Esto le sucederá a tu cerebro si continúas viviendo en la contaminación de CDMX

Pequeñas partículas de metal desprendidas de los gases de escape de los automóviles, pueden llegar a afectar negativamente el tejido cerebral y facilitar la presencia de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Desde hace años, varios estudios internacionales, como el del King’s College London, han señalado que inhalar regularmente el gas NO2 en la contaminación está relacionado con problemas respiratorios y cardíacos, e inclusive con muerte prematura (2010). Esto ha fomentado que no sólo se realicen medidas preventivas para la salud, también estudios que profundicen el conocimiento sobre los efectos nocivos de la contaminación –en especial desde que la CDMX se ha enfrentado últimamente a numerosas crisis en la calidad del aire–. 

Ahora, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Lancaster, en Inglaterra, pequeñas partículas de metal desprendidas de los gases de escape de los automóviles, pueden llegar a afectar negativamente el tejido cerebral y facilitar la presencia de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. El hallazgo se llevó a cabo mediante un análisis de muestras de tejido cerebral de 37 personas: 29 de ellas, de entre 3 y 85 años, habían vivido y muerto en la CDMX; las otras ocho, habían vivido en Manchester, Inglaterra, tenían entre 62 y 92 años, y habían muerto a causa de enfermedades neurodegenerativas.

Los investigadores se centraron en el efecto en el cerebro de la contaminación ambiental en la salud; en especial el de las nanopartículas de magnetita encontradas en el aire de las calles más transitadas en Lancaster y frente a una planta de energía. Según Barbara Maher, principal autora del estudio, a la hora de estudiar el tejido cerebral, se encontraron las partículas de magnetita distribuidas entre las células: “Cuando hicimos una extracción de la magnetita había millones de partículas, millones en un solo gramo de tejido cerebral. Esas son millones de oportunidades para causar daños.”

Para Maher, este mineral puede estar en el cerebro de forma natural pero en pequeñas cantidades y bajo formas distintivamente lisas y redondas; lo cual sólo puede crearse en altas temperaturas del motor de un vehículo o los sistemas de freno: 

Son formas esféricas y tienen pequeñas cristalitas alrededor de su superficie, aparecen junto con otros metales, como el platino, que surgen de los convertidores catalíticos. […] Es la primera vez que vemos estas partículas de contaminación dentro del cerebro humano. Es un hallazgo que plantea toda una nueva área de investigación para entender si estas partículas de magnetita están causando o acelerando enfermedades neurodegenerativas.

Esto significa que los habitantes de la CDMX poseen niveles similares o más alto de magnetita. De hecho, el nivel más alto de magnetita que se descubrió de entre los cerebros donantes fue el de un mexicano de 32 años que murió en un accidente de tráfico. 

contaminacion cdmx

Las consecuencias de este tipo de contaminantes pueden ser variadas: desde problemas respiratorios, cardiovasculares hasta cerebrales. Sin mencionar a los emocionales. Para Maher, este tipo de contaminación, que puede quedar atrapada dentro de la nariz y dirigirse hacia los pulmones y corriente sanguínea hasta la corteza frontal del cerebro, se ha asociado altamente con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. 

Si bien los resultados no son concluyentes sobre esta hipótesis, se sabe ahora que la magnetita puede afectar significativamente la salud de la persona que se expone a ella. Para Clare Walton, de la organización Alzheimer’s Society, “Las causas de la demencia son complejas y hasta ahora no ha habido suficientes estudios que muestren si vivir en ciudades y en áreas contaminadas incrementa el riesgo de demencia”.

Frente a esto, Maher invita a realizar medidas de prevención que eviten el daño de la magnetita a la hora de su respiración; como por ejemplo: 

– Al caminar en una calle muy transitada, alejarse todo lo que se pueda del borde del andén;

– Si se camina en una calle inclinada, cruzarse hacia el lado donde el tráfico va hacia abajo ya que los vehículos que van de subida generan más materia particulada.

– A la hora de manejar, nunca pararse justo detrás de un auto. En tráfico pesado la mejor opción es tener un aire acondicionado en modo de recircular. Y siempre elegir la ruta para transitar por las calles alternativas. 



Desatan incendios forestales altos índices de contaminación atmosférica en la CDMX

Las autoridades urbanas deben trabajar junto con las autoridades rurales, ya que los problemas de agua y aire no respetan fronteras.

* por: Emily Cassidy

 

Desde la semana pasada, alrededor de 100 incendios se han desatado en el centro y sur de México, causando condiciones atmosféricas peligrosas para los habitantes de las zonas cercanas. La mayoría de los incendios se desataron a lo largo del sureste, aunque el humo de los incendios ha provocado condiciones de aire peligrosas en muchas partes del país. La Ciudad de México, hogar de aproximadamente 21 millones de personas, declaró emergencia ambiental ayer martes y pidió a los ciudadanos que suspendieran sus actividades al aire libre para evitar el contacto directo con el aire lleno de partículas contaminantes.

El humo de los incendios contiene partículas finas (PM 2.5), un contaminante fácilmente inhalable relacionado con problemas cardíacos y pulmonares, así como con el asma. Cualquier nivel de exposición a partículas finas aumenta los riesgos para la salud, pero la exposición a más de 55 microgramos por metro cúbico (μg/m3, 1 microgramo es una millonésima parte de 1 gramo) durante períodos de 24 horas es peligrosa, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Ayer martes desde muy temprano, los datos de calidad del aire de OpenAQ del Resource Watch mostraron un nivel de partículas finas, PM 2.5, de 103.9 μg/m3 en Nezahualcóyotl, localidad del Estado de México situada al este de la Ciudad de México (para explorar datos más detallados sobre la calidad del aire en la Ciudad de México, puedes visitar el sitio web de la ciudad).

Jorge Macías, director de desarrollo urbano y accesibilidad en WRI México, señala:

Este evento meteorológico extraordinario tomó por sorpresa a las autoridades ambientales y los programas de emergencia ambiental, ya que no existe un protocolo de contingencia ambiental específico para partículas finas (PM 2.5), lo que actualmente es uno de los principales vacíos en la gobernabilidad. Las autoridades urbanas deben trabajar junto con las autoridades rurales, ya que los problemas de agua y aire no respetan fronteras; esto resalta la importancia de la coordinación interestatal y la necesidad de contar con instituciones objetivas e independientes, ya que muchos problemas urbanos dependen de asuntos forestales y rurales, y viceversa.

Mapas de la NASA muestran los datos de ubicación de incendios, que son actualizados dos veces al día, y también los datos de las columnas de humo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica los Estados Unidos, que son actualizados diariamente.

Javier Warman, director del programa Bosques de WRI México, agrega:

Para enfrentar esta crisis ambiental, lo que podríamos hacer es crear un mecanismo de atención regional específico para el monitoreo forestal, incluidas las alertas de incendios, y para analizar las causas de estos incendios, que están vinculadas, principalmente, a la actividad humana, desde las prácticas agrícolas hasta los cambios en el uso del suelo, y los incendios accidentales provocados por quienes visitan áreas naturales. Esta información nos ayuda a ver los fuertes vínculos entre las áreas rurales (forestales y agrícolas) y las ciudades, y esperamos que esta situación ayude a promover políticas y actividades territoriales más allá de los límites creados por el hombre.

 

* Imagen destacada: Tec.mx 

WRI México
Autor: WRI México
El World Resources Institute es una organización técnica global que convierte las grandes ideas en acciones: establecemos vínculos entre la conservación del medio ambiente, las oportunidades económicas y el bienestar humano.


Estudio vincula contaminación del aire de la CDMX con casos de Alzheimer en jóvenes

Las proteínas asociadas al Alzheimer se desarrollan más rápidamente en cerebros expuestos a contaminación ambiental, incluso en bebés de sólo 11 meses.

La mala calidad del aire podría afectar irreversiblemente la salud cerebral de niños y jóvenes adultos, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Environmental Research, en el que se realizaron autopsias a 203 personas de la Ciudad de México (de entre 11 meses y 40 años de edad) para buscar signos tempranos de dos proteínas asociadas a la enfermedad de Alzheimer.

La directora del estudio, Lilian Calderón-Garcidueñas, de la Universidad de Montana, buscó rastros de tau hiperfosforilada y beta-amiloide, cuya acumulación en el cerebro se asocia a pacientes con Alzheimer. También compararon la acumulación de dichas proteínas en cerebros de personas sanas.

La investigación demostró que ambas proteínas están presentes en un nivel mayor al normal en el 99.5% de las autopsias, incluida la de un bebé de 11 meses.

El estudio también indica que los niveles elevados de tau hiperfosforilada y beta-amiloide están vinculados a una prolongada exposición al aire contaminado, como ocurre a lo largo de casi todo el año en la Ciudad de México.

 

Factores genéticos y esmog: combo dañino para el cerebro de lxs capitalinos

A pesar de que se tomaron en cuenta factores como el género, estatus socioeconómico, coeficiente intelectual, nutrición y educación, la doctora Calderón-Garcidueñas insiste en que también hay factores genéticos relacionados con el desarrollo de Alzheimer.

Sin embargo, las investigaciones previas de la doctora han mostrado una correlación entre la contaminación ambiental y el crecimiento anormal de las proteínas asociadas con el Alzheimer, especialmente en cerebros de niños pequeños y en personas menores de 40 años, a pesar de que la enfermedad se manifiesta estadísticamente hacia los 65 años.

Esto significa que, a la par de que las personas tengan genes que los predisponen a desarrollar Alzheimer, la contaminación ambiental (especialmente en ciudades tan sobrepobladas y contaminadas como la Ciudad de México) podría ser un factor de riesgo extra.

Y es que la contaminación del aire no solamente nos expone a sufrir mayores enfermedades respiratorias, sino, como demuestran las investigaciones, también a padecer enfermedades que en otras condiciones ambientales podrían no presentarse.