biodiversidad depende nuestra alimentación eso quiere decir que de nuestra alimentación también depende la biodiversidad. Sería muy arrogante pensar que nosotros estamos fuera de esta gran cadena trófica que une a todas las especies. No hay mejor ejemplo de ello que los cultivos de arroz. Porque los arrozales, según ha podido comprobar la FAO, son un microcosmos de vida. Ahí se han encontrado 700 especies de insectos y otros organismos.

Así que no somos sólo un mal para el planeta, siempre y cuando la agricultura como práctica no se entrometa con los ciclos de la naturaleza –algo que, lamentablemente, ocurre cada vez con más frecuencia–. Pero en la dialéctica que supone la biodiversidad, nosotros también somos necesarios. Si queremos conservar esta cadena trófica funcionando y seguir nutriéndonos como es necesario, defender la biodiversidad es un imperativo.

¿Qué está poniendo en riesgo a la biodiversidad?

El alto consumo de carne

Según la WWF, los cultivos para alimentar al ganado dañan el ecosistema. Esto ha ocasionado la extinción de más de 30 especies en el mundo. Es por ello que comer menos carne verdaderamente salva especies y ecosistemas. Por tanto, es una forma de proteger la biodiversidad y asegurar nuestra alimentación, que no debe basarse en la proteína animal.

La modificación genética

La tecnología genética pretende adueñarse de la naturaleza, e incluso de sus bases más profundas. Y por si eso no fuese suficiente motivo de indignación, hay que agregar que, a dicho crimen, se suma el hecho de que los transgénicos son una sentencia de muerte para cientos de cultivos. Entre ellos las 64 razas de maíz que hay en México, ya que el maíz modificado es capaz de matar y sustituir a las especies nativas para siempre.

Por eso es muy importante evadir a toda costa los transgénicos. Comprar orgánico es la mejor forma de hacerlo, y de paso le estaremos haciendo un bien a nuestro organismo.

El uso desmedido de pesticidas químicos

La ONU ha sido tajante: los pesticidas son catastróficos para el ambiente, para la salud humana y la sociedad. Éstos sólo han provocado colapsos en miles de cultivos alrededor del mundo, ya que matan indiscriminadamente a toda la población de insectos en los cultivos: incluso aquellos que son necesarios para la salud de las plantas y la tierra. Además, contaminan a los ecosistemas más allá de las granjas, desestabilizándolos por completo.

La poca variación en lo que comemos

Según la FAO, sólo 14 especies de mamíferos y aves componen el 90 por ciento del suministro de alimentos de origen animal que consumen las personas. Y apenas cuatro especies –el trigo, el maíz, el arroz y las patatas– proporcionan la mitad de la energía que obtenemos de las plantas. Estas prácticas, al no promover la diversidad genética, pueden provocar colapsos ambientales a mediano plazo, algunos de los cuales ya se han dejado sentir.

Por eso es importante variar lo más posible nuestra propia dieta y, sobre todo, incluir insectos en ella. Entre otras cosas, los insectos son el alimento del futuro por ser de gran ayuda para conservar la biodiversidad.

Un planeta biodiverso es un planeta donde todos los seres vivos podemos alimentarnos dignamente.

*Imágenes: 1) BiodiversidadLA; 2) Madras Courier; 3) Neil Palmer



¿Sabías que existen alimentos que puedes reutilizar?: mira cuáles son

El queso duro, los huesos del pescado, y hasta los granos de café usados y remojados guardan un inesperado uso para tu hogar.

No necesitas estar en tiempo de crisis para ahorrar todo lo posible. Es casi inevitable, que después de las comidas en casa, no queden restos de comida; dárselos a las mascotas es una opción, pero en realidad podrías también aprovechar estas sobras en otras comidas para ti o tu familia. 

La experta en comida sustentable, Katherine Martinko, ha elaborado para el sitio TreeHugger una lista de sobras de alimentos que puedes aprovechar fácilmente. 

Aquí algunos ejemplos: 

 

Huesos y sobras de carne de pescado: guárdalas, para posteriormente, hacer un delicioso consomé de pescado.

 

Trozos de las verduras que has cortado: rehúsalos también para hacer consomés o caldo de verduras. 

 

Leche agria: no la tires, puede servirte para acompañar algunos panes. Recuerda que, por ejemplo el jocoque árabe, tiene ese sabor exquisito de leche ácida. 

 

Queso mohoso y cáscaras de queso duras: el queso mohoso, que de hecho es un delicatessen culinario en otras algunas culturas, puede usarse para que le des sabor a algunas sopas, por ejemplo. Lo mismo esas partes duras del queso que aparecen bastante seguido, córtalas y aprovéchalas. 

 

Granos de café usados: 

Los granos que quedan en tu cafetera remojados y despidiendo un delicioso olor tienen dos excelentes funciones. Uno; por contener nitrógeno, magnesio, potasio, calcio y otros minerales, es magnífica como fertilizante para tu tierra, puedes colocar los granos directamente en la tierra, o bien, adherirlos a tu composta. Su segunda uso es como un excelente exfoliante para tu cara y cuerpo; pasa los granos por tu piel, y luego lávate.

 

Vegetales guangos: como la zanahoria, algunos vegetales antes de comenzar a descomponerse se ponen aguados; puedes convertirlos en una rica crema de sopa. Si los remojas en agua fría por unos quince minutos también podrás revivirlos para una deliciosa ensalada. 

 

Pan duro: tu pan ya está duro pero no inmordible, entonces córtalo en cuadrados; puedes hacerlo en la licuadora. Después tuéstalos un poco, así, ahora ya tienes unos ricos crotones.