Descubren un nuevo arrecife de 10 000 años atrás de la Gran Barrera de Coral

El nuevo arrecife de coral son praderas de algas verdes con 10 000 años de antigüedad; arrecifes biogénicos de algas Halimeda con formas similares a los panales de abejas; sedimentos de caliza o carbonato cálcico que terminan formando grandes montículos.

 La Gran Barrera de Coral no es sólo un sitio indispensable a visitar durante las vacaciones en Australia, también es una de las estructuras geológicas más importantes del mundo. Por ello, este arrecife de coral se ha procurado cuidar de los numerosos turistas que lo visitan, sin embargo el calentamiento global ha comenzado a impactar en esta gran barrera. Apenas este año, científicos del Centro de Excelencia para Estudios de Arrecifes de Coral de Australia notaron un aumento en la temperatura del mar que ha emblanquecido la barrera; lo cual ha provocado que se realicen proyectos de investigación y contención de este Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Entre las investigaciones realizadas se encuentra la de Robin Beaman, profesor de la Universidad James Cook, quien descubrió un arrecife al norte de la Gran Barrera de Coral. Parece ser que aunque sabían de la existencia de esta estructura geológica, nunca pudieron obtener mayor información: “No conocíamos la forma que tenían ni su gran tamaño. Lo que hemos encontrado tras la Gran Barrera de Coral nos ha impresionado, sobre todo la zona más profunda del fondo marino, la zona entre los arrecifes y la extraña forma de la estructura geológica.”

arrecife biogenico

Son praderas de algas verdes con 10 000 años de antigüedad; arrecifes biogénicos de algas Halimeda con formas similares a los panales de abejas; sedimentos de caliza o carbonato cálcico que terminan formando grandes montículos. 

Para encontrar este tipo de arrecifes, uno tiene que sumergirse de entre 20 y 40 metros; es decir, a más profundidad que los arrecifes de coral. Sin embargo, aún falta desarrollar la tecnología adecuada para llegar a tal profundidad. Mientras tanto, explica Beaman, han comenzado el sondeo del fondo marino usando tecnología Lidar de la Armada australiana. Gracias a ello, se han elaborado mapas de 6 000 km del nuevo arrecife, el cual es tres veces más grande de lo estimado y se extiende desde el estrecho de Torres –entre Australia y Nueva Guinea– hasta Puerto Douglas en Queensland. 

Beaman concluyó que este descubrimiento permitirá abrir nuevas vías de investigación sobre la vida marina moderna dentro y alrededor de los arrecifes biogénicos, así como los efectos del cambio climático en la biodiversidad acuática. 



Joven artista pinta ojos sobre piedras (que luego devuelve al sitio donde las encontró)

Los transeúntes pueden sorprender la mirada vouyerista de estas piedras en su camino…

¿Te imaginas ir por el bosque o por la calle y de pronto sentir una mirada? ¿Y qué tal si voltearas y notaras que no hay nadie a tu alrededor? ¿Y si la mirada proviniera de una piedra? Eso te podría pasar si estas de paseo por Queenstown, una ciudad en Tasmania. Y es que en esta isla australiana vive una joven artista que dedica parte de su tiempo creativo a pintar ojos hiperrealistas sobre piedras, las cuales luego regresa al sitio donde las encontró.

Jennifer Allnutt pinta penetrantes y realistas miradas –todas con una expresión específica– sobre las piedras que encuentra en su ciudad natal, en la cual la actividad minera ha dejado un tipo de piedra que funciona perfectamente como lienzo. En este original juego, que oscila entre pintura y performance, esta artista ha encontrado la manera perfecta de dar a conocer parte de su obra. Y nos demuestra de manera preciosa cómo debe ser la labor del artista: despreocupada, desprendida, siempre aspirando a generar asombro y a develar lo real. Porque como dijera el pintor Paul Klee, el arte no reproduce lo visible: lo hace visible.

Así, a través de los ojos que pinta Allnutt podemos develar la realidad y hasta vernos a nosotros mismos. Pero ya que parece improbable que te encuentres uno de estos tesoros oculares, aquí te dejamos algunas fotos del trabajo hiperrealista de esta pintora, cuyos trabajos puedes ver también en Instagram.

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Este cortometraje muestra los peligros de nuestra obsesión con la productividad

En “Merger”, una contadora toma la decisión de integrarse a un sistema de inteligencia artificial.

La productividad es una obsesión de nuestros días, al grado de que puede tomar el lugar de una filosofía o una religión en la vida de algunas personas. Esto amenaza con deshumanizar el trabajo y a quienes lo realizan, limitando no solo sus prestaciones laborales, sino tomando el control total de sus vidas para que estén siempre disponibles para trabajar.

Merger [integración o fusión], el cortometraje de cuatro minutos es obra de Keiichi Matsuda, un arquitecto y diseñador que construyó una estación de trabajo basada en extraer la máxima productividad de los operadores, hasta hacerlos parte del sistema operativo.

Filmado en 360 grados, el corto muestra un futuro distópico no muy lejano. Los algoritmos se han vuelto tan efectivos para dirigir las empresas que poco a poco la gente se integra y se hace uno con la inteligencia artificial (IA).

Matsuda busca abrir perspectivas sobre la obsesión actual con la productividad, la eficiencia y otros conceptos que “deshumanizan” el trabajo, de cara a una automatización total de la productividad. No se trata de estar en contra del progreso tecnológico, sino de que este no se convierta en el único motor de la sociedad.

“Necesitamos reestructurar nuestra sociedad de una manera más radical, donde la automatización se convierta en una ventaja y no en una amenaza.”

El peligro de Skynet (que en la saga Terminator es una inteligencia artificial que lleva a los humanos al borde de la extinción) toma un rostro mucho más amable: los impersonales algoritmos, a quienes no se puede amar ni odiar. Por otra parte, dejar la producción en manos de algoritmos e IA no sería una mala idea, siempre y cuando replanteemos la idea de trabajo y consigamos un ingreso básico universal sin condiciones para todos.

La robotización del trabajo

Y es que, durante el último siglo, el trabajo ha sufrido un proceso de automatización gradual, en la que sistemas eléctricos de mayor o menor complejidad reemplazan al trabajo humano –muchas veces haciéndolo más rápido, más eficiente, o simplemente más seguro.

La mujer que aparece en Merger está literalmente inmersa en su trabajo: su escritorio muestra simultáneamente a todos sus clientes, y sus rutinas están rigurosamente trazadas para que no pierda un minuto en actividades que no sean esenciales para el trabajo (como comer o tener vida social).

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Imagina un mundo donde no puedas diferenciar tu vida real de tu trabajo… WAIT (imagen: Keiichi Matsuda)

Aunque breve, este filme es sumamente efectivo y visualmente estimulante. Por momentos recuerda la sensación de las primeras temporadas de Black Mirror, cuando los futuros distópicos se parecían de manera aterradora a nuestro presente. Otra referencia puede ser la película de culto Soylent Green, en la que (SPOILER) los cuerpos de las personas al morir son reutilizados como comida para dar de comer a los obreros.

No está demás recordarnos que Bertrand Russell, ese gran crítico de la productividad, afirmó que “El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación”. Hay mucho más en la vida que solo trabajo.