Más de 300 conflictos ambientales han estallado en México en los últimos años

Los grandes megaproyectos que prometen desarrollo, contaminan los recursos naturales, y enriquecen a pocos.

Imagen: Greenpeace

Mientras la mayoría nos mantenemos alejados de la naturaleza con una vida cotidiana en las ciudades, las preocupaciones diarias nos alejan también de su cuidado. 

En la ciudad es preciso reflexionar sobre dónde vienen los productos que consumimos: cuando compramos una botella de agua en la tienda ¿sabías que podría ser de Coca-Cola y Nestlé explotando los mantos friáticos de tu país a costos 5000% menores de lo que la venden?

Cuando compras un teléfono ¿sabías que sus elementos podrían venir de mineras que desplazan comunidades, pagan pocos impuestos, y contaminan el agua?

Todo ello pareciera lejano aunque el equilibrio del planeta depende de esas decisiones de compra y de hacer consciente que en tu propio país, a pocos kilómetros, las marcas que compras podrían estar devastando ecosistemas y también sociedades.

Es una realidad, en México en los últimos años, según una investigación de la revista Contralínea, se han originado hasta 300 conflictos ambientales, la mayoría de ellos mineros. ¿Sabías que desde la administración de Felipe Calderón mineras extranjeras, en los últimos diez años, se han llevado 4 veces más oro que durante el periodo de conquista de México?

La gran mayoría de estos conflictos ambientales suceden en zonas de tierra comunal, donde las personas tienen pocos recursos y poder, por ello es muy sencillo para las grandes corporaciones conseguir las concesiones por parte del gobierno mexicano y despojarlos.

Al ser los afectados personas con poca influencia, pareciera que pocos se enteran de cómo megaproyectos enteros están alterando el equilibrio ecológico, rompiendo el tejido social de miles, originando violencia, y contaminando el entorno, pagando pocos impuestos y enriqueciéndose con los recursos colectivos.

El siguiente cuadro desglosa los sectores y los estados donde más conflictos ambientales se han activado en México en los últimos años. Hay que estar alertas, estos conflictos, por ser ambientales, en realidad son de todos. Si quieres conocer más de este tema puedes dar click a la página del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales donde conocerás casos de toda la región.

 

conflictos ambientales méxico

 



La CDMX abrirá planta que transforma basura en energía: ¿qué implicaciones podría tener?

Transformar basura en energía, ¿es realmente sustentable?

Plantas de termovalorización es como se le llama al proceso mediante el cual se transforman los desechos en energía, mismos que de otra forma irían a parar a los rellenos sanitarios. El gobierno de la CDMX anunció su convenio con la empresa Veolia para construir en Bordo Poniente una de estas plantas; y no cualquiera, sino la más grande del mundo. Esta planta abastecerá de energía a las 12 estaciones del Metro con un costo de 2 mil 350 millones de pesos anuales durante 30 años.

Pero, aunque los rellenos sanitarios están lejos de ser una solución y han comprobado su nocividad, tampoco parecen serlo las plantas de termovalorización, cuya tecnología fue tachada por la Comisión Europea como limitada y como una opción poco favorable para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sustentabilidad y energías renovables: temas fundamentales en la agenda de cualquier gran ciudad

El aprovechamiento de todo tipo de recursos, e incluso de desechos, se ha vuelto una práctica común en muchos países ante la catástrofe ambiental que enfrentamos a escala planetaria. Pero, cabe preguntarnos si estas acciones, que se llevan a cabo bajo el modelo económico neoliberal —el cual ha demostrado estar más preocupado por otras cosas que por el medio ambiente— serán realmente sustentables o no.

Basura-dependientes y sociedad de consumo

Una de las desventajas de este modelo de energía sustentable es que nos hace dependientes a una determinada producción de… basura. En Dinamarca y otros países nórdicos, estos convenios con empresas trasnacionales han implicado que se tenga que importar… sí: basura, lo cual sigue siendo visto como algo positivo, quizás porque han perdido de vista el problema de fondo y se han quedado sólo en la forma.

¿Por qué?

El problema va más allá de la sustentabilidad y nos conduce a un viejo concepto de la sociología: sociedad de consumo, que se define como “el conjunto de procesos socioculturales en que se realiza la apropiación y los usos de los productos o servicios”. Dicho término se puede aplicar a las consecuencias que la tecnología de producción del fordismo (producción en serie) ha ocasionado, pues la producción tan desmesurada de mercancias nos ha hecho ir de una crisis de sobreproducción a otra, lo que a su vez ha supuesto la profundización de la crisis ambiental.

Así, el reciclaje de basura parece ser una apología a la sociedad de consumo, o por lo menos una adaptación y normalización de algo que ha demostrado ser insustentable: nuestro nivel desaforado de consumo. Y quizás ese sea realmente el problema, el cual el gobierno de la CDMX está omitiendo, amarrándose —a ellos y a nosotros— a un convenio de 30 años que tal vez sea de por sí insustentable.

Además, no está comprobado el nivel de riesgo ambiental y a la salud que las plantas de termovalorización suponen. Se sabe, no obstante, que la quema de basura emite diversas sustancias a la atmosfera y que sus partículas afectan seriamente la salud. Frente estas cuestiones, ¿será que debió haber un debate más amplio e informado al respecto?

¿Cuál es la solución?

Quizás el proceso de aprovechamiento de la basura no sea del todo malo, tomando en cuenta que no nos podemos poner tan exigentes cuando el problema es tan grande; pero ciertamente no es una solución a largo plazo.

La cuestión está en pensar si es realmente necesario que cada mexicano genere más de medio kilo de basura al día, como asegura el INEGI, o si es posible reducir esta cifra con otras iniciativas que aboguen por una sociedad que genere la menor cantidad de basura posible. Sin duda es algo que puede pasar por nuestra mente cada vez que pedimos un atole y nos dan un vaso de unicel, o cuando usamos platos desechables por la pereza de lavar.

¿Es realmente necesario que individuos y empresas generemos tanta basura? 

*Imágenes: 1)Posta 2)Peter Nicholls 3) Renueva



La destrucción en Xochicuautla para construir una carretera por el polémico Grupo Higa en México (FOTOS)

Esta autopista de cuota viola la ley por parte de las mismas autoridades. Trastoca también Áreas Naturales Protegidas.

Foto:masde131

San Francisco Xochicuautla, en el Estado de México, es una comunidad otomí que ha sufrido atropellos a sus derechos como pueblo originario desde hace ocho años cuando comenzó a construirse la carretera de cuota Naucalpan-Toluca.

Cuando un proyecto pretende construirse o hacerse en tierras indígenas, el gobierno mexicano está obligado a hacer consultas públicas a estos pueblos según el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo del que México forma parte. Sin embargo, el gobierno no aplicó dicha consulta obligatoria.

El argumento para hacer la carretera es que esta detona el desarrollo económico a los pueblos por los que pasa y entre los sitios que conecta. Sin embargo, los otomíes de la zona, por ser una carretera de cuota, en general no podrán hacer uso de ella. Además, la carretera causará daños a varias áreas naturales protegidas y afectará a casi 300 especies de flora y fauna, algunas en peligro de extinción, y afectará también diversos mantos acuíferos.

La empresa que está construyendo la carretera es Autovan, una filial del Grupo Higa (asociado a casos de corrupción por una de las casas de la esposa del presidente de México, y grupo que encubrió más de 100 millones de dólares mediante empresas fantasmas en paraísos fiscales según los Panama Papers).

Lo más descarado en el caso es que el gobierno ha violado varios amparos concedidos a los otomís. Este 11 de abril irrumpieron en la comunidad cientos de policías estatales, seguidos de personal de la empresa Autovan, filial del grupo Higa. Se destruyeron un centro cultural y casas, además de que se han talado cientos de árboles.

*Si te suena, puedes sumarte a la campaña que apoya a los otomís en su lucha por salvar el bosque acá.

Algunas de las imágenes:

 

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Foto: frentedepueblosindigenas.org

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Foto:frentedepueblosindigenas.org

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Foto: i0.wp.com

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Foto:@droncita

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Foto:Alfonso Flores

Twitter del autor: @AnaPauladelaTD

 

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional