Cómo preparar una deliciosa ensalada de lentejas en menos de 5 minutos

Las lentejas son un alimento ideal para la dieta vegetariana, pues contienen una importante cantidad de proteínas –junto con los guisantes y garbanzos–.

Necesitas: 

  • 1 tarro de lenteja grande, 1 queso panela, 1 jitomate, 1 zanahoria, 1 cebolla, 1 puño de aceituna sin hueso con anchoas (unas 15 o 20 aceitunas), 3 cucharadas de maíz, 1 pizca de orégano, aceites de oliva, vinagre balsámico y sal de mesa. 

Instrucciones: 

  • Pon a hervir las lentejas en la olla exprés –o en una olla con la tapa puesta hasta que las lentejas estén suaves–; una vez listo, deja que escurra bien toda el agua. Pela la zanahoria y córtala en pedazos pequeños; pela la cebolla y pícala muy finamente; corta el jitomate; corta a la mitad las aceitunas. En un bowl, mezcla las lentejas, maíz, cebolla, zanahoria, jitomate y aceitunas. Para finalizar, añade un chorrito de aceite de oliva y vinagre balsámico. Si quieres, un poco de orégano. Mezcla bien y prueba. Para finalizar, añade el queso fresco en cuadritos.  
 
 
Las lentejas son un alimento ideal para la dieta vegetariana, pues contienen una importante cantidad de proteínas –junto con los guisantes y garbanzos–. De hecho, contienen alrededor de un 30 por ciento de proteína, lo que lo convierte en uno de los alimentos vegetales con mayor proteína en el mundo. Además es rica en aminoácidos, lo que facilita la digestión y la salud tanto del cabello, piel, uñas, tono muscular como vitalidad física y emocional. 
 
Para pacientes con diabetes, esta alternativa es saludable pues se encarga de regular el torrente sanguíneo. Por ello, ayuda a mantener la sensación de plenitud durante un periodo largo; a nivelar el azúcar dentro de la normalidad sin necesitar mucha insulina; protegen el sistema nervioso y el estado de ánimo, principalmente desde que son una fuente importante de vitamina B, tiamina, pirodoxina y riboflavinas. 
 


Organizar tu día según la jornada de 8 horas te hace improductivo (y lo contrario te llena de energía)

Está demostrado que debemos tener muchos breaks durante la jornada.

La jornada de ocho horas de trabajo, por increíble que parezca, es el esquema en el que descansa el sentido que le damos al tiempo cada día. Pero, ¿por qué? Básicamente porque durante la Revolución Industrial, el galés Robert Owen concluyó que la fórmula “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso” era la mejor para fomentar tanto la calidad en el trabajo como la calidad de vida de los trabajadores.

Pero, ¿es esta división en tres todavía funcional? Algunas empresas contemporáneas creen que no…

En un estudio conducido por la compañía tech, Draugeim Group, un grupo de investigadores rastrearon los hábitos de trabajo de empleados de la oficina mediante una aplicación. Ésta midió cuánto tiempo pasaron las personas en varias tareas y lo comparó con sus niveles de productividad.

Descubrieron algo que servirá en el futuro para desmontar la idea anacrónica de que la jornada debe durar estrictamente ocho horas, y que ésta debe llevarse de a cabo de manera consecutiva. Y es que los investigadores pudieron observar que la duración de la jornada no importaba tanto como la manera como los empleados estructuraban su día.

Al parecer, lo mejor es trabajar 1 hora y descansar 15 minutos.

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Esta estructuración del tiempo dio mayor energía y enfoque a los empleados. Y ella implicaba que estuvieran totalmente concentrados en su tarea durante la hora de trabajo, así como totalmente desconectados durante los 15 minutos de descanso. Siguiendo este ciclo, cada hora de trabajo fue mucho más eficaz.

Así que las nuevas dinámicas de trabajo requerirán que esto se tome en cuenta, dejando de ser tan rígidas si lo que quieren las empresas es una mayor productividad, una mayor calidad y cuidar la psique de sus empleados. Se trata de no condenar la procrastinación, pues otros estudios han demostrado que cuando “perdemos el tiempo” en internet –buscando información sobre productos, leyendo o viendo videos– es porque nuestra mente lo necesita. Y es que, en promedio, nuestra concentración no puede durar más de 20 minutos a su máxima potencia.

Eso sí: no podemos disolvernos en el internet y en las nocivas formas que tiene para acaparar nuestra atención. Se trata de estructurar nuestro tiempo y de hacer las cosas cuando debemos hacerlas –y no hacerlas cuando no debemos hacerlas, es decir: saber tomar verdaderos descansos–.

¿Qué hacer en los breaks?

Lo más importante es que te relajes. Si tu trabajo no te permite navegar mucho en internet, y crees que ahí encontraras sosiego, ¡adelante! Pero recuerda no todo son las redes sociales, y que éstas te pueden ocasionar ansiedad. ¿Y si mejor observas la foto del universo del día, cortesía de la NASA? ¿O qué tal si escuchas sonidos naturales de todo el mundo en este mapa interactivo. O descubre más música de los artistas que más te gustan. El punto es que pierdas el tiempo con sentido.

Pero si quieres estar offline, puedes simplemente salir al parque más cercano y sentarte a observar lo que pasa a tu alrededor. O aprovechar para respirar profundo por cinco minutos y oxigenar tu cerebro. Incluso puedes ponerte metas: como aprender origami, o aprender a tejer, pues las manualidades tienen la capacidad de relajar la mente. Verás que esos 15 minutos son mucho más tiempo del que parece.

*Imágenes: Max Löffler