Hoy es el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono

En las acciones emprendidas se encuentra el análisis de cómo más del 98 por ciento de los productos químicos que adelgazan la capa se han eliminado a nivel mundial.

Desde 1994 se proclamó que el 16 de septiembre sería el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, con el fin de conmemorar el día en que se firmó en Montréal, en 1987, el Protocolo relativo a las sustancias que afectan la integridad de la capa de ozono. Cada año, desde entonces, se ha centrado en diferentes temas asociados en la recuperación de la capa de ozono para honrar esta iniciativa mundial; y ahora, en 2016, se ha concentrado la atención en la eliminación de las sustancias que la agotan. 

 

En las acciones emprendidas se encuentra el análisis de cómo más del 98 por ciento de los productos químicos que adelgazan la capa se han eliminado a nivel mundial, dejando como esperanza que el agujero del ozono en la Antártida regrese a los niveles anteriores del siglo pasado.

Para celebrar este logro, en diferentes partes del mundo se realizan eventos públicos. Por ejemplo, en Colombia, se celebran las primeras olimpiadas ambientales para técnicos en aparatos de refrigeración y aire acondicionado; en Costa Rica, un foto que analiza el reto que representa la introducción de nuevas tecnologías en estos productos; en Guatemala, una premiación a los ganadores de un concurso de dibujo infantil; en Venezuela, una caminata pro protección al medio ambiente y al apoyo de diversas organizaciones internacionales y de la sociedad civil; en Brasil, se lanzará una segunda etapa del Programa Nacional de Eliminación de hidrofluorocarbonos, HFC; y en República Dominicana, un taller a técnicos del sector sobre tecnologías para refrigeración y climatización alternativas a los HFC.

 

El objetivo de cada uno de estos eventos es hacer consciencia para reducir el uso de los HFC, potentes gases de efecto invernadero, y así evitar el 0.4ºC del calentamiento global para el 20100. Las medidas serán en contribución al Acuerdo de París para mantener la temperatura global por debajo del límite de 2ºC durante este siglo. 

 



Mientras EE.UU. se retira del Acuerdo de París, Asia aumenta presupuesto en energías verdes

Para Mark Malloch-Brown, un antiguo diputado de las Naciones Unidas y ahora presidente de la BSDC, considera que si las ciudades asiáticas se enfocan en esta transición verán beneficios tanto económicos como de salud.

Ante la salida de EE.UU. del Acuerdo de París, países de diferentes regiones del mundo decidieron enfrentar el cambio climático desde sus posibilidades. Por ejemplo, los líderes tanto de Francia como de Alemania realizaron una invitación global a cada especialista en el medio ambiente para continuar sus investigaciones y trabajos en sus territorios. Ahora, numerosas ciudades asiáticas han decidido en aumentar la inversión en energías limpias y verdes.

De acuerdo con un reporte realizado por Business and Sustainable Development Commission –BDSC–, ciudades asiáticas han decidido cumplir con los objetivos de desarrollo sustentable establecidos en el Acuerdo de París, previendo una ganancia de 1.5 billones de dólares para el año 2030, con millones de nuevos empleos así como una mejor calidad tanto de vida como de salud. De modo que la inversión del gobierno y del sector privado deberán enfocarse hacia el crecimiento verde y la reducción de la infraestructura de carbón, y así resultar entre los mayores beneficiarios de esta transición hacia energías ecológicas. 

Para Mark Malloch-Brown, un antiguo diputado de las Naciones Unidas y ahora presidente de la BSDC, considera que si las ciudades asiáticas se enfocan en esta transición verán beneficios tanto económicos como de salud. Inclusive Malloch-Brown explica que “Sospecho que [Presidente Trump] estará sorprendido sobre el impacto negativo que tendrá esta decisión en los negocios. Esta retirada no sólo será disrruptivo para los negocios, también será potencialmente peligroso para los ciudadanos. Por tanto él estará cada vez más sorprendido al encontrar que pocos le seguirán con esta decisión.”

En China se ha considerado que esta situación promete ser una oportunidad económica única e irrepetible; pues la transición a energías limpias reducirá el consumo de carbón, beneficiará a la salud, reducirá los gases de efecto invertadero y disminuirán las consecuencias del cambio climático. En especial en áreas como construcción de inmuebles, pues “Mejorar el diseño y las construcciones de los hogares reducirá los costos de operación y brindará una nueva visión al consumo energético del mundo así como a las condiciones ambientales en los próximos años.” Así como en el desarrollo de vehículos eléctricos que ayudarán a transformar las ciudades y a reducir la contaminación del aire. 

La idea es convertir las ciudades de Asia en espacios con “características activas de una economía robusta y oportunidades de una buena vida para los ciudadanos; un ambiente hermoso con comunidades inclusivas y cohesivas; y un sitio limpio, con aire fresco y libre de polución, aguas limpias, y medidas que combatan al cambio climático.” Para ello, los comisionados de la BSDC explican que tanto gobiernos como empresas privadas deberán invertir alrededor de 1.7tn al año para potencializar los beneficios de las energías verdes y alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. 



Esta es la reacción mundial ante el retiro de Donald Trump en el Acuerdo de París

¿Qué efectos podría representar este abandono al plan mundial para cuidar al medio ambiente?

Hace aproximadamente un año, los líderes de 195 países firmaron el Acuerdo de París, el cual busca la reducción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y así promover el cuidado del medio ambiente del planeta. México fue uno de los países invitados a este acuerdo, por lo que nuestro país se comprometía a mantener el aumento de la temperatura del planeta debajo de los 2ºC hacia finales del siglo, a revisar y fortalecer sus contribuciones nacionales –INDC–, a rendir cuentas para asegurar el cumplimiento de las metas y adaptar el factor central para ayudar a los países más vulnerables. Este acuerdo, en otras palabras, comprometía a los países implicados –incluído a EE.UU.– a cuidar el planeta en el que habitan. 

Sin embargo, el día de ayer el presidente de EE.UU., Donald Trump decidió retirar a su país de este acuerdo con el fin de facilitar la inversión de empresas multinacionales en su territorio. En su lugar, Trump desea “renegociar” un acuerdo más justo y aventajoso para sus trabajadores y empresarios. Incluso, durante su anuncio enfatizó que pondría en prioridad a los trabajadores estadounidenses, y “si se puede llegar a un acuerdo, está perfecto; si no, está bien.”

Esto ha implicado una ruptura contundente con “la transición hacia un mundo bajo en carbono, más seguro y saludable.” Frente a esta situación, naciones como Francia, Alemania e Italia han dejado en claro que el Acuerdo de París “no era regenociable”; y tanto la canciller alemana Angela Merkel como el presidente francés Emmanuel Macron han invitado a los demás países a “continuar trabajando duro para salvar al planeta.”

Pues además, Macron no sólo ha invitado tanto a científicos como a trabajadores a favor del medio medio ambiente a considerar su país como un segundo hogar, también ha finalizado su discurso con una frase fundamental: “We all share the same responsibility: make our planet great again” –”Todos compartimos la misma responsabilidad: hagamos nuestro planeta increíble de nuevo”–.

 

No sólo líderes de otras naciones se han encontrado en contra de esta decisión, también personajes tanto políticos como públicos. Un ejemplo de ello es el actor y antiguo gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, quien publicó un video sobre su rotundo rechazo a esta decisión invitando al presidente de los EE.UU. a recapacitar sobre las energías limpias: 

 

La transición hacia energías limpias y verdes es uno de los objetivos principales de cada una de las naciones invitadas al Acuerdo de París; inicialmente porque, y en palabras de Macron, “no hay un plan B, porque no hay un planeta B en el cual habitar.”  

¿Qué efectos podría representar este abandono al plan mundial para cuidar al medio ambiente? Esta respuesta depende de cada lector que decida, a su vez, enfrentar el cambio climático desde su cotidianidad: reduciendo el consumo de productos como bolsas de plástico, envolturas, botellas de agua, entre otras; reciclando y reusando en la medida de lo posible; realizando y promoviendo actividades que faciliten el cuidado del medio ambiente, como en el consumo de productos locales, la plantación de árboles y plantas, etcétera. 

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