¿Qué harás hoy para celebrar el Día Mundial Sin Automóvil?

En la ciudad de México se ha tomado medidas similares a las catalanas, por lo que hoy, la mayor parte del día, algunas calles sólo tendrán acceso vía pie o bicicleta.

Fotografía principal: CARLA FAJARDO

Hoy, 22 de septiembre, se celebra el Día Mundial Sin Automóvil. Este día se creó originalmente como una iniciativa para desincentivar el uso del automóvil, y así reducir los efectos de la primera crisis energética de 1974 derivada de la crisis petrolífera. Así que se prohibió la circulación del coche  aunque sólo los domingos. 

Fue entonces en los años 80, ecologistas y defensores del uso del medio ambiente, propusieron jornadas sin coches. Desde esa fecha hasta ahora, una vez al año, numerosas ciudades participan en la reinvindicación ambiental; como por ejemplo, Barcelona. 

Para hoy, esta ciudad cosmopolita, ha cerrado 58 calles entre dos principales avenidas: la Via Laietana y Grande de Gràcia. Para Mercedes Vidal, concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, esta medida pretende reducir el grave problema de contaminación, elevados índices de ruido, accidentes e incluso sedentarismo. Los coches están siendo sustituidos por diversas actividades al aire libre; tales como clases de zumba, cursos de cocina, talles de circo y surf, instalaciones de zonas de biblioteca. 

En México, esta iniciativa del Día Mundial Sin Automóvil, comenzó en 2014. En la ciudad de México se ha tomado medidas similares a las catalanas, por lo que hoy, la mayor parte del día, algunas calles sólo tendrán acceso vía pie o bicicleta. De hecho, el Centro Histórico de la CDMX se encuentra cerrado, salvo vehículos de emergencias, desde el circuito de la Plaza de la Constitución, calle 5 de Febrero, Pino Suárez, 20 de Noviembre, Venustiano Carranza hasta 5 de Mayo.  

Entre otras medidas de cuidado hacia el medio ambiente, se encuentran el uso de vehículos ecológicos, el transporte público, caminatas, comprar en comercios locales, reducir el consumo de plástico y unicel, desarrollar un huerto urbano, apagar las luces de la casa cuando no se utilicen, entre otras opciones. 

 

 



Organizar tu día según la jornada de 8 horas te hace improductivo (y lo contrario te llena de energía)

Está demostrado que debemos tener muchos breaks durante la jornada.

La jornada de ocho horas de trabajo, por increíble que parezca, es el esquema en el que descansa el sentido que le damos al tiempo cada día. Pero, ¿por qué? Básicamente porque durante la Revolución Industrial, el galés Robert Owen concluyó que la fórmula “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso” era la mejor para fomentar tanto la calidad en el trabajo como la calidad de vida de los trabajadores.

Pero, ¿es esta división en tres todavía funcional? Algunas empresas contemporáneas creen que no…

En un estudio conducido por la compañía tech, Draugeim Group, un grupo de investigadores rastrearon los hábitos de trabajo de empleados de la oficina mediante una aplicación. Ésta midió cuánto tiempo pasaron las personas en varias tareas y lo comparó con sus niveles de productividad.

Descubrieron algo que servirá en el futuro para desmontar la idea anacrónica de que la jornada debe durar estrictamente ocho horas, y que ésta debe llevarse de a cabo de manera consecutiva. Y es que los investigadores pudieron observar que la duración de la jornada no importaba tanto como la manera como los empleados estructuraban su día.

Al parecer, lo mejor es trabajar 1 hora y descansar 15 minutos.

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Esta estructuración del tiempo dio mayor energía y enfoque a los empleados. Y ella implicaba que estuvieran totalmente concentrados en su tarea durante la hora de trabajo, así como totalmente desconectados durante los 15 minutos de descanso. Siguiendo este ciclo, cada hora de trabajo fue mucho más eficaz.

Así que las nuevas dinámicas de trabajo requerirán que esto se tome en cuenta, dejando de ser tan rígidas si lo que quieren las empresas es una mayor productividad, una mayor calidad y cuidar la psique de sus empleados. Se trata de no condenar la procrastinación, pues otros estudios han demostrado que cuando “perdemos el tiempo” en internet –buscando información sobre productos, leyendo o viendo videos– es porque nuestra mente lo necesita. Y es que, en promedio, nuestra concentración no puede durar más de 20 minutos a su máxima potencia.

Eso sí: no podemos disolvernos en el internet y en las nocivas formas que tiene para acaparar nuestra atención. Se trata de estructurar nuestro tiempo y de hacer las cosas cuando debemos hacerlas –y no hacerlas cuando no debemos hacerlas, es decir: saber tomar verdaderos descansos–.

¿Qué hacer en los breaks?

Lo más importante es que te relajes. Si tu trabajo no te permite navegar mucho en internet, y crees que ahí encontraras sosiego, ¡adelante! Pero recuerda no todo son las redes sociales, y que éstas te pueden ocasionar ansiedad. ¿Y si mejor observas la foto del universo del día, cortesía de la NASA? ¿O qué tal si escuchas sonidos naturales de todo el mundo en este mapa interactivo. O descubre más música de los artistas que más te gustan. El punto es que pierdas el tiempo con sentido.

Pero si quieres estar offline, puedes simplemente salir al parque más cercano y sentarte a observar lo que pasa a tu alrededor. O aprovechar para respirar profundo por cinco minutos y oxigenar tu cerebro. Incluso puedes ponerte metas: como aprender origami, o aprender a tejer, pues las manualidades tienen la capacidad de relajar la mente. Verás que esos 15 minutos son mucho más tiempo del que parece.

*Imágenes: Max Löffler