La humanidad en toda su magnificencia (reflexiones sobre Thrive)

Es difícil enfrentarse con una noción distinta de la realidad. Y una tras otra tras otra tras otra, más. Sobre todo porque las propuestas de cambio no son tan distintas de lo que ya se está intentando.

En un mundo ideal los seres humanos estaríamos fluyendo con nuestro impulso de vida, conectados unos con los otros, creando un entorno permanente de belleza. La cadencia de un mar humano al son de una sinfonía perpetua. Todas las grandes creaciones del Universo sucediendo una tras otra en efecto doppler propagándose para siempre ¿No es así como lo hace la naturaleza?

Uno de los herederos de Procter and Gamble, Foster Gamble, junto a su esposa Kimberly Carter realizaron una ardua investigación cuestionando el funcionamiento del mundo, y en específico de EE.UU. Se necesita dinero y tiempo para ahondar y desentrañar la realidad que la mayoría de las personas tomamos por natural; para cuestionarse sobre los recursos naturales, la economía, la salud, las finanzas, las relaciones humanas, el medio ambiente, la justicia, la ciencia, los medios de comunicación, etc. Foster Gamble y su esposa han utilizado su dinero y tiempo precisamente para ello. Los resultados son el documental Thrive, que también ahora es una página web, redes sociales; un movimiento.

La premisa del documental es que si todos los seres humanos somos energía continua y tenemos la capacidad de fluir (the ability to thrive) ¿Por qué la mayoría estamos en un ciclo de sufrimiento constante hasta llegar a la muerte? Si todo lo que es parte de la naturaleza es energía y es vida ¿Por qué hay dolor, sangre y guerra?

En el documental se usan distintos ejemplo para mostrar ese florecimiento y flujo de energía que existe en cada representación de vida. En la forma de una manzana, de una naranja, de un torbellino, del ser humano, del Universo; todas coinciden con una figura conocida como toroide. El toroide es como un salvavidas, una silueta con un agujero en medio rodeado por un campo electromagnético en un constante flujo de energía que va desde el centro envolviendo el alrededor, regresando hacia ese centro.

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Con teorías de diversos científicos, como Arthur Young, inventor de la filosofía del organismo, quien retoma la idea de Aristóteles, en la cual define a la realidad como un espacio sin tiempo en donde existen sustancias permanentes. Apoyado también por las suposiciones de Duane Elgin, un futurista que describe que somos seres conectados cósmicamente aprendiendo a vivir en un universo vivo. “No somos un error, estamos errados”, dice Gamble. Después de haber entrevistado a diversos astrónomos, analistas, economistas y autores, cuyas respuestas van haciendo más contundente la hipótesis de la posibilidad de estar en un flujo continuo de vida y energía. “Somos ignorantes ante lo que somos, ante nuestra magnificencia”, constata Gamble.

 ¿Qué pasaría si todos supiéramos que la obtención de energía es gratuita? Que no necesitamos suplirnos de un recurso que además repercute la constitución de la Tierra. ¿Qué pasaría si se develaran las pruebas de vida extraterrestre? Pruebas que han sido negadas por gobiernos y organismos como la NASA, quienes por alguna razón no desean que contemplemos la existencia de una raza más evolucionada. ¿Y si se hablara abiertamente de un gobierno enfocado a satisfacer a las corporaciones lideradas por las familias más ricas del mundo que buscan tener más riqueza para obtener un poder totalizador? ¿Y si se comprueba que han habido intentos de volver a la población estéril? ¿Si el gobierno Estadounidense aceptara que ha realizado ataques a sus habitantes usándolos como pretexto para bombardear a otros países en busca de combustible? La indagación en Thrive va tocando cada uno de los sistemas que componen la estructura social de Estados Unidos. Expone la idea de que el funcionamiento político, económico y educativo está siendo ejercido por un gobierno que respalda las necesidades de un pequeño grupo el cual conspira por el dominio total del mundo. ¡Una película de Hollywood! Sí, sin embargo las fuentes son muchas, desde Catherine Austin Fitts, quien trabajó con la administración de Bush Jr.; el economista John Perkins; William Still, activista de la reforma monetaria; Paul Hawken, ambientalista y autor; Norman G. Kurland, abogado economista; Hazel Henderson, economista, consultora y escritora; C. Edward Griffin, escritor, productor y fundador de diversas organizaciones; Rinaldo Brutoco, fundador de World Business Academy; Joan Bavaria, fundadora de una organización independiente de inversiones. Además de otros especialistas que trabajaron en la NASA, en el gobierno y en otras asociaciones.

Es posible que el documental no sea una Verdad, pero plantea la capacidad de reconocer los vicios de un sistema que está beneficiando a pocos, a cada vez menos y que además está costando la vida de muchos.

La cantidad de información expuesta alienta a la búsqueda de una verdad propia, a no ceder fácilmente ante lo que se plantea como la realidad. Es curioso que ante tanta labor de investigación e inversión en este proyecto no pase a ser un debate que reúna a más personas. Pero estamos en la era en la que cada vez es menos frecuente que le demos tiempo a lo que no parece importante y resulta ser vital. O todo es demasiada información en muy poco tiempo por lo que surge la pregunta ¿Hacia dónde respondo?

Es difícil enfrentarse con una noción distinta de la realidad. Y una tras otra tras otra tras otra, más. Sobre todo porque las propuestas de cambio no son tan distintas de lo que ya se está intentando.

Pero es una zona cero donde quizás verlo nos impulse a detenernos. Primero a eso, a detenernos, para entonces comenzar con un camino de reflexión en cada una de las cosas que estamos recibiendo y consumiendo, para reconocer lo que verdaderamente sentimos y pensamos al respecto. Creando una concepción propia del mundo, ejerciendo nuestro lugar con libertad, siendo parte de esa cadencia humana de mar, uniendo nuestro canto a esa sinfonía, propagando el bienestar y la belleza a nuestro alrededor, tal como lo hace la naturaleza.

Twitter de la autora: Lucia Treviño / @luciaetciula

 



De lo emocional a lo político: cómo afecta el cambio climático a la humanidad (Cortometraje 📽️)

Una niebla silenciosa y densa… Este cautivador documental intenta comprender exactamente qué está en juego cuando hablamos de cambio climático.

El cambio climático es una niebla densa; un cúmulo invisible de gas que nos recubre, pero que percibimos como lejano e invisible. Tendemos a relacionarlo con capas de hielo que se derriten a miles de kilómetros y escenarios posapocalípticos que no llegaremos a ver, pero su amenaza difusa persiste.

¿Cómo medir la magnitud de esta niebla? Y, más importante, ¿cómo detenerla? En The Measure of a Fog (La medida de la niebla), un cautivador documental sobre el cambio climático, Ian Cheney nos habla justamente de cercanía. Para entender la magnitud del calentamiento global, hay que dejar de pensarlo como un lejano mal augurio y fijar la mirada en terrenos reales, pero insospechados.

Sabemos que la ciencia lleva la batuta en este tema: sus estadísticas y predicciones dirigen este conflicto de la especulación a los hechos. Lo imprevisible es que, detrás de las gráficas, se oculta también un conflicto moral. Pero los efectos verdaderamente devastadores del cambio climático no se verán hasta las próximas generaciones, y en un mundo que gira en torno a ciclos cada vez más breves, es difícil que nuestra compasión se extienda más allá de algunos años.

¿Cómo pensar en las personas que heredarán una Tierra extraña que aún no logramos separar de la ficción?

El rostro emocional del cambio climático también entra en cuestiones económicas. Los países en vías de desarrollo llevan, desde este calificativo, la pesada carga del progreso. Esta idea de crecimiento desenfrenado depende, en gran parte, del uso excesivo de combustibles fósiles.

Para cambiar esta estructura económica habría que modificar la estructura mental que dibuja el progreso como una línea recta hacia el infinito.

No será fácil abrirse paso entre esta niebla, pero para Cheney, es posible arrojar luz sobre esa incertidumbre contando historias como la suya. Si nos ponemos a pensar en qué nos queda de las generaciones pasadas, si las reducimos a su expresión más pura, encontraremos dos cosas: arte y pensamiento.

Para las futuras generaciones, pero sobre todo para las de este presente, las historias que contemos y reproduzcamos sobre el calentamiento global nos ayudarán a esparcir la urgencia del cambio.

Las soluciones para este complejo conflicto no serán inmediatas. La obra de Cheney no tiene la pretensión de resolverlo, sino de encontrar patrones que nos permitan discernir esta niebla y dar sentido a sus contornos.

Acá los links para encontrar la serie de cortos completa:

Distance”, “Carbon”, “Energy”, “Geoengineering”,  “Politics” y “Ethics”.

Si quieres saber cuáles de tus hábitos contribuyen al cambio climático, visita también este enlace.



Así se ve la destrucción ambiental: estos son los lugares más contaminados del mundo (Fotos)

Un inquietante proyecto audiovisual nos demuestra que realmente estamos entrando en una nueva época geológica, llamada el Antropoceno.

Es difícil creer en aquello que no podemos ver. Quizá por eso algunos insisten en que el caos climático y ambiental que ha desatado la civilización no existe, aunque abunden pruebas irrefutables de carácter científico que lo demuestran. Aun así, el ser humano tiene que ver para creer.

Ni siquiera la ciencia puede contra el escepticismo, no obstante que la destrucción ambiental es perceptible en todos los países, incluso en las urbes –donde la toxicidad del aire es tan alta que afecta los cerebros–, y los climas extremos azotan cada vez más porciones de los territorios.

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Nairobi, Kenia

Por eso, tres artistas audiovisuales pensaron que era necesario todo un proyecto fotográfico para probar un punto: realmente hemos entrado a una nueva época, llamada el Antropoceno.

Antropoceno –  Época geológica actual, en la cual los humanos son la principal causa del permanente cambio planetario.

The Anthropocene Project es un trabajo multimedia del fotógrafo Edward Burtynsky y los cineastas Jennifer Baichwal y Nicholas de Pencier, que incluye un libro de fotografías y un documental –recientemente estrenado en el Toronto Film Festival–, así como una serie de experiencias de realidad virtual.

Este inquietante proyecto busca demostrar que el ganador del Premio Nobel de 1995, Paul Crutzen, tuvo mucha razón en empatar la Revolución Industrial con un radical cambio de época planetaria, a la cual llamó Antropoceno. Según Crutzen, fue entonces cuando terminó la época del Holoceno –que prosiguió a la última Edad de Hielo–, dando paso a la primera época humana, promovida fundamentalmente por los avances científicos y tecnológicos que comenzaron en el siglo XIX.

Lo que busca The Anhtropocene Project, proyecto que ha implicado más de 5 años de viajes insospechados por parte del equipo –desde Rusia hasta la India y de Nuevo México a Alemania–, es comprobar que los sitios más remotos del planeta son también los más contaminados, y que en ellos puede percibirse con claridad que realmente hemos inaugurado una nueva –y funesta– época geológica.

Paradójicamente, muchas de las imágenes captadas son de una sinuosa y geométrica belleza; no obstante, el punto no es hacer una estética a partir del caos. Para Burtynsky y su equipo es importante que este proyecto sea visto de principio a fin, para que así los espectadores puedan entender las imágenes más allá de lo que expresan individualmente. Más aún, Burtynsky insistió en una entrevista con Wired en que tenemos que ver el proyecto como algo no ajeno a nosotros, sino como parte de una narrativa catastrófica de la cual somos escritores.

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Bereznikí, Rusia
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Desierto de Atacama, Chile
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Delta del Níger, Nigeria
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Lagos, Nigeria
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Lakeland, Florida
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Desierto de Atacama, Chile
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Westfalia, Alemania
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Sevilla, España
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Borneo, Malasia
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Silver City, Nuevo México