Aves de islas Galápagos duermen mientras vuelan 10 días ininterrumpidos

Los científicos descubrieron que las fragatas de las islas Galápagos pueden dormir durante el vuelo, durante viajes de alrededor diez días ininterrumpidos y 3 mil kilómetros de distancia.

Las islas Galápagos son consideradas no sólo como Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO –1979–, también un sitio histórico en donde se formuló el Origen de las especies de Charles Darwin. Gracias a su biodiversidad de flora y fauna, las islas Galápagos se han convertido en una fuente de datos ambientales de alrededor 5 millones de años de edad. 

Aún a dos siglos de los estudios realizados por el joven naturalista Charles Darwin, científicos continúan analizando la diversidad animal; como por ejemplo, el estudio realizado por el equipo internacional compuesto por el alemán Niels Rattenborg, el ecuatoriano Sebastián Cruz y el alemán Alexei Vyssotsky. Ellos se encargaron de estudiar a las aves conocidas como “fragatas” mediante un dispositivo pequeño que mide cambios electroencefalográficos –el cual fue retirado pocos días después del estudio, sin alterar, en absoluto, el comportamiento de las aves–. 

 

Los científicos descubrieron que las fragatas de las islas Galápagos pueden dormir durante el vuelo, durante viajes de alrededor diez días ininterrumpidos y 3 mil kilómetros de distancia. De acuerdo con el Parque Nacional Galápagos, las fragatas duermen menos de una hora por día durante los viajes de forrajeo –búsqueda de alimentos–, pero al retornar a sus nidos duermen por más de doce horas por día, con episodios de sueño más largos y profundos

El análisis de los aparatos demostró que durante el día, las fragatas se mantienen despiertas; y por la tarde, duermen en sueños con ondas lentas, de varios minutos mientras planean. Para los investigadores, “El vuelo ascendente en círculos reveló que la fragata duerme con un hemisferio –del cerebro– mientras el otro, que está conectado al ojo que guía el giro, permanece despierto, para evitar colisiones con otras aves.”



El intestino tiene mente propia: ¿de qué te sirve saberlo?

Cultiva la inteligencia de este extenso órgano (y te sabrá responder en agradecimiento).

Cuando los seres humanos comenzamos a razonar más profundamente fue cuando generamos una especie de idolatría por el cerebro. Por mucho tiempo consideramos que el intelecto era sólo la capacidad, alojada en el cerebro, de usar la razón para aprender y conocer. Pero ahora sabemos que algunos órganos tienen mente propia.

Es el caso del intestino: un órgano que tiene más neuronas que la espina dorsal.

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Por eso lo apodan “el segundo cerebro”, y sus funciones van mucho más allá de procesar la comida que ingerimos. Aunque, contrario a lo que pensaba Leonardo da Vinci, el intestino no nos ayuda a respirar, lo que es cierto es que sí puede interferir en nuestra salud psíquica.

Este órgano está repleto de serotonina… ¡más aún que el cerebro! Aproximadamente el 80% de este neurotransmisor se produce y se encuentra en el intestino: no sólo regula el humor, sino también las funciones digestivas.

Por eso, muchas investigaciones están estudiando la correlación entre la salud del intestino –que depende de las bacterias buenas– con la salud mental, pues además las bacterias interactúan con el sistema nervioso central, el cual comunica directamente con el cerebro.

Existe otra razón por la que el intestino es llamado el segundo cerebro: tiene su propio sistema nervioso

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El intestino puede funcionar solo y tomar decisiones sin la interferencia del cerebro. El intestino es dominado por el sistema nervioso entérico, un tejido que recubre el estómago y que está destinado sólo a dar órdenes al aparato digestivo. 

Esta autonomía intestinal tiene consecuencias insólitas. Según expertos como la doctora Megan Rossi, entrevistada por la BBC, el intestino reconoce cuando comes cosas con miedo de que te hagan daño. Aunque no seas intolerante al alimento en cuestión, tu intestino reaccionará como si lo fueras y tendrás problemas digestivos.

Así que es necesario no mandar señales de estrés a nuestro intestino, por lo cual expertos como Rossi recomiendan realizar meditación o yoga para reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés que afecta directamente al intestino.

Otro factor a considerar sobre la inteligencia intestinal es que el intestino es el hábitat de miles de bacterias: una forma de vida que forma en este largo órgano su propio ecosistema. Tomando eso en cuenta, es importante respetar nuestro reloj biológico y nuestro cronotipo, pues si los alteramos estaremos alterando también la vida de las bacterias y su trabajo en el intestino –y, como ya vimos, esto afecta también al cerebro.

En ese sentido también debemos comer muchos alimentos probióticos –microorganismos buenos para el organismo– del tipo que incluyen las dietas para la longevidad. Algunos de estos son la sopa miso, el yogurt, el pan y los alimentos fermentados. Los probióticos regeneran la flora intestinal, o lo que es lo mismo: equilibra el ecosistema de bacterias en tu aparato digestivo.

Ya lo sabes: alimenta la inteligencia de tu intestino con buenos hábitos –como meditar, dormir a tus horas y comer bien–, y él te sabrá responder en agradecimiento.



Por primera vez en años encuentran tortugas bebés en las Islas Galápagos

Las crías son una esperanza que marca una repoblación; en las últimas décadas casi desaparecieron.

 

Foto: huffingtonpost

Las islas Galápagos son un referente ineludible de la vida en la Tierra. Albergan numerosas especies endémicas, por ello Darwin viajó a este lugar cercano a Ecuador y justo fue aquí el escenario que inspiró su teoría de la evolución de las especies.

Cuando Darwin visitó la isla habían más de 15 clases de tortugas gigantes, acaso uno de sus mayores atractivos, sin embargo hoy quedan 10 y en 1960 científicos encontraron solo unas 600 tortugas, luego el número fue en detrimento sobre todo por la llegada de animales como cerdos, perros, gatos y ratas

Ahora, en una nueva excursión han sido encontradas nuevamente unas 10 crías bebés y se cree que esto ha sucedido como resultado de la erradicación de las ratas en la isla. Lo más emocionante es que se cree que las tortugas encontradas son solo una muestra de una población que está creciendo exponencialmente.

Según el equipo de James Gibbs, miembro de la proyecto de estudio, en su recorrido finalmente encontraron unas 300 tortugas adultas. Una noticia de lo más alentadora para este 2015 luego de años de una disminución acelerada de las especies en una de las islas más importantes, ícono de la biodiversidad de la Tierra.

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