“La vuelta al mundo en 80 comidas”: estos son los hábitos alimenticios de algunas regiones del planeta

Aunque existen 5 dietas saludables muy famosas (la del Mediterráneo, la nórdica, la Okinawa, la asiática tradicional y la de la “paradoja francesa”), el tipo de dieta ideal para el cuerpo depende de la región en que se nació.

La poderosa relación entre mente y cuerpo ha trascendido la lógica de las teorías new age y ha llegado al dogmatismo de la ciencia. Gracias a ello, se han realizado numerosos estudios científicos que muestran cómo la dieta influye tanto en el óptimo funcionamiento del cuerpo como en la sensación de bienestar emocional. De hecho, se ha llegado a atribuir el síndrome de fatiga crónica a una alimentación deficiente en nutrientes y alta en carbohidratos malos, basada principalmente en la famosa junk food o comida chatarra. 

Aunque existen cinco dietas saludables muy famosas (la del Mediterráneo, la nórdica, la Okinawa, la asiática tradicional y la de la “paradoja francesa”), en realidad, el tipo de dieta ideal para el cuerpo depende de la región en que se nació. Es como si el estómago estuviera acostumbrado, antes de haber nacido, a los alimentos naturales de la región. Por ello es importante consumir productos endémicos de la región. Pero entonces, ¿cuáles son las dietas alrededor del mundo? 

El fotógrafo estadounidense Peter Menzel se dedicó a viajar, estudiando la dieta de las personas alrededor del planeta. Sin importar las profesiones ni la ubicación geográfica, él coleccionó y publicó las dietas en su libro ¿Qué como? La vuelta al mundo en 80 comidas. Fue así que logró registrar los hábitos alimenticios que crean un equilibrio entre las costumbres, la cultura y la unión mente-cuerpo que deja huella en las vidas de la gente. A continuación, te compartimos sus fotografías. 



El arte japonés de la moderación: una forma de cambiar tus hábitos alimenticios expandiendo la conciencia

Tener una mejor nutrición puede no ser tanto cuestión de dietas como de espiritualidad, tal como lo demuestra la sabiduría oriental.

La manera en la que nos alimentamos puede decir mucho de nuestra sociedad, y es a la par una expresión individual de nuestra espiritualidad, así como de la forma en la que navegamos la existencia. Porque los hábitos alimenticios de cada cultura son una reminiscencia de prácticas y creencias milenarias, las cuales subyacen tras las modificaciones que el pasar del tiempo ha impuesto en la nutrición de cada comunidad humana.

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Alimentarnos es, así, mucho más que el simple acto de comer. Ínfimas cuestiones como pueden ser el tipo de vajilla que elegimos o cuántas veces masticamos un bocado, reúnen el total de rituales que giran en torno a la nutrición, mismos que trascienden el momento de comer y que pueden tener un impacto –positivo o negativo– en el resto de nuestras prácticas.

Incluso pueden incidir en nuestra longevidad

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Por eso, un principio básico de la filosofía japonesa –desde el zen hasta Confucio– es el de la moderación: una norma que permea todos los aspectos de la vida, incluido el de la alimentación. Pero por moderación no debemos entender una restrictiva dieta hipocalórica, sino una visión multidimensional de la vida, misma que parte de la nutrición y que confía a la sabiduría de nuestro organismo el destino de nuestro bienestar en el plano material.

Y como siempre en la filosofía oriental, no hay pensamiento disociado de la práctica. Esta es la base del hara hachi bu, un principio del confusionismo que instruye a la gente a comer hasta que estén llenos en un 80% de su capacidad, lo que significa una ingesta de entre 1,800 y 1,900 calorías al día. 

En cambio, el mexicano promedio puede llegar a consumir hasta 3 mil calorías por día, pues solemos comer mucho más allá de la saciedad.

El principio del hara hachi bu es desarrollado a lo largo de los textos del confusionismo. En el libro 7 de las Analectas de Confucio, una sentencia nos dice:

Cuando el Maestro estaba cerca de alguien que estaba en duelo, nunca comía hasta la saciedad. 

Y en el libro 10: 

Aunque su arroz sea de la mejor calidad, no come en exceso; aunque su carne esté finamente picada, no la engulle.

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Hara hachi bu

¿Cuánto no cambiaría si adoptásemos nuevos hábitos alimenticios desde un enfoque filosófico y práctico como el del confusionismo? Podría parecer exagerado, pero una autotransformación sólo puede empezar desde la base. Y esa base, en el confusionismo, son los alimentos y la manera en la que nos relacionamos con ellos desde la conciencia.

Así que no se trata solamente de contrarrestar lo que los malos hábitos alimenticios ocasionan –cientos de enfermedades producto de la obesidad, o una “mala” apariencia física–. El objetivo no es ni siquiera vivir más tiempo –como los japoneses: la población más longeva de la Tierra, gracias a sus hábitos alimenticios–. Esas son, digamos, metas secundarias; se trata, en realidad, de que toda práctica se sustente en una conciencia expandida: desde cómo comemos y qué comemos, hasta cosas aparentemente más importantes como el cuidado que prodigamos a nuestros proyectos personales.

Por supuesto que, adicionalmente a poner en práctica el mantra hara hachi bu antes de ingerir cualquier comida, vendrán a la par todos los beneficios que podríamos esperar de cualquier dieta, e incluso más en términos de salud. Pero ello estará sustentado en una primigenia reconexión con las bases mismas de la vida, que es lo que fundamentalmente nos enseña la filosofía oriental.



Dietas saludables por país: ¿cómo incluir sus beneficios en tus comidas?

No importa que no vivas en estos países, puedes retomar ingredientes de su cocina para cuidar tu salud.

La cultura culinaria de un país influye mucho en la salud de sus habitantes. Por eso, algunos países como Italia, Grecia o Japón tienen largas expectativas de vida para su población, de 80 años o más.

Además, estos países tienen menos índices de diabetes tipo 2 y otras enfermedades relacionadas a la mala alimentación, como la obesidad, misma que ya es toda una epidemia en algunos países, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Qué hace diferentes a estos países?

La buena salud y condición física provienen no sólo de los ingredientes utilizados en la cocina de cada región, sino de otros hábitos, como comer despacio, comer poca cantidad y muchas porciones a lo largo del día, o acompañar la comida con bebidas saludables como el té o el vino.

Pero también —y quizás esto sea lo más importante— influye el hecho de que las dietas que se han probado como las más saludables, de acuerdo con estudios como el de la revista británica The Lancet Global Healthincluyen menos productos procesados en sus ingredientes.

Aquí te mostramos algunas de las dietas más saludables según dicho estudio, y cómo puedes incorporar lo que más te guste de cada una a tu menú.

 

Dieta mediterránea

Pertenece a la cultura magrebí, jordana, otomana, griega, italiana, provenzal (sur de Francia) y española. Incluye muchos granos enteros que se hallan en el pan, así como hortalizas, frutas y pescado, todo aderezado y preparado con aceite de olivo, la principal fuente de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas que aumentan el colesterol bueno. Es común acompañar la comida mediterránea con una o dos copas de vino, un gran antioxidante natural.

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Puedes agregar los beneficios de la comida mediterránea a tu dieta optando por panes ricos en granos enteros y añadiendo aceite de olivo a tus comidas. Y como los italianos: debes disfrutar cada bocado y comer lentamente para cuidar tu sistema digestivo.

 

Dieta japonesa

Este pequeño país hizo de los elementos de la cocina asiática una específica cultura culinaria con sus propias y deliciosas características. Además, dentro de la comida del continente es de las más sanas y ligeras, pues está repleta de pescado fresco, alga marina, hongos y arroz, que es la principal fuente de carbohidratos complejos de los japoneses.

Si quieres añadir los beneficios de la dieta japonesa a tu menú pero ya consumes carbohidratos de otras fuentes, te recomendamos más el arroz integral. Pero puedes adoptar ingredientes de la cultura culinaria de este país, como el alga marina, un depurador natural que está lleno de minerales y vitaminas y que puedes usar en ensaladas o poner sobre arroz integral para comerlo con salsa de soya. Acompáñalo con una taza de té verde, bebida antienvejecimiento y depuradora.

 

África Occidental

La dieta de Chad, Mali y Sierra Leona está en los tres primeros lugares en los resultado de la investigación de The Lancet Global Health, y pertenece a África Occidental. Esto es porque la comida de esta región es una comida llena de fibra y ácidos grasos omega 3 que se encuentran en los granos enteros, pescados y carnes magras, así como en los cacahuates que utilizan los africanos en diversos guisados.

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Puedes hacer lo mismo y poner cacahuate a tus guisados o ensaladas, lo cual les da un toque delicioso y exótico. O puedes incluir el ñame a tu dieta, un tubérculo parecido a la papa pero con propiedades diuréticas y que fortalece las defensas, mismo que puedes usar en sopas y otros platillos.

 

¿Y en América Latina? 

América Latina no es considerada por el estudio de The Lancet Global Health como una región de dieta sana, pero se mantiene en la media. Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  (FAO) realizó un estudio mediante el proyecto “Panorama de la Seguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe” en el 2016, en el que se buscaba saber cuáles eran los problemas más graves a los que se enfrenta el continente en materia de dietas y salud; en él se destacó que el mayor obstáculo para tener una dieta sana es la economía, y no la cultura culinaria.

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Y es que países del continente como México, Costa Rica y Cuba basan sus dietas en el equilibrio que les brinda el frijol y el arroz como fuente de carbohidratos, el maíz como fuente de fibra, la fruta tropical como fuente de vitaminas y la carne e incluso los insectos como fuente proteica. En realidad, la alta ingesta de productos baratos y ultraprocesados, con alto contenido de azúcar, grasa y sal, son lo que vuelve nociva a la dieta latinoamericana, y no sus elementos primigenios, que son por demás saludables. 

Pero mientras mantengamos esos productos industrializados fuera de nuestro consumo cotidiano y tengamos una dieta equilibrada, abierta a incluir nuevos y sanos ingredientes naturales como los de la comida mediterránea, japonesa y africana, podemos estar seguros de que tendremos una salud óptima, acompañada de un menú variado y delicioso.

 

* Fuente: Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2016, FAO.

 

* Imágenes: 1) y 2) Pxhere; 3) Pixabay 4) Istockphoto; 5) Flickr William Neuheisel